Dean despertó al notar los dedos del federal entre su pelo. Sonrió, como nunca creería que lo haría por otra persona y no le importó que Don le pudiera ver o que se metiera con él por parecer un chico enamorado.
No sabía como era posible que Don lo consiguiera, pero hacia todo lo que el federal le pedía. Quería buscar a su hermano, saber que estuviera bien, que podía seguir buscando a Charlie sin su ayuda. Pero Don le había pedido que no lo hiciera, que todavía no estaba en condiciones de salir.
"Cuando te traje a mi casa, él médico me dijo que te quedaban al menos un par de días para estar recuperado. Ha pasado uno, además de lo que pasó con el demonio que está dentro de mi hermano. Así que ni se te pase por la cabeza ir detrás de tu hermano."
"Vamos, no me hagas esto, ya sabes que soy…
"Si, me lo has dicho muchas veces, eres un hombre acción igual que yo y mírame estoy aquí contigo. Yo también tengo un hermano en peligro, poseído por un demonio. Se como te sientes."
Don hubiera jurado que había escuchado a Dean ronronear en voz baja y sonrió por ello. Nunca hubiera creído que sentiría tan bien con un hombre apoyado sobre sus piernas.
"Lo siento, soy un pesado ya lo se, pero no estoy acostumbrado a dejar que Sam haga las cosas sólo."
"Creo que le conozco después de todos estos días y se que es un chico duro, lo hará bien."
"Lo se, ha pasado por mucho a lo largo de su vida. Digamos que no ha sido un camino de rosas precisamente para él."
"Para ti tampoco." Don le acarició la mejilla.
"Creo que en eso tu y yo nos parecemos después de todo." Don lo miró extrañado, pero mientras hablaba, Dean recordó la conversación que había tenido con Alan, sobre lo metido que estaba Don en si mismo, lo mucho que le costaba expresar sus sentimientos.
Al mirarlo ahora se daba cuenta que se parecía mucho a él mismo, tanto tiempo le había costado hablar con su hermano sobre la muerte de su padre, lo había pasado tan mal durante esos días. Don y él eran iguales, aunque ninguno de los dos lo fueran a reconocer fácilmente.
"Tu también perdiste a tu madre."
"Pero yo era un hombre adulto, vosotros, erais unos niños, debió ser horrible para ti." Dean apartó la mirada del federal por un momento. Hacía mucho tiempo que no hablaba de la muerte de su madre y tampoco le había comentado a Don todavía como y porque había muerto su padre.
"No fue fácil, pero tu lo has dicho era un crío, lo superé, no lo olvidé nunca, pero pude seguir con vida. ¿Hiciste tu lo mismo? Porque yo creo que no." Dean se incorporó en el sofá, un brazo a cada lado del cuerpo del federal y sus ojos clavados en los del otro hombre.
"Puedo leerlo, porque también lo he visto en mi cara. Mi padre murió por salvarme a mi y siempre me sentiré culpable por ello. Pero tu, tu no tuviste ninguna culpa de la muerte de tu madre."
Sin dejar a Don responder, el cazador se acercó a él y le besó tiernamente en la mejilla y luego deslizó sus labios hasta los de Don. Al federal le costó un momento reaccionar, no estaba seguro porque, pero adoraba a ese chico.
Alguien a quien unas semanas antes creía que tendría que detener por todos los supuestos crímenes que había cometido, estaba besándole y le encantaba, sabía como hacerle sentir diferente, tranquilo, a pesar de los nervios por no saber de Charlie y feliz por tenerlo a su lado.
"No estuve con ella hasta que estuvo muy cercana su muerte, debí venir antes, estar con ella cuando tuve oportunidad de decirle todo lo que sentía, todo lo que la quería y lo mucho que la iba a echar de menos."
"Ella lo sabe." Dean se recostó sobre el pecho de Don, escuchando el lento y tranquilo latir de su corazón, aquello le relajaba, le ayudaba a no coger el teléfono y salir corriendo en busca de Sam.
