Para: La Comunidad de 30 vicios.
Día: #02, Blanco y Negro.
Fandom: Supernatural
Personaje: Dean y Castiel.
Género: General.
Rating: T
Advertencias: Spoilers dispersos de las últimas 3 temporadas, nada grave.
Resumen: La vida de Dean no se resumía en dos colores, un tercero predominaba en su vida.
Disclaimer: Supernatural no me pertenece. Pertenece al talentoso, Eric Kripke, al cual le agradezco infinitamente por traer a mi mundo tan bella y shipeable obra de arte.
12/01/10
La vida de Dean Winchester siempre había estado representada así: Blanco o Negro. Luz o Oscuridad, Bien o Mal.
No había más.
Pero desde hace un tiempo atrás, antes de que fuera al infierno, se había dado cuenta de que no era así. Que entre el Blanco y el Negro, había otro color intermedio, un gris principalmente, aunque el tono del color muchas veces podía variar dependiendo de las intensiones que hubiera de por medio.
Y como claro ejemplo, ahí está el caso de Sammy, que durante mucho tiempo había estado fluctuando entre el bien y el mal, hasta salir de ello una vez que se dio cuenta que sus acciones sólo habían liberado a Lucifer.
Lo mismo había pasado con él en su estancia en la sede de los Demonios. Aquel lugar era la representación del mal, era oscuro y era negro; y él, que lo único que había hecho para ganarse un pase con todos los gastos pagados en el mismísimo infierno había sido vender su alma para traer de la Muerte a Sam, su Sammy, pagando ése y más pecados que nunca cometió.
Hasta ese día, en que todo pasó.
Una luz tan blanca y pura iba descendiendo de lo alto, iluminando su paso por el averno. Cuál no va siendo su sorpresa cuando esa luz, cálida y llena de paz, comenzó a rodearle y a liberarle de las cadenas que le tenían preso por la eternidad.
Horas después, y más específicamente con el transcurrir de los días y meses, Dean había descubierto un nuevo color entre el blanco y el negro, el azul.
Pero no tan intenso como el color del mar azul, sino que éste contenía algunas pinceladas disueltas de blanco y hasta de dorado. Ese azul brillante, tan claro y pacifico, era el color que definía a Cas, su Ángel de la guarda y sobre todo, su amigo; al cual sólo hacía falta mirarle directo a los ojos y perderse en esa inmensidad y misterio indescifrable.
El cazador lo haría más seguido y con mucho gusto, de no ser porque había un Apocalipsis que parar, y un demonio mayor que aniquilar. Pero ya habría tiempo para ello o al menos, eso esperaba el mayor de los Winchester.
Fin.
