Capt. 4

La esperanza de Albert era que al llegar la primavera. El rosal floreciera, pero solo había conseguido que se pusiera fuerte, a mediados del mes de abril apareció un pequeño botón, chiquito he insignificante, a pesar de todo el sufrimiento, esto lo reconfortó ya que presentía que su deseo estaba muy próximo.

Una semana tardo el botón para tomar fuerza y estar a punto de florecer.

-ya casi bonita, déjame contemplarte - le decía al botón a punto de florecer -

Te traeré agua y se que muy pronto te veré.

Albert se dirigió hacía un arroyo que corría cerca del lugar tomo el agua y se dispuso a regresar, estaba apunto de llegar cuando se da cuenta que alguien estaba observando el rosal.

-¿Jimmy, que haces aquí?

-¡Albert!, Candy se puso muy mal después de que te fuiste sin avisarle, se puso muy triste y con el frío que hizo pues ya sabes, sus pulmones, y me acordé de la rosa de los deseos y le dije a mi papá, me dijo que te buscara y que encontraría la rosa para pedir que Candy se recupere, pero ya veo que pediste tu deseo, no hay flores.

-no Jimmy, cuando encontré el rosal solo era un brote, yo lo cuide cómo me enseño tu papá, y creo que pronto florecerá, ¡mira! - le dijo Albert señalando el botón - yo creo que un día más y listo!

Ese día platicaron de cómo estaban, Albert le contó todos los problemas que había pasado para hacer que el rosal creciera, y lo poco que se había movido de aquel lugar, hablaron tanto que les llego la noche.

Albert despertó muy temprano a la mañana siguiente, todavía el sol no mostraba totalmente sus rayos al alba, y el estaba de pie pensando viendo el rosal.

-que hago?, he cuidado tanto este rosal, he esperado tanto por esta flor, quiero mi deseo…., pero no puedo ser egoísta, ¿que es esto que siento? Si solo la he visto muy poco, mi corazón se siente acelerado al pensar en ella, necesito verla de nuevo, necesito saber que ella esta bien y si para estar bien ella necesita esta rosa, pues que así sea.

Justo en ese momento, un rayo de sol atravesó los árboles y fue a dar directo al rosal, que el botón al sentir el calor del sol, floreció en todo su esplendor, mostrando un blanco radiante con gotas de rocío en los pétalos y el tallo sin una espina, liso y fuerte.

-¡Jimmy!, ven despierta, tenemos que ir a casa de Candy para que pida su deseo.

Jimmy despertó de un brinco y corrió con Albert.

- "es hermosa como Candy".

-si bella y delicada - dijo Albert sonriendo.

Corto la rosa dejando el tallo un poco largo, así la flor no perdería la fuerza durante el viaje, delicadamente la tomo y aspiro el fino perfume que de ella emanaba, sutil, tierna y delicada, tenía que ser muy cuidadoso, no la quería maltratar, era en ese momento el tesoro más preciado.

-vámonos Albert, sino te vas a quedar todo el día viendo la rosa.

-si, vámonos.

Tardaron un poco más de tres horas en llegar a la casa, Albert se sorprendió, después de haber pasado tanto tiempo buscándola y terminar tan cerca era como una señal.

Al llegar parecía no haber nadie, Jimmy entro corriendo por la puerta de la cocina, ahí estaba Ruth hirviendo agua.

-¿Qué pasa Ruth? , ¿donde están todos?

-Jimmy, la Srita. Candy sigue muy mal, tu papá está cuidándola ahorita porque se ahoga, Edward fue por el Doctor y le voy a llevar agua hirviendo para sus vaporizaciones, sus pulmones se abrirán y podrá respirar mejor, ¡hola Albert disculpa que no te haya saludado antes!

-no se preocupe, Jimmy ¿puedes llevarle tu la rosa a Candy?

-no, tu se la tienes que dar, tu la cortaste.

-pero yo,…. Mira como estoy.

-Jimmy, llévalo al cuarto de huéspedes y yo llevo esto al cuarto de la Srita. Y después le voy a llevar algo para que se arregle y tome un buen baño - dijo Ruth mientras salía de la cocina.

-vamos, te voy a llevar, el cuarto está al final del pasillo, al llegar te diré donde esta todo.

Ya en el cuarto, Jimmy le mostró la ventana que tenia una maravillosa vista hacía el lago, el cuarto se sentía fresco decorado en tonos verde y beige, Jimmy le enseño el baño y mientras se llenaba la bañera entro Ruth.

-Jimmy, tu padre quiere verte, Albert aquí hay ropa, eran del papá de la Srita. Espero sean de tu agrado, y aquí esta este estuche, es para que te rasures.

-pero yo nunca lo he hecho - dijo Albert sorprendido.

-¿queeee?… haber muchacho, yo te voy a ayudar - y Ruth se encargó de todo.

Con cuidado Albert puso la rosa en un vaso con agua en un pequeño buró al lado de la cama y dejó que Ruth hiciera su trabajo.

Ruth estaba feliz, había pulido un diamante, Albert no lo podía creer, se veía en el espejo y no se reconocía, traía puesto un pantalón negro ajustado a la cintura, con una camisa de seda blanca, zapatos negros el pelo suelto y largo hasta los hombros, y lo más increíble sin barba, sus ojos de un azul intenso y profundo no dejaban de moverse viendo todo lo que el era.

-ves muchacho, esa barba te hacía ver muy viejo, hay si fuera treinta años más joven no te me escapas - dijo Ruth soltando una sonrisa pícara.

-gracias Ruth, eres mi hada madrina como en los cuentos.

-vamos Albert, lleva la rosa.

Albert tomo la rosa y volvió a aspirar su dulce aroma….

Continuará….

Claridad- aquí tienes otro pedacito, espero te guste.. :D

Tamborsita333- que bueno que estas aquí conmigo, gracias X)

Usagui13chiba- siii, y a quien no le gusta soñar?… :P

Magdy- gracias por tu comentario, y te contesto que en nada, porque el que me enamoró lo hizo con sus acciones y no con el ideal que yo tuviera en mi mente, y te digo que el soñar y escribir no tiene edad, solo tienes que dejarte llevar… Besos y hasta pronto….

Y a todos los que están aquí, gracias por mantener este deseo y volverlo una realidad…les mando una gran rosa blanca, con cariño. Su amiga Veronica.