Titulo: Universos Alternos.

Summary: Taichi ha viajado a una dimensión que no es la suya. ¿Yamato y Mimi saliendo? ¿Koushiro reprobando? Todas esas cosas que Tai creyó que jamas ocurrirían estan pasando y el cree que de veras se esta volviendo loco.

Disclaimer: Nada me pertenece a mí. Lamentablemente :( y hago esto sin fines de lucro.


Universos Alternos.

-¿Quieres decir que Ken Ichijouji está en una gira? –indagué. Eso me sonaba irreal.

-Claro, es cantante famoso después de todo, aunque también es un gran actor, o eso dice mi hermana. –agregaba Daisuke con seriedad. –Y pues Iori, ya le conoces. Se ha ido de nuevo de vacaciones con su amargado abuelo, con las bromas pesadas que juega ese chico me sorprende que no lo hayan expulsado de la escuela aún o echado de su casa.

-¿Iori haciendo bromas pesadas?

-Deberías acordarte. –opinó. –Después de que te puso esos grillos en tu mochila hace dos semanas…

-¡Eso debe ser una broma! –espeté histérico. –Pero dime, dime por favor que tú sigues interesado en mi hermana y que…

Daisuke me miraba como si estuviera loco. Ya empezaba a acostumbrarme a esas bobas miradas que todos me regalaban.

-¿Qué a mí me gusta Hikari-chan? –preguntó señalándose a sí mismo. –Estás loco, yo sí que con tu hermana ni siquiera me meto. Además, sabes que tengo novia.

-¿Novia? –cuestioné confuso. -¿Quién es?

-¡Taichi! –exclamó el. –No hagas el tonto, sabes que empezamos a salir desde hace un mes. Ella y yo somos muy felices, sobre todo porque nos parecemos mucho o eso dices tú siempre.

-¿Yo?

-Claro, ya sabes. Con eso de que es tan tímida, apenas y puedo sacarle unas palabras.

-P-Pero…

-Aun así con Miyako las cosas están mejor que nunca.

-¿TU Y MIYAKO?

Esto si era la gota que derramaba el vaso. Una cosa eran Mimi y Matt otra eran Sora y Jou, pero Daisuke y Miyako. Esto había llegado a un límite de rarezas para un día. Sin dejarlo decir nada mas lo deje ahí tirado y me fui corriendo como poseso a toda velocidad.

No sabía qué hacer o donde ir, en mi casa me encontraría con una Hikari ruda y arisca, mis dos mejores amigos estaban perdidos, uno era un galán de cuarta y la otra era una amante de Jou Kido. Koushiro no me dio respuestas, tampoco nadie más lo hizo. Decidí acudir al único que siempre iba a seguir igual para mí.

-¡Agumon!

Estaba en el Mundo Digital y me dedicaba a buscar a mi compañero con toda mi energía lo único que quería es que el viniera y me dijera que todo estaba bien y que podía seguir todo como siempre sin necesidad ver a Soras promiscuas, Mimis deportistas o Takerus borrachos.

-¡TAICHI!

Corrí hacia mi amigo digital y sin poderlo evitar lo abracé con todas mis fuerzas.

-No puedo creer que vinieras a verme, Tai. –decía Agumon. –Siempre estas más ocupado estudiando.

-No Agumon. –negué fervientemente. –Eres mi amigo y todo puede esperar.

-Me alegro Tai. –dijo sonriéndole como siempre, mi amigo digital parecía igual que siempre, eso me hizo feliz.

–Necesito un favor.

-¿Qué necesitas, Tai? –inquirió Agumon feliz. –Hare lo que me digas.

-Solo quiero que me cuentes todo. Como fue nuestra primera aventura en el Digimundo y que hay de mis amigos. Por favor.

Agumon pareció sorprenderse ante mi petición pero no dijo absolutamente nada y prosiguió a relatarme todo con lujo de detalles, yo le escuchaba interesado.

-Y así fue como llegaron los siete, tu hermana no venía porque estaba castigada por robarle dinero a tu madre. –recordó Agumon. –Tú estabas muy asustado, Yamato solo se la pasaba tratando de seguir a Mimi a sol y a sombra y ella quería luchar con todas sus fuerzas siempre. Sora y tú peleaban mucho porque ella te molestaba, Jou siempre gritaba que no se quería despeinar y a todos nos tenía hartos Koushiro y sus chistes porque nunca se quedaba quieto. Takeru se hizo el líder enseguida y tú le diste tus googles.

