Nada más llegar a la casa de su hermano y de su padre, Don se dio cuenta que la puerta estaba entreabierta, aunque al acercarse a ella, descubrió que en realidad estaba forzada y que la cerradura había desaparecido y que estaba caída en el suelo delante de sus pies.
Muy lentamente, desenfundó su arma y tan preocupado como estaba por lo que le podía haber sucedido a Charlie y sobretodo, si todavía estaría en peligro, no se dio cuenta que Dean también lo había hecho.
Ninguno de los dos dijeron nada cuando Don empujó ligeramente la puerta y como movimientos lentos, para no hacer ruido, entraron por fin en la casa. Aunque no lo conocía apenas, Dean sabía perfectamente cuales eran los sentimientos de Don en ese momento, podía imaginarse lo que pensaría y sentiría él si fuera Sam el que le hubiera llamado pidiéndole ayuda o el que estuviera en problemas.
Entraron por fin en la casa y tras comprobar con un rápido vistazo a su alrededor, que no había nadie, al menos en el piso de abajo, continuaron andando hacia el salón. Entonces lo vio, ahí tirado en el suelo, inmóvil y rodeado de un charco de sangre, el cuerpo de Charlie, hizo que Don quedara paralizado durante un segundo, hasta que fue capaz de reaccionar.
Parecía haberse olvidado de la presencia de Dean cuando fue hasta su hermano pequeño, cuando se arrodilló junto a él y tras asegurarse que seguía respirando, intentó darle la vuelta. Nada más allá de la pálida figura de Charlie, existía ya para él, ni la pistola que acababa de dejar en el suelo, ni el hombre que había entrado junto con él en la casa y que ahora aparecía, después de haber revisado el piso de arriba para asegurarse que no había nadie más que ellos en toda la casa.
Don abrazó a Charlie, de la forma más delicada que fue capaz de encontrar, aunque al hacerlo, escuchó un pequeño gemido proveniente de su hermano, que ahora acurrucado contra su hermano, parecía un ser mucho más pequeño que de lo normal.
Don bajó su mano sobre la espalda de su hermano, intentando calmarlo, para que dejara de moverse y que no se hiciera daño a si mismo y al llegar a la zona lumbar, la mano se le humedeció.
"¡Dean!" Desconocía porque había pronunciado aquel nombre al notar la sangre de Charlie sobre su espalda agarrotada y corriendo por su mano, pero cuando se fijó en los ojos verdes y algo apesadumbrados del hombre más joven, supo que este podía ayudarle.
Dean también se agachó y con la ayuda de Don, pudo ver la herida en el cuerpo de Charlie. "No es demasiado profunda. Vamos a ponerlo sobre el sofá." Don le hizo caso, su mente apenas podía pensar como el agente del FBI que daba las órdenes a su equipo, al que todos miraban antes de hacer algo. Ahora no podía, no mientras su hermano sangraba profusamente y manchaba su ropa, todavía inconsciente, gimiendo de dolor con cada movimiento.
"Necesitaré agua caliente, analgésicos, vendas y alcohol." Dijo Dean sin apartar la mirada de la herida producida por el cuchillo. "Y vas a tener que estar cerca de él, esto va a dolerle." Terminó diciendo con rotundidad.
Don se detuvo un momento. No sabía porque estaba siguiendo a aquel hombre que no debía de pasar los treinta años y que sólo conocía por haberlo tenido en su cama la noche anterior, pero que parecía saber a la perfección como tratar una herida de arma blanca, como si se tratara de un rasguño sin importancia. Dean estaba tranquilo, demasiado para el gusto de Don, pero si al menos sabía lo que hacía, no iba a llevarle la contraria mientras la vida de su hermano estuviera todavía en peligro.
Mientras Don fue en busca de lo que Dean le había pedido, este observó con atención el resto del cuerpo de Charlie y el corazón estuvo a punto de darle un vuelco al fijarse en su cara. Hasta ese momento, no se había parado a mirar como era el hermano de Don, pero ahora que comprobaba de quien se trataba, se detuvo un momento,
"No puede ser." Dijo mientras recordaba como había salvado a Charlie de aquel hombre a la salida de la universidad. Les había hablado a él y a Sam de su hermano, agente del FBI. "No puede ser que el primer tío con el que me haya acostado sea un federal."
