"¿Charlie?" Don entró en la habitación, todo estaba completamente a oscuras y en silencio, a excepción de una fuerte respiración. "¿Charlie eres tu?" Una risa inundó toda la sala e hizo que Don se paralizara.
"Bienvenido hermano, llegas a tiempo para comenzar la fiesta." Don era incapaz de moverse, todo su cuerpo estaba parado. Sin embargo, antes de que pudiera hacer nada por evitarlo, se vio lanzado contra la pared. "Colby y yo te echábamos de menos, desde que tienes ese novio tuyo, no haces caso a tu hermanito."
"¿Charlie, que te ocurre?" Intentó separar los brazos de la pared, pero la fuerza que misteriosamente su hermano estaba usando en él, era demasiado poderosa para conseguir moverse. "¿Ha sido el demonio ese, verdad, al final ha conseguido hacerse contigo?"
"Muy listo Don, pero has dado con la respuesta demasiado tarde." Las luces de la habitación se encendieron solas y aunque le costó unos momentos enfocar la vista correctamente, Don por fin pudo ver lo que realmente estaba ocurriendo allí.
Pudo ver a Colby, en el suelo con un charco de sangre a su alrededor. "Dios mío Charlie, ¿qué el has hecho?" Charlie comenzó a reír, de una forma tan demoníaca que Don no pudo evitar estremecerse.
"Nada, es sólo que no ha podido soportar mis… caricias." Charlie bajó la vista hasta su mano, de la misma forma que lo hizo Don y entonces el federal pudo ver la sangre que goteaba entre los dedos de su hermano pequeño. "Es una pena, realmente me gustaba, yo creía que podría llegar lejos con él."
"Deja a mi hermano maldito demonio o te juro que acabaré contigo." El demonio comenzó a caminar hacia su hermano, la sonrisa en los labios y la seguridad rodeándole.
"Sabía que dirías eso y también se que si te mato tu querido novio se enfadaría bastante. ¿Sabes a cuantos de los míos han matado tu novio y su hermano? Creo que merezco una compensación y tu serás sólo el principio." El demonio levantó la mano hacia Don y esté notó que su garganta se cerraba, que dejaba de respirar.
De repente el demonio desvió la mirada, como si ver como su víctima moría poco a poco no tenía ninguna importancia para él. "Ya sabes lo que va a ocurrir, Dean, primero será el novio del profesor, demasiado rápido para mi gusto." Don comenzó a gritar, mientras su cuerpo era elevado en la pared. "Luego será el turno de tu querido federal, creo que con él me divertiré más."
Moviendo con rapidez la mano, Don salió disparado contra el suelo y un momento después, el demonio se puso delante de él.
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Dean despertó con un fuerte grito y se incorporó con violencia, notando con sus costillas todavía doloridas no hacían más que protestar por ello. "Dean, ¿estás bien?" Durante los dos días que llevaba en el hospital y pese a que los médicos que le habían dicho que tan sólo tenía que reposar, Sam no se había movido de su lado.
No se lo podía reprochar, eso significaba que lo conocía demasiado bien o que Don le había pedido que no se separara de él por miedo a que le siguiera donde quisiera que fuera a investigar.
"Don y Colby están en peligro, lo he visto, el demonio tiene a Charlie y quiere vengarse por todos los demonios que hemos matado, quiere hacerme sufrir. Ya me ha enseñado lo que le hará a Don, ahora lo hará de verdad si no lo detenemos."
"Dean tranquilízate, recuerda que el médico no te dará el alta hasta mañana." Empujando ligeramente le cuerpo de su hermano, Sam intentó que Dean volviera a tumbarse en la cama, pero este sujetó con fuerza su mano, clavando su mirada en los ojos de Sam.
"No lo entiendes, tienes que ayudarme a salir de aquí, tengo que ayudar a Don o está perdido." Sam suspiró con fuerza. Sabía que había poco que podía hacer para hacer entrar en razón a su hermano, no cuando estaba tan convencido de lo que debía hacer en ese momento.
"Don me matará por esto cuando se entere."
"Al menos estará vivo para hacerlo." Respondió Dean con rotundidad. Sin decir nada más Sam le ayudó a ponerse en pie. Le costó un poco dar los primeros pasos, después de haber estado en cama tanto tiempo, pero los nervios eran demasiado intensos y antes de que Sam pudiera decir nada, ya habían salido del hospital y estaban en el aparcamiento cogiendo el Impala.
