Aquí está el segundo capítulo! gracias a las personas que tuvieron la amabilidad de enviarme un review, aprecio mucho su opinión :)
Disclaimer: ni Vocaloid, ni Miku, ni Kaito me pertenecen. Hago esto sin fines de lucro, dado que como ya todo el mundo sabe, no me pagan. debería enviarle aunque sea un pequeño bono a sus escritores, nosotros somos los que hacemos que esta pagina tenga tanto exito.
(Miku POV)
El viento soplaba con fuerza, agitando las cortinas de mi ventana abierta. Mi mente se removía, inquieta, expectante. Tenía la sensación de que algo iba a pasar, ese tipo de presentimientos que no te dejan dormir. Me encontraba acostada en mi cama, con las sábanas hasta el cuello, con los ojos fuertemente cerrados, tratando de deslizarme lentamente hasta un profundo sueño reparador. Mi puerta había sido cerrada con llave, como siempre, para mi seguridad. El único problema era mi mente, la cual no dejaba de viajar unas cuantas horas atrás, hasta el momento en que mi estabilidad emocional se había roto completamente.
Hija, el señor Shion se estará quedando en la habitación de huéspedes todo el tiempo que quiera. – me dijo mi padre antes de retirarse a sus aposentos – Trátalo muy bien.
Como quisiera poder echarlo del castillo, me sentiría mucho más tranquila. Pero, como siempre, mi deber de princesa va primero que todo lo que yo quiera, y si llegase a decirle algo pesado a este hombre que creía poder insinuárseme sin tener consecuencias, mi padre me mataría. No soy tonta, un beso como el que Shion Kaito me había dado era un símbolo de interés demasiado descarado. Para mi mala suerte, no estaba intentando cortejarme, ya que sus palabras permanecían frías y distantes como el hielo. No era el tipo de insinuación que solía rechazar de todos los caballeros de la corte, ellos eran educados y seguían el protocolo, mientras que él parecía estarse burlando de mí.
Mi mente comenzó a tranquilizarse poco a poco, y mis pensamientos se desviaron hacia cosas más relajantes. Comencé a pensar en las flores de mi jardín, en la fuente de mármol que quería mandar a construir cerca de las rosas, hasta que logré adentrarme en un sueño ligero.
(Kaito POV)
Mi máscara era un poco incómoda, a decir verdad, cuando se trataba de cruzar largos pasillos a oscuras sin tropezar con nada. Me desvié hacia el jardín del palacio, donde corté algunas rosas azules de un arbusto escondido tras una estatua, antes de volver a los pasillos. Logré llegar a la puerta de la princesa haciendo un esfuerzo, pero sufrí una gran decepción cuando comprobé que estaba cerrada con llave. Algo desanimado, dirigí mi vista hacia la luna, cuya imagen se filtraba a través de la ventana abierta del pasillo. Era lo suficientemente grande como para que entrase una persona, y eso me dio una idea. Salí por la ventana y caminé con sumo cuidado en las salientes, escalando poco a poco, asomándome en cada ventana abierta que encontraba. El viento agitaba mi capa, amenazándome con hacerme caer si una ráfaga demasiado fuerte me azotaba.
Finalmente, al apartar una cortina color rojo oscuro, la luz de luna iluminó levemente una cama donde descansaba una joven de cabello esmeralda. Me deslicé dentro, aprovechando la oscuridad para alisar mi capa y mis guantes, y asegurarme de que mi máscara y mi sombrero seguían en su sitio. Palpé en el bolsillo de mi abrigo, donde sentí las rosas azules que había tenido la suerte de encontrar. Observé el semblante tranquilo de la princesa, quien irradiaba inocencia y ternura aunque estuviera dormida.
¿Por dónde empezar? Ahora que había llegado a mi destino, no sabía exactamente lo que debía hacer. Estaba consciente de que debía seducirla, era lo que mi subconsciente me dictaba, pero no de cualquier manera. No podía simplemente violarla, ni hacerle daño de ningún tipo, eso no era lo que yo quería. Deseaba su cuerpo, pero si iba a embarcarme en esta travesía para conseguirlo, no iba a hacerlo mediante la fuerza bruta. Lo que realmente me deleitaría, lo que ensalzaría el placer de mi victoria, sería que ella se entregara voluntariamente. Sobre todo, porque tarde o temprano, iba a tener que revelarle mi verdadera identidad.
