Primera Partida

La premisa era simple: Haz enojar a un rey demonio.


Regla para el caos número uno: Nunca, NUNCA, ni aunque te paguen, te unas a alguien cuyo plan sea la calca de un villano de los ochenta.

Pero Vali lo tuvo que descubrir a las malas, no hubo quien le avisara, y ahora estaba atrapado junto a Azazel hasta que el castigo fuera levantado. Azazel, quien pocas veces en su vida lo había castigado, era raro, pero no insólito. Aunque jamás había sido de tal magnitud. Siempre era un leve regañó, un "no lo vuelvas a hacer" seguido de ver a Balto con una taza de chocolate caliente y bombones. Pero está vez, está vez fue diferente, no hubo película reconfortante, no hubo regaños, no hubo palabras, solo miradas de decepción.

En retrospectiva, se lo merecía, lo habían criado y entrenado mejor que un simple "Ataquemos a los Æsir. Vuélvete salvaje". ¿Que clase de estúpido plan era ese? Pero para ser sincero, la emoción de que alguien lo tomara en cuenta después de que prácticamente había sido abandonado por el equipo de SlashDog, por su ¿algo? —no estaba seguro cuál era su relación con Genbu— e incluso por (su padre) Azazel. Entonces no lo pensó mucho y simplemente hizo lo que le "sugirieron" que hiciera.

Y falló.

Después de que Odín y alguna de sus Valkirias lo atraparon, simplemente lo encerraron en un sitio oscuro y llamaron a Azazel. Cuando éste llegó, lo sacaron de aquel sitio y lo lanzaron, literalmente, a los pies del ángel caído. Aunque no es como si él hubiera puesto resistencia. Simplemente se dejó llevar por la disociación causada por el trauma de haber vivido encerrado en un sótano por casi cinco años, tiempo en el que su infancia le había sido arrebatada por cuestiones que no podía controlar.

Entonces después de haber escapado de ese sucio agujero no era raro que esperara esa rutina que había surgido de sus travesuras infantiles, pero no hubo nada.

Solo silencio.

Odiaba el silencio. El silencio solo hacía que su mente sonara sin control. El silencio le generaba telarañas en su pecho que no le dejaban respirar. El silencio le provocaba un entumecimiento en general.

Y el silencio se prolongó una semana, en la que se vio obligado a ver cómo Azazel se reía y jugueteaba con el Rojo y su grupo. Se vio obligado a permanecer como un alma en pena.

Y para cuándo el sábado llegó, cuando se supone deberían de ver una película envueltos en mantas y chocolate, Azazel finalmente le dedicó un escueto "Buenas noches" y pasó de largo. Ignoró la escena que Vali había preparado con esfuerzo.

Solo quería un abrazo.

Ese abrazo nunca llegó.

Una vez que el fin de semana acabó, aún no había conseguido ni una mirada de Azazel, la desesperación pasó a convertirse en decepción, y de la decepción surgió el aburrimiento. Entonces preparó el desayuno más azucarado que se le atravesó, e ignoró a Azazel cuando se preparaba para ir a la Academia. Se supone que no se debería de separar de él ni a sol, ni a sombra, pero estaba harto de ver a los Gremory y su asquerosa positividad.

—Vístete. Vámonos —clavó su mirada en Azazel, sabía que transmitía asco, no podía transmitir nada más cuando había sido dejado de lado como un juguete viejo y destartalado.

—Llegare —respondió simplemente. Notó que el ángel caído apretaba la mandíbula y ponía esa mueca de decepción. El bocado que estaba comiendo inmediatamente perdió su dulzor y le empezó a saber a cartón.

—Solo… no vayas a ponerle pica-pica a Rias o algo así mientras que no te veo —Vali solo rodó los ojos y siguió comiendo, no había sido fácil hacer estos panqueques, así que no los desperdiciaría a pesar de que supieran a nada. Azazel salió y el silencio volvió.

Un momento.

Puede que molestar a Rias no fuera satisfactorio, pero su hermano, o un Rey Demonio en general. Si. La premisa era simple, o al menos así lo creía Vali: Haz enojar a un rey demonio.

Sencillo. Hasta el momento en que no pudo decidir a quién quería molestar.

Asmodeo, nah~ no podría ni despertarlo y sería cómo lidiar con un Snorlax. Beelzebub, era bastante más posible que le diera una cátedra de matemáticas o algo así. Lucifer (se estremeció, era raro llamarlo así), nah~ Sirzechs era fácil de molestar, pero generalmente es molestarlo a través de su hermana, pero eso implica embarrar al Rojo en su pequeño caos y eso se convertiría en un gran caos, no tenía ganas de un gran caos.

