Don se echó agua sobre el rostro. Llevaba casi dos días sin dormir, aún cuando Amita y Sam le habían dicho que se quedarían ellos con Dean. no quería dejarlo solo, no podía imaginar que se despertara y no viera a nadie en la habitación o más bien, que no le viera a él.

Había prometido que cuidaría del cazador y eso era lo que estaba haciendo, cuidar de él, estar a su lado y esperar el momento en que por fin abriera los ojos, para mostrarle su mejor sonrisa y decirle que le quería de nuevo, cuando Dean estuviera consciente.

Se apoyó en la pared, estaba realmente agotado, aunque trataba de mostrarse fuerte con todo el mundo, quería demostrar que seguía siendo el mismo federal de siempre, el mismo jefe de equipo que lo tenía todo siempre controlado, el mismo que podía estar bajo la mayor presión sin ningún problema.

Pero no era así, ya no lo era, las cosas que habían ocurrido durante los últimos días, incluso meses, le habían cambiado por completo y ya no era ese hombre fuerte al que todos miraban en busca de respuestas. No quería decirlo, pues no quería preocupar a la gente que le quería, pero tenía miedo, estaba completamente aterrado y necesitaba ayuda.

Debería llamar a su hermano y decirle que lo estaba pasando muy mal; pero Charlie ya había sufrido suficiente con el ataque del demonio, como para preocuparse ahora por el estado de su hermano. Don era el mayor, el que cuidaba de él; por muy mal que estuviera, eso no iba a cambiar.

Salió por fin del baño, parecía que había pasado una completa eternidad allí dentro, tal vez para ese momento, Dean hubiera despertado y las cosas ya se estuvieran normalizando.

"Don."

El federal miró delante de él, regresando de golpe a la realidad. Su mirada se encontró con Colby. No quería verle, no en ese momento, no después de lo cerca que había estado de matar a Dean. Pero no estaba solo, su brazo estaba alrededor de los hombros de Charlie y la cabeza del profesor se apoyaba sobre él. parecía que su Colby desaparecía, Charlie caería al suelo irremediablemente.

"¿Cómo está?"

La voz de Charlie apenas fue un hilo de voz, pero suficiente para que Don se quedara donde estaba, mirándole y su gesto, duro hasta un momento antes, cuando había estado a punto de gritarle a Colby, cambió radicalmente y sin nada más, abrazó a su hermano.

Charlie se separó de Colby y le devolvió el abrazo a su hermano, sintiendo la tremenda fuerza con la que rodeaba su cuerpo, la tensión que Don estaba soportando y el silencio que ocultaba un terrible dolor.

"Don…"

"Le han extraído la bala y el médico dice que se pondrá bien. Pero estaba muy cerca del corazón, estuvo a punto de matarle, no se si fue un milagro lo que impidió que muriera, pero me da igual, con un poco de tiempo, todo volverá a estar bien."

Don lo dijo todo casi sin respirar, pues sabía que si se paraba a pensar sus palabras, tendrían que decir que temía por la vida del hombre al que quería, que no estaba del todo seguro si iba a sobrevivir; que no tenía ni la más remota idea de lo que haría si perdía a Dean.

"Don lo siento, pero sabes que…"

"Colby, no lo digas." Don separó a Charlie y volvió a mirar a Colby con la misma dureza de hacía unos momentos. "No lo digas."

"Sabes muy bien que tenía que hacerlo. Ese demonio o que fuera, no nos iba a dejar tranquilos y el propio Dean lo sabía."

"¡No vuelvas a nombrarle!" De un tremendo empujón Don llevó a Colby contra la pared y lo sostuvo allí con fuerza. "No vuelvas a pronunciar su nombre. Estuviste a punto de matarle y ni siquiera te paraste a pensar si era lo correcto o si había alguna otra forma de detenerlo."

Don colocó el brazo bajo la barbilla de Colby, haciendo un poco de presión sobre su garganta. Quería hacerle daño, quería que sufriera por todo lo que estaba haciendo pasar.

"Lo hice por Charlie, tenía que salvarlo." La voz del joven federal se volvió repentinamente trémula. Sus ojos se volvieron hasta el profesor, que lo miraba de par en par.

