El ruido de la puerta lo despertó de golpe, pero no se movió. Sus años de cazador le habían enseñado a esperar. El pequeño cuerpo de John se removió junto a él, pero el ruido no le despertó. Dean apretó el cuerpo del niño y le besó en la cabeza, mientras la puerta del dormitorio se abría lentamente.
"Sigo durmiendo con un arma debajo de la almohada, así que te aconsejaría no entrar en casa con tanto sigilo si no quieres que te dispare." Dijo Dean en voz baja, pues lo último que deseaba era despertar al niño. "¿Ahora sales de trabajar? Llevas todo el día en la oficina, espero que al menos te pague bien por todas las horas extras que haces."
Don fue hasta la cama y se sentó en el borde, acarició la cabecita del niño y sonrió. "Siempre hay trabajo atrasado por hacer."
"Pero no tienes porque hacerlo tu todo."
Don desvió la mirada, aún a pesar del tiempo que llevaban juntos, todavía no había aprendido a mentir a Dean y sabía que en el momento en el que el antiguo cazador le mirara a los ojos, vería que no le estaba diciendo la verdad.
"¿Ocurre algo?"
"No sólo estoy cansado nada más." Continuó sin mirarle, pero si que pudo escuchar los movimientos de Dean al acercarse a él. Su compañero rodeó su cuerpo y le besó el cuello. "Vamos a despertar a John."
"Tranquilo, creo que se parece demasiado a mi, no creo que escucharnos hablar le vaya a despertar." Los dos hombres sonrieron. Los dos sentían que eso era cierto, aunque John fuera adoptado, era como si realmente se pareciera a ellos, Don estaba convencido que se parecía mucho a Dean, incluso empezaba a hablar como él. "Así que vamos dime que demonios te pasa." Aunque la noche era fría, Dean se levantó y se puso frente a Don.
"No lo digas."
"¿Qué no lo diga? Don teníamos un acuerdo. Por si no lo recuerdas estuviste a punto de destrozar tu carrera por buscar a tu hermano. Lo se, se que es duro porque te puedo asegurar que he pasado por algo muy similar. Pero tienes que aceptarlo, no te queda otra."
"¿Qué no me queda otra? Siempre hay opciones, porque se que en el momento en el que me de por vencido, entonces será como reconocer que mi hermano está muerto, o peor aún, que lo he perdido para siempre."
Sin contestar a eso Dean cogió a John en brazos y lo llevó a su habitación. Lo metió en al cama y lo arropó bien; ya no era capaz de imaginarse la vida sin aquella criatura en su vida.
"¿Sam fue tomado por un demonio?" Don estaba en la puerta mirándole.
"No se si alguna vez te lo he dicho, pero Sam no es como nosotros, Sam tiene ciertas habilidades especiales que provienen… de un demonio. No es que sea hijo de ningún demonio ni nada de eso, pero un demonio puso de su sangre en Sam cuando era un bebé y durante mucho tiempo, mi padre temió que se pudiera convertir en algo… en algo no humano." Los dos hombres salieron al pasillo y tras cerrar la puerta del dormitorio del niño volvieron a su dormitorio. "Mi padre me dijo una vez que si Sam cambiaba, no me quedaría más remedio que matarlo."
"¿Tu padre te dijo que mataras a tu propio hermano? ¿Cómo pudo hacer algo así?" Don agarró la mano de Dean y tiró de él hasta abrazarlo. "¿Por qué nunca me lo habías contado? Entonces lo de Charlie…"
Dean suspiró. Si había algo que Don había aprendido de él al cabo del tiempo era que Dean no mostraba sus sentimientos, por muy mal que se encontrara, por mucho que se tratara del aniversario de la muerte de su padre o por mucho que John estuviera enfermo y Dean se preocupara por él, el cazador no lo diría.
De todos modos, para Don era fácil ver cuando Dean se encontraba mal; cuando se acercaba el día en el que su padre había muerto, Dean apenas hablaba y cuando lo hacía era para contar historias de su infancia.
"Los dos sabemos lo que significa tener hermanos y los dos sabemos lo que significa perderlos. Se que no ha sido fácil para ti lo de Charlie con ese demonio, pero ¿Qué podíamos hacer?"
