Hola este es el final de este arco, espero les haya gustado la historia y continúen con el siguiente arco.
Mi decisión eres tú
Mi cuerpo es detenido por el de alguien más, los segundos son eternos pues me siento en el vacío, completamente sola, con el tiempo siento su calor llamándome en la oscuridad, desesperada lo busco, anhelando sentir sus brazos protegiéndome y su voz tranquilizándome.
-Hina- escucho su voz y una débil luz aparece en el horizonte, de manera instintiva me dirijo a él corriendo a toda velocidad, comenzando a brillar con la misma intensidad qué él; al llegar a su lado me encuentro en mi paisaje interior.
-Despierta- me abraza, trayéndome de vuelta, al igual que en mi ser interior el me abraza mientras cura mis heridas, arrodillado en la nieve.
-Gracias- susurro –gracias por todo- un nudo se forma en mi garganta y lloro con mil y un sensaciones en el corazón, siempre es lo mismo, él está cuando más lo necesito, rescatándome de la muerte. Lo tiro a la nieve y él trata de tranquilizarme, de calmar mis pensamientos y corazón.
Los minutos pasan y su presencia me tranquiliza, más calmada lo observo a detalle y noto varios cortes y quemaduras en su ropa. -Perdóname por llegar tarde, tuve obstáculos en el camino- me mira a los ojos completamente preocupado y lleno de culpa, con el miedo de perderme aun impreso en sus orbes escarlatas, sin darme tiempo a reaccionar me carga y me lleva a la aldea. Por mi parte me aferro a su cuello y oculto mi cara en su pecho, llorando en silencio, sintiéndome nuevamente como una carga, el ardor en mi garganta me quema y él se detiene.
-Hina, descansa, después hablaremos- me sume en un sueño profundo, no sin antes notar en su voz el amor que me tiene y su ser tratando de reconfortarme.
.
.
.
Me despierto sobresaltada por mi pesadilla, nuevamente viene a mi aquella profecía de muerte y destrucción.
-¡Hinata!- entra mi hermana preocupada.
-Hanabi- contesto decepcionada, por algún motivo esperaba que fuera él y ella lo nota.
-Tranquila está bien, ¿Cómo te sientes? - se acerca para observarme mejor.
-Bien- no le doy importancia y me limito a cambiarme de ropa.
-Haruki y todos los líderes del clan han estado en junta desde que regresaron- me pone al tanto de la situación.
-¿Alguien resulto herido?- algo me dice que ellas no eran las únicas enviadas a matar a alguien.
-No, ustedes dos interceptaron a los asesinos- me contesta claramente molesta.
-¿Qué tanto sabes?- la interrogo, mientras veo en el horizonte los primeros vestigios de los rayos del sol, tornando la bóveda celeste en un color anaranjado.
-No mucho, al parecer sus objetivos eran tú, Haruki y Sasuke, dos asesinos para cada uno, padre me dijo que viniera a ver cómo seguías- puedo sentir su frustración, ambas sabemos que solo le pidió que se fuera porque deseaba que se calmara, tal vez sea la heredera del clan y shinobi, pero aún le faltaba madurar. -¿Viste las autopsias?-
-Sí, realmente quedaba poco que analizar, sus conductos de chakra estaban modificados, les ayudaba a mejorar la potencia y duración de sus ataques, al igual que su velocidad- resume indiferente.
-¿Qué tienes?- sé que su actitud no es solo por lo del consejo.
-¿Aun quieres pelear por Naruto?- lo suelta de manera directa, en más de una ocasión he anhelado tener algún día esa fortaleza que ella refleja en sus ojos.
-Eres la segunda que me lo pregunta- trato de evadirla.
-Hmp… ya veo- me penetra con la mirada, recordándome a Sasuke.
-Es algo que tengo que hacer…por ella…por mí- me siento en la cama completamente indefensa.
-¿Ya averiguaste la verdad acerca de su pacto?- otro tema del cual no quisiera hablar.
-Parcialmente…- -si mal no me equivoco nuestras invocaciones creyeron que éramos pareja- pienso mientras hundo mi rostro entre mis manos, tratando de evitar quebrarme una vez más.
