Dr. Stone no me pertenece, es propiedad de Inagaki y Boichi, yo sólo tomo a los personajes para fines de esta historia.
~"Cuestión de perspectiva."~
(Día 30. Primera vez.)
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Senku había leído sobre sexo alguna vez en el viejo mundo, por supuesto todo con fines meramente informativos en el ámbito biológico del ser humano; a él nunca le interesó ese tema más que como conocimiento básico y totalmente desechable.
Fuera del ámbito científico y a expensas de meros cotilleos por molestos compañeros de clases, la premisa de las relaciones siempre exponía dos escenarios plausibles: una especie de fantasía perfecta o el horrible fracaso.
Absurdo.
Esto se trataba simplemente de fisiología y biología… hormonas y neurotransmisores haciendo de las suyas en el cerebro para inducirlo a un estado de necesidad primitiva y visceral.
Era eso ¿Cierto?
No del todo…
Pues resultó que todo lo que había leído y oído sobre el tema era una completa mierda.
Esa noche al fin puso ese conocimiento en práctica apelando ( como siempre) al ensayo y error, nada menos que con la Leona, quien a pesar de sus burdas palabras accedió ( no es como si Kohaku no quisiera hacerlo de todos modos) a poner fin de una vez por todas a esa molesta tensión sexual entre ambos.
Incluso por muy cursi o ridículo que esto pudiera escucharse, esa fue la primera vez para ambos. Dos personas que hacían su debut sexual juntas.
Honestamente Senku esperaba que apestara o fuese un desastre ( en el sentido más irónico y sarcástico que él pudiera imaginar) y por supuesto nada alucinante, sin embargo no fue ninguna de esas cosas, al menos no exactamente. Bueno, fue incómodo y no iba a mentir o dejar pasar aquello, pero tampoco pudo dejar de lado la contraparte de sus hallazgos en los resultados: algo que él pudo llegar a describir internamente como "fantástico" y tan cálido.
Sin mentir, lo había disfrutado en la medida de lo posible e incluso por algún milagro logró que Kohaku tuviera un orgasmo, y para ser su primera vez eso fue más que una hazaña. Su liberación fue provocada por la sensación de él, de sus espasmos y su semilla increíblemente caliente liberada dentro de ella con tanta fuerza.
Obviamente no fue nada como lo que alguna vez leyó, especialmente lo que vino después no hizo justicia a esos tontos parloteos de pasillo.
Senku pudo notar o al menos tuvo la vaga idea de que la Leona estaba más que contenta en sus brazos y que esperaba al menos pasar entrelazados por lo que restara de la noche o al menos un par de horas más antes de regresar al trabajo. La amenaza del Why man había desaparecido y al menos ahora podían tener este tiempo de calidad para descubrir sus sentimientos.
Se suponía que era un convencionalismo de la sociedad en materia de parejas, incluso después de miles de años parecía que así era. Y lo intentó, Jodidamente Senku Ishigami lo intentó con el afán de no querer arruinar ese momento con su Leona.
Maldito cerebro enamorado.
Fue por estas tonterías que él evadió por completo el ámbito amoroso en el pasado, en parte claro, pues su determinación por traer de vuelta a la humanidad y resolver el misterio tras la petrificación fueron en gran medida su principal excusa para dejar los sentimientos en un segundo plano.
O eso fue hasta hace relativamente poco, justo después del naufragio en el mar de Sargazos. La tensión y los silenciosos coqueteos con Kohaku habían alcanzado estándares alarmantes hasta desembocar en esto.
Sexo.
Y nadie le advirtió nunca de lo incómodo que sería. Cuerpos sudorosos y sobrecalentados, la sensación post coital de suciedad y ligera repugnancia debido a los fluidos entremezclados manchando el lecho improvisado en el suelo de su cubículo en el laboratorio esa noche.
Inconscientemente Senku comenzó a retorcerse cuando la incomodidad fue en aumento, tanto como quería aferrarse al momento de intimidad con Kohaku para alcanzar algún fantasma de felicidad postcoital, también quería salir corriendo de ahí.
Ishigami podría racionalizar esta dicotomía cómo un efecto posterior al sexo, y por primera vez en su vida no estuvo seguro de algo.
Sintió a Kohaku removerse en respuesta a su inquietud, aún tenía los ojos cerrados y su cuerpo pegado al suyo, la mano de la guerrera acariciando la piel expuesta de su pecho desnudo.
—¿Es demasiado para ti, Senku? —Hubo algo en el tono de voz de Kohaku que él pudo notar casi de inmediato.
Él no era el único con este problema. Si la Leona estaba incómoda o no, no lo dijo explícitamente, pero con el sonido de su voz al cuestionar y su toque persistente él supo leer entre líneas.
El periodo refractario estaba a punto de culminar y Senku estaba más que seguro que Kohaku no dudaría en dar un asalto para una segunda ronda, en todo caso ¿Él quería? No importaba, Kohaku podría orillarlo nuevamente al deseo sin problema alguno.
¡Maldito cerebro enamorado! No había algo más problemático que esto.
—Sólo me estoy recuperando, Leona. Honestamente estoy hecho una mierda, realmente no pensé que consumieras toda mi energía. —Fue muy bueno de hecho, él comprobó que ella no sólo tenía suficiente energía para el ámbito laboral y en el campo de batalla.
Le dolía todo, esa era la prueba suficiente.