"Nada, supongo." Mientras lo abrazaba, Don se dio cuenta que Dean había empezado a temblar. "Eh, ¿Qué ocurre?" Lo abrazó con más fuerza todavía, pero aún así, Dean no dijo nada. "Dean."
"Me preguntaba si te planteaste actuar de otra forma cuando el demonio no tenía a tu hermano y a mi. podías haberlo salvado a él, al fin y al cabo era Charlie, lo has cuidado desde que había nacido y en su lugar cogiste a poco más que un desconocido, el tipo con el que llevabas unas pocas semanas acostándote."
"Sabes muy bien que no eras solo eso, no eras un tío más, te lo dije entonces y te lo digo cada día. Te quiero Dean y si te escogí, aunque hubiera preferido no tener que hacerlo."
"¿Por qué? ¿Por qué me escogiste a mi en lugar de tu hermano? ¿Cómo puedes ir todos los días al trabajo y mirar a Colby a la cara? Y tu padre, Alan no dice nada, pero se que no ha vuelto a ser el mismo desde entonces."
"No lo se, no se de donde saqué las fuerzas para hacerlo, pero de las dos maneras iba a salir perdiendo."
"Oh no, pensaste que si me salvabas a mi, tendrías más oportunidades de recuperar a tu hermano. Dios, creías que como era cazador podría dar con el demonio, que con la ayuda de Sam, daríamos como él y liberaríamos a tu hermano de su posesión."
"Dean…"
"¡Papá!" Don no pudo seguir hablando, pues John entró corriendo en el dormitorio y se lanzó a los brazos de Dean, que estaba estado en la cama. "Me da miedo el monstruo del armario. ¿Puedo dormir con vosotros?"
Dean miró a su compañero, habían acortado que el niño no durmiera con ellos, que ya era mayor para eso. Pero no podía hacer otra cosa, no cuando el cuerpecito del niño estaba temblando entre sus brazos. Don tan sólo asintió, ya habría tiempo de terminar aquella conversación.
"Ven." Dean cogió al niño, lo tumbó en la cama y se tumbó a su lado. Le acarició la cabecita y comenzó a hablarle al oído, como si se tratara casi de un susurro. "¿Sabes lo que nos decía el abuelo John cuando tu tío Sam y yo éramos pequeños como tu?" John negó con la cabeza. "Iba hasta el armario, donde decíamos que estaba el monstruo y lo abría de par en par. Nos decía que miráramos dentro y si veíamos algún monstruo, que él lo echaría de casa."
"¿Viste algún monstruo alguna vez?"
"En el armario no, porque la verdad es que no les gustan los cuartos de los niños, les gusta más estar al aire libre, donde la gente no puede verlos. Por eso, estoy seguro que en tu cuarto no hay ningún monstruo. Pero tu, tranquilo, que mañana investigaremos bien toda la habitación y comprobaremos que no hay ningún monstruo para hacerte daño."
"¿Me lo prometes?"
"Te lo prometo." Dean besó a John en la cabeza y ahora mucho más tranquilo, el niño se acurrucó contra él y en pocos minutos se quedó profundamente dormido junto a su padre."
"¿Nunca encontró tu padre un monstruo en vuestra habitación?"
Dean sonrió ante la pregunta de Don. "No creo que hubiera podido entrar ningún con la seguridad que había puesto mi padre, hechizos, exorcismos, todo tipo de protección para mantenernos a salvo."
"Voy a buscar algo de comer y ahora mismo vuelvo." Don dejó la habitación y Dean volvió a concentrarse en el niño.
Aquel pequeño había formado parte de su vida desde que era un bebé, casi desde que había nacido y no recordaba otra vida que tenerlos a ellos como padres. Lo adoraba y la sola idea de que pudiera ocurrirle algo parecido a lo que le había pasado a él durante toda su vida le aterraba.
"Es un niño precioso, la verdad es que no te puedes quejar." Dean se levantó de un salto y se puso entre el niño y la figura que había aparecido delante de la cama. Apenas podía verla, pero no le hacía falta para saber de quien se trataba.
"Charlie."