Charlie murmuró algo y se removió sobre el sofá, lo que hizo que Dean se volviera a concentrar en lo que estaba haciendo. Don todavía no había regresado, lo que tal vez le diera un minuto para llamar a Sam. Marcó con rapidez, mientras seguía mirando que no hubiera ninguna herida más en el cuerpo del profesor y entonces dio con su mano. También estaba ensangrentada y tuvo que limpiarla para ver lo que había debajo de la sangre.
El dibujo le era lejanamente familiar, aunque no sabía exactamente de donde provenía, si se trataba de alguna secta, o de otro tipo de grupo. Para eso necesitaba a su hermano, él controlaba esas cosas, él sabría donde buscarlo en Internet o en cualquier libro.
"¿Dean que ocurre?"
"Sam creo que tenemos un problema." Dean recapacitó un momento. "Bueno tal vez sea más de uno."
"¿Se puede saber de que estás hablando?" Sam notó el tono de su hermano algo alterado.
"Da igual, ya te lo contaré, pero necesito que vengas a donde estoy yo." Tras darle las instrucciones necesarias para que se reuniera con él en casa de Charlie, Dean prefirió no contarle nada más a su hermano, casi le era demasiado complicado a él mismo de entender, como para ponerse a darle ninguna explicación y menos por teléfono.
Don apareció un minuto más tarde, con todo lo que Dean le había pedido y tras dárselo, se arrodilló junto a Charlie. Le acarició el pelo y se dio cuenta que su hermano abría en esos momentos los ojos y lo miraba con miedo en la mirada.
"Don…" Dijo apenas con un hilo de voz.
"Tranquilo, ya ha pasado, todo está bien." Don le sonrío a su hermano pequeño, aunque apenas tenía ganas de hacerlo. Sin embargo, tenía que hacerlo por Charlie.
"Esos hombres… han vuelto." Charlie comenzó a hablar, hasta que notó el dolor incipiente en su costado, un dolor que crecía a cada momento que pasaba. "Don…" Charlie cerró los ojos y los apretó con fuerza.
"Vamos, vamos, tranquilo." Le dijo Don muy cerca del oído de su hermano pequeño, mientras aferraba con fuerza su mano.
Dean miró un momento al federal, fijándose en la dureza de su mirada ahora que Charlie había vuelto a cerrar los ojos, junto con la tristeza y el dolor que le producía ver a su hermano pequeño sufrir tanto. Un minuto después consiguió que la herida dejara de sangrar y fue a curar su mano.
- o -
Aquella media hora había sido difícil para todos, aunque Charlie apenas se había enterado de nada, pues el dolor le había hecho perder el conocimiento y ahora descansaba, aparentemente tranquilo.
"Gracias por salvarle la vida a Charlie." Don se volvió hacia Dean, puso la mano sobre su hombro y apretó con fuerza.
"No era una herida mortal. Se pondrá bien pronto." Dean lo miró y se alejó ligeramente de Don; ahora que sabía quien era realmente el otro hombre, no se sentía muy tranquilo a su lado.
"¿Cómo sabes tanto de heridas?, aún no me has dicho de donde has salido." Dean se mordió el labio al escuchar aquella pregunta. La noche anterior tal vez le hubiera dicho, más o menos la verdad, pero ahora no podía hacerlo, no si no quería estar esa noche durmiendo en la cárcel.
La puerta se abrió de golpe, lo cual hizo que Dean se relajara al no tener que contestar esa pregunta en ese momento. Colby se acercó directamente al sofá y se arrodilló hacia Charlie. Tomó su mano vendada con cuidado y la acarició. Intentó contener la emoción y se volvió hacia Don.
"¿Han sido ellos verdad?" La mirada dura de Colby hizo que Don se olvidara de Dean y de lo mucho que le hacía pensar, la total tranquilidad que demostraba ante aquella situación o el amplio conocimiento que tenía para limpiar y curar heridas.
"Eso creo, al menos es lo que ha intentando decirme antes de perder el conocimiento." Don se acercó a su hermano y hasta Colby, esperando que Charlie abriera en ese momento los ojos y le dijera que se encontraba mejor de lo que parecía, que aunque su aspecto era horrible y su expresión decía que sentía un terrible dolor, no era para tanto y esa noche ya estaría mejor.
