Sam sabía lo que tenía hacer, desde luego no era la primera vez que llevaba a cabo un exorcismo, pero si la primera que se trataba de alguien a quien conociera. No sólo se trataba del profesor Epps, alguien a quien su hermano y él habían salvado la vida, sino que además se trataba de Charlie, el hermano de Don. Se le hacía raro pensar en el federal como el novio de Dean, pero al fin y al cabo, eso era Don, el novio de su hermano.

Colby y él habían seguido al demonio que había poseído a Charlie durante dos días seguidos sin descanso. El federal apenas había abierto la boca en ese tiempo, pero sólo con mirarle a los ojos y leer más allá de lo que quería demostrar, Sam sabía que Colby estaba sumamente preocupado por su prometido.

Por su parte, Sam no podía quitarse de la cabeza a su hermano. Al menos estaba en buenas manos, Don parecía un buen tío y quería a su hermano, pero aún, eso de haber tenido que dejarlo cuando se encontraba mal no era algo que le hiciera excesiva gracia al menor de los hermanos.

Ahora se encontraban escondidos, entre las cajas de un almacén, allí donde el demonio se había detenido a tener una charla con sus nuevos compañeros; algún que otro asesino, varios ladrones y un par de policías corruptos ya se habían unido a su causa y en poco tiempo, podía reunir un pequeño ejército.

Sin decirles que se trataba de un demonio, les mostraba algunos de los poderes especiales, tal y como él los llamaba, la facultad para leer la mente era su mejor baza para saber quien podía tener intención de traicionarle o donde estaría el mejor botín.

Sam y Colby sabían que tenían que actuar pronto, antes de que el demonio cometiera algún delito que metiera en serios problemas a Charlie Epps. Por eso habían ideado aquel plan, que pese a tener más de algún fallo, era lo mejor que podían preparar en tan poco tiempo.

La reunión del demonio con sus esbirros duró poco, dio un par de órdenes y les dijo que se mantuvieran a la espera de nuevas órdenes. Sus compinches se fueron marchando y lo dejaron sólo.

"Estúpidos humanos, siempre dejándose guiar por un líder, como si de un rebaño de dóciles ovejas se tratara."

"Eh tu, demonio… del infierno." Comenzó a improvisar Colby para llamar la atención de la criatura del inframundo que habitaba dentro de Charlie. "Vas a dejar el cuerpo de mi novio si no quieres que te patee el culo." Colby habló con toda la convicción que fue capaz de encontrar en su interior, a pesar del terrible miedo que le recorría todo el cuerpo.

"Vaya, veo que me equivocaba, no todos los humanos son estúpidos, también hay alguno insensato." Al ver desaparecer a Colby, el demonio, como si se tratara de jugar al ratón y al gato, se levantó y fue tras él; bajo la atenta mirada de Sam, que sonrió al ver que la criatura había mordido el anzuelo.

El almacén era grande, lo suficiente para que Colby intentara despistar al demonio, pero este se movía rápido, mucho más que si se tratara de un humano normal y corriente. Colby dio un par de vueltas, tenía que darle tiempo a Sam para terminar de dibujar aquel extraño símbolo que le había mostrado y que apenas recordaba como se llamaba.

"Es la trampa del demonio. Viene en los viejos tratados de magia y se, por experiencia que es bastante potente, siempre y cuando este demonio no sea de alto rango." Le había dicho Sam, como si él tuviera que comprender lo que le estaba diciendo.

"¿Y como vamos a saber si es de alto rango o no?"

"Si se queda atrapado, no lo es, si sale por su propio pie, entonces tendremos un serio problema." Sam se alegró que su hermano no lo estuviera viendo en ese momento, ese plan se parecía mucho a los que podía llevar a cabo Dean.

"Vale, supongo que es un plan al fin y al cabo." Colby estaba dispuesto a hacer todo por Charlie, al fin y al cabo, se sentía tremendamente culpable por no haber podido ayudarle, por haber consentido que se lo llevaran y que ahora estuviera atrapado en su propio cuerpo, bajo el dominio de un terrible demonio.

