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Title: Someone to You
Ship: Adrinette.
Genre: Angst, AU, Slash, Out of Character, Hurt/Comfort (H/C), WAFF (Warm And Fuzzy Feelings)
Word Count: 130,000
Word Count per Chapter: 1400
Rating: NC-17
Chapters: 28/52
Beta: Unbetated
Disclaimer: No son míos, si lo fueran seria esclavitud y está mal... o bueno, no podría decirlo en voz alta :v
Music:
Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.
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It's a small world Part 1
—¿Ya está en el colegio?
—Sí, acabo de dejarlo. El bus se irá a las nueve.
—¿Llevó todo? No olvidó su almuerzo, ¿verdad?
—¡Claro que no! Me aseguré que tuviera cada cosa que empacaste para él. Y hablando de eso, en serio Marinette..., ¿era necesario empacar toda su habitación?
—Estará lejos tres días, Adrian. Claro que necesita mucha ropa.
—¿Cuánto esperas que se cambie?— Adrian miró las dos maletas grandes que estaban en su auto. El chofer del bus se había negado a llevar tanto... pero bueno, eso no se lo diría a Marinette.
—¿A qué hora irás a casa?
—Depende de cuánto me tengan explicándoles los derechos legales.— Pisó el freno cuando el semáforo cambió a rojo.
—Hm, estaba preguntándome si debíamos tener una cena especial esta noche... ya sabes, ya que tu hijo está en Londres por tres días...
Adrian se ahogó con su saliva, sorprendido por el súbito giro en su conversación.
—Mari...
—Tal vez debemos realizar una de esas fantasías de las que me contaste...
—¿Y eso sería...?— hubo una indefinida pausa después de la pregunta.
—¿Tener sexo en cada esquina de tu casa?— ronroneó.
El súbito sonido de las bocinas de los autos tras él lo sacaron de su estupor y rápidamente pisó el acelerador después de notar que la luz había cambiado desde hace unos segundos.
Escuchó una ligera risa desde el otro lado de la línea y supo entonces que la franqueza de la menor estaba destinada a burlarse de él.
—Ha-ha, me atrapaste.— Por mucho que quería sentirse enojado con ella, no pudo evitar sonreír feliz ante el sonido de su risa. Su felicidad era contagiosa.
—Lo siento, gatito. Es que era tentador burlarme de ti.
Y ese era otro lado de Marinette que había descubierto las últimas semanas que habían estado juntos. Su Marinette podía ser tan pilla cuando quería y eso frecuentemente hacía que la imaginación del mayor volara.
—Buginette, deja de tentarme si no vas a cumplirlo.— Adrian sentenció con un puchero.
Las imágenes... maravillosas imágenes de su hermosa novia, jadeando y sonrojada sobre el counter de la cocina seguía reproduciéndose en su mente.
—Concéntrate y conduce bien.
—¿Tienes clases?
—Sí... pero todavía estoy esperando que el profesor llegue.
—Entonces mejor enfócate en estudiar y deja de molestarme.
La risa de Marinette llenó la llamada.
—Ya en serio, ¿qué quieres de cenar?
Adrian sonrió para sí mismo, amando la idea de tener a alguien preocupado por su comida.
—Lo que quieras cocinar está bien. Aun si es carne quemada, sabes que lo comeré.
—Definitivamente debemos hacer algo sobre ese lado cursi que tienes.
—Ah, pero amas a este hombre cursi, así que no dejaré de serlo.
Marinette resopló seguido por el sonido de movimiento y conversación.
—Escucha, tengo que irme. El profesor llegó.
—Ok. Por cierto, tengo ganas de comer algún platillo que tenga pollo.
—Entonces prepararé el mejor platillo que hayas probado, lo prometo. ¡Nos vemos!
Adrian sonrió al colgar y se quitó el auricular, ya anticipando la cena. Conducir a su oficina parecía mejor ahora que antes.
Su trabajo era enorme al inicio del año. Tantos conciertos por poner en orden, acuerdos para películas, y muchas ofertas para negociar con sus diversos clientes, y una mezcla de proyectos que tenía que llevar a cabo para la firma. Pero a pesar de la cantidad, parecía sonreír todo el tiempo, y su secretaria pensaba que nunca lo había visto así de feliz.
—Alguien dejó esto esta mañana, señor.— Los ojos de Anne brillaron de diversión cuando cuidadosamente colocó un almuerzo en su mesa. Había una mirada de sorpresa en Adrian antes de que todo calara en él. Su secretaria sonrió entendiendo, disfrutando el rápido pasar de emociones en el rostro de su jefe. —Es una chica dulce.
Adrian alzó la mirada y la encontró mirándola con enmascarada sospecha. Se preguntó si ella sabía más de lo que dejaba notar. Aunque no había comentado con nadie sobre su relación...quizá era obvio. Todos asumían que algo placentero había pasado con su usual serio supervisor y eso definitivamente tenía algo que ver con una bonita chica que iba una o dos veces por semana llevándole el almuerzo.