Pero eso no ocurrió, Charlie seguía igual, inconsciente aunque sólo parecía dormido. Don se acercó a un sillón y cogió una manta que estaba allí doblada y la echó sobre su hermano. "Tenía que haberlo visto venir, conocemos demasiadas cosas sobre esa gente y sobre todo Charlie. No nos van a dejar tranquilos hasta que todo esto termine y si es necesario, matarán a Charlie."
"No es culpa tuya Don, es sólo de ellos." Le dijo Colby.
"Don…" Ambos se volvieron hacia el sofá y Don se encontró con la mirada triste a la vez que cansada de su hermano.
"Eh, bienvenido otra vez hermanito." La mirada de Charlie, se movió por toda la gente que estaba en el salón de su casa en ese momento. Se encontró con David, que aunque algo retirado, le miraba aliviado por poder ver que se recuperaría, luego dio con Colby, que no había soltado su mano en ningún momento y que ahora se había sentado en el suelo, junto a él.
Don estaba a su lado, Charlie no necesitaba que le dijera nada, conocía demasiado bien a su hermano, como para saber que toda aquella investigación le estaba afectando demasiado y sobretodo creerse culpable por haber metido a Charlie en medio y que fuera culpa suya que aquello le hubiera sucedido, no le estaba ayudando nada.
"Me pondré bien, tranquilo." Le dijo Charlie a su hermano, aunque por mucho que intentaba demostrarle que se encontraba bien, el dolor en su espalda era demasiado intenso como para negarlo.
Finalmente su mirada se centró en Dean. Este se había apartado y estaba sentado en un sillón. Dean esperaba que Charlie, algo atontado por los analgésicos no llegara a reconocerlo y pudiera marcharse de allí antes de que Don atara cabos.
"¿Eres Dean, verdad?" Dijo Charlie intentando incorporarse un poco. Dean tan sólo asintió. "¿Otra vez me has salvado¿Dónde está tu hermano?" Los otros tres hombres se volvieron también hacia Dean. "Me gustaría daros las gracias a ti y a Sam por todo lo que habéis hecho por mi."
Escuchar esas palabras fue como si un interruptor se encendiera de repente en el cerebro de Don. No sabía muy bien donde, pero estaba seguro que había escuchado durante los últimos meses esos dos nombres.
"Dean y Sam, Dean y Sam…" Su mente se puso a trabajar con rapidez, recordando datos, casos en los que había trabajado durante los meses anteriores y en los que podían haber estado esos dos nombres. Pero no apareció nada, no los habían interrogado, no habían sido testigos de ninguno de sus casos, pero aún así sabía que había escuchado esos nombres en el trabajo.
Siempre había tenido una buena memoria fotográfica, recordaba datos con tal sólo un primer vistazo. Don no solía olvidar una cara y ese no era un caso diferente. Sabía que conocía de algo aquellos dos nombres y entonces lo vio.
Se trataba de un archivo que le habían pasado hacía poco más de un mes, trataba sobre dos hermanos buscados por el FBI de casi todos los estados, por asesinatos, profanaciones de tumbas, fraudes y huidas de la cárcel y junto a todos esos informes, dos fotos, que se le habían quedado grabadas en la mente.
Dejó de mirar a Charlie y se volvió hacia Dean, que seguía sentado en el mismo sillón, hablando con su hermano. Se levantó y fue hasta él. No hizo nada que pudiera parecer sospechoso, tan sólo le hizo una seña para que le siguiera al piso de arriba. No quería preocupar a Charlie, diciéndole que habían sido dos fugitivos muy peligrosos los que le habían salvado la vida.
- o -
Cuando Don se levanto, Dean supo perfectamente que el agente le había reconocido y que todo aquello no pintaba demasiado bien para él. Le siguió cuando Don le pidió que le acompañara al piso de arriba; con tres federales en la casa, no pensaba poder escapar de allí, al menos de momento.
Dean entró en uno de los dormitorios y Don cerró la puerta detrás de él. Respiró con fuerza una vez, no quería comenzar a gritar sin más y que Charlie pudiera oírle desde abajo y con la mirada dura, fijó los ojos en Dean.
"¿Qué es lo que buscáis tu hermano y tu ayudando a Charlie?" Don se acercó un paso hacia el otro hombre, que lo mirara con una expresión totalmente tranquila y sosegada.