- o -
"Don, creo que tenemos algo. Unos testigos dicen haber visto a tu hermano en el edificio de apartamentos de Colby." Don había mandado a casa a su cuñado la noche anterior, le había estado viendo trabajar durante casi dos días seguidos, desde que Charlie había desaparecido, prácticamente en silencio, metido tan sólo en su ordenador y en las pocas llamadas telefónicas que recibía.
Don sabía que Colby estaba acabando consigo mismo y que de seguir así, terminaría por enfermar. El federal había protestado, le había pedido que no le obligara a irse a casa, que sería más útil allí, buscando a Charlie, pero finalmente lo había conseguido y ahora estaría en casa durmiendo.
"Voy para allá, quiero a dos equipos preparados para actuar en cuanto de la orden, pero nada de aparecer si no he dicho nada, se trata de mi hermano, por mucho que lo hayan cambiado."
"¿Qué quieres decir con eso de cambiado?" Preguntó David.
"Nada, no te preocupes, yo también estoy cansado. Lo dicho Charlie es cosa mía, tengo que hablar con él y conseguir que venga con nosotros por las buenas."
Apenas le había costado veinte minutos llegar hasta el apartamento de Colby, pero a cada momento que pasaba, le daba más miedo pensar que podía encontrarse allí o simplemente como estaría Charlie, que le había hecho esa secta y su Dean y Sam tenían razón y al final le habían metido ese demonio dentro.
Subió hasta el apartamento y trató de escuchar alguna voz en su interior, pero nada. Esperó un minuto y finalmente entró. Todo estaba a oscuras, por lo que no podía ver nada.
"Bienvenido hermano, llegas a tiempo para comenzar la fiesta." Una fuerza invisible lo clavó en el suelo y sin que pudiera resistirse lo lanzó un segundo más tarde contra la pared. "Colby y yo te echábamos de menos, desde que tienes ese novio tuyo, no haces caso a tu hermanito."
"¿Charlie, que te ocurre?" Su hermano abrió la boca para contestar, pero otra voz se le adelantó desde la puerta.
"Está poseído." Tanto Don como Charlie se volvieron hacia allí, donde se encontraron a Dean y Sam. "Tal y como me mostró en mi sueño. ¿Creías que no iba a venir?"
"Veo que sigues siendo el heroe de la historia, Dean, a pesar de lo débil que te encuentras." La expresión firme de Dean del último minuto cambió radicalmente. "¿Creías que no iba a dar cuenta? No tengo más que hacer algo como esto." El demonio levantó la mano y la cerró como si apretara algo. Dean comenzó a toser con fuerza, mientras Sam lo miraba con espanto. "Y si espero unos momentos, estarás a punto de morir."
"¡Dean!" Gritó Don. Intentó moverse, pero le era completamente imposible, por mucho que le estuviera destrozando ver a Dean sufrir, no podía hacer nada por evitarlo. "Déjale en paz, el tiene nada que ver con esto."
"¿Lo dices en serio? ¿Sabes a cuantos de los míos a mandado de vuelta al infierno tu querido novio? Creo que me merezco una compensación por ello y matarlo es lo mínimo que puedo hacer." Don se volvió a remover, pero todo lo que estaba consiguiendo hacer, era agotarse.
"Apártate de mi hermano o lo lamentarás." El demonio se volvió hacia Sam, que dio un par de pasos hacia él, con una enorme determinación en la mirada.
"Vaya, con que el pequeño de los cazadores se nos pone gallito, ¿no te das cuenta que he podido vencer a dos federales y a tu hermano?" Sam miró con disimulo hacia los otros tres hombres.
Colby estaba en el suelo, pero no estaba el charco de sangre que le había contado Dean. Por otro lado, Don estaba bien, nervioso y cada vez más cabreado con el demonio, pero al menos estaba bien. Quien realmente le preocupaba era su hermano, si seguía mucho más tiempo así, su situación ya de por si bastante mala durante los últimos días, podía empeorar, desde luego no tenía mucho tiempo para andarse con faroles.
"Dime Sam, ¿Qué vas a hacer cuando veas a tu hermano sufrir hasta la muerte?"
"¡Sam!" El fuerte grito de su hermano asustó a Sam. Dean se desplomó, pero afortunadamente todavía estaba respirando. Sam estaba asustado; estaba sólo con todo aquello y no sabía exactamente como actuar.
Tenía delante a Charlie, por mucho demonio que lo estuviera poseyendo, seguía siendo el profesor Epps, el hermano de Don. Pensándolo bien, se trataba de su cuñado y no quería hacerle daño.