-¿Qué qué? –dije estupefacto. –Eso suena tan loco.

-Solo te digo lo que pasó. –continuó Agumon. –Luego fuimos a Japón por Hikari y ella se unió al grupo aunque solo parecía traer más problemas porque siempre estaba mal humorada. –relató mi fiel amigo. –Logramos ganar al final.

Suspiré. Esto no podía ser mi realidad.

-Luego se unieron Daisuke, Miyako y también Iori. –prosiguió el digimon. –Daisuke era la mente en el equipo, Takeru el liderazgo y valentía, Miyako la inteligencia y la serenidad, Hikari la fuerza y Iori era…eh…digamos que el buen humor.

Yo afirmé con la cabeza pero la información daba vueltas en mi cabeza, no podía razonarla, era todo ilogico.

-Ken se unió después cuando se descubrió que había sido su digimon el que le había tratado mal todo ese tiempo y obligado a ser el Emperador de los Digimon, luego Wormmon le pidió perdón y se unieron al equipo, Ken se portaba como todo una estrella de Hollywood o eso decían tú y Hikari siempre, aunque yo sigo sin saber que es Hollywood.

Negué fervientemente. ¿Cómo había ido a parar allí? Donde todo era completamente diferente, era ilógico y sin duda me daba miedo pensar que podía quedarme ahí para siempre con unos amigos trastornados y una hermana motociclista. Seguro si me quedaba en esa dimensión terminaría matándome o en un manicomio. Ninguna de las dos opciones parecía gustarme.

-Agumon, sonara raro pero este no es mi universo. –dije tratando de serenar mi alterado tono. –Yo vengo de otra dimensión donde todo es muy distinto. ¿Crees saber cómo ayudarme a volver? –inquirí esperanzado.

-No se Tai, eso que dices es muy raro.

-Es la verdad. –le aseguré. –De donde yo vengo YO soy el chico más valiente y deportista, Sora es mi mejor amiga y Yamato también, ellos están enamorados pero yo también amo a Sora y Daisuke y Takeru mueren por mi hermana que es un amor de chica. Miyako esta loquita por Ken. Iori un niño serio, Mimi es una niña amante del rosa que Yamato apenas tolera. Jou es un obsesionado con los estudios y Koushiro un genio que apenas y habla con los humanos, prefiere a su amada laptop ¿Ahora entiendes? Este lugar no es mi universo.

-Eso que acabas de decir. –empieza mi amigo. -¡Es una locura, tú no eres Tai! Debes ser un farsante.

-¿Qué? –exclamó sin creérmelo. -¡Claro que soy Taichi, Agumon! No seas tonto ¡no soy un farsante!

-¡si lo eres! –exclama él. –Eres un enemigo. ¡Quieres hacerte pasar por mi amigo!

-¡Que no!

-¡Que sí! Ahora veras, impostor. –gritó mirándome con odio. -¡Flama bebe!

Sin poderlo evitar me desmayé.


-Taichi, Taichi…

Escuchaba que alguien me llamaba pero simplemente no podía abrir mis ojos, estaba como en el paraíso, todo era oscuro y aunque me dolía la cabeza estaba seguro de que allí ya no había más cosas que me torturaran y me volvieran loco. Nada de Daisuke intelectual y Agumon atacándome.

-¡TAICHI!

Joder, que alguien apagara esa voz tan molesta ¿De quién se trataría y porque rayos querría despertarme para volver a toda aquella pesadilla? Yo prefería estar así. Dormidito sin pensar en nada que no fuera yo mismo.

-¡TAI YAGAMI!

A la mierda con la voz.

Pero entonces me vi forzado a despertar de mi letargo cuando sentí las frías gotas de agua resbalar por mi cara. El cabello y la ropa me escurrían. ¡Estaba fría! Alguien me había lanzado agua a la cara.

Cuando abrí mis ojos me encontré con la cara de preocupación de mi hermanita menor. Para mi sorpresa esta estaba igual que siempre sin su chamarra de cuero negra o sus ojos delineados. Takeru estaba a su lado mirándome con las cejas alzadas. Sora del otro lado y Yamato aguantando la risa. Daisuke me tendía una toalla y sobre su cabeza habitaban unos googles. Koushiro negaba mientras desde lejos observaba todo. Jou reclamaba a Yamato haberme lanzado un vaso de agua helada a la cara.

