Capítulo 15: La guerra.
Draco miraba todo desde lejos, y las palabras de Voldemort se repitieron una y otra vez en su mente.
Tu papi no es otro que Harry Potter
No es otro que Harry Potter
Harry Potter
Y luego todo lo demás, cada insulto al moreno, cada palabra teñida de desprecio, la vez que volvió al colegio y lo encontró besando a su padre… su padre. Él siempre lo supo y se lo ocultó, lo dejó dañarlo a propósito, dejó que lo maltratara y ahora mismo Potter iba a tomar su lugar entre las asquerosas manos de Greyback. La furia lo estaba consumiendo, no podía permitirlo, necesitaba respuestas ya, y no iba a conseguirlas con un padre destrozado por la violación de su progenitor, si es que todo lo que Voldemort dijo es verdad… aunque Potter no negó nada. Sólo dijo que sí a tomar su lugar, dijo que lo haría por salvarlo, por él.
Las cosas se estaban saliendo de control, Harry sólo tenía una opción para sacar a Draco de ahí, rendirse ante el pedido de Voldemort, porque nunca dejaría que dañaran a su hijo, a su precioso hijo.
-Deja que Draco se vaya -dijo sin bajar la mirada, nunca se rebajaría a eso, sabía que Voldemort tampoco lo quería así, quería verlo humillado, pero verlo a la cara.
-¿Por qué debería hacer eso, Potter?
-Draco no tiene nada que ver en esta guerra, esto es entre tú y yo… si quieres involucrar a más personas… -dijo apuntando con el dedo a Greyback que se acomodaba el pantalón mientras miraba con descaro a Harry- yo no estoy interesado en que otros peleen mis batallas.
Tenía que ganar tiempo, tenía que darle donde mas quería al Lord para que soltara a Draco, entonces supo que lo había logrado cuando el Lord le miró con desprecio y arrojó a Draco a un lado, entonces supo que tenía que actuar, corrió hasta Draco y lo sostuvo de brazos para llamar su atención, entonces se sacó su argolla y se la puso en el dedo a Draco.
-Te amo, Draco -dijo besando la frente y luego cerró los ojos- llevarlo con Lucius -dijo al tiempo en que el traslador en su sortija de matrimonio se activa y lo llevaba lejos del lugar, entonces apuntó al techo y un gran campo de protección se cernió sobre ellos. No dejaría que ninguno de esos malditos se escapara, los retendría ahí el tiempo necesario para que llegara la "caballería". Ya no era el idiota de antes que se iba solo a la batalla, sabía sus limites y su verdadero enemigo era sólo uno. Voldemort.
-Así que aprendiste nuevos trucos, eh Potter -dijo el Lord divertido por el entusiasmo de su enemigo.
-No tienes idea de cuantos.
Harry lo miró con rencor. Era hora de que se llevara a cabo la batalla final , era hora de destruir a ese monstruo.
…
Draco se apareció en su mansión, sintiendo como el estomago se le revolvió, era la segunda vez en el día que se aparecía por culpa de un traslador y la sensación era francamente horrible.
-Draco -la voz cortada de su padre le hizo girar y le vio correr hacía él, entonces era verdad algo de todo eso, se dijo mirando su mano donde estaba el anillo que le había colocado Potter para trasladarlo junto a su padre.
-Padre…
-Merlín, gracias -dijo abrazándolo con fuerza contra su cuerpo cuando llegó a su lado.
Draco sintió como se le iba el aire de los pulmones. Todo esto era demasiado, pero, por sobre todo, necesitaba la verdad, una que no podía exigir ahora, no con lo que estaba pasando en la guarida del Lord.
-Necesito la verdad, padre -dijo alejándose de él.
Fue cuando Lucius notó el estado en el que estaba su hijo, la mejilla lastimada por un golpe, sus ropas desarregladas… y la sortija de matrimonio de Harry en su dedo.
-Draco esto… -dijo sin aliento mientras sostenía la mano de su hijo.
-Entonces es verdad lo que dijo el Lord -dijo alejándose un poco de su padre para sacarse la sortija y entregársela- Potter es mi… él es.
-No puede ser -dijo recibiendo la argolla- Ese monstruo… que fue…
-Se supone que tú tenías que ir -dijo respirando rápidamente-. Dijo que tú irías y te convencería de unirte a sus filas… entonces ellos se vinieron encima de mí -sitio como su cuerpo se estremece.
-¿Draco… que te hicieron? -preguntó apretando los dientes.
