Sam se mantuvo en silencio. No era la primera vez que se encontraban en una situación desperada, ni la primera en la que la vida de su hermano había estado en peligro. Al fin y al cabo estaba acostumbrado a eso.

Había tenido que ver morir a su padre, saber que había dado su vida por salvar la Dean, sabía que su madre había entregado su vida y seguramente su alma, para mantener a sus hijos a salvo. Ahora parecía que Dean estaba haciendo lo mismo, para conseguir que ellos ganaran tiempo.

El menor de los hermanos miró a Charlie y al demonio que tenía dentro, hacía ya unos minutos que se había quedado muy callado, como si estuviera en otra parte, como si el cuerpo del profesor no fuera más que un recipiente vacío en esos momentos.

Se acercó a Charlie, bajo la atenta mirada de Don y le tocó el rostro, tal y como había imaginado, estaba frío, como si de una estatua se tratara y no reaccionó al contacto con Sam.

"Creo que Dean nos está echando un cable."

Don se levantó automáticamente, al escuchar el nombre del otro cazador, se acercó a la cama y esperó a que Sam le dijera algo más. Estaba nervioso, pero sobretodo se sentía totalmente impotente.

Había tenido más de una vez la conversación en la que hablaba con Dean sobre su trabajo, sobre lo que significaba acabar con demonios y salvar a gente inocente de horribles criaturas.

"No es como pillar a los peores criminales." Le había dicho Dean un millón de veces. "Estas cosas no piensas como nosotros y a muchos de ellos, no se les pasa por la cabeza que podamos matarlos. Tan sólo están seguros que son más fuertes que nosotros."

De tratarse de un secuestro como los demás, Don estaría seguro de lo que tendría que hacer. Pero estaba enfrentándose a un demonio, que tenía bajo su poder a los dos hombres más importantes de su vida, su hermano y el hombre al que quería.

"No se donde está Charlie, pero creo que el demonio no está dentro de tu hermano ahora mismo. Digamos que lo ha dejado en suspensión o algo así. Es posible que no pueda estar en dos cuerpos al mismo tiempo, ya mayoría de demonios con los que hemos luchado, no pueden."

Entonces lo sintió, como si una idea genial hubiera aparecido en su mente en ese momento.

"Eso es."

Se arrodilló en la cama y tomó el rostro de su hermano entre las dos manos. Lo miró fijamente, buscando una mínima respuesta por parte de Charlie, una señal que le indicara que su hermano estaba allí, que Charlie le estaba escuchando y que podía recuperarlo.

"¿Qué ocurre?"

"Creo que has dicho justo lo que necesitaba oír. Has dicho que el demonio no puede estar en dos cuerpos a la vez, por lo tanto si hablo con mi hermano, será Charlie le que me escuche y no el demonio." Sam no contestó.

Podría haberle dicho que eso no era seguro, que no debía hacerse ilusiones, porque probablemente, el demonio sería demasiado fuerte para poder penetrar hasta su hermano. Pero no lo hizo, no dijo nada, pues al fin y al cabo él también necesitaba creer que era posible, que tenían una posibilidad de recuperar a sus hermanos y que el demonio no les hiciera daño.

"¿Charlie? Charlie ¿puedes oírme?" Don esperó, dejó que los segundos pasaran, pero no recibió ninguna contestación de su hermano. Charlie estaba arrodillado en la cama, mirando al frente, pero totalmente fuera de todo lo que ocurría a su alrededor. "Vamos Charlie, se que puedes oírme. Con los años que llevas trabajando conmigo, nadie ha podido contigo, ni el peor de los asesinos. No me digas ahora que te vas a dejar vencer por un demonio de pacotilla." Don sonrió, mientras continuaba hablando a su hermano con aquel tono casi paternal, que siempre había usado con él. "Mira, si no lo haces por mi, hazlo por Colby, se que está muy enamorado de ti y que haría cualquier cosa por recuperarte. No le dejes tirado ahora."

Don no estaba seguro que era lo que más preocupaba, aunque tampoco quería pensar en ello, pues si lo hacía, se empezaba a ver como un egoísta. Quería recuperar a Charlie y a Dean, tenía que hacerlo, porque no estaba seguro de poder seguir adelante sin uno de los dos.

Pensar en lo que sería su futuro sin uno de ellos le hacía verse, como alguien horrible, porque no estaba pensado en el bienestar de Colby, o en su padre, si no, en si mismo y en su propio sufrimiento.

Nunca lo había hecho, cuando estaba en caso, por muy personal que fuera, por mucho uno de sus compañeros o alguien de su familia, estuviera implicado, sabía verlo desde fuera, comportarse como el agente del FBI que era y solucionar el caso.

Pero ahora empezaba a verse como un hombre desesperado, temeroso e incapaz de imaginarse perder a su hermano, un hombre enamorado de un cazador de demonios que había sido atrapado por uno y sin el que ahora ya no sabía vivir. Aquella situación no le permitía pensar con lógica, pues lo único que podía ver delante de él, era una vida vacía, oscura y sin sentido.

"Charlie vamos, por favor, necesito que me digas algo. Tu puedes ayudar a Dean, no se como, pero algo me dice que juntos podéis enfrentaros a él." Sin poder resistirse, Don abrazó a su hermano.

No estaba seguro si Charlie podría notar su contacto, pero mientras permaneciera encerrado en aquella habitación, con las manos atadas y sin poder hacer nada mejor, cuidar de su hermano de la mejor forma posible, era todo lo que podía hacer.

"¿Don?"

El federal contuvo el aliento, la voz de su hermano había llegado como un verdadero milagro, justo cuando no pensaba que realmente pudiera escucharle. Pero allí estaba devolviéndole el abrazo tímidamente con unos brazos que apenas disponían de fuerzas para tocarle.

