"¡Dean!" Volvió a gritar Don, pero el cazador no le escuchaba. Yacía en sus brazos, aunque el federal desconocía si tan sólo estaba inconsciente. Cargó con él de vuelta al dormitorio, tal y como le dijo Sam y lo tumbó en la cama. "Vamos Dean no me hagas esto ahora, ese demonio está acabado y tu eres un tío muy fuerte." Pasó la mano por la frente de cazador y esperó una respuesta, aunque tan sólo fuera un espasmo por parte de Dean.

"Como ves la historia se repite. Hace trece años, dejé a tu hermano en coma y tuve su vida en mis manos. Ahora tenemos las mismas reglas del juego Sam. Elige, ¿lo salvas a él o te salvas a ti?"

El demonio dio un paso hacia Sam, al cazador todavía se le hacía difícil ver su propio cuerpo delante de el, moverse dispuesto para atacarle. Tenía miedo, eso no lo iba a negar, aunque no era miedo a morir, ya había pasado por eso y no le importaba volver a hacerlo si así salvaba a su hermano.

Su verdadero pánico era la posibilidad de perder a Dean, lo había visto desplomarse en los brazos de Don y tanto él como Charlie, dentro del mismo cuerpo, habían sentido una punzada en el corazón que les había partido el alma en dos.

"Mi hermano te derrotó una vez, acabo contigo, podemos volver a hacerlo ahora." Dijo Sam intentando sonar todo lo sereno y tranquilo posible. Aunque no resultaba nada fácil, sabiendo que Dean podía estar muriendo escaleras arriba y él tenía que permanecer ahí para mantenerlo a salvo.

"No te confundas Sam, veo que tus recuerdos están un poco confundidos muchacho. Haz memoria, recuerda lo que ocurrió la última vez que os enfrentasteis a mi y sabrás que no podrás vencerme sin perder a tu hermano."

Sam sabía que los demonios eran unos perfectos mentirosos y que la mayoría de las veces no se les podía creer cuando decían algo. Sin embargo, esta vez, una fuerza en su interior le decía que algo de verdad había en sus palabras aunque tratara de utilizarle para sus propósitos.

- o -

"Dean ayúdame me está haciendo daño." De repente Sam se encontró en dentro de su recuerdo viendo una imagen que había vivido muchos más atrás. Se estremeció al ver al gran hombre poseído por el demonio como lo tenía colgado de un brazo.

Por su parte, Dean estaba en el suelo y miraba la escena con terror en los ojos, tan asustado como Sam no lo había visto jamás. Se intentó levantar, pero las extremidades le pesaban demasiado para hacerlo.

"Dean por favor." El demonio levantó la mano sobre la cabeza de Sam y un terrible viento se levantó en la habitación.

"El poder del elegido de Azazel será mío ahora, nadie podría detenerme nadie será más poderoso que yo." El demonio rió en alto, al mismo tiempo que Sam comenzó a removerse y a quejarse por el calor que sentía en todo su cuerpo. "Una vez que tu cuerpo sea consumido, el poder que Azazel te dio pasará a mi para siempre. El tuyo será un sacrificio por el que te estaré siempre agradecido."

Todo ocurrió muy deprisa, tanto que entonces el pequeño de los Winchester no pudo verlo con claridad, pero ahora que tan sólo era un espectador de la escena, todo se vio mucho más claro.

El demonio estaba tan entretenido con Sam, que había bajado la guardia sobre Dean, dándole el tiempo justo para atrapar de nuevo su arma y dispararle. Aquello no mató a la criatura, pero hizo que soltara a Sam, que cayó de golpe al suelo.

Cabreado, el demonio se volvió contra Dean y levantando una mano, hizo que el joven cazador dejara de respirar. Siempre había sido su forma favorita de matar a sus víctimas; poder ver la vida escaparse de sus cuerpos, verlos sufrir hasta el último momento, todo aquello era un espectáculo para el demonio. Pero está vez, Dean se había atrevido a enfrentarse a él y por ello tenía que pagarlo de una forma especial.

Desde donde estaba viendo su visión, Sam vio a Dean que empezaba a retorcerse de dolor y su primera intención fue ir en su ayuda, pero entonces se dio cuenta que no podía, que de nuevo el demonio le estaba haciendo sufrir.

"Dean ¿Qué te ocurre?" El pequeño Sam fue hacia su hermano pero cuando Dean comenzó a gritar se detuvo aterrado por la visión. "Déjale en paz, él no te ha hecho nada."

"Si no se hubiera metido en medio, tal vez le hubiera permitido vivir en paz, ahora tendrá que sufrir por haber jugado conmigo." Sam se lanzó a por el demonio y lo tiró al suelo. En ese momento Dean se quedó quieto y la puerta del pequeño apartamento se abrió.

De un golpe, John Winchester abrió la puerta del dormitorio y le disparó al demonio, que agonizante se levantó y trató de atacarle, pero John le disparó otra vez y finalmente, el demonio salió por la ventana, intentando que el cazador no lo matara definitivamente.

Entonces las escenas fueron pasando a la velocidad del rayo por delante de los jos de Sam. Su padre cogiendo a Dean, este sin responder, como si estuviera muerto había dejado sin palabras a su hermano que lloraba sin parar.