Siguiendo un impulso que parecía ser lo correcto, me acerqué lentamente a su cama, y me incliné lentamente a su lado. Inhalé su aroma, un perfume de flores y frescura, y fijé mi mirada en sus labios rosados y suaves. Muy despacio, con extremo cuidado, mis labios se posaron sobre los suyos.
(Miku POV)
Nunca he sido de esas personas que se duermen profundamente con facilidad. Suelo despertarme si una luz fuerte se enciende, o si alguien hace ruido cerca de mí, o si alguien me toca. Me encontraba soñando con la pacífica luz de la luna, cuando sentí el peso de alguien inclinándose sobre mí, y algo suave cerrándose sobre mi boca. Abrí mis ojos con rapidez, y lo primero que vi fue unos ojos azules ardiendo frente a mí.
Me incorporé con rapidez, ahogando un grito, y el intruso retrocedió de un salto. Llevaba puesta una máscara blanca que cubría la mitad de sus facciones, además de un sombrero que me impedía ver su cabello. Lo único que su atuendo y la escasa luz me dejaba ver eran unos cuantos mechones color azul oscuro asomándose debajo del sombrero, y un par de ojos que brillaban en contraste con el blanco de la máscara. No reconocí a la persona, pero sí pude reconocer la expresión de su rostro: deseo. Me estremecí bajo esa mirada tan demandante, asustada de ese desconocido que había encontrado la forma de irrumpir en mi habitación aún estando mi puerta cerrada con llave.
¿Quién es usted? – pregunté, haciendo acopio de toda mi valentía, sonando demandante y temerosa al mismo tiempo. No exactamente como quería, pero mejor que nada. - ¿Qué hace en mi habitación a esta hora? ¡Llamaré a los guardias!
El intruso, sin pronunciar una palabra, se abalanzó sobre mí y cubrió mi boca con su mano, aplicando una fuerza tal que me impidió emitir otro sonido. Me indicó que hiciera silencio, tocando sus labios con la punta de su dedo índice, y me dirigió una media sonrisa irónica.
No vine a lastimarte, princesa. – dijo, con voz ronca, y aunque me sonó ligeramente familiar, no la pude reconocer – Te soltaré si prometes no gritar.
Asentí frenéticamente con la cabeza, apretando los labios, y el intruso soltó mi boca. Volvió a retirarse casi hasta la ventana, y la luz de la luna comenzó a iluminar su silueta de forma misteriosa y elegante. Me di cuenta de que usaba una camisa blanca con corbatín rojo, un traje abrigado y una capa negra. Su sombrero describía una forma de "v" detrás de su cabeza, y la nariz alargada de la máscara le otorgaba un aspecto que asemejaba un ave. Un halcón acechando a su presa, pensé, estremeciéndome. No me gustaba la idea de ser la presa de un extraño que parecía querer algo más que robarme un beso.
¿Quién es usted? – pregunté, con un tono de voz más tranquilo, aferrando la sábana a mi pecho.
Aún no es momento de que usted sepa eso. – me respondió, y el tono de su voz era tan sugestivo que un nudo se formó en mi garganta.
No podía negar que era atractivo, al menos las pocas facciones que podía vislumbrar, como su barbilla recta y sus labios.
¿Qué es lo que quiere? – pregunté, tratando de controlar el temblor de mi voz – Le advierto que no estoy de humor para juegos tontos.
Ah… - dijo el hombre, achicando levemente los ojos, sonriendo un poco más ampliamente – Pero es que mis juegos no son tontos, alteza.
Dicho esto, comenzó a acercarse nuevamente, mientras hurgaba dentro de su traje en busca de algo que me dio miedo imaginar. Con cada paso que daba, yo me arrastraba hacia atrás en mi cama, hasta que mi espalda chocó con la pared. Él no dejó de avanzar hasta que su rostro estuvo a centímetros del mío, su cuerpo inclinado sobre el colchón, apoyándose en una rodilla.
¿Quieres apostar? – preguntó, en un susurro, y su aliento cálido golpeó mi rostro – Yo digo que te rendirás antes de que el verdadero juego comience.
¡Váyase! – dije, pero mi voz no fue ni la mitad de lo autoritaria que pretendía, temblando patéticamente – No quiero jugar a nada.