Apenas el había contado Colby lo que había ocurrido y Charlie pensaba que era porque se sentía avergonzado por disparar a Dean. ahora se daba cuenta que no era así, que el único motivo por el que no he había dicho era porque no quería que supiera lo aterrado que estaba ante la posibilidad de pederlo. Sin embargo, Charlie no dijo nada, tan sólo siguió mirando.

"Tenía que salvarle y Dean lo sabía."

"Dean…" Don se mordió el labio, el recuerdo de aquellos momentos era demasiado doloroso, sentía que el corazón se le volvía a romper y las manos comenzaron a temblarle. "Le conozco, conozco a Dean y algo me dice que estaría dispuesto a sacrificarse por cualquiera de nosotros. Pero no le voy a dejar, no voy a permitir que muera para que mi hermano, o Sam o yo estemos a salvo. Y si vuelves a hacer algo así, por mucho que sea por ayudar a Charlie, si vuelves a tocarle a hacerle algo a Dean, por el motivo que sea, te juro que…"

"¡Don!"

La voz de Sam a su espalda, fue como un resorte para Don, soltó a Colby de golpe y sin decir nada más fue hasta el cazador. Durante un momento se temió lo peor, pero al fijarse bien en la expresión de Sam, se dio cuenta que el menor de los hermanos estaba sonriendo.

"Se está despertando." Un intenso suspiro salió de Sam nada más decir eso. "Se está despertando." Repitió una vez más tratando de creerse sus propias palabras.

- o -

Don entró en la habitación, parecía que hacía siglos que había salido, pues ahora parecía un lugar mejor, incluso más luminoso, lleno de vida. Se acercó a la cama lentamente, en la que Dean comenzaba a moverse. Todavía tenía los ojos cerrados y con algún movimiento brusco protestaba.

El federal, colocó su mano sobre el brazo del cazador, se sentó junto a él, le miró a los ojos como si el resto del mundo hubiera desaparecido y simplemente esperó. No tenía prisa, no le importaba nada el trabajo que había dejado pendiente en la oficina o el tiempo que hacía que no había salido del hospital. Tan sólo se quedó ahí, mirando a Dean, deseando ver de nuevo aquellos ojos verdes, llenos de vida e intensidad con los que soñaba todas las noches.

Un momento más tarde allí estaba la mirada de Dean, dos pequeños ojos entreabiertos que trataban de situarse. El cazador se sentía completamente perdido, fuera de lugar, sin saber como había llegado allí. Vio a su hermano y a su lado encontró a Amita, al otro lado sus ojos dieron con Don. Intentó incorporarse, pero el dolor el pecho le obligó a volver a caer sobre la cama con un fuerte gemido.

"Dean, tranquilizate." La voz de Don sonó junto a su oído, al mismo tiempo que una de las manos del federal, acariciaban su frente, como si de un niño se tratara. "Estás en el hospital. ¿Recuerdas lo que ocurrió?"

Dean se tomó un momento para pensar, para recordar que era lo que había pasado exactamente. En seguida las imágenes llegaron a su mente, el demonio, los terribles sueños, las visiones del futuro y por fin Colby disparándole. Pero lo que no comprendía era como podía estar vivo. Había dado por sentado que Colby le mataría, ya que Don no podría hacerlo, Colby le mataría y acabaría de una vez con el demonio que le había poseído para que no volviera a hacer daño a nadie.

"¿Por qué…" Le costaba hablar, pero aunque fuera con las pocas fuerzas con las que contaba, tenía que preguntar aquello. "Por qué estoy vivo?"

La mano de Don sobre su frente se volvió temblorosa. Tal y como le había dicho a Colby, conocía al cazador y sabía que haber muerto por aquel disparo no habría sido su mayor temor.

"Porque debes tener un ángel de la guarda allí fuera que te protege y no quería que te ocurriera nada." Don sonrió débilmente y apretó con más fuerza todavía la mano de Dean.

"¿Te refieres a alguien aparte de ti?"

De nuevo trató de incorporarse, pero no lo consiguió. Protestó, no le gustaba estar en una cama de hospital, por muy terrible que fuera el dolor. Alargó la mano hasta el rostro del federal y tocó su mejilla. Don besó su mano, mientras intentaba evitar que las lágrimas se apoderaran de él.

"No soy ningún ángel Dean, pero si que voy a protegerte pase lo que pase y no voy a protegerte y cuidar de ti pase lo que pase. No voy a permitir que te vuelvas a sacrificar por ninguno de nosotros."