-…¿Y bien?...- me pregunta entusiasmada y yo repito monótonamente las palabras de Ran y Baltazar.
-¿Sabes lo que significa?- me dice con emoción.
-Sí que….- cualquier otra palabra muere en mi boca, pues él aparece en la puerta de mi habitación, reclamando mi atención.
-Hina, me alegra que ya estés despierta- nos mira atentamente y no puedo evitar sentirme incomoda.
-Los espero en el comedor- trata de despedirse mi hermana para dejarnos a solas, con la clara intención de que le cuente la verdad.
-Voy contigo, tu hermana debe de prepararse para su encuentro de hoy- la sigue, sé que él quería decirme otra cosa, pero por algún motivo no lo hizo.
Suspiro y medito por un rato, tratando de tranquilizarme, de convencerme de que mi decisión es la correcta, pero no funciona, los recientes acontecimientos me tienen demasiado dispersa. Me levanto y con un solo propósito me dirijo al comedor.
Al llegar los encuentro solos, al parecer mi padre aún está en junta. -¿De qué me perdí?- interrumpo su conversación.
-En la madrugada sentí tu chakra disperso y en cuanto detecte el chakra de seis personas dirigiéndose a la villa, partí a interceptarlos, encontrándome con un grupo de cuatro asesinos que me impidieron ir a ayudarte; por la información que les pude sacar, Sasuke, tú y yo éramos sus objetivos; en cuanto los vencí fui a buscarte, te encontré al borde de la muerte y afortunadamente pude traerte de regreso- hace una pausa mientras analiza mi expresión y él intenta controlar sus emociones, si bien es capaz de ocultarlas bajo ese semblante tranquilo, puedo de alguna manera sentir su preocupación por mí.
No puedo evitar pensar que me salvo gracias a nuestra conexión, como yo a él.
-Cuando regresábamos, nos interceptaron Sasuke, Sakura, Naruto y Kakashi, seguidos de una unidad anbu, les expliqué lo sucedido y ellos recolectaron los cuerpos, de ahí vine a dejarte- continua su relato sin apartar su atención de mí, tratando descíframe.
-Después tu padre, Hanabi y yo partimos a la torre del Hokage donde relate lo sucedido y se realizó la autopsia de los cuerpos, estos tenían una extraña red de chakra, más compleja de lo normal; de ahí en fuera discutieron por varias horas cómo reaccionar ante tal hecho y la seguridad de la aldea, la parte civil propuso desterrarte a ti y a Sasuke y romper todo laso con la alianza, poco después me pidieron que me retirara y vine contigo- ahora entiendo porque mi padre le pidió a Hanabi que saliera de la reunión.
-Ya veo- susurro y me pierdo en mis pensamientos; sin darme cuenta caminamos al lugar acordado donde peleare por Naruto.
-¿Confundida?- se detiene en medio del bosque, tratando de descifrarme, completamente atento a mi ser..
-Si…- trato de evitar su mirada, sé que no resistiré y con un solo gesto él romperá mis defensas y yo le revelare todo lo que oculto.
-Cuando tu mente dudé constantemente que decisión tomar, deja que tu corazón te guie, en ocasiones nuestra mente nos engaña y nuestros temores nos hunden- me abraza y yo comienzo a llorar.
-Hay algo… que…debo decirte…-susurro mientras me aferro a su cuerpo, me invade la tristeza, y cada vez se hace más fuerte la sensación de que esta es la última vez que lo voy a ver en esta vida, nuestro último abrazo.
-Hina…- trata de contestarme, pero lo abrazo más fuerte y él calla para solo escucharme, me entristece la facilidad con la que ve a través de mí, no puedo evitar pensar que va más allá de lo mucho que me conoce, qué esto es por el laso que nos une.
-…Tienes derecho a saberlo…- no puedo parar de llorar, así como tampoco puedo seguir ocultándoselo.
-…Nuestras invocaciones…-tiemblo por las palabras que siguen. -…han hecho un pacto…que nos une…nuestras vidas…están unidas para siempre…- siento un hueco en el pecho, mientras mi garganta se cierra y su cálido abrazo libera la carga que por tantos días me ha torturado.