Entonces se dio cuenta que algo estaba creciendo en su interior, una fuerza con la que no había contado nunca, pero que era demasiado fuerte como para intentar controlarla. Tal y como su instinto le estaba diciendo, levantó el brazo hacia el demonio y este, entre risas de superioridad hizo lo mismo.
"Sam, es mi hermano, no le hagas daño por favor." Sam no estaba seguro de lo que iba hacer, pero de lo único que estaba convencido era de que se trataba de la única forma de evitar que Dean muriera a manos del demonio. Por su parte Don miraba alternativamente a Dean, casi inconsciente en el suelo y a Charlie, al menos en su fachada exterior porque no reconocía nada de su hermano en el comportamiento de ese demonio.
"Lo intentaré." Dijo finalmente Sam. Un momento después toda la habitación se iluminó, Don cayó al suelo de golpe, pero no sabía lo que había ocurrido. De fondo escuchó a dos personas toser.
Cuando por fin pudo ver, Colby se estaba levantando, le dolía la cabeza, pero parecía estar bien. Sam estaba de pie, mirando a su alrededor buscando al demonio, que había desaparecido y un poco más allá, dio con Dean, que se removía en el suelo, pero que no trataba de levantarse.
Sam fue hacia la puerta. "¿Dónde está Charlie, que ha ocurrido?" Le preguntó Colby.
"Creo que el demonio ha huido, estoy seguro le he lastimado, no a Charlie, si no al demonio, es muy fuerte, pero ha preferido salir corriendo, creo que puedo dar con él no andará muy lejos." Sam comenzó a caminar, pero Colby lo volvió a detener.
"Voy contigo."
"Es demasiado peligroso no sabes como actúan los demonios, te puede matar antes de que te des cuenta."
"Se trata de Charlie, no voy a dejarle sin luchar. Puede que tengas razón y me mate, pero al menos lo habré intentado. Por él, porque le quiero."
"Muy bien, si estás bien, vamos, cogeremos el Impala, no creo que Dean lo necesite ahora mismo." Mientras terminó de hablar, Sam miró fijamente a Don que asintió con la mirada.
El federal se acercó a Dean y lo arropó con su propio cuerpo, escuchándolo murmurar. "Veo que no ha servido de mucho mi ayuda. Lo siento, otra vez." Don le acarició con ternura el rostro, sonriendo.
"Si te conozco lo suficiente, se que tenías un buen motivo para venir aquí." Dean se apoyó sobre su pecho y notó los brazos de Don cerrarse a su alrededor,
"El demonio me mostró un sueño en el que te mataba, no podía permitirlo sin luchar y aunque las cosas no han salido como yo esperaba, al menos estás vivo." Para su sorpresa Don le besó la cabeza y sin querer, comenzó a ronronear como un gato. "Creo que me estás volviendo demasiado sentimental."
"Claro, te estoy volviendo todo un sentimental." Bromeó Don, mientras le ayudaba a ponerse en pie. "Muy bien amiguito, es hora de volver al hospital y da gracias que no te mate por haberte escapado." Dean sonrió recordando las palabras de su hermano, ya parecían comportarse como una gran familia. "Me has salvado la vida después de todo."
"No volvamos al hospital por favor, no puedo soportar por más tiempo estar allí."
"Dean, recuerdas lo que dijo el doctor el otro día ¿verdad? Si te hubiera llevado antes, estarías mucho mejor. No quiero volver a arriesgarme a que tengas otra recaída."
Dean sonrió con picardía. "Bueno puede que tengas razón, además hay un par de enfermeras que me tratan muy bien, incluso se han ofrecido a darme su número de teléfono, por si necesito algo." Don pareció atragantarse y Dean continuó riendo divertido.
"Bueno, supongo que puedes venir a la casa familiar, es más cómoda que mi apartamento y podré ocuparme de ti." Con movimientos lentos, Dean se dio la vuelta y rodeó el cuello de Don con ambas manos, sin quitar de su rostro su encantadora sonrisa.
"¿Serás mi enfermero?" Don le besó sin llegar a contestar.
Adoraba a ese chico, pero por mucho que sabía que le quería, hubiera preferido conocerle en otra circunstancia, sin tener en su cabeza la imagen tan horrible de su hermano poseído a punto de matarlos a todos sin titubear. Sólo esperaba que todo aquello terminara bien y que al final pudiera tener su momento de tranquilidad con Dean, unas merecidas vacaciones para los dos solos.
