Capt. 8
Era tarde y Albert estaba en la biblioteca sentado en su sillón leyendo un libro, cunado el mayordomo entró.
-señor, disculpe, el Doctor trajo esta carta para Usted.
-gracias - dijo Albert, tomando la casta y sonriendo.
-con permiso señor - y el mayordomo salió dejando a Albert abriendo impaciente el sobre.
En el pasillo el mayordomo sonrió ante la reacción de su patrón, cuando la tía se lo encuentra y se sorprende al verlo.
-¿Qué pasa?, ¿Qué lo hace tan feliz?
-lo siento señora, es que parece que el Sr. Andrey recibió muy buenas noticias.
-¿Dónde esta el? - pregunto muy seria.
-en la biblioteca - borrando la sonrisa de su rostro.
La tía se dirigió hacia la biblioteca, y al llegar abrió la puerta muy despacio y ahí estaba leyendo la carta con una gran y hermosa sonrisa en los labios, la tía sintió como un calor que subía desde su estomago hasta la cabeza, al verlo tan emocionado con una carta de esa mujer, ¿Qué habrá pasado para que ella tenga ese efecto en el? Pensaba la tía mordiéndose un costado de los labios.
-Albert?
-tía disculpa, no te escuche entrar.
-veo que estas muy entretenido - señalando la carta en la mano de Albert.
-si, Candy me respondió inmediatamente.
-espero que no sea nada demasiado serio, primero tienes cosas que aprender y mejorar para ser alguien.
-lo se tía, y quiero ser alguien por ella- dijo señalando la carta en su mano.
-pero hijo, tu obligación al aceptar ser un Andrey es hacer crecer la fortuna y casarte con alguien que te convenga, no con cualquiera.
-perdón tía, pero Candy, no es una cualquiera.
-si, lo se, su familia era acomodada, pero al morir sus padres ella quedo desamparada, pobre, mas que aumentar nuestra fortuna, tendremos que correr con sus gastos y eso nos perjudicaría.
-tía!, ¡eso que dices es absurdo! ¡Yo estoy aquí por ella! - gritaba Albert incrédulo de lo que escuchaba - ¡si yo accedí a quedarme y aceptar tantas responsabilidades fue por ella!
- ¡no hijo! ¡tu aceptaste porque este es tu lugar! - dijo con carácter la tía Eloy - y el hecho que lo estés haciendo por esa no es una buena razón, talvez, hasta te quiera usar como salvavidas al saber que eres rico.
-ella me conoció siendo un vagabundo, no tenía dinero para nada y nunca me alejó de ella, en su casa me recibieron como a un amigo, es más yo fui el que se fue de su lado en busca de…..- y Albert cayó- no tiene caso decirte el porqué, no lo entenderías - y Albert salió de la biblioteca y se dirigió a su habitación, juntó sus cosas en la mochila, se cambió de ropa y salió de la propiedad a toda prisa, no le importó la noche.
La tía se que extrañada y muda, Albert la había dejado sola en la biblioteca con una plática absurda, y sin derecho de réplica, la tía pensó un rato, mientras veía la imagen de su hermano en el cuadro, y decidió ir en busca de Albert.
Al llegar a la habitación tocó la puerta pero nadie respondió, empujo un poco la puerta y esta se abrió, dio unos pasos dentro y vio en la cama la ropa que Albert traía puesta hace rato, abrió los ojo y miro dentro del armario, toda su ropa estaba ahí, pero las botas viejas, su chaqueta café y la mochila horrorosa que traía cuando llegó no estaban, Albert se había marchado.
-¡noo!, ¡Albert tiene que regresar este es su lugar! De seguro se fue con esa - dijo con furia.
Albert caminó un buen rato en la noche y decidió pasarla debajo de un árbol y encender una fogata, batallo un poco para encontrar la leña en la obscuridad, pero el era bastante diestro para encontrar materia prima para sus necesidades, no siempre había vivido en una mansión. Ya instalado y mirando detenidamente las llamas doradas del fuego, lo único que venia a su mente era el cabello rizado de su adorado ángel.
-¿Cómo es posible que la tía hable así de ti?, si no te conoce, si lo hiciera te amaría como yo - pensaba en voz alta. De pronto algo lo hizo sorprenderse - la amo, ¡la amo! - dijo y luego gritó al cielo - ¡la amooo!
Y se tendió sobre el césped, mirando la bella noche estrellada, sonriendo y penando en ella. Y así durmió, libre.
-¡buenos días Srita. Candy! Levántese que tiene visitas - la apuraba Ruth.
-¿Qué pasa Ruth? Es muy temprano para visitas- dijo Candy bostezando.
-es la Sra. Elroy Andrey, tía de Albert y quiere hablar contigo.
-¡queeee!, por dios, ayúdame Ruth - y de un brinco se puso de pie, en menos de veinte minutos ya estaba presentable.
Candy bajo las escaleras, sintiendo que se le salía el corazón por la boca, tenía miedo, pero no sabía porqué, pero lo tenía. Al llegar a la sala la vio sentada en el sillón, con la espalda recta apoyando su mano izquierda en el bastón y en a derecha sosteniendo una taza de té.
-buenos días, es un placer tenerla aquí, ¿a que debo el honor de su visita? ¿esta Albert bien?- saludo Candy.
-disculpa, pero esta no es una visita de cortesía- dijo muy sería la tía - solo vengo a que me contestes dos preguntas.