"Eso es, hermanito, sabía que estabas aquí, siempre has sido un chico muy fuerte y sabía que no me ibas a decepcionar ahora."

"Estoy cansado." Charlie apoyó la cabeza sobre el hombro de su hermano y suspiró. Dejó que fuera Don el que lo sostuviera con fuerza. "Ayúdame por favor."

La vocecilla de su hermano, estaba partiendo el corazón al federal. Sabía que estaba echo polvo, que llevaba demasiadas horas luchando y que no aguantaría mucho más. Si no terminaban con aquella pesadilla pronto, seguramente, Charlie no lo lograría.

Dean. Eso le hizo pensar en el cazador. Si el demonio había dejado a Charlie por Dean, eso significaba que Dean estaba ahora en peligro otra vez. El federal se puso tenso, pensando que tal vez, cuando todo aquello terminara, tendría que perder a uno de los dos.

"Dean está confuso. Te necesita."

"¿Cómo dices?"

"El demonio, lo noto dentro de mi, pero no está aquí, está con Dean y se que le está haciendo daño. Está jugando con su mente. No lo se, Don, tan sólo puedo sentir que lo está pasando mal, que te necesita o de lo contrario, es posible que haga algo… no lo se." Charlie dejó todo su cuerpo caer sobre Don y sin darse cuenta, quedó inconsciente.

"¿Charlie? ¿Chalie? Sam ¿Qué ha querido decir con eso de que Dean puede hacer algo?"

Sam lo sabía bien. Conocía demasiado bien a su hermano como para saber que le sería muy fácil sacrificarse por la gente a la que quería. Lo había hecho por él tantas veces y que no veía porque no lo iba a hacer por Don también.

Después de hablar con Dean sobre el futuro, tenía claro que su hermano estaba realmente seguro, que por primera vez en su vida, Dean estaba absolutamente enamorado del federal. Lo que pudiera hacer por salvarle a él o a Sam, era algo en lo que el menor de los hermanos no quería pensar.

"¡Sam, vamos dímelo!"

- o -

"¿Ves Dean?" Dijo el demonio desde el interior de Charlie. "Esto es lo que quieres. Un familia un compañero con el que vivir y una hijo. Exactamente como tu madre, como lo que perdió tu padre."

Dean tensó todos los músculos de su cuerpo, pensando en lo que los demonios habían hecho a su familia. No podía confiar en este, no podía caer, no podía hacerle eso al padre que se había sacrificado por hacer que el sobreviviera al ataque de Azazel.

"Yo te ofrezco la vida que siempre has deseado, la que al fin y al cabo, siempre te has merecido después de tanto sufrimiento. ¿No crees que ya has luchado bastante en tu vida? ¿No crees que ya es hora de que otros sean los que lo pierden todo, por el simple hecho de salvar el mundo?"

Dean sonrió. Desde luego el demonio sabía como entrar en su cabeza y ver sus peores pesadillas, además de sus más grandes deseos. Tal vez era cierto, tal vez le había dado, la vida que siempre había deseado en secreto, sin hablar nunca del tema con su hermano, sin importarle, no tenerla nunca delante, por el simple hecho de que otros fueran felices.

¿Pero que pasaba con Charlie? ¿Por qué nunca podía ser un poco egoísta y pensar en si mismo en lugar de pensar en que le habían fallado a Colby o al propio Alan? Los demás siempre estaban primero, el mundo entero, los inocentes a los que salvaban, su familia, todos eran más importantes que él. Y ahora no lo iba a cambiar.

"¿Te gustaría saber que sería de tu hijo si el federal y tu no lo hubierais adoptado?" El demonio sonrió, sabía que había dado en un punto débil por fin.

"No." Dijo con rotundidad el cazador, por fin lo acababa de entender. "Nada de esto es real ¿verdad?" Miró a su alrededor. Todo lo que veía era justo como hubiera querido tener su casa; el niño que dormía en la cama, era el hijo que siempre le hubiera gustado tener. Tan sólo había algo real en aquella ilusión, Don y precisamente el federal, era el que no lo estaba pasando nada bien.

"¿Y que más da si no lo es? No me digas que no te gusta"

"¿Qué hay de Charlie? Te has apoderado de él y sabes que no te voy a permitir hacerlo. No sólo porque sea un inocente, es Charlie Epps y no voy a permitir que hagas daño a Don, jugando con su hermano."

"Creía que eras más listo."

Dean se encogió de hombros. "Lo siento, es lo que hay."

"Muy bien, así que quieres que liberé a Charlie." Dean asintió sin decir nada más, esperando a que el demonio continuara hablando. "Pero a cambio voy a necesitar otro cuerpo en el que vivir."

"Te ofrezco el mío. Ya ves lo tonto que soy. No te voy a poner ninguna condición, excepto una."

El demonio volvió a sonreír, con mayor maldad en la mirada esta vez. No se podía creer que estuviera a punto de conseguir lo que quería de una forma tan sencilla.

"¿Qué es lo que quieres?"

"Nunca te acercarás a mi hermano o a Don. Nunca los verás, simple habré desaparecido. De lo contrario, acabaré contigo y sabes que puedo hacerlo. No te quiero cerca de ellos. Son fuertes superarán haberme perdido."

"Creo que subestimas los sentimientos del federal hacia ti."

Dean bajó la mirada, pues ya sabía lo que Don sentía por él y que no le iba a ser fácil olvidarle, tal vez tardaría meses, puede que más, pero al final, encontraría a alguien que le hiciera olvidar lo que Dean había significado para él. Al menos de esa forma, tendría a su hermano cerca para apoyarle.

"Es posible, pero tu también subestimas lo que yo siento por él y lo que soy capaz de hacer cuando estoy enamorado."