Él se limita a acariciar mi cabello, esperando a que me calme, digiriendo la verdad que acabo de confesarle, mis temores, mis dudas, mi inseguridad; de alguna manera sé que lo ha entendido todo con esas simples palabras.
Delicadamente toma mi rostro entre sus manos, sosteniéndome, busca mi mirada y al encontrarla veo reflejado en aquellos hermosos rubís el intenso amor que me tiene, que me calienta, me llena de vida, me da la fuerza para seguir adelante, hipnotizada con su mirada me roba un delicado beso cargado de emoción. –Lo acepto- susurra al terminar, dejándome sin palabras, no hay duda en su ser, ni temor o sorpresa, como si mi confesión fuese noticia vieja, que simplemente ha aceptado…
-Tal parece que te has arrepentido- no puedo reflexionar a fondo pues somos interrumpidos por ellas.
-No Shizuka, nuestra batalla decidirá nuestro futuro- contesto decidida, apartando todo pensamiento relacionado con Haruki de mi mente, para concentrarme en mi encuentro con ella.
-¡Eso es Hinata, muéstrale de que estas hecha!- la voz de Kiba me sorprende, pues acaba de llegar en compañía de Shino, Tenten, Sakura e Ino.
-Cállense, si están aquí como espectadores es porque una vez terminado este encuentro tienen una misión que cumplir- les dedica la acompañante de Shizuka, realmente nunca me dedique a recolectar información acerca de ella.
Él me sonríe en señal de apoyo, y voltea a ver a mi oponente.-Tokiwa-san, déjalos en paz y comencemos con este encuentro-
-Está bien- contesta al terminar una serie de sellos, causando que una serie de muros de tierra formen una circunferencia de un kilómetro de radio alrededor de nosotros.
-Bien- al instante mi profesor realiza tres sellos, creando dos puentes que dividen el circulo, conectándose al centro en una gran plataforma de madera, donde los espectadores estarán a salvo de cualquier ataque.
-Yo Tokiwa, protectora de Shizuka, gobernante de la villa de Nadeshiko, la presento a este encuentro por la mano de Naruto Uzumaki, héroe de la cuarta guerra ninja- anuncia por tradición a mi enemiga, quien deja caer su capa.
-Yo Haruki Uzumaki, Jounin del remolino, presento a Hinata Hyuga a este encuentro, quien defenderá la libertad de Naruto Uzumaki ante toda responsabilidad con las tradiciones de su villa, tal y como su ley lo demanda- ahora entiendo que la sugerencia de este encuentro no fue un capricho, sino una costumbre entre los suyos.
-Naruto será mío- afirma al desenvainar su espada.
-Ya veremos- contesto invocando mis espadas.
El viento sopla su gélido aliento sobre nosotras y en un instante su espada atraviesa mi pecho y yo sonrió, de igual forma ella refleja mi sonrisa y la ilusión desaparece.
-Ninguna ilusión podrá derrotarme mientras porte esta espada, así como sé que ninguna ilusión funcionará contra tu Byakugan, dejemos de jugar, tengo prisa-
Sonrió de medio lado, -Veamos que tanto puedes hacer- ambas saltamos y nuestros aceros chocan generando una gran ráfaga de aire que despeja la nieve de la zona.
Aprovechando la fuerza de nuestro ataque previo, ambas giramos en el aire preparando una serie de ataques y movimientos que se bloquean el uno a otro, al llegar al suelo nos separamos de un salto, mientras nuestros kunais se interceptan, apenas tocamos el suelo para impulsarnos antes de reanudar nuestro encuentro, dando lugar a una intensa batalla con el único fin de matar o incapacitar al oponente.
A pesar del uso constante de chakra para reforzar nuestras hojas, nuestra habilidad parece equitativa, pues ninguna puede pasar la defensa de la otra. Puedo ver en ella parte del estilo de pelea de los sobrevivientes del remolino, confirmando la teoría de mi maestro.
-Nunca creí que un Hyuga fuese capaz de manejar la espada a este nivel- toma un poco de distancia preparando su próximo ataque.
