Pov. Zeke Landon

Una caja con libros, el cubo de rubik, un par de camisas y vaqueros, además de ropa interior es lo único que llevo conmigo, Winn conduce el automóvil que me lleva hasta aquel edificio.

—¿Emocionado? —pregunta intentando obtener conversación, me mira de reojo y yo me encojo de hombros —Estarás bien, todos estaremos pendientes de ti.

—Creo que esa es la parte que menos ilusión hace —suspiro —, la idea de tener guardaespaldas no es gratificante.

—Escucha, Zeke —me dice por lo bajo, giro mi cabeza un poco para mirarlo —, es temporal.

—Más bien, es cómo una prueba, para saber que tanto pueden confiar en mí —digo mirando de vuelta al frente, Winn no añade más, quizá piensa que soy un caso perdido y tiene razón.

—Hemos llegado —dice luego de 5 minutos de absoluto silencio.

Aparca el auto frente a un edificio algo viejo, no muy distinto a donde solía vivir con mi familia, suspiro armándome de valor y bajo del vehículo, camino a la parte de atrás y abro el portaequipaje sacando la caja con mis cosas.

—¿Te gusta? —pregunta mientras doy un vistazo de arriba hacia abajo del lugar.

—Tiene buena pinta —me encojo de hombros, él sonríe y niega levemente con la cabeza, algo divertido.

—¡Anda, vamos! —asiento y camino a su lado, Winn abre la puerta para que podamos entrar, comenzamos a subir uno a uno los peldaños de las escaleras —Es en el quinto piso —dice adelantándose algunos pasos —¡Date prisa! —ordena.

Aun así, camino a mi ritmo, lentamente, observando cada detalle del que será mi hogar por no sé cuánto tiempo.

—Aquí es, el 5B —introduce la llave en la cerradura, no puedo evitarlo y mi mirada se centra en la puerta que está frente a la que se acaba de abrir —. Correcto, vaquero —sonríe ampliamente —, allí encontrarás a Kara.

—¿Qué? —pregunto avergonzado, me ha pillado y se ríe ligeramente de mí.

—Pasa —señala el interior del lugar, camino lentamente y observo el lugar.

Es pequeño, si fuese más grande me recordaría al de Chandler y Joey, en Friends, pues también tiene un ventanal en la pequeña estancia, sonrío al pensar en todas las locuras que ese par ha hecho durante las 10 temporadas de la serie.

—¿Todo bien? —la voz de Winn a mi espalda me hace mirarle, sonrío y asiento.

—Solo, recordé algo —me encojo de hombros dejando la caja sobre la barra de la cocina.

Pienso en el futbolito y los sofás reclinables que había.

—Tiene un baño —señala la puerta de la derecha —, y una habitación —señala la puerta de enfrente mientras deja las llaves junto a la caja —. Encontraras algo de ropa, mañana será tu primer día en CatCo.

—¿Mañana? —cuestiono sorprendido.

—Sí, Cat Grant quiere conocerte cuanto antes, Kara se encargará de llevarte —asiento levemente —. Ella está ocupada con algunos asuntos de la DEO —explica ante la pregunta formulada en mi cabeza, la cual fue incapaz de pronunciar en voz alta —. No puedo decirte más información —explica con una sonrisa —, quería estar aquí —añade —, pero no le ha sido posible.

—Tranquilo, Winn —digo sonriendo —, no tienes que explicarme, está bien.

Me mira sin creer lo que digo.

—Y si tienes que irte, creo que puedo apañarme solo —le guiño el ojo y me mira un poco con desconfianza.

—¿Seguro estarás bien?

—Claro, y siempre podrás vigilarme gracias a las cámaras que intentaron ocultar en el pasillo.

Me mira avergonzado, sin saber que decir.

—No te preocupes, entiendo que es por precaución —asiente tímidamente —, solo espero que no haya alguna dentro del departamento, eso me haría sentir muy incómodo.

—Era una opción, gracias a Alex, quiero decir —sonríe —, pero el resto estuvimos de acuerdo en que no eran necesarias. Así que puedes dormir tranquilo.

—Gracias, Winn —me acerco y le doy un abrazo, mi gesto le sorprende, pero me devuelve el abrazo dándome una palmada en la espalda.

—Ahora sí, dejaré que te instales —dice caminando hacia la puerta —… casi lo olvido —se detiene antes de coger la perilla —, en la nevera hay comida, puedes tomar lo que quieras, solo espero haber elegido bien.

—Estoy seguro que sí —digo sonriendo —. Te debo una, Winn.

—No es nada, solo quiero que te sientas como en casa —dice saliendo del departamento, cerrando la puerta detrás de él.

—Créeme, me siento mucho mejor…