- ¿usted dirá?- dijo sentándose en un sillón frente a ella.
-la primera, ¿Cómo conociste a William? Bueno ¿a Albert?.
Y Candy suspiró.
-el me salvo cuando daba un paseo a caballo, todavía no estaba muy bien de salud y salimos a pasear Jimmy y yo a caballo, pero este te asusto y se me soltaron las riendas y como estaba débil no lo pude controlar, entonces Albert pareció y me ayudo a detenerlo y me trajo a casa junto con Jimmy. Estoy muy agradecida con el y como le digo me salvo la vida así lo conocí y mis empleados se lo pueden corroborar.
-bien, y la segunda, ¿ que intensiones tienes para con el?
-perdón, no la entiendo.
-esta bien te lo preguntaré de otra forma, ¿Qué esperas de William, matrimonio?
-¡queee!, eso yo no lo había ni pensado.
-sabes que el es un hambre rico de una familia muy poderosa, y tal vez te quieras aprovechar de eso.
- ¿pero que esta usted diciendo? - dijo Candy parándose de su lugar- si Usted cree que por el hecho de que Albert haya encontrado a su familia y que el haya tenido la suerte de que su familia sea de renombre, yo me vaya a aprovechar de su situación esta muy equivocada, yo no necesito de riquezas para ser feliz, con lo que tengo es más que suficiente, por mi cabeza nunca pasó que el hecho de abrirle las puertas de mi casa a una persona sea por que me va a beneficiar económicamente, si aprecio a Albert es por que poco a poco se fue ganando mi confianza y un espacio en mi corazón, tal vez, por estas preguntas que me esta haciendo, Usted no lo conozca tan bien como yo, el es un hombre bueno, gentil, amable y servicial, tiene una voz hermosa y una mirada que me tranquiliza, con solo verlo se que es una persona de gran corazón, y mi casa siempre tendrá las puertas abiertas para él.
La tía Eroy no podía creer que esa muchacha tan frágil, le estuviera hablando así, pero estaba realmente sorprendida que hablara de Albert tan efusivamente.
-¿puedo hacerte una última pregunta?
-usted dirá.
¿está Albert aquí?
-no.
-bien entonces me retiro y gracias- y la tía se dispuso a salir.
-Señora, ¿me permite hacerle una pregunta?
-dime.
-¿Qué pasó con Albert?
- anoche discutimos, … por ti, y el se fue, yo pensé que lo encontraría aquí pero ya veo que no - dijo más tranquila la tía, después de escuchar a Candy hablar así de Albert se dio cuenta de su error - Candy, quisiera pedirte un favor, habla con el si viene que de seguro lo hará, dile tiene un lugar en la familia, que nadie podrá ocupar, y una vieja Tía que tal vez no haya querido compartirlo, pero entiéndeme, es lo único que me queda. y quisiera también pedirte una disculpa a ti, te juzgue mal.
-Señora, créame que la entiendo y trataré de que las cosas mejoren, solo espero que Albert venga por aquí.
-vendrá, eso te lo aseguro, vendrá - dijo la tía y dando un beso en la mejilla a Candy, se despidió y fue a su casa.
Una vez en su mansión, la tía fue directamente hacia la habitación de Albert, miro su ropa en la cama, estaba en desorden, miró el buró y divisó algo, se acerco y vio un libro viejo de poemas, lo ojeo y se detuvo en una página.
Muerte
Llanto y dolor,
pena y frío,
soledad y temor,
adiós y olvido.
Miedo y obscuridad,
angustia y desesperación,
una luz y divinidad,
esperanza y razón.
Paz y tranquilidad,
armonía y canción,
sonrisas y amabilidad,
el cielo en mi corazón.
La tía Elroy cerró el libro, dos lágrimas recorrían su rostro angustiado, dejó el libro en el buró y su pensamiento fue, "hijo, perdóname y regresa, te necesito".
Continuará…
Roni de Andrew mira que la tía también tiene sus razones, besos tocaya!
Noemi Cullen ajajá, si tenemos problemas similares, pero que le vamos a hacer somos soñadoras, gracias por tu comentario y haber que te parece este..besos.
Galaxilam84 amiga es que no has visto bien, y gracias ya se te extrañaba… besos.
Usagui13chiba bella, gracias y espero no defraudarte con este y espero me digas si te gusto también, besitos.
Tamborsita333 eso es, maripositas en mi corazón, pero lo de la tía esta justificado, no crees?, besos…
Mily chica, te mando mucha abrazos, gracias y aunque este de más felicidades por ser de un país que nunca pierde su alegría de salir adelante, porque este 2010 ha sido muy pesado. ¡fuerza Chile!
Camila Andley no es tan mala la tía, solo que no lo quiere compartir, ¿tu lo harías?….besos.
Claridad gracias y por los poemas, solo cierra los ojos, suspira y déjate llevar, yo ya los tenía escritos hace mucho tiempo solo los agregué. Sueña amiga, besos.
Magdy aquí te puse otro poema, siéntelo!, la rosa ponla en tu corazón y pide tu deseo, no tardará en hacerse realidad, solo pide con fe…. Besos.
Monik gracias por escoger una rosa y un deseo para leer, espero no defraudarte… besos y bienvenida mi nueva amigafic.
Y a todas las que siguen de cerca esta historia y todavía no se deciden a darme sus comentarios, gracias y recuerde que todas son mis grandes amigasfics. Besos….. Y hasta luego. Su amiga Veronica.