"Pareces muy seguro." Don deslizó la mano hasta la mejilla del chico y la dejó allí, acariciándole lentamente, como si se tratara de su tesoro más preciado. "¿Sabes mucho de eso?"
"Se que mi padre está orgulloso de nosotros, que después de haberse marchado nos ha salvado la vida en alguna ocasión y que nos quiere. Estoy seguro que tu madre está ahí, protegiendo a sus hijos desde el otro lado. Es lo que siempre hacen por nosotros."
"¿Y tu madre, también está en el otro lado? Tal vez conozca a la nuestra y estén juntas hablando de lo sorprendidas que están por lo que están haciendo sus hijos aquí abajo."
Dean consiguió evitar separarse del federal, al fin y al cabo no tenía la culpa de no conocer toda la historia de los Winchester. Si ahora tenían una relación seria con Don, tal vez sería bueno contarle todo.
"Mi madre no está en ninguna parte, o al menos eso creemos." Don escuchó con atención, apoyando la barbilla sobre la cabeza del joven cazador, mientras este le acariciaba el brazo despreocupadamente, eso le ayudaba a sentirse mejor para decir aquello.
"Se sacrificó por nosotros hace un par de años, se consumió a si mismo para salvarnos de un espíritu vengativo. La verdad es que no lo tengo muy claro, pero se que lo hizo por nosotros."
"Dean, lo siento, no lo sabía, no hubiera dicho eso si." Llevado por el impulso de no echarse a llorar por los horribles recuerdos que ese día le traía a la mente, se incorporó y se sentó sobre las piernas de Don.
Este lo miró sorprendido y cuando intentó tocarle, Dean le atrapó los brazos, impidiéndole moverse. Le besó con fuerza, con rabia incluso por lo mal que lo había pasado durante toda su vida y poder estar ahora con un hombre, enamorado incluso y casi sentirse feliz en el aspecto sentimental.
Le besó largamente, hasta escucharlo suspirar y gemir, entonces le soltó y comenzó a desabrocharle los botones de la camisa. Sabía lo que quería en ese momento, tenían la casa para ellos solos y necesitaba olvidarse de no poder estar medio de la acción como sería lo natural en él.
"Dean, espera, no deberías…" De nuevo le besó, no quería escuchar que estaba débil, que no le habían dado el alta o que estuviera siendo una carga para nadie, pues así era como se sentía en ese momento.
Don le separó la cara, sujetándole con fuerza. "Dean lo digo en serio. Vale no debería haber dicho eso lo siento, pero no estás en tu mejor momento, Sam está fuera, no sabes nada de él y los recuerdos que te he sacado… No era mi intención pero no tenemos que hacer esto ahora."
"No me digas eso, porque lo único que no me haría no pensar en mi hermano, en el demonio que tiene a tu hermano y en que lo próximo que sepa de Sam es que está muerto por no haber estado allí para ayudarle es que me sigas besando y acabemos acostándonos aquí y ahora."
"Creo que no os voy a dejar hacer eso." Los dos hombres se volvieron hacia la voz que había aparecido en mitad de la habitación. Dean no se lo podía creer, creía estar viendo una visión, pero realmente parecía su hermano.
"¡Sammy, gracias a dios que estás bien! podrías haber llamado." Dean se levantó y fue hasta su hermano para abrazarlo y comprobar realmente que ese era Sam.
Don fue detrás de él, no sabía lo que era pero veía algo raro en el comportamiento del recién llegado, algo que no le daba buena espina. Entonces lo supo, justo cuando Dean llegó hasta su hermano, este levantó su mano y Dean se dio cuenta que no podía moverse.