Me reí como un poseso por al menos diez minutos al darme cuenta lo que había pasado. Estaba en mi mundo, era mi universo, mi realidad, mis amigos. ¡Todo era normal de nuevo!

-Mejor llamamos a Tashida. –decía Koushiro muy bajito a Sora. –Parece que ese balonazo si le ha dejado mal de la cabeza, el tendrá que pagar los gastos médicos.

-¡Eres un inconsciente, Yamato! –gritaba Jou, histérico como siempre. –Te dije que hacer eso podría causarle alguna consecuencia.

-Relájate. –dijo el rubio. –Es Taichi, solo lo he dejado igual de loco que siempre.

-¡Tai, Tai, Tai! –exclamaba Daisuke. -¿Te has hecho daño? Si ha sido así iré con ese tal Tashida y yo… -decía mientras se daba la vuelta con sabrá dios que intenciones.

-Te quedas aquí. –ordenó Kari jalándolo de la camisa. –Hermano ¿Quieres que te llevemos al hospital? Te desmayaste por casi diez minutos, nos tenías muy preocupados.

-¿Diez minutos? –pregunté incorporándome más. Estaba en una de las gradas de donde se había celebrado el partido.

Todo había sido un loco sueño. ¡Un loco sueño! No, ¡Una loca pesadilla! Nada había sido real. Mis amigos seguían como siempre, igual de raros pero a su manera. ¡No había nada que temer, ya no había alteraciones! Nada de Jou metrosexual o Ken famoso, Sora seguía siendo como siempre, Takeru era de nuevo él mismo. ¡Daisuke llevaba googles!

Un momento…

-¿Eso significa que perdimos el partido? –indagué llevándome ambas manos a la cabeza. -¡No puede ser! -grité como si esto hubiera sido lo peor del día.

-Lleva casi diez minutos desmayado y un chichón enorme le sale de la frente. –habló TK. –Y le preocupa el resultado del partido, Taichi no cambia más.

Todos se rieron ante esto. Yo me crucé de brazos indignado.

-Es así, pero si cambiara seguro le extrañaríamos. –opinó mi querida Sora.

-Se los digo por experiencia. –les comenté yo. –Lo harían.

Luego sonreí. Estaba por fin en casa.


Mientras…

-¿Y dices que tuviste ese raro sueño donde jugabas al futbol y eras un chico impulsivo e idiota? –preguntaba una formal y serena Miyako a un muchacho de sweter y gafas.

-Así es. –respondía Taichi. –Y lo peor es que Yamato era cantante de una banda y Sora salía con él. ¡Y escuchen! Koushiro adicto a las computadoras.

El grupo de chicos que estaba reunido, todos muy peculiares, soltaron una sonora carcajada ante esa idea tan ilógica y a la vez graciosa.

-Y no solo eso, Takeru llevabas una gorra en la cabeza y Iori ¡Adorabas a tu abuelo y practicabas kendo! Y eras educado.

El aludido niño de muy despeinado cabello marrón se echó a reír sin poder ser contenido por nadie.

-Jou llevaba un look horrible y…

-¡Ey! –le reclamó el aludido acomodándose su chaleco de marca. -Me ofendes.

-Y Hikari era la chica más misteriosa y dulce del mundo. –continuó el nerd Taichi.

La castaña soltó una maldición pero también se rió ante la idea.

-Que loco sueño, Tai. –dijo Yamato Ishida, el galán sonriendo.

-Ya lo creo. –opinó Daisuke. –Eso te pasa por estudiar ecuaciones cuadráticas perfectas antes de dormir. Tu cerebro se va a la cama muy activo y…

-¡Oh cállate! –le pidieron a coro Takeru y Koushiro.

Taichi nunca le dio más la razón a sus amigos, una locura total. Una pesadilla, pensó mientras su mente viajaba rápidamente a las ecuaciones cuadráticas perfectas de las que Daisuke había hablado…


Nota Final: Jajaja como ya dije nunca había escrito algo tal loco! No tuvo ningun sentido pero no estaría tranquila si no lo hubiera publicado jajaja, bueno muchisisisisiimas gracias por los comentarios del capitulo pasado, la verdad llegue a pensar que no iba a tener ni uno xD Me alegra que a alguien más le guste la idea incoherente que se me ocurrió. ¡Saludos y besos a todos y gracias por leer!