—Acabamos de estar juntos y aún tienes el descaro de llamarme Leona ¡Ja! Cuánta imprudencia de tu parte Senku. —Kohaku le dió un certero pero liviano golpe en el pecho por tal atrevimiento.
—El sexo no condiciona mi disposición de llamarte o no "Leona". Incluso te llamé así cuando estábamos a punto de alcanzar el orgasmo y no escuché quejas de tu parte, al menos no por la molestia de ese apelativo. —Senku le regaló una sonrisa burlesca de medio lado y una mirada que rayaba casi en lo sarcástico y cínico.
Las mejillas de Kohaku se tornaron entonces en un carmesí tan revelador que expusieron tanto su vergüenza como su molestia ante las descuidadas palabras del científico.
—No cabe duda de que tu boca sigue siendo de otra dimensión cada vez que ese lado escoria sale a relucir… ¡Ja! No puedo creer que alguna vez te llamé "caballero".
—Caballero hechicero si mal no recuerdo. —él la molestó de nuevo, de alguna manera esto estaba sirviendo para disipar el ambiente de incomodidad.
—Escoria. —Kohaku se movió rápidamente para llevar su mano a la frente de Senku y darle un golpecito con uno de sus dedos.
En el proceso del ataque, Senku sintió cómo el cuerpo de la guerrera se pegó aún más a él sí es que eso era posible, y fue consciente entonces de la completa desnudez en la que ella aún se encontraba cuando los pechos de Kohaku rozaron su costado y sus pezones se frotaron en su piel. Entonces un ligero espasmo se hizo presente nuevamente amenazando con reiniciar el proceso de excitación.
¡Demonios! A eso se refería cuando dijo que a ella no le costaba en absoluto llevarlo a ese estado.
Y Kohaku lo supo de inmediato.
—Creo que ya te has recuperado ¿No es así, Senku? —la guerrera estrechó peligrosamente la mirada en el científico antes de cambiar de posición y recostarse sobre él, llevando sus brazos al cuello de Senku, presionando nuevamente su desnudez contra su cuerpo y esbozando una nada casta sonrisa en sus labios.
—De verdad Kohaku, sé lo que quieres pero estoy a punto de morir en un diez mil millones por ciento.
—Yo puedo encargarme ahora. —le apartó uno de los mechones de su sudoroso rostro y le dió un efímero beso en la nariz.
—Leona descarada. Se supone que llevaríamos esto con calma, un estudio exploratorio sobre el sexo y nuestros límites sobre el contacto físico.
—Creo que ya tienes información suficiente y una conclusión sobre este estudio de caso llevado a la práctica.
—Hipótesis comprobada —le dijo mientras se llevaba el meñique al oído en ese tic tan característico en él —. Conclusión, compatibilidad en un 98.97 por ciento… observaciones, el sujeto de control parece no querer descansar.
—Necesitas más resistencia, Senku. Ni siquiera el entrenamiento de la misión Lunar bastó para mejorar aún más tu condición física.
—Sí, sí, sí Leona —en un rápido movimiento y aprovechando su distracción, Senku la deslizó nuevamente a un costado del lecho y se acomodó detrás de ella, atrayéndola hacia él al pasar su brazo por su cintura y pegando el trasero de Kohaku contra sí.
Sí, Senku podía tolerar incluso estos niveles de intimidad con esa Leona. Pese a sus protestas, la sintió acurrucarse junto a él con un audible suspiro de resignación, lo que derivó en una leve sonrisa en los labios del científico.
—Dime que al menos esa puerta tiene seguro, no estoy preparada para sorpresas inesperadas. —Kohaku medio gruñó.
—Nadie puede acceder a menos que yo les de la autorización, tranquila Leona.
—¡Que no soy una Leona! Escoria…
Él soltó una de sus peculiares risas antes de hablar:
—A dormir… Kohaku.
—Descansa, Senku. —la Guerrera se acomodó aún más antes de quedarse dormida.
Ishigami estaba a solo un jodido paso de caer rendido, en realidad no estaba mintiéndole a Kohaku sobre eso. Tener sexo por primera vez lo había hecho polvo, más aún considerando quién fue la que logró hacerlo caer en ello.
No, el sexo con Kohaku no había sido un desastre de proporciones mayores y tampoco una fantasía perfecta; pero de algo Senku podía estar completamente seguro ahora: la primera vez con su Leona, tanto como fue pegajoso, desordenado e incómodo también fue increíble, caliente y cercano.
Y ahora sosteniéndola en sus brazos se dio cuenta de que no lo cambiaría por nada, aún con toda la implicación de miembros doloridos y fluidos corporales pegajosos, si era con Kohaku entonces ¿Qué podía importar?
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Fin.
N/A:
Ha pasado un montón! Pero al fin el tema 30 ha sido terminado uwu quizá no hay mucho fluff pero bueno…
Estoy a solo un tema de terminar por fin esta colección!!!! TT.TT)9
Y bueno espero haya sido de su agrado y perdón por el Ooc, los horrores ortográficos y de redacción que esto pueda tener u.u
Pd. Estoy muy emocionada con el estreno de la tercera temporada del anime!!!! Al fin el arco de la isla del tesoro se nos viene!!!! *Gritos fangirl* y los momentos Senhaku ejem! 7u7 ahhhhhhhhhhhhhh no puedo esperar!
Bien ahora sí…
¡¡Hasta la próxima!!