"¿Perdona? Creo que podrías al menos, darnos las gracias por haberle salvado la vida a tu hermano?" Dean le mostró una media sonrisa a Don.
"¿Cómo puedes ser tan cabrón?" Don fue directamente hacia Dean y lo sujetó con fuerza de la camisa. "Os buscan en la mayoría de los estados por asesinato y profanación de tumbas ¿y quieres que te de las gracias?" Dean podía notar la respiración agitada de Don sobre su rostro.
"Osea que somos lo suficientemente famosos como para que nos conozcas." Dean no había perdido la sonrisa en ningún momento, aunque sabía perfectamente que las cosas no estaban demasiado bien para él y mucho menos cuando Don estaba tan alterado después de lo que le estaba ocurriendo a su hermano.
Casi antes de que pudiera terminar de hablar, Don le golpeó en la cara con fuerza, tanto que incluso él notó el fuerte dolor en su mano. Dean cayó sobre la cama, pues no se había esperado venir el golpe, no al menos tan pronto.
"¡Eres un maldito criminal, asesino y estás en busca y captura¿y te atreves a gastarme bromas?" Don lo volvió a agarrar, aunque en esta ocasión, Dean hizo lo mismo con él. Ambos quedaron muy cercanos el uno del otro y por un momento ninguno de los dos se movió. "Charlie ha estado a punto de morir dos veces en cuarenta y ocho horas y las dos veces has aparecido tu en medio. Dime que no tienes nada que ver." Le dijo casi con fiereza en la voz.
"Dime una cosa Don¿Cuál es tu mayor problema, que un fugitivo sea el que le haya salvado la vida a tu hermano o que el mejor polvo de tu vida haya sido conmigo?" En realidad, no quería decir eso, entendía perfectamente la reacción de Don, porque si pensaba en como reaccionaría él de estar en su situación, seguramente haría lo mismo.
Sin embargo, había algo que le había dolido, no sabía muy bien de que se trataba, o tal vez no quisiera saberlo. Tal vez era que Don le tratara así después de lo que le había dicho la noche anterior en la cama, que parecía tenerle miedo después de lo que habían hecho pocas horas antes o que pensara que quisiera dañar a su hermano en lugar de salvarle la vida.
Dean no estaba seguro, pero nada más decir aquello, ya se había arrepentido de haberlo dicho y esperó recibir otro golpe, como poco, por parte del federal que estaba encima de él, que todavía no le había quitado las manos de encima y que le sujetaba con fuerza.
Sin embargo no fue así. No llegó ningún golpe, ningún reproche por lo que había dicho, ni nada de lo que Dean había imaginado, sino que fue algo completamente diferente e imprevisto.
Don se había quedado paralizado durante unos segundos cuando Dean le dijo aquello, porque parecía haberle leído el pensamiento. Su mente se debatía entre llevarlo con la mayor presteza posible al FBI y entregarlo, tanto a él como a su hermano por los cargos de los que se le acusaban o dejarlo estar, al menos hasta que se solucionara todo aquello.
Dean tenía razón, le molestaba que hubieran sido los hermanos Winchester los que habían evitado que dos días antes aquel hombre matara a su hermano o que aquel mismo día, hubiera sido Dean quien hubiera atendido a Charlie con tanta tranquilidad y eficacia.
Pero también se odiaba por haberse acostado con él, tal y como le había dicho Dean, por haber disfrutado tanto, por haber sentido cosas que hacía mucho tiempo que no había sentido y en ese mismo momento, se odiaba a muerte por querer volver a apoderarse de él, por querer acostarse otra vez con aquel maldito fugitivo, por querer besarle con todas sus fuerzas y no conseguir encontrar ninguna razón para no hacerlo.
Por ello, llevado por sus propios impulsos, levantó ligeramente el cuerpo de Dean y le besó con fuerza, con rabia incluso, tanto que pudo escuchar al chico gemir y suspirar, mientras se abrazaba a su cuerpo.
Ninguno de los dos escuchó la puerta al abrirse, ni se percataron de quien acababa de entrar y se había quedado quieto donde estaba, con la boca abierta por la impresión de ver a su hermano, al que tanto se metía con él, al que tanto se burlaba de Sam, diciéndole continuamente que era demasiado gay, besando con tanta pasión e intensidad a aquel otro hombre que estaba recostado sobre él y que lo sujetaba con tanta firmeza.
