Pov. Zeke Landon

El día se pasa rápido, apenas y tengo tiempo de coincidir con Kara, ya que ese tal William no se aparta de ella ni un segundo. Cuando el reloj marca la hora de salida, me quedo algunos minutos más ordenando los últimos documentos que la secretaria de Jimmy solicitó. Cojo mis cosas y algunos sobres, salgo de la oficina, subo las escaleras hasta el pasillo que conecta con la amplia recepción.

—¡Oh, hola! —la secretaria de Olsen me saluda.

—Hola, pensé que era el último —digo sonriendo —. Terminé con lo que me pediste y quise traerlos para que mañana tu jefe los tenga a primera hora —explico y ella asiente ruborizada.

—Gracias, pasaré a dejarlos de una vez —dice y asiento, la veo entrar y salir en solo un par de minutos.

—Soy algo distraído, ¿Me recuerdas tu nombre? —intento conversar, ella suelta una pequeña risa mientras termina de guardar sus cosas en su bolso.

—Es Michaela —sonríe y camina conmigo hacia el ascensor —, pero todos me llaman Mick.

Asiento mientras entramos al cubículo de metal, pulso el botón que nos lleva hasta el lobby del edificio.

—¿Sabes si Kara se fue ya? —pregunto intentando parecer distraído.

—¡Oh, sí! Ella y el señor Dey salieron hace un par de horas, algún reportaje importante, creo.

—Entiendo, gracias por el dato —ella asiente tímidamente.

El resto del recorrido en el ascensor lo hacemos en silencio, lo cual agradezco, ya que no me siento de humor para conversar con la chica.

Apenas se abren las puertas de metal, escucho a alguien pronunciar mi nombre, no me sorprendo al ver que es Winn el que se aproxima hacia mí.

—¡Hey! —saluda amablemente el programador.

—Nos vemos mañana, Zeke —se despide Mick y con un pequeño gesto de mi mano le devuelvo el gesto.

—Imaginé que alguien vendría a recogerme —digo acomodándome la mochila mejor, mientras caminamos en dirección contraria a donde la chica se ha marchado.

—Kara me dijo que le surgió un imprevisto.

—Llamado William Dey —suspiro frustrado sin dejar de caminar.

—¿Celoso? —cuestiona Winn, por el tono de voz sé que se burla de mí.

—Si lo estoy o no, realmente da igual —él se detiene frente a un pequeño auto, muy de su estilo, me mira con dudas —. Ella es inalcanzable, jamás saldría con un patético humano cómo yo.

—¿Por qué estás convencido de eso? —pregunta antes de abrir su puerta, le miro un segundo antes de desviar mi mirada.

—Porque no soy bueno —suspiro antes de entrar al automóvil, Winn imita mi acción y me mira una vez que está sentado a mi lado —. Y porque no quiero que ella me mire de la misma forma en que lo estás haciendo tú, justo ahora.

Él no entiende a que me refiero, no piensa hablar así que me deja continuar.

—Con lastima, queriendo comprender todo lo que he tenido que pasar y cómo si no fuese un perfecto desconocido que viene de quien sabe dónde.

—Ella no te mira así —explica encendiendo el motor del auto, lo que dificulta que entienda el resto de su frase —, te mira de una forma única…