Capt. 9
Había pasado una semana desde que Albert dejó su casa, todo ese tiempo se dedicó a buscar lo que realmente su corazón le pedía, encontrar la rosa para pedir su deseo, pero el bosque le jugaba bromas, cuando creía haber encontrado el arbusto se daba cuenta de que no era, y sabía que estaba en algún lugar y ya estaba cerca, era tarde ya cuando se dio cuenta de que había llegado al lugar donde hace un año acampó, una hermosa sonrisa decoró su rostro y busco el tronco caído que daba cobijo al arbusto de rosas, pero al ver desde esa posición parecía haber un problema, con paso decidido se acerco al arbusto y ¡ ooh, desilusión! , el bello arbusto de rosas blancas, de grandes hojas verdes y fuertes tallos, se había secado, solo quedaba unos palitos espinosos y secos, llenos de polvo, Albert no lo podía creer, aquella plantita que tanto había cuidado con esmero y visto crecer, ahora era solo leña, tomo una de las ramas y jalo de ella, esta cedió y con muy poco esfuerzo se rompió levantando una pequeña nubecilla de polvo, era un momento tan triste.
-ahora no podré nunca pedir mi deseo - pensó Albert viendo la ramita que descansaba en la palma de su mano - tuve mi oportunidad y la perdí - y apretó la ramita causando pequeñas heridas en su palma con las espinas - pero no me arrepiento porque ella, "mi ángel" pidió su deseo - y abrió su mano dejo caer la ramita y unas cuantas gotas de sangre y sonrió.
Esa misma semana había sido un siglo para la pobre tía Elroy, estaba desesperada al no tener noticias de William, y se reprochaba una y mil veces haber sido tan egoísta y pensado solo en ella, las palabras de poema que había leído la atormentaban, no quería estar sola otra vez, era muy duro para ella, ya estaba vieja y lo último que quería era estar sola. tocaron a su puerta…
-adelante.
-disculpe Señora, el Doctor desea saludarla - le informo el mayordomo.
A la tía se le iluminaron sus cansados ojos y con rapidez le contesto.
-dile que en un momento bajo, pásalo a la sala de estar.
Se arreglo un poco y tomo el libro de poemas que tenía en su tocador desde que Albert se había ido, se dirigió hacia la sala y ahí estaba el Doctor esperándola con una gran sonrisa.
-mi querida Sra. Elroy, ¿Cómo esta este maravilloso día?
-mal, pero siéntese, ¿desea una taza de té?
-no muchas gracias, voy de prisa parece que mi enfermita la Srita. Candy no se ha sentido bien últimamente, me mandaron a su chofer para que la viera rápido, pero antes quise pasar por aquí para hacerla de cartero, pero me dijeron que Albert se había ido, ¿paso algo?- pregunto el Doctor confundido.
-si, es que parece que me deje llevar por mis prejuicios y costumbres, y dije cosas que no debí, al parecer, o no quise creer que William se podía enamorar de alguien, que no fuera de su altura o posición, pero ella es tan buena, tan lista y creo que es perfecta, y yo la calumnie sin pensar en las consecuencias que mírame, estoy sola otra vez - y soltó el llanto.
El Doctor no daba crédito a lo que veía la poderosa Sra. Elroy derrumbada y llorando sin importar que la vieran, eso si que era una gran tristeza.
-mi querida Sra. Elroy, no se preocupe, todo saldrá bien, Albert volverá y de seguro esta con Candy ese es su destino y el camino lo llevara hasta allá, porque ya nos dimos cuenta de que se aman y nada los va a separar, ¿no cree?- dijo sonriente el Doctor.
-si.
-bien, entonces no demoraré más, y me retiro porque con esto que me dijo ahora me preocupo más.
-esperé, quiero decirle que por favor lleve este libro a Candy, es de Albert lo dejo olvidado aquí el día que se fue, y dígale que espero que se mejore muy pronto- y le dio el viejo libro al Doctor.
-creo que le gustará tenerlo, no sabe, pero ella es encantadora.
-si, lo sé y creo que por que le dije que William se fue, ella esta así.
-entonces ahora si me retiro, con su permiso y si tengo noticias de Albert se las traeré.
-gracias y hasta luego.
Y el Doctor salió a prisa con el libro de poemas en la mano, dentro de Auto lo esperaba Edward y siguieron el camino rumbo hacia el lago, la tía Elroy los vio partir desde la ventana de la sala y aún corrían lágrimas por sus cansadas mejillas.
Candy estaba en su habitación sentada en una silla mecedora viendo hacia la ventana abierta y su mirada fija hacía el bosque, por donde una vez lo vio sonreírle, recordaba la vez que la salvo, parecía un viejo, pero su voz fue penetrante y bella podía haber estado escuchado esa voz todo el día y que la arrullara durante las noches, luego cuando salió al balcón y lo vio con Jimmy y su papá cuidando de las rosas, le hacia sentir maripositas en el estómago, después se fue y sin querer la tristeza la invadió y otra vez sintió la pérdida de un ser querido, pero regresó y diferente, sin barba se veía tan guapo, varonil y gallardo, su pelo rubio daba un marco genial a su rostro, sus bellos ojos azules que la miraban tímido y le ofrecía con su mano una hermosa rosa blanca, que ella sabía que era su tesoro, era su deseo y se lo ofrecía sin problema, y el tiempo que se quedo con ella, le hacía falta, cuanto lo extrañaba y necesitaba, el es el aire de sus pulmones, la esencia de su vida, cerraba sus verdes ojos y lo único que deseaba era sumergirse en el mar azul de sus ojos, sentir sus manos, escuchar su voz…..y decirle quédate conmigo te necesito a mi lado, por que yo …. Te amo.