-Ni yo que alguien más conociera el estilo de pelea de los sobrevivientes del remolino- puedo percibir cómo la cantidad de chakra que circula por su cuerpo aumenta, al igual que la que concentra en su espada, recubriéndola con una capa de chakra verde.
-¿Él era del remolino?- su pregunta me desconcentra, es que acaso quien la entreno no se presentó o llevaba el uniforme de su aldea… cualquier otro pensamiento se ve interrumpido por mis reflejos que alcanzan a detener una estocada lateral, la cual a pesar de bloquearla me manda disparada contra el bosque, derribando varios árboles; rápidamente uno mis espadas gemelas para hacer frente al nuevo nivel de mi contrincante, combinando su poder.
Instintivamente bloqueo y desvió la infinidad de shurikens reforzadas que me lanza, tratando de distraerme para preparar su siguiente ataque. A través del reflejo de la hoja de mi espada puedo observarla tratando de superar mi defensa atacándome desde mi punto ciego, anticipándome a sus movimientos realizo un par de sellos.
-Te tengo- susurra antes de atravesar mi figura con su espada, pero rápidamente su expresión se torna seria, pues comprende el grave error que cometió antes de ser aprisionada en una esfera de agua.
Trato de terminar el encuentro congelando la esfera, bajando su temperatura lo más rápido que puedo, sorpresivamente esta explota lanzando varios restos del hielo formado en la capa externa, revelando a mi contrincante quien respira agitadamente.
-Deberías rendirte- sonríe completamente confiada.
-Nunca- me pongo en guardia, completamente atenta a sus movimientos.
-Bien- cambia su estilo, empuñando su espada con ambas manos antes de impulsarse a toda velocidad, tratando de superar mi defensa.
A pesar de que me arrastra varios centímetros en la nieve, soporto su ataque con una sola mano, para después sorprenderla con una palma de vacío que la lanza varios cientos de metros hasta golpear con la muralla. Sin darle tiempo a recuperarse elimino la distancia que nos separa, atacándola con mi técnica más poderosa, el puño de león, pero ella se desvanece antes de que conecte el golpe, derribando el muro.
Me sorprende con una patada reforzada con una cuchilla de aire con la intención de decapitarme, obligándome a retroceder. En cuanto salgo de su rango de alcance la ataco con decenas de senbon de agua, afectando el flujo de chakra de su cuerpo.
Se aleja, consciente de que no puede superarme en un ataque físico; trata de anticiparse a mis movimientos creando un remolino, que la protege de cualquier ataque y a la vez amenaza con destrozar cualquier cosa a su paso. Aprovechando de la falta de visibilidad de ambas, libero de un pergamino un golem de roca, que traspasa su defensa y la golpea, mandándola directo al suelo.
Para cuando se recupera, evade el siguiente ataque del golem, para después cortarlo con varias ondas de aire, al caer los restos del golem, ella se encuentra de rodillas, siendo sostenida por su espada, no esperaba menos, aquel ataque me ha puesto en más de una ocasión en apuros.
Sonríe de lado al sacar de su túnica un pergamino, adelantándome a su ataque, con un movimiento de mi espada creo varios látigos de agua que la atacan desde un costado, los cuales chocan contra una pared invisible de aire.
Activo mi Byuakugan para observar a detalle su situación, sorprendiéndome de la densidad de flujo de su chakra, seguramente aquel pergamino tenía sellado algún tipo de jutsu médico.
-Imposible- susurro al reconocer los sellos que realiza con sus manos, al terminar, como temía, de su boca sale un torrente de aire comprimido que, al combinarse con la explosión de un papel bomba, se asimila demasiado a la técnica secreta de los dragones, dejándome en shock, sin entender cómo es que ella conoce dicha técnica.
-¡Maldición Hinata muévete!- el grito de Kiba me trae a la realidad, dándome apenas el tiempo suficiente para realizar mi versión elemental del Kaiten, evitando ser quemada por las brasas que me rodean. De entre ellas sale Shizuka, quien conecta una patada en mi mandíbula, seguida de un torbellino de aire comprimido que me provoca varias cortadas profundas en todo mi cuerpo.
