Pov. Zeke Landon
—Por favor, no te vayas —susurro mientras con la punta de mi nariz acaricio su mejilla, la escucho suspirar —. Quédate conmigo —suplico sin siquiera pensar en lo patético que debe resultar para cualquiera que alguien como yo este rogando por amor.
Kara sigue a mi lado, sus brazos están alrededor de mi cuello, los míos se cierran en su espalda, abrazándola más fuerte.
—Zeke —la mención de mi nombre a través de sus labios me hace estremecer, ella se aleja un poco, lo suficiente para mirarme a los ojos que ahora ambos tenemos abiertos —… No sé cómo decir esto…
—Entonces no lo digas, no ahora —vuelvo a suplicar, en una inminente autodefensa por no salir más herido de lo que ya me siento, pues soy consciente de lo que dirá a continuación, en su mente busca una forma sutil de rechazarme.
—Por favor, déjame decirlo —sus ojos clavados en los míos, su mano acariciando mi mejilla me hacen soñar por un momento —… Verás… puedo ser fuerte y firme cuando protejo a alguien más —explica ligeramente nerviosa, lo noto en su voz —, pero cuando se trata de mí… es algo difícil, no me gusta ser vulnerable.
—Pero es válido sentirte así, Kara —le miro con ternura y amor —, conmigo no tienes que ocultar esa parte de ti.
—Es solo que, hace algún tiempo cuando tuve que elegir, elegí ser Supergirl en lugar de tener una relación —dice y las palabras, por difícil que parezca, me laceran el corazón —, y luego tú llegaste —su mano vuelve a acariciar mi mejilla —. Lograste que en poco tiempo aquel temor que sentía sobre quien eras y de donde venías desapareciera, me hiciste darme cuenta de lo equivocada que estaba. Y a pesar de lo que todos puedan decirme, convivir contigo todo este tiempo, me hizo pensar que puedo tenerlo todo.
—Sé —comienzo a decir cuando ella termina de hablar —… sé que no soy un príncipe Daxamita ni un dios sobrenatural, que soy un simple humano proveniente de un universo distinto a este —susurro acariciando su cabello lentamente —. Pero debes saber que nunca antes había sentido esto, Kara.
Sus ojos tienen miles de lágrimas acumuladas, me mira a través de ellas.
—No soy bueno con las palabras y menos cuando se trata de sentimiento —mis palabras se atropellan entre sí debido a mis nervios —, además que nunca antes… tú me entiendes, ¿verdad? —me rasco ligeramente la cabeza antes de retomar la compostura —. Kara, no puedo seguir negando todo lo que estoy sintiendo —susurro dándole un pequeño beso antes de continuar hablando —. Ya no quiero ocultarlo… Te amo, Kara Zor-El.
