Pov. Narrador
De un momento a otro todo lo romántico de aquella escena se esfumó, sin darle tiempo a Kara para responder tan importante pregunta, ya que una serie de agentes de la DEO liderados por Alex irrumpieron en el apartamento, haciendo que la pareja se apartase y la súper chica se pusiera a la defensiva, sus sentidos habían dejado de estar alertas, disfrutaba del momento, por lo que no se percató de los pasos aproximándose por el pasillo, ni de la voz de su hermana coordinando la operación.
—¿Kara? —preguntó consternada la agente, al ver a la rubia —¿Qué demonios está pasando aquí?
Zeke observó la puerta destruida de su apartamento y suspiró.
—¿Qué te pasa, Alex? —cuestionó la chica —¿Qué es todo esto? —señaló las armas con láser apuntando al chico que se encontraba a su lado.
—¡Llevas más de una hora en este lugar! —dijo casi gritando —Pensamos que algo te había ocurrido.
El rostro de Kara miró a su hermana con desconcierto, no entendía su actitud.
—¡Todos afuera, ahora! —ordenó la mujer enfurecida.
Zeke permaneció firme al lado de la rubia, observando con atención.
—¿Qué se supone que pensabas que encontrarías aquí? ¿Por qué venir con agentes de la DEO?
—¡Pensé que estabas en peligro! —se quejó sin dejar de apuntar a Zeke con su pistola.
—Baja el arma, Alex —pidió la rubia interponiendo su cuerpo entre el arma y Zeke.
—¿Por qué? ¿Por qué debería de hacerlo? Sabes que él puede dañarte, conoce tu maldito secreto —dijo por lo bajo, pero con un tono de voz molesto y autoritario.
—Alex, por favor —susurró a modo de súplica, mirando fijamente a su hermana, que se negaban a ceder ante su petición.
—Agente Danvers —fue el chico el que habló, dando un paso al frente.
—¡No te muevas! —ordenó y Zeke levantó las manos en señal de rendición.
—¡Alex, basta! —se quejó la rubia —Lo siento... —susurró cerca del oído de Zeke, antes de salir del apartamento a súper velocidad con su hermana en brazos.
—¡¿Qué demonios te sucede?! —cuestionó la agente cuando ella y la rubia estuvieron a solas en la techo del edificio.
—¿Perdona? —dijo sorprendida —No fui yo la que se comportó como alguien realmente estúpido. Acabas de irrumpir en el apartamento de Zeke como si fuese un terrorista o algo peor.
—¿Y qué se supone que hiciera? —cuestionó la agente —Había pasado mucho tiempo desde que llegaste a ese lugar, por si no lo recuerdas, él sabe tu secreto ¡Maldita sea! —golpeó la pared cercana con el puño cerrado —¡Demonios! Solo intento protegerte. ¿A caso no lo entiendes?
—¡Claro que lo entiendo! —soltó exasperada la rubia mientras caminaba de un lado a otro.
—¿Entonces por qué no me ayudas a protegerte de él? —su pregunta sonó más a un reproche, pero la rubia no lo tomó personal —¿Por qué te empeñas en verle el lado bueno? ¡Es un maldito desconocido!
—¡Porque me enamoré!
