Capt. 3.

Habían pasado tres días, y Albert decidió quedarse por dos razones la primera lograr que el jardinero le dijera donde encontrar el rosal y la segunda volver a ver a Candy, no quería quedarse con el último recuerdo de ella en aquella habitación, quería recordarla sonriendo, estaba seguro que su sonrisa sería hermosa.

Esa tarde mientras Jimmy y su padre enseñaban a Albert como cuidar un rosal, Candy se asomo por la ventana.

-mira Albert, para que un rosal crezca sano, y de bellas flores, hay que remover la tierra a su alrededor y podar los brotes de abajo, así los brotes de arriba crecerán fuertes y saldrá un botón que se convertirá en una hermosa rosa- decía el jardinero.

Mientras Albert y Jimmy veían atentos la explicación, Albert sintió un cosquilleo que recorrió su espalda, levanto su rostro y sus bellos ojos azules la vieron, estaba de pie, con una bata rosa pastel, su cabello rubio suelto al parecer se lo acababa de cepillar por que el viento lo levantaba muy sutilmente, sus ojos cerrados, y aspirando todo el aire que podía, sus brazos abiertos dándole la bienvenida y Albert estaba hipnotizado, Candy termino de llenar sus pulmones y abrió sus ojos y suspiro de pronto su mirada se poso en Albert que no dejaba de mirarla desde el jardín, ella se sintió nerviosa pero sonrió y levanto su mano para saludarlo, Albert también sonrió y levanto su mano para regresar el saludo, Jimmy al darse cuenta se puso tan contento que levanto sus dos brazos sobre su cabeza.

-"¡buenos días Candy!" - grito Jimmy.

Esa imagen, esa maravillosa sonrisa, era lo que necesitaba para recordarla hasta el final de sus días, la vio bien y la vio fuerte sus ojos no podían apartarse de ella el sol hacía que sus cabellos tuvieran el resplandor de un ángel, si, eso era una bello y dulce ángel que había entrado a su vida, ahora ya podía irse, a continuar su camino, buscar el rosal y pedir su deseo.

-parece que la Srita. Candy se a repuesto muy rápido - dijo el jardinero sacando a Albert de sus pensamientos.

-he?… a si, y Jimmy se puso muy feliz- mientras lo veía correr hacia las escaleras de la casa.

-bueno Albert como te iba diciendo, ya que la tierra alrededor este totalmente blanda hay que regar la planta procurando que sea la cantidad exacta, poca nunca florecerá pero vivirá, y demasiada la ahogará, ¿entendiste?- continuó el papá de Jimmy con su explicación.

-gracias pero quisiera preguntarle una cosa más, ¿Cómo encuentro el rosal de los deseos? Creo que usted sabe donde puedo encontrarlo.

-muchacho, no pareces necesitarlo ¿para que lo quieres?

-pues verá, cuando yo tenía como seis años….- y se dispuso a contarle a detalle sobre su vida y como supo lo del rosal.

El jardinero lo escucho atento y fijaba su mirada en la luz que sus ojos azules irradiaba, esa chispa de sinceridad y nobleza que muy pocas veces se veía y decidió contarle hacia donde ir.

-mira Albert, el rosal no se encuentra en el centro está mas cerca de lo que crees, talvez hasta ya lo viste pero no prestaste atención, ve este rosal, es bello, grande lleno de espinas y da unas flores rojas y espectaculares, quizá pienses que lo verás en medio de un gran claro con una luz bella y piedritas alrededor, o que se yo, pero no, ese rosal es especial y solo la persona que en verdad lo necesite lo encontrará, camina hacia el norte, pero con los pies en la tierra y tu vista alrededor y fíjate muy bien, te aseguro que lo encontraras.

-gracias- dijo Albert - creo que ya es hora de partir, despídame de Jimmy y de la srita. Candy y dígale que me da mucho gusto que se este recuperando - dio la mano al jardinero fue pos sus cosas y camino rumbo al norte.

Mientras caminaba, dio la vuelta y observo por última vez ese balcón y sonrío, recordando al bello ángel que brillaba bajo los rayos de sol.