-Nada… no alcanzaron -dijo negando con la cabeza, en su mente unos manoseos no se comparaban con lo que pudo haber pasado si Potter no hubiera llegado a tiempo- entonces llegó Potter -dijo mirando a la nada. Lucius se quedó impactado, era la misma mirada que tenía Harry cuando se perdía en sus recuerdos, en los malos recuerdos. Se acercó con cuidado y lo abrazo contra su cuerpo- Greyback iba a violarme, lo sé, el Lord se lo iba a permitir, entonces llegó Potter… el tomará mi lugar.
Todo dentro de Lucius se estremeció, no podía permitirlo, no dejaría que tocaran a su esposo, no podía permitirlo.
-¿Dónde está , Draco? -preguntó mirándolo a los ojos, viendo como estos estaban cristalizados, aguantando las lágrimas- ¿Dónde tienen a Harry, Draco?
-No lo sé -dijo sin aire, tenía ganas de gritar, quería hacerlo, pero no podía, sentía que se le iba el aire de los pulmones… por su culpa, él era el culpable de que Potter…su papá…-¡Nunca me lo dijiste! -gritó furioso, liberando toda la magia que tenía dentro, Lucius no lo soltó, no iba a dejar que la locura consumiera a su hijo- ¡Era mi papá y dejaste que le tratará así! ¡Que le hablara así!
-¿Habría cambiado algo el hecho de decirte que Harry era tu papá? ¿Qué fue el que te dio a luz? ¿Qué te amo desde el momento de que supo que venias al mundo? -le preguntó algo hiriente, sabía que no podía desquitarse con él, pero su hijo había tomado sus propias decisiones, buenas o malas, eran sólo suyas- No podías saberlo, Draco, no por que no quisiera, si no por que aún no era el momento, siento que tampoco ahora lo es, pero ya no se puede hacer nada al respecto. No podemos cambiar el tiempo, pero si cambiar el futuro, nuestro futuro, el de los tres, pero nada podremos hacer ahora si Harry sigue en manos del Lord.
Draco gritó con fuerza y se dejó caer al piso llorando, como hace mucho no lo hacía, como sentía que nunca lo había necesitado.
Lucius le dejó llorar, le dejó desahogarse, pero él debía ir por su esposo.
-La sortija -dijeron poniendo una mano sobre su hombro, entonces ambos rubios miraron a la persona que estaba frente a ellos, o más bien a las personas. Draco estaba con la boca abierta a mas no poder, uno lo conocía demasiado, era su abuelo Abraxas, el que se suponía muerto hace años y el otro era una versión adulta de Harry Potter, no tenía que ser un genio para saber que era James Potter, quien también se supone que estaba muerto- ella nos conectará con el brazalete que hechizaste por si esto pasaba.
-Vamos por Harry, Lucius -dijo James acercándose a Draco que seguía en el suelo, mientas el acercaba a Max que con su infinita inocencia acariciaba la mejilla del rubio- cuídalo, Draco, es uno de mis más grandes tesoros, -dijo besando la frente del rubio. Draco recordó que Potter había hecho lo mismo antes de que lo enviara con su padre- es hora de ir a salvar a ese tonto hijo mío -dijo besando la frente de Max que se despedía con su manito de los tres adultos.
Draco vio como Abraxas y James ponían una mano sobre cada hombro de Lucius y este besaba la sortija de su esposo.
-Llévanos con Harry.
Los tres desaparecieron y las protecciones de la mansión se elevaron inmediatamente dejando a los dos dentro del amparos que brindaba su sangre, entonces Draco puso atención al niño a su lado, era como ver a Potter, pero más pequeño y, si, mucho más adorable a sus ojos.
-Y tú eres…
-Soy Max -dijo poniendo su carita de lado- soy tu tío Maximilien Malfoy-Potter.
Draco abrió la boca sin saber qué demonios decir.
…
Cuando llegaron al lugar de la batalla, tuvieron que agacharse para esquivar los ataques que iban y venían desde todos lados y desde ninguno a la vez.
-La orden ya está aquí -dijo Abraxas-. Severus debe haber dado la orden y Harry enviado su patronus.
-Ese tonto hijo mío al parecer no lo es -dijo James divertido sacando su varita y dispuesto a la batalla, pero sintió como era sujetado por el codo y, al voltearse, ser besado por Abraxas, quien casi le arrancó los labios y luego junto sus frentes-. Ey, no moriré, no aquí y no ahora.
-Eso esperó, Potter -dijo soltándolo y disponiéndose a luchar.