-¿Candy?- llamo Ruth a la puerta.
-adelante.
-el Doctor llegó.
-que pase.
-¡hola Candy!, ¿Qué pasó? - preguntó el Doctor.
-hola Doctor, no se, solo que de repente me he sentido mal, me hacen falta fuerzas, y si he comido, pregúntele a Ruth.
El Doctor toca la frente de Candy y nota que esta bien, pero de todas maneras le pone el termómetro.
-haber cuéntame todo, ¿Qué pasa en realidad?- dijo el Doctor sentándose frente a Candy en un pequeño taburete.
-no se, yo estaba muy bien, solo que, bueno, … no he tenido ganas de salir de aquí, y me siento hoy …. tal vez un poco ….. desganada.
-¿no será porque cierto chico no aparece?
-¡Doctor!, que me quiere decir! - dijo sorprendida y calmándose un poco - ¿se me nota mucho?
-no, pero es obvió que si la Sra. Elroy también esta así como tu, y las dos conocen al susodicho, y ella es su tía ¿entonces que me queda?- dijo pícaramente el Doctor.
-Doctor, lo extraño tanto, espero que no le haya pasado nada, me tiene toda angustiada- y mirando al doctor con unos grandes ojos - ¿y si decidió no regresar?¿Qué voy a hacer con esto que tengo aquí?- señalando su corazón.
-guardarlo, porque el vendrá a ti, ten fe, su camino y el tuyo formarán uno solo, no te preocupes y deja ya de estar triste, ¿quiere que cuando el llegue se preocupe por ti? - quitándole el termómetro debajo del brazo- 36 grados, calentura no tienes así que, sal y respira el aire que te traerá buenas nuevas.
-gracias Doctor.
-ha, se me olvidaba, la Sra. Elroy te envió este libro de poemas, es de Albert lo dejó olvidado en la casa, ella quiere que tu se lo devuelvas cuando lo veas- y dejo el libro en las manos de Candy.
-ahora si, me voy porque es muy tarde, mira ya se hizo de noche, préstame a Edward mañana te lo envió de regreso.
Esta bien Doctor, que le vaya bien y gracias otra vez.
Candy se queda ojeando las páginas del libro y encuentra la rosa marchita, y por inercia la huele, un olor seco, antiguo y leve de la rosa quedo entre los pétalos, y sonríe, vuelve a abrir las páginas para acomodarla y el poema llama su atención.
Anhelo.
Sueños de primavera,
que en mis ojos florecen,
mi alma tu presencia anhela
Y mis sentidos a ti pertenecen.
Vida que tengo y se aleja,
aunque no quiera pierdo mi esencia,
un hueco en mi pecho deja,
porque no siento tu presencia.
Duermo con tu cara en mi pensamiento,
despierto añorando tu aliento,
mi cabeza dice que miento,
pero mi corazón te siente aquí adentro.
Amanece y un rayo del alba
aparece y despierta mi dormir,
un bostezo y mi sueño espanta
mi lecho tu ser me hace sentir.
Candy levanta la mirada, y ve la noche estrellada por la ventana, un suspiro, un nombre de sus labios sale desde su corazón "Albert", un ruido, alguien toca la puerta y la saca de sus pensamientos.
-¿Candy, Vas a bajar a cenar o te subo la cena?
-no Ruth, voy a bajar ya me siento mejor.
Y Candy se levanta de su silla, besa el libro, y lo deja debajo de su almohada….
Continuará….
Listo amigas aquí esta el capitulo, espero que le haya gustado… sobra decir que el poema también es mío, de mi libro de poemas..
Noemi cullen hola, gracias y si soñadoras hasta el final, te busque y creo que te agregue, pero no se no estoy segura parece que no me has aceptado, creo…. Besos.
Camila andley ya ves que no estaaaan mala solo que es egoísta un poquito, besos, amiga.
Usagui13chiba hay amiga creo que te deje todavía con las dudas, pero era necesario, besos y suerte te sigo mandando todas mis buenas vibras, besitos.
Mily muy bien que no decaiga el animo y arriba, espero te guste este capitulo, un besote desde aquí.
Magdy no importa los obstáculos o las trincheras que te quieran separa de tu meta, solo no olvides que el que persevera alcanza, ya sea ser un perdedor o un triunfador, "piensa positivo y adelante", besos amiga….
Roni de andrew mi querida tocaya, pues ya ves, mi Candy aunque enferma no se deja intimidar, ahora veamos como se dan las cosas, te sorprenderás… besos.
Y a todas mis amigas, que leyeron y no pudieron dejarme un comentario, gracias de todo corazón por estar aquí…. De su pequeña gran amigafic Veronica.