Colby dejó de correr, no miró hacia donde Sam debía de haber puesto la trampa, no quería poner sobre aviso al demonio si lo estaba vigilando. Se quedó donde estaba y entonces lo escuchó, se trataba de una risa tan familiar para él, tan encantadora en cualquier otra circunstancia, que no pudo sentir ningún tipo de temor porque Charlie se acercara a él.

El profesor apareció delante de él. Se parecía tanto a la misma persona que tanto adoraba que por un momento bajó la guardia. El demonio se dio cuenta y decidió aprovecharse de esa debilidad.

"Colby, ayúdame por favor." Dijo el demonio con la voz más débil y torturada que pudo encontrar. Colby dio un paso adelante hacia él, pero se detuvo al comprender lo que la criatura estaba intentando. Las manos de Charlie se alzaron hacia él en forma de súplica. "No me dejes así, el demonio me controla, pero juntos podemos vencerle, somos fuertes, tu y yo."

"Charlie…"

"Colby te quiero." Aquello definitivamente fue demasiado para que Colby pudiera aguantarlo.

Por eso caminó lentamente hacia Charlie, momento en el que el demonio volvió a sonreír, pero había desaparecido ya, la sonrisa dulce del profesor, pero ya era demasiado para que Colby pudiera alejarse de él.

Con un movimiento rápido de su mano, el demonio hizo que Colby saliera disparado contra unas cajas. El federal se quedó ahí tirado, mientras el demonio fue caminando hacia él, con porte victorioso.

"Ese es vuestro problema Colby, los humanos os dejáis llevar por los sentimientos. Pero tengo que reconocer que ha sido demasiado fácil, esperaba que lucharas un poco más." Se agachó donde estaba el federal y le tocó la frente, pero Colby no se movió, ni siquiera se enteró. "Es una lástima, eres guapo, podría haberme divertido contigo." Levantó la mano, pero la voz que escuchó detrás de él, le hizo detenerse.

"¿Sabes cual es el problema de los demonios?"

"Sam Winchester, ya me extrañaba a mi que hubieras dejado a tu amigo sólo." Sam apareció entre las sombras.

"Os fiáis de que seréis superiores a nosotros, que no somos una amenaza para vuestra supremacía, pero de vez en cuando os equivocáis." Sam miró hacia arriba y el demonio repitió el gesto. "Bienvenido a mi mundo, ahora soy yo el que pone las reglas y te digo que te voy a sacar del cuerpo de Charlie antes de que termine el día." El demonio gruñó visiblemente enojado.

- o -

Desconocía cuantas horas había estado durmiendo, pero había algo que Dean tenía seguro, se sentía bien, descansado y sin fiebre. Desde luego su estancia en la casa de los Epps, le estaba sentando bien, o tal vez era reconocer por fin su relación con el federal. No estaba seguro, pero en ese momento le daba igual.

Se levantó y miró a su alrededor. La ropa que había llevado el día anterior había desaparecido y sobre un sillón, había otra limpia, también suya. Supuso que Don había vuelto a la habitación del motel a buscarla. Al mirarla, le sorprendió lo bien que le conocía el federal, a pesar de llevar poco más de un mes juntos.

Sabía lo que le gustaba llevar, había cogido su camisa favorita y esos pantalones que las mujeres le decían que le quedaban tan bien. Se vistió lentamente, no tenía ninguna prisa, pese a que los pensamientos por lo que estaría haciendo su hermano, no se iban de su mente.

Bajó las escaleras y por más que miró, no encontró a Don por ninguna parte. Eso no le gustaba nada, porque si encontraba su padre, este comenzaría a hacerle preguntas del tipo, "¿Cuánto tiempo lleváis juntos? ¿Cómo os conocisteis? ¿A que te dedicas?"

Pero para su mala suerte, justo lo encontró allí, desayunando y frente al suyo, había colocado otro plato más. Al verlo aparecer, le sonrió. "Veo que ya te encuentras mejor, me alegro, vamos siéntate y come algo conmigo, nunca me ha gustado comer solo. En la cocina tienes todo lo que puedas necesitar."