A veces, misteriosamente desaparecían por casi todo el día. Y cuando regresaban a la oficina, él tenía que obligarse a lucir serio y concentrado en su trabajo.
Era tan difícil, ya que todo en lo que podía pensar era en Marinette. Nunca había estado así de feliz.
—Ahora sobre el trabajo,— Anne dijo después de ver la mirada enamorada en Adrian. —Lila Rossi llegó esta mañana de Bora Bora. La van que contratamos pasó por ella a las 8:00 am y la llevó a su departamento en París.
El abogado frunció el ceño ante esto.
—Llegó un día antes.
—Sí, pero parece que la señorita Lila ha arreglado una reunión con su ex-manager.
—¿Su ex-manager?— este sujeto era el mismo a quien ella estaba tratando de demandar por difamación. Se supone que debían reunirse con el hombre juntos, pero como siempre, Lila desafiaba sus consejos y decidía verlo sola. —Anne, por favor llámala. Necesito hablar con esa terca mujer.
Anne rió a pesar de la muestra de poco profesionalismo. A ella nunca le gustó Lila, la verdad... tampoco las celebridades presumidas que estaban bajo el cargo de Adrian.
Regresó a su escritorio y marcó el número de Lila, aclarándose la garganta con la promesa de sonar lo más amenazadora posible.
—》《—
Había una prisa en los pasos de Chloé mientras salía de la última clase que tomaría ese semestre. Las clases por fin terminaban y las vacaciones de verano estaban a solo un día de distancia.
—Bueno~ alguien luce absolutamente feliz hoy.— Marinette comentó astutamente sentándose al lado de su prima.
—¡Marinette! ¡Son las vacaciones de verano! ¿Quién no estaría feliz?— Chloé estiró sus brazos, casi golpeando a alguien que pasaba. —¡Ah! No puedo esperar a ir a la playa, jugar, ver películas, superar mi marcación en los videojuegos...— la chica dijo haciendo que la otra moviera la cabeza, avergonzada. Solo tomó un momento antes de notar cómo es que la conversación estaba lentamente yendo hacia lo que involucraba su vida amorosa.
—¿No estás feliz que no me haya mudado con ustedes? Ya que estamos de vacaciones, puedes tener a Adrian para ti sola, todo el día y toda la noc-
Marinette abrió grandes los ojos antes de cubrir la boca de su prima.
—¡Sh!— lució algo escandalizada pero nadie en el pasillo prestó atención a los que Chloé estaba diciendo de todos modos.
La menor la empujó antes de prácticamente colgarse de su hombro.
—Marinette~ estoy bromeando. Pero sabes que digo la verdad.
—Cállate.
Chloé se inclinó hacia Marinette y susurró.
—¿Qué pasa? Soy lo mayor suficiente para saber que tú y Adrian son activos en esa área. No hay necesidad de sentir vergüenza-
Marinette gritó y golpeó repetidas veces el hombro de Chloé.
—Habla más fuerte, ¡al otro lado del mundo todavía no te escuchan!— viró los ojos y se enfocó en seguir caminando, deteniéndose al encontrar una familiar figura en la entrada.
Bridgette sonrió y ondeó la mano, llamándolas. Chloé miró a su prima, esperando ver una mirada de pánico, pero...
Marinette lucía bastante... apática ante la súbita aparición de su hermana mayor.
—Está aquí... otra vez.— Chloé remarcó con una sonrisa dudosa mientras lentamente se acercaban a Bridgette.
Marinette no dijo nada y en lugar de ello, saludó a su hermana con un abrazo. Se habían visto ocasionalmente los últimos meses ya que Bridgette se había vuelto insistente en reanudar sus lazos familiares. A pesar de aceptar eso, Marinette se negaba a reunirse con su padre.
—Brid,— Marinette dijo mientras se alejaba del abrazo. —¿Qué haces aquí?
Bridgette sonrió y pellizcó las mejillas de su hermana, riendo cuando la chica peleó por zafarse. Incluso Chloé encontró esto divertido y rió a expensas de su prima.
—Se supone que debo encontrarme con un viejo amigo en un restaurante que está cerca de aquí... así que, pensé que sería bueno venir y ver dónde estudias.— Lucía increíblemente hermosa con su vestido amarillo y su cardigan. Era aún una interrogante cómo es que un bebé de poco más de dos kilos, había podido salir de su delgada figura. —Chloé, ¿cómo has estado?— a diferencia de Marinette, Bridgette raras veces veía a Chloé y le preocupaba que quizá su prima estuviera evitándola. Ella no estaba en buenos términos con los papás de Chloé después de llenarlos de preguntas sobre el paradero de su hermana.
—Estoy bien, Bridgette.— Chloé respondió con una sonrisa educada, sintiéndose algo extraña ante el intercambio entre ellas.
Bridgette asintió.
—¿Y, ya comieron?— ambas compartieron una mirada y negaron, —¿Les gustaría unirse a mí y a mi amigo, entonces?