"Sam, no, dime que no tienes al maldito demonio en tu interior." El chico sonrió, mientras Dean notaba que la presión aumentaba en su cuerpo. "Sam…"
"Deja de hacer lo que le estés haciendo o te dispararé." Don le estaba apuntando, no podía permitir que nadie volviera a hacerle daño a Dean, ya había estado en peligro demasiadas veces desde que se conocían, como para permitirlo una vez más.
"Don, no lo hagas, no le dispares, es… mi hermano."
"Eso Don, no me dispares o tu querido Dean jamás podrá perdonarte." Dijo el demonio con guasa.
Don miró la escena asustado, no sabía lo que hacer, si hacía caso a Dean, seguramente el demonio lo mataría, si confiaba en su instinto y disparaba al demonio, podía matar al chico y el demonio desaparecer de todos modos. Hiciera lo que hiciera algo iba a salir mal.
- o -
Charlie volvió en si aturdido. No recordaba lo que había pasado ni como había llegado aquel almacén. Todo estaba a oscuras por lo que no podía reconocer nada a su alrededor. Creía haber estado viviendo un sueño durante días. Veía en su mente lo que había sucedido, pero no recordaba haber sido él quien hubiera hecho nada.
Se intentó levantar, pero al poner el pie para incorporarse sintió un pinchazo y cayó de nuevo. "Maldita sea."
"Charlie." La voz de Colby, estaba cerca. El profesor se dio la vuelta y lo vio allí, también se estaba levantando, pero parecía estar perfectamente. Charlie se sintió mejor al darse cuenta que no le había hecho nada mientras había estado poseído. "Charlie, cariño estás bien."
"No exactamente. Creo que no le sentó nada bien a mi cuerpo que esa maldita cosa saltara de un segundo piso para escapar de unos traficantes. Mientras estaba el demonio, no sentí nada, pero ahora creo que tengo un esguince, tengo el tobillo derecho hinchado, no creo que pueda caminar."
Colby fue hasta él y lo abrazó. Hacía tantos días que creía que lo había perdido que ahora no quería separarse por nada en el mundo. "Yo me refería a como estás, después de… ya sabes, haber sido poseído."
Charlie tardó en contestar por lo que el federal supo que el profesor no estaba bien, algo no le quería contar. "No lo se. Tengo todos esas imágenes en mi cabeza que no se lo que son. ¿Crees que son recuerdos de lo que ha hecho el demonio desde mi cuerpo?" Charlie se quedó mirando al federal y al ver su mirada triste, comprendí que había acertado.
"No puede ser, no he podido hacer todo eso. Ha… ha matado a gente y no todos eran delincuentes." No pudo contenerse y apretó el rostro contra Colby. Ahora lo veía todo claro, todas las imágenes que resultaban ser recuerdos, todo había ocurrido de verdad y aquellas personas estaban realmente muertas. "Dios mío Colby, me hizo hacer y ver…"
"Da igual, ya lo superaremos. Ahora necesito tu ayuda." Colby le secó los ojos llorosos y le besó para intentar calmarlo. "Sabes donde pensaba ir el demonio."
"¡Don! Dios mío los quiere matar a los dos. Dean es una amenaza para él porque sabe como destruirlo y Don, bueno sabe que si quiere seguir con sus fechorías un federal y el novio del cazador al que pretende matar no le vendría nada bien. Los va a matar, tenemos que ir a casa. Ayúdame a levantarme."
"Charlie, después de todo lo que ha pasado…"
"Después de todo lo que ha pasado, el demonio se ha dejado pensamientos y recuerdos en cabeza, se lo que quiere hacer y donde va ir. Soy el que más puede ayudar, así que ayúdame a ponerme en pie."
Aunque dudó un momento, ver la decisión que había ahora en el rostro de Charlie le ayudó a darse cuenta que era lo que debía hacer. Tenía que ayudar a sus amigos y Charlie parecía saber como hacerlo.
Debía estar agotado, dolorido y con ganas de olvidarlo todo, pero si todavía podía seguir luchando, él no le iba a abandonar en ese momento.