-Lo mismo va para ti, Malfoy, no puedes dejarte morir. No aquí…
-No ahora -dijo con un asentimiento.
Lejos del momento meloso que estaban viviendo su suegro y su padre, Lucius se concentró en encontrar a Harry en medio del campo de batalla, hasta que finalmente dio con él, viendo como un mortífago que no reconocía le apuntaba a la espalda al estar su esposo concentrado con el Lord frente a él. Entonces se apareció y aturdió al mortífagos que no lo vio venir. Se ubicó tras de Harry, espalda con espalda, protegiéndolo de todo aquel que se creyera lo suficientemente astuto como para tratar de interferir en la batalla que se estaba llevando a cabo entre Harry y Voldemort.
-Te esperábamos, mi querido Lucius -dijo el lord con una sonrisa en su asqueroso rostro-. Una lastima que vuestro precioso hijo no este acompañándonos, sé que hubiera sido un digno adversario… en mi cama.
-Pagaras cada una de tus afrentas, desgraciado -dijo Harry apretando la mandíbula- y a Draco no lo menciones… su nombre te queda grande… los Malfoy-Potter son mucho mejores que tú… un mestizo.
El grito de ira de Lord se escuchó por cada rincón mientras más hechizos volaban por todos lados. Cada uno sumergido en su propio mundo.
-No te escaparas de mi esta vez, maldita rata -decía Sirius acorralando a Pettigrew que miraba a todos lados desesperado.
-Sirius… amigo.
-¡Cállate maldito desgraciado! -dijo desarmándolo con un hechizo. El maldito temblaba de pies a cabeza.
-No puede ser -dijo apuntando atrás de Sirius mientras se volvía cadavéricamente blanco y temblaba de terror. Sus pesadillas viniendo tras él.
-Gusto en verlos nuevamente -dijo James llamando la atención de más de uno en el campo de batalla, pero por sobre todo a sus amigos.
Sirius no daba crédito a lo que veían sus ojos.
-James -dijo sin aire.
-¿Qué pasa Canuto? ¿Crees que eres el único que puede volver de la muerte? -dijo con tono divertido. Apoyando un brazo sobre el hombro de su hermano del alma y juntado sus frentes, pero entonces escucho un "gruñido" tras él que le hizo reír un poco- ya tendremos tiempo de hablar, pero Abraxas no es muy dado a que demuestre mis emociones con alguien más que no sea él -dijo divertido al ver como su pareja arrugaba el entrecejo mientras desviaba el ataque de un mortífago que iba a ellos, ganándose un giño por parte de James que luego volvió su vista al frente, a Peter-. Nunca me lo esperé de ti, Petter, de muchos otros sí, pero no de ti… mató a mi Lily por tu traición. A mi amada esposa, la madre de mi hijo… todo por tu culpa.
-James yo no…
-No te justifiques ahora, no cuando en mis labios tiembla la maldición que quiero enviarte.
-James, amigo… no eres un asesino -dijo la rata, volviéndose valiente de un momento al otro, parándose derecho- No eres capaz de asesinar.
-Tienes razón -dijo bajando la cabeza y la barita, haciendo que tanto Petter como Sirius se sorprendieran de eso-, pero no puedes seguir con vida, no después de haber destruido tantas familias y sí, puede que tengas razón… no soy un asesino, no podría con la carga en mi mente…para tu desgracia, mi esposo no es como yo -dijo levantando la cabeza sonriendo con cinismo mientras se hacia a un lado.
-Avada Kedavra.
La maldición asesina salió de los labios de Abraxas dando de frente en el pecho de antiguo merodeador.
-¿Esposo? -preguntó el rubio elevando una ceja, desarmando a otro mortífago a la espaldas de James.
-Tecnicismo -dijo moviendo la muñeca de un lado al otro-, vivimos juntos, nos amamos, tenemos un hijo… creo que esto ya es un gran matrimonio -dijo sonriéndole a Abraxas con coquetería, que solo negó con la cabeza mientras se iba a enfrentar a otros mortífagos que aun seguían de pie en el lugar.
-Demonios, James, tienes demasiadas cosas que explicarme -dijo Sirius impactado, siendo secundado por la cabeza de Remus que se movía de arriba abajo sin dar crédito aun a lo que estaba pasando frente a ellos.
-Claro que sí, pero será después de acabar con todo esto -dijo viendo a la distancia como Harry y Lucius se enfrentaban a Voldemort.
…
Continuará...