Viendo que mis palabras no daban resultado, y que sus ojos seguían taladrándome con la mirada, le propiné un empujón con el cual conseguí hacerle perder el equilibrio, y su pecho golpeó el colchón con un fuerte golpe. El único problema era que su cuerpo me bloqueaba el paso, y no pude escapar de él cuando se incorporó y sujetó mis brazos.
(Kaito POV)
Lo admito, casi pierdo los estribos cuando la princesa me hizo caer boca abajo. Cuando logré incorporarme, palpé rápidamente el bolsillo de mi abrigo, y comprobé que la mayoría de las flores se habían hecho pedazos. Sólo quedaba una intacta, las otras se habían reducido a un puñado de pétalos azules. Enojado, sujeté a la insolente niña por los hombros con la intención de zarandearla, pero me contuve. No debía hacerle el más mínimo daño, o de lo contrario, ella nunca se entregaría a mí voluntariamente, como yo quería. Me quedé en silencio y la miré a los ojos por un largo rato, hasta que ella dejó de forcejear conmigo y me miró, claramente atemorizada. Me dije a mí mismo que estaba haciendo las cosas mal, y que para seducirla debía evitar asustarla.
Como ya dije, no vine a hacerte daño. – dije, con la voz más persuasiva que pude lograr – Me preguntaste qué quería, pero creo que eso lo puedes deducir tú misma. Sin embargo, te digo que estoy hablando en serio. No te estoy proponiendo un juego cualquiera.
¿Q-qué…? – intentó preguntar ella, con la voz temblorosa.
No te preocupes. – le interrumpí, acallándola – Ya me voy, pero volveré pronto.
En ese momento, el viento comenzó a soplar con aún más fuerza, agitando con brío las cortinas detrás de mí, y una idea me vino a la mente. Retrocedí hasta la ventana nuevamente, apoyándome en el alféizar, e introduje mi mano en mi bolsillo. Saqué los pétalos azules, y el viento los arrancó de mi mano y los distribuyó por toda la habitación en una danza casi mágica. La luz de la luna los iluminaba, y les daba un brillo único. Los ojos verdes de la princesa miraban todo con asombro, su boca ligeramente abierta en un gesto de sorpresa, y aproveché el momento para arrojar la única rosa que había quedado intacta sobre su colchón. Le dirigí una sonrisa descarada, y me di la vuelta para concentrarme en mi salida a través de la ventana.
(Miku POV)
¡Espera! – intenté decirle, pero ya había desaparecido en la noche.
Tan pronto como el viento disminuyó su potencia, la magia se acabó. Los pétalos cayeron al suelo, sobre la alfombra, sobre mis sábanas. Una rosa azul descansaba en mi colchón, a mis pies. Mi corazón no paraba de latir a toda velocidad, y mis mejillas ardían en su sonrojo. Agradecía que él no hubiese visto el intenso color rojo que se adueñó de mi cara cuando me sujetó los brazos y comenzó a mirarme de esa forma tan persuasiva, como si buscara seducirme y tranquilizarme al mismo tiempo.
Por más que intentaba buscar en mis recuerdos a alguien como él, no lo conseguía. No conocía a nadie con ese aire tan atrevido e insolente, pero seductor y encantador al mismo tiempo. No tener ni idea de quién era me asustaba, sobre todo porque no me creía lo suficientemente fuerte como para enfrentarlo eternamente. Sabía que se me había insinuado de una manera muy poco decorosa, y me estremecía de sólo pensar que me había robado mi primer beso, el cual se suponía que estaba reservado para ese príncipe del reino vecino. También sabía que debía informar inmediatamente a mi padre y a los guardias que un hombre extraño se había colado en mi habitación, pero la visión de esos pétalos azules regados por toda mi habitación me hacía cambiar de opinión. Quizá, en mi subconsciente, quería volver a ver a ese enmascarado. Quizá estaba tan cansada de hacer todo lo que mi padre me ordenaba, que quería conocer el peligro de hablar con un extraño. Quizá, después de todo, no quería reservar mi amor para ese príncipe que jamás había visto.
Fin del segundo capítulo.
Espero que les haya gustado :) dejenme un review con su opinión, por favor, los aprecio mucho.
Matta-ne!