"Tu hermano está vivo." Le había dicho su padre, pero ver John llevar en brazos a Dean, no ayudaba para que Sam se creyera las palabras de su padre, pues no se trataba de la primera vez que le mentía

Lo llevaron al hospital, donde los médicos no comprendían como era posible que Dean estuviera en coma. Desde entonces, Sam había odiado ese término, pues siempre recordaba al momento en el que Dean había estado a punto de morir por salvarle a él.

- o -

"Entonces si te mato, también estaré condenando a mi hermano." Dijo Sam después de ver aquella parte de su pasado. Por fin lo había comprendido. El demonio había dejado en coma a su hermano porque no lo habían matado, pero si ahora lo hacía, si ahora acababa con él, seguramente también se llevaría detrás a Dean.

"Veo que eres un chico listo Sam. ¿Entonces que es lo que has decidido? Tu hermano o tu?" Sam miró un momento al demonio, sabía que tenía todas las posibilidades de perder, que todo estaba en su contra y tan sólo contaba con unos segundos para decidirse.

"Se lo querría Dean y se que no me perdonaría por sacrificarme por él. Pero no le voy a dejar morir. Si quieres hacernos daño, primero tendrás que dar con nosotros desde el infierno." Sam levantó la mano y usando sus poderes mentales hizo dar un paso atrás al demonio, que por primera vez se había quedado sin palabras.

la criatura intentó avanzar hacia Sam, pero este le detuvo de nuevo. Aquello le estaba dejando agotado, pero no le importaba, pues no iba a parar hasta que demonio estuviera fuera de su cuerpo. Sam se alegró que Dean no le estuviera viendo usando sus poderes demoníacos para librarse del demonio, de lo contrario, ya podía escuchar lo que su hermano le diría.

"No puedes matarme sin matar a tu hermano y no creo que seas capaz de apretar el gatillo sobre él." Dijo el demonio entre risas, usando sus últimos recursos para despistar a Sam.

"Lo se, por eso no pretendo matarte, igual que no lo hizo nuestro padre hace trece años. Entonces él lo sabía y salvó a sus dos hijos, ahora soy yo el que estoy salvando Dean, aunque eso signifique dejarte con vida."

"Entonces volveré a por vosotros cuando me haya recuperado." Dijo el demonio entre quejidos y conforme se iba retorciendo en el suelo poco a poco. A Sam le costaba ver a su propio cuerpo convulsionarse de esa forma pero consiguió hacerlo y finalmente, con un fuerte quejido, se quedó quieto, como si de un huracán se tratara, Sam sintió que era expulsado del cuerpo de Charlie y lanzado contra su propio cuerpo.

En el piso de arriba, escucharon que el silencio se apoderaba del piso de abajo. Don y Colby se quedaron mirando, preguntándose con la mirada que podría haber pasado, si los chicos habían acabado con el demonio o si en el peor de los casos, demonio había ganado.

"Iré a ver, tu quédate con él." Dijo Colby antes de que su amigo pudiera contestar. Don, tan sólo asintió, volviendo a mirar un momento más a tarde a Dean. "Seguro que Charlie está bien."

Don estaba destrozado, ya no podía aguantar más aquella agonía. Por un lado, Dean podía estar muriéndose en sus brazos y no había nada que el pudiera hacer para ayudarle y por otro, su hermano había estado abajo, luchando con un demonio que podía haberlo matado.

Él era el federal, el protegía a sus seres queridos, no se quedaban sentado esperando que las cosas se arreglaran solas. "Dean, lo digo en serio, no puedes hacerme esto. Ahora no se como podría vivir sin ti. Se que suena bastante egoísta por mi parte que te lo diga a sí, pero no se me ocurre otra forma de pedirte que te quedes a mi lado. No se siquiera si me estás escuchando, pero quiero que sepas que no me voy a mover de tu lado pase lo que pase."

Le acarició la frente de nuevo, como si de un niño enfermo se tratara; pues para el federal, eso es lo que Dean era para él, su niño, al que debía cuidar y proteger; de distinta forma de cómo lo hacía con su hermano, pero sabía que su obligación era cuidar de él, porque ahora que lo había encontrado no lo iba a dejar marchar así como así.

"¿Sabes cuantas veces le he dicho a alguien que le quería? Con sinceridad total, tu has sido el primero y aunque negaré haber dicho esto si se lo cuentas a alguien, creo que no voy a ser capaz de volver a amar a alguien así si me dejas." Le besó en los labios, como si pensara que se trataba de su príncipe encantado del cuento al que debía despertar.

"Tu eres el experto en estas cosas, en demonios y maldiciones, así que tendrás que decirme que es lo que puedo hacer para ayudarte, porque no te voy a dejar marchar sin luchar, por muy cansado que estés, por mucho que quieras morir, no me vas a dejar aquí tirado pensando que podríamos haber sido felices."

"Entonces es posible que Den tenga una oportunidad de salir de esta." Don se dio la vuelta rápidamente y aunque en un primer momento se asustó de ver a Sam ahí de pie, luego se dio cuenta que no se trataba del demonio, que el chico era de nuevo el mismo, pues su mirada mostraba la enorme preocupación por su hermano, la devoción que sentía por Dean y la desesperación por salvarle.

"¿Sabes como sacarle del coma?"

"Nuestro padre supo hacerlo hace trece años, ahora te voy a necesitar a ti para hacerlo, pues yo estoy demasiado débil todavía. Si quieres de verdad a mi hermano, entonces has de saber que ahora mismo eres su única esperanza para volver a la vida de nuevo."