Y luego estaba Leviathan. Nunca había tenido contacto con ella además de verla en aquella reunión, pero sabía que era bastante similar a Sirzechs, tal vez era más fan de cosas pop que Sirzechs, pero sin gente inestable como el Rojo, entonces podría molestar a Serafall a través de su hermana, era bastante costeable.

Una sonrisa recorrió su rostro. Iría con Sona Sitri. Después de un baño, lo que mataría tiempo hasta que llegara la hora del almuerzo, momento que probablemente Sona tendría libre.


—¿Qué haces para entretenerte?

"¡¿Qué mierda!?" Sona gritó mentalmente, pero físicamente solo puso los ojos en blanco.

—¿Nos hemos presentado siquiera? —la cara de Vali adoptó un gesto aburrido.

—Buen día. Soy Vali Lucifer, blah, blah, blah… ¿Qué haces para entretenerte? —repitió.

—Creía que eras un terrorista o algo así —Sona lo ignoró mientras se ocupaba de asuntos del Consejo Estudiantil. Por eso mismo se perdió del leve tambaleó de la expresión de Vali.

Puede que haya tomado la estúpida decisión de seguir a la descendiente Leviathan, pero jamás pensó que esa bruta primero iba a atacar a los Reyes, y con el plan más subnormal posible, pero él jamás se iba a retractar, él no cometía errores —bueno, si los cometía, pero no lo iba a aceptar en voz alta—, por lo tanto, simplemente puso los ojos en blanco y atacó.

—Estoy en arresto domiciliario.

El silenció se hizo, pero fue un silencio extraño.

—No estás en tu casa.

—Mi hogar es donde me lleven los pies —respondió con grandilocuencia, entonces Sona le clavó la mirada y simplemente puso en blanco los ojos y continuó haciendo papeleo.

—Puedes encontrar a Rias y compañía en el viejo edificio —respondió con calma.

—Lo sé —Vali susurró, tentativamente acercó su mano a la de Sona para detenerla, y en el momento exacto en el que sus ojos se cruzaron continúo hablando—, pero yo te busco a ti—. Las mejillas de la chica se tiñeron de rojo, no apartó la mirada de Vali, y él tampoco… ¿Podría ser este su romance de preparatoria?

Un momento.

Ella no deseaba un romance de preparatoria, debería de evitar que Serafall y Sirzechs la arrastren a ver doramas otra vez.

—¿Por qué? —le cuestionó al chico, dejó a un lado toda la papelería que tenía que hacer y con los codos en la mesa y sus manos entrelazadas lo miró fijamente.

—Apenas te conozco —declaró con una sonrisa—. Eso te hace bastante interesante desde mi punto de vista —el mestizo se inclinó hacia ella con una sonrisa en el rostro—. Azazel no me permite estar alejado de él, pero me niego a unirme al drama adolescente de Issei.

—Todos aquí somos adolescentes, joven Lucifer —exclamó Sona.

—Si, pero el tipo de drama que manejamos es diferente.

—¿Y tú prefieres la delincuencia a las hormonas? —Vali sonrió ante el comentario de Sona.

—Se podría decir —una sonrisa también recorrió el rostro de la heredera Sitri—. Entonces, ¿qué haces para entretenerte? —Después de su interesante intercambio de palabras, Sona estaba más que dispuesta a contestar aquella pregunta, sin embargo, el timbre sonó indicando que tenía escasos diez minutos para llegar a su salón de clases.

—Disfrutar un buen té y jugar ajedrez —respondió levantándose con prisa—. Tal vez después de clase podamos seguir hablando —Vali sonrió y asintió, se levantó con ella, caminó a la par y justo en la puerta se adelantó para abrir.

—Podría conseguir una de esas dos cosas —las mejillas de Sona se tiñeron de un suave tono rosado, la personalidad que había mostrado Vali hasta ahora le parecía atrayente, pero no causaba muchas emociones más allá de un leve deslumbramiento, exactamente el tipo de personalidad que usaban todos los demonios para atraer a sus víctimas, sin embargo, Sona no caería, pero podía seguirle el juego.

—Lo esperaré con ansias —respondió sonriendo.