"Pero el demonio… si yo estoy vivo, entonces eso quiere decir que él…"

"Shhhh." Don cubrió los labios de Dean con dos dedos y sonrió. "Me da igual el demonio, me da igual si está vivo y si vuelve a por nosotros, lucharemos otra vez. lo único que me ha mantenido despierto y alerta estos dos días ha sido que tenía que cuidar de ti para asegurarme de que te ibas a poner bien."

"Pero el demonio…"

Don se sentó en la cama y besó a Dean, estaba seguro que era la única forma de conseguir que apartara al demonio de su mente. Notó una de las manos del cazador, moviéndose casi de forma indecisa, pero sobretodo tímidamente, sobre su espalda. Habían pasado tantos días, desde que no tenían un momento tranquilo, que lo escuchó suspirar, casi ronronear.

"Así que Colby me disparó." Don no pudo evitar clavar las uñas en la cama. Volvió la mirada hacia la ventana y trató de tranquilizarse. "Está bien, sabía que era la única forma de acabar con toda aquella locura."

"Pues lo único que yo se, es que no quiero que antepongas mi vida a la tuya. Soy federal, yo soy el que recibe los disparos, el que protege a la gente y sobretodo el que se cuida de la gente que quiere. Tal vez por eso, no me importe estar a tu lado si el mundo se acaba, morir contigo y es necesario por salvar a nuestros hermanos o impedir que seas tan idiota de dejarte matar." De nuevo el acarició la cabeza y Dean cerró los ojos.

El cazador quería protestar, pero no pudo hacerlo y tan sólo se acurrucó contra el cuerpo del federal. Desde que había dejado de ser un niño no se sentía así, protegido entre los brazos de otra persona; arropado por alguien que estaba dispuesto a darlo todo por él. Temía lo que eso pudiera significar, lo que Don pudiera llegar a ser capaz de hacer por él llegado el momento.

Sin embargo, no dijo nada, no escuchó sus pensamientos mucho más tiempo, tan sólo cerró los ojos, se dio la vuelta lentamente, apoyándose sobre el costado y dejó que las manos de Don masajearan lentamente su espalda tensa y sus hombros. Sonrió al sentir los labios del federal sobre su mejilla y escuchó sus palabras tiernas y cariñosas junto a su oído.

"Jamás te dejaré marchar porque quieras sacrificarte por mi. No soy uno de los civiles a los que proteges. Estoy a tu lado Dean, estoy contigo en esto. Además recuerda que no te vas a librar de mi tan fácilmente, porque en cuanto estés bien, nos iremos, tendremos las vacaciones de las que tantas veces hemos hablado y me enseñarás como ser tan buen cazador como tu."

Dean no dijo nada, el federal lo miró y se dio cuenta que tenía los ojos cerrados y que todo su cuerpo se había vuelto a relajar. Se había quedado dormido; tal vez ni siquiera había escuchado lo que le había dicho, pero a Don le daba igual; Dean se iba a poner bien y eso era todo lo que le importaba. Le dio un beso en la frente y se levantó.

"¿Don podemos hablar?"

"Colby por favor, no es el momento."

"Entonces hazlo por mi." Charlie dio un paso adelante, sin separarse de Colby. "Se que es terrible lo que pasó, todos lo pasamos muy mal, pero al menos dale una oportunidad."

"No tuve elección Don, Charlie es la persona que más quiero en este mundo y se que Dean… me miró a los ojos, lo leí en su mirada, quería que le disparara, sabía que era la única forma y aunque te cueste aceptarlo, tu también sabes que era nuestra única opción."

Don guardó silencio y salió de la habitación, dejándolos allí. tal vez tenían razón, tal vez hubiera sido la única opción y después de todo, las cosas tal vez podrían haber salido mucho peor de no actuar así. Pero jamás podría elegir, jamás podría elegir entre sacrificar a Charlie o a Dean, porque jamás lo haría.

A su hermano lo adoraba y sin duda, siempre había estado dispuesto a hacer lo imposible por él, pero al cazador le amaba, si, amaba a Dean y verle caer al suelo, tras el disparo de Colby había sido terrible, algo que no podría perdonarse nunca, por no haber podido evitarlo.