Lanzo un dragon de agua para distraerla y acerarme lo más posible para bloquear todos sus tenketsus con las 64 palmas, pero soy detenida por una barrera de aire que me rechaza y me obliga a retirarme.
Aprovechando su ventaja momentánea comienza a lanzarme varias cuchillas y ráfagas de viento, casi imperceptibles, que devastan el bosque y parte de las murallas.
Contra toda lógica me paro en seco y comienzo a realizar una serie de sellos, a pesar de mi velocidad, dos ráfagas de viento golpean con fuerza mi abdomen, penetrando en mi armadura de chakra, para su sorpresa sobrevivo al ataque y termino mi técnica, cubriendo todo el terreno rodeado por la muralla con un domo de agua.
Desesperada y a mi merced mi contrincante prueba su suerte atacándome con su espada, esperando, detener mi técnica, pero su espada atraviesa limpia mi figura convertida en agua y desaparezco, ocultándome en mi técnica.
Consciente de que nuestra pelea no durara mucho tiempo más, mi oponente trata de vencer mi técnica golpeando en varias ocasiones diferentes puntos del domo con dragones de aire, sin darle tiempo a recuperar el aliento la ataco con varias balas de agua desde toda la periferia del domo, dejando severos cráteres en el suelo.
-Ríndete- aparezco frente a ella, su rostro está manchado por su sangre, apenas sosteniéndose de pie con su espada. Puedo percibir en ella aun rastros de chakra de sus reservas, de alguna manera sé que no se rendirá, que a pesar de sus heridas continuará.
-Bien- rompo la tensión entre las dos envainando mi espada –Haruki, por favor cura sus heridas- su mirada llena de confusión no tarda en hacerse presente.
-...¿Por qué?...- me pregunta confundida.
-Quiero que ambas demos lo mejor de nosotras mismas en nuestro último encuentro- contesto, dándole el espacio necesario para que él venga a curarla, no sé si es válido dentro de sus tradiciones, pero no quiero continuar si ella no puede dar lo mejor de sí.
Mi maestro no tarda en terminar de curarla y me mira orgulloso antes de retirarse con los demás espectadores.
-No sé lo que tramas, pero no renunciare- guarda su espada poniéndose en pose de pelea, mientras que yo después de mucho tiempo realizo los sellos necesarios para activar el byakugan, dando lugar a que no solo las venas alrededor de mis ojos sobresalgan, sino que también un leve halo oscuro se haga presente en mis ojos, el principio de un nuevo nivel en mi linaje familiar.
Guiadas por nuestras emociones ambas atacamos, puedo percibir perfectamente cada detalle de ella, su chakra, sus movimientos, su respiración, cada detalle que nos rodea no pasa desapercibido ante mi mirada y a pesar de estar acostumbrada el uso de mi dojutsu, esta claridad me abruma, por lo que me concentro lo mejor posible en mi objetivo, quien nada puede hacer ante mí, a pesar de sus vagos intentos por traspasar mi guardia o evitar mis ataques, el chakra que expulso en cada ataque la afecta, bien pudiera acabar esto rápidamente golpeando certeramente alguno de sus puntos vitales, pero no tendría ningún caso nuestra pelea.
Llena de coraje recurre al uso de una lluvia de shurikens, tratando de ganar tiempo para revertir el daño que le he hecho con algún jutsu medico previamente preparado; pero es inútil, cada proyectil lanzado cae a la nieve partido en dos por pequeñas agujas de chakra que expulso por mis manos.
Avanzo lentamente a través de sus ataques, cada uno más desesperado que el otro, no la culpo, en algún momento de mi vida estuve en su lugar, sintiéndome impotente ante una técnica devastadora. A menos de un metro de distancia entre ambas, activa su defensa de aire, la cual bloqueo con una palma de vació, su cara muestra sorpresa a incredulidad cuando con mi dedo índice toca su corazón, -Se acabó- susurro, ella lo sabe, de haber querido con una pequeña cantidad de chakra pude haber detenido o dañando gravemente su corazón, matándola.
-Adelante, acaba- me dice con la mirada baja.