Sona no esperaba nada para después de la escuela, sin embargo, al entrar a la oficina del Consejo Estudiantil se encontró a Vali Lucifer sentado de espaldas a la puerta, podía notar una prensa francesa, dos bolsas de papel, botellas de cristal (probablemente con miel, agua y leche), lo que asumía era una parrilla de inducción eléctrica y tazas de cristal.

—Conseguí el té… pero tal vez me emocioné y no tuve en cuenta tus gustos. ¿Te gusta el Earl Grey? —Sona se sorprendió bastante y simplemente se adentró a la habitación—. O tal vez te gustan más las tisanas, yo adoro una floral de manzanilla y lavanda.

—¿Cómo sabes eso? —Vali bajo la mirada y decidió que se iba a centrar en preparar su té.

—Preparare la tisana —avisó destapando una de las bolsas y colocó la tisana en la prensa, vertió agua y luego notó que tenía un reloj de arena, el cual volteo para que la arena comenzará a caer—. Generalmente no me gusta estar solo con mis pensamientos, he aprendido muchas cosas… y bueno, TikTok influyó en eso.

—¿Usas TikTok?

—O sea sí, pero no es como que suba videos bailando o haciendo lipsings, pero paso bastante tiempo ignorando al mundo allí. Entonces apareció esta cuenta de tés y tisanas, y allí estuve dos horas viendo todos sus videos —la arena terminó de caer y Vali vertió el contenido de la prensa en las tazas, luego continuó con la leche, espumándola—. Estuve a nada de traer todos los artilugios, pero funciona con la prensa.

La actitud y la mirada de Vali no habían vuelto a ser juguetonas como a medio día. Así que decidió que no iba a enfocarse a eso, simplemente se limitó a buscar el tablero de ajedrez.

—¿Quieres miel? —preguntó y ella asintió, en ese instante Vali notó qué Sona preparaba el tablero de ajedrez—. Dije que podría conseguir una de esas cosas, porque no se jugar —admitió.

—Por suerte para ti soy bastante buena jugando —habló y sonrió—, y también soy bastante buena enseñando.


Todo en el mundo estaba mal. ¡Por su muerto padre! No debió de dejar solo a Vali, debió de arrastrarlo, así como estaba, aunque los alumnos lo vieran raro por su pijama de Reptar. Pero volviendo al tema, Vali no estaba, ni en el departamento, ni en el antiguo edificio o en la biblioteca de la escuela. Simplemente no estaba.

¿Qué iba a hacer? Se supone era el encargado de cuidar a Vali. Lo iban a sacrificar, iban a usar sus plumas como almohada. ¡El acabose!

—¡Mierda, mierda, mierda! —Rias entró corriendo al salón del Club enteramente perdida en la paranoia. Luego, ignorándolo por completo, hizo un pentagrama de comunicación—. ¡Hermano! —gritó haciendo que el Rey Demonio se estremeciera.

—Rias —suspiró y por un momento dudó, pero decidió continuar con la plática—. ¿Qué ha pasado? —sospechó que evitó decir esta vez, entonces Rias tembló asustada y habló.

—Es Sona, ¡oh por los ancestros! Sona está jugando ajedrez con… con… con Vali Lucifer.

El alma regresó al cuerpo de Azazel, solo para volver a huir. No, se supone que esto no es lo que debería de pasar. No, alto. Sí, esto es exactamente lo que debería de pasar. ¿Por qué andaba como pollo sin cabeza? Dejaría que Rias se volviera loca sola.

—¿Qué tiene de malo? —fingir ignorancia era el mejor de los pasos para crear caos.

—¿Cómo qué tiene de malo? —gritó, desde el pentagrama de invocación se escuchó un gemido asustado y luego varias cosas cayéndose seguido de portazos—. Tiene todo de malo. Sona no juega con nadie, no puede jugar con nadie. ¡Especialmente no con un maldito terrorista!

Azazel se sintió terriblemente mal al escuchar a Rias referirse a (su hijo) Vali de aquella manera, pero no lo demostró, el caos era lo primordial.

—Me falta contexto, pequeña —Rias intentó contener su histeria para explicarle a Azazel todo lo malo que pasaba con Sona jugando ajedrez con cualquier persona, pero terminó lanzando chillidos ansiosos y meciéndose en el suelo. Entonces, finalmente el caos se desató con un chillido salvaje proveniente del círculo de invocación.


Después de cinco terribles años de esperar a que su hija cayera enamorada de alguien e hiciera trampa para perder (porque aparentemente no había un ser capaz de derrotar a Sona Sitri en este universo), Lord Sitri ya había perdido toda esperanza de que alguien le propusiera matrimonio a su hija.