"¿Cuándo dejaréis de llamarme así? Entiendo que lo haga Colby cuando me ve, porque no sabe de que va todo esto de los demonios todavía, pero vosotros, por favor Dean esperaba que hubieras educado mejor a Don en esto."
"¿Qué es lo que quieres?"
El cazador se puso tenso, hacía tanto tiempo que no había visto al hermano del federal que había esperado no tener que pasar por aquello nunca más, que Charlie hubiera desaparecido para siempre y que tal vez con el paso del tiempo, él mismo pudiera perdonarse por lo ocurrido.
"Vamos Dean, no te lo tomes tan a la tremenda, que tampoco es que cogiera el cuerpo d tu hermano, aunque con sus habilidades, seguro que me hubiera beneficiado más." Charlie dio un paso adelante y Dean cogió el arma que siempre tenía preparada al lado de la cama. "¿No me digas que no te gusta la vida que tienes? Tienes una familia, estás con el hombre al que quieres y tienes un niño que es una delicia, tu hermano está bien, no se convirtió en lo que tanto miedo tenías y está con la mujer de sus sueños. ¿Hay algo mejor que eso?"
"Que nos hubieras dejado en paz desde un principio."
"Os di a elegir."
"No es cierto, obligaste a Don a escoger entre su hermano y yo y sinceramente, todavía no se, porque me escogió a mi. No ha vuelto a ser el mismo desde entonces. Tu le arruinaste la vida."
"Y te di a ti la que más querías. ¿No crees que podrías compensarle por todo aquello? Puedes darle unos años maravillosos, ¿Cuántos, treinta cuarenta años por delante? Creo que serás capaz de hacerle olvidar a su hermano." Dean gruñó, pues no le gustaba lo que el demonio estaba insinuando. "Tranquilo muchacho, además tan sólo venía para ver como os iba todo y a preguntarte una cosa. ¿Lo cambiarías todo? ¿Volverías atrás, dejando tu familia, tu hijo, tu compañero, esta casa, todo lo que tanto adoras ahora?"
Dean no contestó, ¿Cómo podía hacerlo?
"Justo lo que yo pensaba."
- o -
"Don, creo que tenemos un problema." Colby acababa de volver, había encontrado a Dean en la cama y por más que había tratado de despertarle, no había forma. Parecía encontrarse en un estado de coma profundo, pues ningún estímulo había funcionado.
Lo dejó allí, pues supuso que si el demonio lo tenía bajo su influjo, entonces de momento no le haría nada más. lo miró un momento, preguntándose que sería lo que estaba pensando en ese momento, que estaría pasando por su cabeza o si el demonio le estaría haciendo algo parecido a Charlie.
Se sentía tan impotente, ni podía ayudar al hombre al que quería, ni a Dean, simplemente tenía mirar lo que ocurría y esperar que todo saliera bien. Pero sin embargo tenía una extraña sensación, como si supiera que era imposibles que todo saliera tal y como esperaba, como si de alguna forma supiera que no iba a volver a ver a Charlie de nuevo, tal y como lo conocía.
"Colby vamos por favor dime algo. Por si no te has dado cuenta estamos encerrado en esta maldita habitación y no se lo que ocurre al otro lado. ¿Dean está bien? ¿Dime si el demonio le ha hecho algo?"
"Don lo siento." NO podía quitarse de la cabeza haber visto a Dean protestar y nombrar a Don. Sabía que le único que tenía que haber estado en esa habitación con el cazador era Don, pero no había otra forma de hacer las cosas en ese momento.
"¿El demonio lo tiene?"
"Si, Don, el demonio lo tiene y creo que le está haciendo algo. No se lo que es, pero creo que de alguna forma está jugando con su mente."
"Maldito…"
"Don, no se porque digo esto, pues no tengo ni idea de lo que está ocurriendo aquí, pero deberías darte prisa, algo me dice que Dean no tiene mucho tiempo, como si el demonio le estuviera obligando a algo."
Don no dijo nada, apoyó la espalda en la puerta y se dejó caer al suelo, se sentía complemente impotente allí encerrado.
"¿Y si no ganamos?" Preguntó a Sam.
"No lo se, pero será mejor que no pensemos en ello."