Dean tenía hambre, más incluso que de costumbre y pese a lo que había pensado en un momento, ese hombre parecía agradable. "Gracias, tomaré un café y…"

"Ten he preparado tortitas y Don casi no ha comido antes de irse a la oficina."

"¿Ha dicho cuando volvería?" Alan sonrió y no tuvo que decir lo que pensaba para que Dean se hiciera una idea.

"Con mi hijo nunca se sabe, antes apenas pasaba por casa, pero ayer estuvo todo el día contigo y hoy me ha dicho que volvería para comer. Parece que está realmente enamorado."

"¿Cómo es Don? Quiero decir…" Dean sólo había conocido esa parte protectora y casi paternal del federal, esa que se ocupaba de su hermano y desde luego, la que había sido tan pasional con él, incluso también se había portado de forma muy protectora con él. Pero quería saber más, eso que sólo un padre conoce.

"Es un gran chico, aunque nunca ha tenido suerte en el amor. Está todo el día trabajando por ayudar a los demás y normalmente no sabe ni como ayudarse a si mismo. ¿Y que hay de ti? ¿Cómo conociste a mi hijo? Si no es una indiscreción claro."

"No claro, yo… bueno le estoy ayudando en su último caso. nos conocimos de casualidad a través de Charlie."

"Hablando de Charlie, ¿Dónde se ha metido ese hijo mío? Seguro que está con uno de sus proyectos y ni siquiera ha visto a Colby estos días."

"Si, Charlie está con mi hermano, están trabajando juntos, digamos que Sam, mi hermano está ayudando a Charlie a solucionar un problema con su última ecuación o algo así." En ese momento, Dean dio gracias por tener que dar excusas a la gente tan habitualmente, que hacerlo ahora fue normal.

"Con que tienes un hermano. Espero conocerlo algún día, ya que nos vamos a ver por aquí. Has dicho que se llama Sam ¿verdad? ¿Y vuestros padres?" Dean se quedó cayado un momento. Por mucho tiempo que pasara, nunca estaría completamente acostumbrado a hablar de la muerte de sus padres y mucho menos con el padre de su actual novio. "Perdona, hablo mucho ya lo se. No hace falta que me digas nada si no quieres."

"No, tranquilo, es que me cuesta decir esto. Creo que no he aceptado la muerte de mis padres y no creo que lo haga nunca."

"Yo también perdí a mi mujer. Fue algo horrible para los chicos, aunque creo que quien lo pasó peor fue Don. Nunca ha expresado sus sentimientos por la muerte de su madre y temo que todavía los tenga hay guardados, esperando a explotar. Tal vez podrías hacer tu algo."

"¿Yo?"

"Eres un buen chico, lo se, no hace falta que estés tan tenso porque te haya visto desnudo en la cama de mi hijo o porque sea el padre de Don. Le quieres, se te nota en la mirada cada vez que hablamos de él. Por eso se, que si sigues a su lado el tiempo suficiente, al final se abrirá y te lo dirá, te hablara de la muerte de mi mujer, de lo mucho que quería a su madre. Supongo que por eso aprecia tanto a Charlie, ve en él a su madre."

Dean comprendía perfectamente ese sentimiento, porque él pensaba de la misma forma, siempre había visto a Sam como la representación de su madre. Aunque la había conocido poco, sabía que su hermano tenía mucho de ella, igual que él guardaba un gran parecido con su padre.

"Bueno, creo que ya te he dado mucho la lata por hoy. Don me ha dicho que todavía tienes que descansar, así que ponte cómodo. Ahí tienes la televisión, si necesitas algo de comer no tienes más que llamarme y aprovecha para relajarte, que vendrán momentos peores."

Alan no podía estar más en lo cierto. Dean sabía que si Sam y Colby no conseguía detener a ese demonio por las buenas, las cosas se iban a poner muy serias, no porque hubiera un demonio andado suelto por ahí, sino porque se trataba de Charlie y no quería imaginarse como se sentiría Don al perder a su hermano a manos de un demonio.