Hasta que la fe volvió a su ser, pero se fue de la misma manera al descubrir, gracias al hechizo de seguimiento puesto en el tablero, que sólo estaba enseñando a un sujeto a jugar.

Desgracia.

Los Gremory siempre tendrán ventaja por sobre ellos, y los Sitri estarían relegados a ser el clan de soporte para el Inframundo entero.

Solo sanadores que ni para sanarse a sí mismos servían, pues tuvieron que recurrir a los humanos para que la ceguera de su hija medio desapareciera.

Entonces no prestó atención a la partida de entrenamiento, no prestó atención al contrincante de su hija y por lo tanto no se enteró de quién era, tampoco escuchó la charla que se desarrolló entre su hija y el sujeto en cuestión, no notó que la conversación se llenaba con lentitud de coqueteo cada vez menos desvergonzado, que podía o no ser verdadero.


Serafall no pensó demasiado —francamente nunca lo hacía, así que eso no era sorpresa—, cuando Sirzechs le avisó que había alguien jugando ajedrez con su hermana, la Reina Demonio simplemente lanzó un chillido bastante similar al de Rías, pero en vez de sonar aterrorizado sonaba a rabia pura, y una tormenta de hielo se creó detrás de Serafall.

—Deberías pensar con detenimiento que hacer con el terrorista —le dijo fingiendo indiferencia y rogando a sus ancestros que no sonara como un "Cálmate por favor", por qué obviamente Serafall no se iba a calmar, al contrario, ella iba a congelar a todo y a todos a su paso y él estaba en su paso y francamente no le gustaba estar congelado. Ella lo miró con sospecha, después cerró los ojos y suspiró con fuerza.

—Iré a ver a mi hermana —declaró, y Sirzechs simplemente asintió, aunque no es como que pudiera hacer más, y la siguió y si preguntaba el motivo de aquello claramente diría que siempre es un buen momento para visitar a Rias, y luego la vigilaría de lejitos usando a su hermana como escudo.

Esperaba que Serafall siguiera todo el trámite burocrático que era viajar al mundo humano, pero decidió usar su estatus de Reina y simplemente se transportó por un pentagrama. ¿Cómo no lo vio venir? Debería de haberse pegado como sanguijuela a ella. Entonces encogió los hombros y decidió seguirla de la misma forma. Probablemente Grayfia lo regañaría, pero esperaba que el chisme ayudara a amortiguar cualquier cosa que ella le pudiera o no hacer.


—Estoy confundido, otra vez.

Sona soltó una pequeña risa y simplemente negó con la cabeza.

—Lo supuse. Cómo sea, he ganado.

Generalmente Vali se habría molestado y habría insistido y hecho de todo por ganar. Pero está vez, bueno, Sona era una excelente compañía, más allá de lo que pudiera haber pensado, y tenía una risita agradable, no odiosa y chillona como de Rías o plana como la de Genbu que muchas veces había pensado que era falsa, era agradable, como el aroma a lavanda y leche del té.

—Eres mi persona favorita —dijo sin pensarlo y Sona se quedó en silencio.

—Yo... —ella intentó decir algo, pero las palabras se le atascaron en la garganta.

—Creo que eso sonó inquietantemente… ¿romántico? —se negó a dejar la taza de té en la mesa, porque sabía que inmediatamente iba a mostrar su ansiedad jugando con sus manos, así que decidió que iba a continuar con su razonamiento, total, ¿Que tanto podía empeorar?—. Pero, no… a menos que seas una princesa de Disney, nadie se enamora en menos de dos horas. Yo creo que una persona favorita es como… todo lo que no odio de otras personas.

Vali miró a Sona quién ya había recuperado la sonrisa que anteriormente tenia. Supuso, que no existió un mal entendido con su declaración.

—¿Cuántas personas favoritas tienes?

—Solo tu. Por ahora. Personas que me agradan hay varias, pero suelen tener una cosa que odio con todo mi ser —la charla no había perdido la cadencia anterior, así que Vali lo tomó como una victoria.

—Jamás había pensado en hacer esa distinción.

Vali sonrió.

—¡Oh! Hasta hace un par de meses no la hacía. Principalmente porque soy terrible para actuar en sociedad. Pero esa pequeña distinción hizo que pudiera gestionar mi tiempo con las personas que odio, las que no me agradan y las que me agradan —entonces la bilis regresó por su garganta y a pesar de no querer continúo hablando—. Hasta que metí la pata y estaba atrapado con los Gremory, a todos los odio por igual, y hasta hoy en la mañana no había pensando en recurrir a otras personas. Fue una buena decisión.