Ya se había adentrado en el bosque, mientras caminaba recordó las palabras del jardinero "los pies en la tierra y tu vista alrededor", trataba de concentrarse pero la imagen de Candy sonriéndole desde el balcón venía a su mente, y el sonreía, si hubiera visto su reflejo en algún espejo estuviera riéndose pero de su expresión, estaba obscureciendo decidió descansar y montar un pequeño campamento, juntó leña e hizo una fogata, colocó algunas piedras alrededor y se recargó en el tronco de un árbol a esperar que obscureciera, saco de su mochila unos hongos que recogió en el camino y los puso a asar en el fuego.

Sus pensamientos hasta aquel día en que lo abandonaron, cuando encontró al Abuelo, cuando murió, la rosa marchita, que por cierto seguía en el libro de poemas, en esa chica gritando, en el ángel que despertó algo en el sin saber, se estremeció y lamentó no haber ido personalmente a despedirse paro sabía o al menos presentía, que si ella le pedía que se quedara el lo haría, y no podía hacerlo tenia que encontrar el rosal y pedir su deseo.

Estaba amaneciendo y los rayos del sol atravesaban en diagonal las frondosas copas de los árboles, entre los troncos se veía una ligera bruma, gracias al frío que se empezaba a sentir durante las noches, todavía era temprano, lo pájaros habían comenzado con su trinar cuando Albert abrió los ojos, no quería despertar, la imagen de un ángel rondaba sus sueños, sus ojos azul intenso se concentraron en las copas de los árboles y los rayos de sol que aparecían y desaparecían al movimiento de los árboles por una ligera brisa que empezó a soplar llevándose la bruma, solo un rayo de luz captó su atención, no desaparecía, se incorporó recargando un codo en el suelo y con su vista siguió hacia donde terminaba, cerca de un árbol caído todo cubierto de musgo, salía entre la hojarasca del suelo un pequeño brote, una endeble ramita, Albert se levantó y su corazón empezó a palpitar con fuerza al ver que la ramita tenia solo tres hojas y definitivamente eran de rosal, la vio pequeña he indefensa, pero a la vez fuerte a pesar de tener todo en contra allí estaba creciendo, se arrodillo la pequeña ramita media como 40 cm. Y tenia brotes nuevos hacia arriba, Albert movió las hojas y vio que la tierra estaba dura y seca.

-no te preocupes pequeña, yo te cuidaré - le dijo a la plantita.

La examinó con cuidado y estaba seguro que la ramita era un rosal, pero ¿será el rosal de los deseos? Eso no lo sabrá hasta que aparezca una flor, y pueda ver su color. Decidió entonces quedarse a esperar que floreciera, recordó las enseñanzas sobre como cuidar un rosal, movió la tierra, regó lo necesario, las noches de mucho frío prendía fogatas para que no afectara su crecimiento, y poco a poco la ramita comenzó a cobrar fuerza empezó a crecer y aparecieron más hojas y brotes su tallo engrosó y ya no era débil, bajo los cuidados de Albert creció hasta casi la altura de su hombro al estar de pie, pero ningún botón y así paso el invierno.

Continuará…..

Si, si ya se que me tarde sorry… pero con los chamacos en la escuela se me fue yendo el tiempo, pero aquí esta la actualización, espero les guste….

Galaxylam84 siiii yo también, pero lástima que donde vivo no hay bosque, jijiji.

Magdy si a mi también me encanta pensar en lo mismo,¡ me fascina!

Jazmine21 si, un poco diferente y rosa, pero no por eso emotiva para Albert y Candy juntos por siempre. Besos..

Usagui13chiba si, pobre su enfermedad la llevo al campo donde conoció a Albert, talvez las circunstancias buenas o malas, nos lleven a un final feliz, y que tus deseos también se cumplan.

Ale85 hola! Y claro nos criticaremos las dos, jaajajaja, te juro que mi cabecita esta trabajando al mil solo que mi cuerpo no quiere hacerle caso, "esta en huelga" jajajajaj besos…

Chepys amiga, cuidate porfis, porque no puedo ir a visitarte, (estoy lejos) desde aquí te mando toda la buena vibra y una gran rosa blanca de mi colección para que pidas tu deseo.

Y a todos los que leen gracias por estar conmigo, y dejen que su imaginación vuele y los lleve con ella….. Besos y abrazos de patito.. :D