-Yo no acabare con tu vida- trato de que saque aquella carga que lleva consigo, que pude percibir al pelear con ella.
-¡Matame!, ¡les he fallado una vez más!, a pesar de todo mi esfuerzo... de mis ansias por proteger a mi aldea, a mis seres queridos, no pude completar mi deber... no pude protegerlos- libera su corazón derrotado, y ahora la entiendo, su capricho con Naruto era por su aldea.
-Aun no les has fallado- elimino la distancia entre las dos y la abrazo. -Peleaste valientemente y con gran fortaleza, ve con ellos sin temor, pues todo lo que crees necesitar de Naruto, lo tienes tú, con tu fortaleza los podrás unir, los podrás proteger, pues aún en esta derrota has ganado un aliado y ese aliado soy yo- se le escapan un par de lágrimas de sus ojos, liberándose de un gran peso.
-Hyuga y Uzumaki acudirán a tu llamado- nos sorprende mi maestro, regalándonos su sonrisa, seguido por los demás espectadores.
-Nuestros asuntos terminan aquí, Uzumaki Naruto queda libre de todo laso con nuestra aldea- interviene Tokiwa dispuesta a partir a su tierra natal.
-Hinata-san, Haruki-san, aprecio su amistad y espero volverlos a ver muy pronto, tal vez sea demasiado mi atrevimiento, pero quisiera que intercedieran por mí y mi aldea, solicito la incorporación de la villa de Nandeshiko a la alianza shinobi- nos reverencia, sorprendiendo a su acompañante.
-Haremos lo que esté en nuestras manos para apoyarte en tu petición- responde mi maestro mientras yo lucho por mantenerme consiente, el precio de usar mi Byakugan en su máximo nivel aún es demasiado alto.
Me abraza y detiene mi caída, la cual pasa desapercibida por los demás shinobis que parten lejos de la aldea.
-No debiste de usarlo- me regaña, mientras acaricia mi cabello y restaura mis reservas de chakra, cuidándome como solo él puede hacerlo.
-No, pero de lo contrario nuestra pelea se hubiera prolongado más, ambos tenemos un deber que cumplir- siento como se me quiebra la voz mientras oculto mi cara sobre su pecho, llenándome de su aroma, sintiendo su calor abrazarme por última vez, tratando de guardar este instante en mi memoria.
-…Hina…- me susurra, siento cómo todo su ser está enfocado en mí, apoyándome.
-Perdon…..perdoname…- mi voz se quiebra y me es inevitable llorar.
Él me abraza y acaricia tratando de tranquilizarme, soy un monstro y no merezco su afecto, que tan vilmente he traicionado, pues a pesar de todo esto que siento por él, nada es genuino, lo he usado y desechado, ya que he elegido a alguien más y lo he lastimado; a él que confió en mí cuando ni yo misma lo hacía, quien en poco tiempo pudo llegar al centro de mi ser e impulsarlo para salir a flote, quien me vio como realmente soy, y me ayudo a encontrarme a mí misma.
-¡Mírame!- me exige cortando mis pensamientos que me hunden en la oscuridad, tiemblo al alzar mi mirada, temiendo ver en sus ojos decepción o dolor. Pero no hay rastro de esas emociones en sus ojos, solo encuentro amor y comprensión. –No te sientas así Hina, eres una mujer maravillosa y deseo que seas feliz, pronto nos volveremos a ver- se despide dándome un beso en la frente; siento como mi piel arde bajo su contacto, su amor que palpita dentro de mí, su fuerza, su vida, su protección, su juramento silencioso de eterna devoción.
Sin más desaparece, todo rastro de él se lo lleva el gélido viento invernal, dejándome sola, tirada sobre la nieve con un amargo sabor en la boca y un gran vacío en el corazón; lloro, lloro por este dolor que nace en mí, que atormenta mi alma, pues he perdido gran parte de mi corazón, lloro hasta perder la conciencia, sola en medio del bosque invernal.
.
.
.
-¡Hinata!... ¡Hinata despierta! -su voz me aparta de la oscuridad, del vacío. La luz reflejada a través de su rostro me ciega por un instante.