El semblante de Sona mostraba sorpresa, de ese tipo que sabía era proveniente de la incredulidad de hacer algo bien, bueno, en sus libros Sona Sitri era una persona extremadamente agradable y con la que sabía regularmente estaría hasta que sea libre totalmente.

—Bueno, ya sabes si vuelves a traer esa increíble tisana las puertas de este lugar siempre estarán abiertas.

Un coro celestial inundó los oídos de Vali, y casi se vio en la imperiosa necesidad de cantar un "Señor... Me has mirado a los ojos", luego recordó que las alabanzas católicas iban a hacer poco por su salud física y la de Sona, pero definitivamente no pudo evitar la sonrisa que recorrió su rostro.

—Buscaré más tisanas —respondió en pleno acuerdo y se levantó de su asiento—. Entonces me temo que es hora de marcharme.

Sona asintió y se levantó con él—. Espero que Azazel este bastante irritado por no saber dónde te encuentras.

—Lo estará —acordó con ella, tomó todas las cosas que había traído con el y las metió en una dimensión de bolsillo—. Probablemente no nos veamos mañana, pero será pronto.

Los dos, quienes raramente interactuaban con mas personas, se quedaron mirándose con incomodidad. Sospechaban que una despedida sería necesaria, pero sin duda no sabían cómo llevarla a cabo.

—¡Sona! —el grito de Serafall inundó los pasillos del nuevo edificio. Sona abrió los ojos alarmada y Vali simplemente sonrió, ya había caos, así que su presencia no era necesaria en este momento. Sin embargo, en honor al nuevo nombramiento de Sona cómo su persona favorita se mantuvo ahí.

—Hermana —respondió con una mirada increíblemente estoica.

—Creí que estabas sola —dijo una vez que vio a Vali, y él con una sonrisa de oreja a oreja habló.

—¡Por supuesto que no! ¡Estaba conmigo! Chismeando acerca de Rias y su insulsa nobleza. Pero no se preocupe su majestad, me tengo que marchar. Au revoir —se despidió haciendo grandes florituras—. Volveré para quejarnos de su ropa, ¡Porque parecen conjunto de Miu Miu! —Serafall abrió la boca dispuesta a pelear, entonces Sona habló.

—Tienes razón... A veces sus outfits no tienen ni pies ni cabeza, pero sus zapatos y accesorios son una monada —y es que hablando así como él lo estaba haciendo sonaba muy poco heterosexual como para pedir la mano de Sona, y eso estaba bien. A pesar de su corto y poco convencional encuentro habían encontrado un acompañante saludable completamente fuera de sus esferas y eso era terriblemente refrescante.

—¡Me voy, corazón! —entonó con voz cantarina y con gracia pasó su mirada a Serafall y le hizo una reverencia—. Hasta luego, su majestad —se levantó y con la gracia de un príncipe de película de Barbie se fue.

—Creí que estabas jugando con él —la voz de Serafall, a pesar de tener un tono duro seguía teniendo un timbre agudo, y eso le causaba terror, sonaba como una arpía, quería temblar, pero se mantuvo con una pose altiva y negó.

—Estábamos tomando té como señoras ricas y estiradas —contestó sin el mínimo deseo de discutir o aguantar un drama de su hermana mayor—. Se estaba agobiando con Rias, mantenerlo calmado es una mejor opción, ya que Azazel gasta todo su tiempo con los Gremory.

—Creí que también pasaba tiempo con ustedes —el tono de Serafall estaba pasando peligrosamente al de un reclamo, podría dejarlo y hacer que ella regañe al Gobernador de los Ángeles Caídos, pero no valía la pena.

—Lo hace, pero somos disciplinados y seguimos al pie de la letra sus órdenes —Serafall asintió tranquilamente y soltó un suspiro que parecía haber retenido por un largo tiempo. Esperaba que no se hiciera ideas equivocadas, pues Sona no era ni un poquito como Rias, y ella si tomaría un bat en el momento en el que ella y el Rey Sirzechs tuvieran la mínima intensión de meterse en su vida amorosa, ¡Prefería los calabozos a ser una copia barata de algún dorama!


𝗡𝗼𝘁𝗮𝘀

Siento que Vali y Sona salieron un poquito OoC, pero bueno, ya estaba previsto. El asunto del té es vivencial.