-Naruto…- susurro al reconocerlo, de entre todas las personas que quisiera ver en este instante, el menos indicado está aquí, sosteniéndome, claramente preocupado.
-Descuida Hinata, pronto estarás bien- su rostro se ve aliviado y su abrigo me cubre, tratando de recuperar el calor de mis miembros, que, al juzgar por su aspecto azulino, estuve bastante tiempo inconsciente.
-Detente- lo aparto de mí, él solo me mira confundido.
-¡No, necesitas atención medica!- me grita desesperado con renovada decisión.
-No- contesto secamente, cubro mi cuerpo con mi chakra, curándome.
-¿Qué pasa?- me pregunta confundido, mientras yo me alejo un paso de él desviando mi mirada al horizonte.
-¿A qué has venido?- sueno más fría de lo que en realidad quiero expresar, me alegra que este aquí, pero mis emociones siguen siendo un torbellino que nubla mi mente.
-Quiero detener su pelea- me sonríe con un pulgar arriba, tratando de transmitirme su alegría. Y yo sonrió de lado tristemente, volteándolo a ver, más tranquila.
-Llegas tarde, nuestra pelea ha acabado- recordar el final de mí previa pelea, me produce un mal sabor de boca, tal vez porque fue la última vez que lo vi y hablé con él.
-No puede ser, rayos, por favor dime que todo salió bien- mal interpreta mi expresión.
-Descuida, mañana será tu boda con Shizuka- bromeo, provocando que se quede helado.
-¿No estarás hablando enserio Hinata-chan?- se quiebra su voz y yo rio, es increíble la facilidad con la que puede cambiar mi humor.
-Gane tu libertad, eres libre de estar con quien tú quieras- me sonrojo ligeramente.
-Eh…gracias- sonríe nerviosamente, mientras se rasca la nuca sin saber que más decir.
-Gracias por preocuparte- apoyo mi cabeza contra su pecho tratando de relajarme.
-¿Que haría yo si no?- me abraza, tratando de reconfortarme.
Yo sonrió levemente –Naruto…yo… perdón…perdóname…- siento como se tensa y aprieta sus puños con fuerza.
-Lo elegiste a él, ¿no es así? - afirma seco, frio, vacío, nunca en mi vida lo había escuchado de esa manera.
-…yo…-tartamudeo confundida, no encuentro las palabras adecuadas para expresarle mi sentir, decirle mi decisión y lo mucho que siento el haberlo arrastrado a esto, sin dejar que él pudiera hacer algo al respecto, por mi actitud infantil.
-No digas más- me aparta de su lado y se incorpora dispuesto a irse, pero instintivamente lo detengo, agarrándolo de una mano.
El silencio se hace presente entre los dos mientras trato de aclarar mi mente, todo da vueltas en mi interior, mi laso, mi confesión, el hecho de que él ya lo sabía, el vacío y tristeza de su partida y su dolor me llevan al borde del llanto. -¿Qué más quieres Hinata?- por fin su quebrada voz rompe el silencio.
Sin más lo suelto y el camina unos pasos alejándose. -Mi decisión... eres tú...- le susurro al viento, quien arrastra y lleva mis palabras a sus oídos provocando que se detenga en seco y voltee a verme incrédulo, con un brillo de esperanza en sus ojos.
- ¿Qué has dicho?- susurra.
-¡Mi decisión eres tú!- grito liberando mis lágrimas, todo lo que hay dentro de mi sale a flote y el me abraza, me llena de besos el rostro tratando de calmarme.
.
.
.
Primer arco completado.
3
2
1
¿Algún reclamo?
Si ya se, dudo que muchos de los que siguen la historia desde el principio lograran anticipar este final o inclusive si lo hicieron, posiblemente tengan un amargo sabor, lo sé es confuso, pero ese es el punto de los últimos tres capítulos, cerrarse a lo que piensa y es Hinata, ya que esta historia es sobre su crecimiento y concluye con ella. Lo admito fue mucho más difícil de lo que creí escribir en primera persona, si no lo notaron los capítulos fueron más cortos, de cualquier manera, en los siguientes arcos se retomaran algunos sucesos ocurridos en esta última semana, así que no se lo pierdan.
