Al ser descubierto por el guardia, Bruno maldijo por lo bajo. Formó una bola de fuego en su mano y la lanzó contra el hombre de traje negro, sin embargo, erró ya que no contaba con que éste estaba entrenado y esquivó su ataque; aunque también estaba el hecho de estar cargando a la inconsciente Anastasia lo que hacía que mantener una puntería certera se le dificultara. Volvió a formar una bola de fuego dispuesto a atacar, pero esta vez el guardia fue más rápido y con agilidad le disparó en el hombro izquierdo. A pesar de la herida, Bruno alcanzó a lanzar la bola de fuego dándole a la pared y haciendo que ésta se destruyera ligeramente. El ruso aprovechó la nube de polvo que se formó para escapar lo más rápido posible.

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En la oficina principal de la mafia, Mori Ougai se encontraba comunicando el plan que había trazado Dazai así como también cuáles serían las funciones a cumplir de cada uno. A Akutagawa no le sorprendió el hecho de que Dazai-san lo emparejara nuevamente con el Jinko, es más, era lo más obvio dada la nueva habilidad que habían creado al combinar al tigre con rashomon. Chuuya por su parte maldecía en su interior una y otra vez al idiota de Dazai por ponerlo a supervisar la ruta de evacuación de las personas civiles. Él mismo podía darle una paliza al tal Rasputín y el castaño lo sabía. Mientras el pelinegro continuaba con su labor, el sonido de la puerta los interrumpió. El médico frunció el ceño; era regla en la mafia que nadie debía interrumpir sus reuniones a menos que se tratara de una emergencia.

-"Adelante." – autorizó.

-"Señor… Hay problemas. El hombre ruso ha secuestrado a la duquesa. Salieron rumbo a las alcantarillas del lado este; la mujer estaba inconsciente. Uno de nuestros hombres alcanzó a herir al ruso." – informó otro de los encargados de la vigilancia del edificio.

Antes de siquiera articular una palabra, el grupo fue testigo de cómo Akutagawa salió de la oficina a gran velocidad. El médico arrugó los documentos en su mano preso de la furia, más luego de unos segundos suspiró. Detestaba los ataques de rebeldía en su subordinado, pero no debía olvidar que el pelinegro era uno de sus hombres más fuertes, y, ahora que en efecto confirmaba sus sospechas de que Akutagawa estaba involucrado con la duquesa, confiaría en que la traería de vuelta con vida. Anastasia era un activo sumamente importante para la mafia que no debían perder bajo ninguna circunstancia.

-"Cierren el perímetro. No quiero a ningún civil en la zona. Chuuya-kun, que no salgan del país." – ordenó el pelinegro haciendo referencia a que custodiara el aeropuerto de Yokohama.

-"¡Sí señor!" – respondieron los presentes y cada uno salió en dirección a sus respectivos puntos.

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Anastasia despertó lentamente producto del balanceo al ser cargada por Bruno. Su visión estaba borrosa pero en cuanto se aclaró, notó el rastro de sangre en el suelo. El sonido de agua correr sumado el olor a desagüe terminó de despertar sus sentido. Alcanzó a sentir que sus muñecas y pies estaban atados, así como también que su pulsera no estaba, se había caído unos cuantos metros atrás.

La respiración agitada de Bruno le indicó que el hombre estaba herido.

-"B-Bruno." – trató de hablar la chica. Necesita que su guardaespaldas entrara en razón. – "Te ordeno que me bajes, estás herido, no llegarás muy lejos."

-"No ponga a prueba mi fuerza de voluntad, Anastasia." – respondió el hombre.

Según sus cálculos faltaban alrededor de quinientos metros antes de llegar al aeropuerto. Un poco más y se librarían de las escorias de la mafia.

-"¿Por qué estás haciendo esto? Estás cometiendo un delito, sabes que soy un miembro de la realeza…"

-"Lo que usted hizo con ese hombre también debería considerarse un delito." – interrumpió el rubio. – "Mezclar su preciosa sangre real con una basura como él… Saber que lo prefirió antes que a mí." – soltó con desprecio.

Los ojos de Anastasia se llenaron de lágrimas. No daba crédito a las palabras que salían de la boca de Bruno. Él, que había sido su único soporte cuando estuvo completamente sola, que la había educado y acurrucado en las noches de pesadillas, el hombre en que había puesto su total confianza.

-"Tú eres el único padre que me quedaba, Bruno. Deja de decir esas cosas. Te lo suplico…" – respondió Anastasia con la voz quebrada. El dolor en su pecho era abrumador. – "Helga y Hillie te esperan en casa, son tu esposa y tu hija…"

-"Usted no sabe nada. Nunca comprenderá el calvario de estar casado con Helga." – dijo despectivamente.

Anastasia lloró aún más. Le dolía en el alma, pero no podía permitir que Bruno avanzara ni un poco más. Desconocía sus planes y en el estado violento en que se encontraba solo el cielo sabría de lo que era capaz de hacerle una vez que estuvieran fuera del alcance de la mafia. Con eso en mente, se dispuso a ganar tiempo. Ella no era rival de lucha para Bruno, pero al menos podría atrasarlo en lo que la mafia los alcanzaba, estaba segura que ya debían estar siguiéndolos… Akutagawa vendría a salvarla.

Alcanzó a tocar una tubería vieja transformándola con su habilidad en una especie de arma que golpeó a Bruno por la espalda haciéndolos caer estrepitosamente. Anastasia se golpeó la cabeza ya que al estar atada de manos y pies le fue imposible protegerse de la caída. El rubio por su parte de levantó del suelo con dificultad. Tosía producto del golpe. La sangre de sus heridas nuevamente brotaba dándole un aspecto tenebroso.

Anastasia maldijo por lo bajo. Pensó que al menos con eso quedaría inconsciente. Sus pensamientos eran abrumadores hasta que de la nada, una especie de cuchilla resonó en el lugar y acto seguido, el cuerpo de Bruno caía partido en dos. Sus órganos se desperdigaron por el suelo mientras que una de las partes caía al agua. Anastasia empezó a respirar agitadamente presa del shock que le había causado la cruda escena. Acto seguido, un grito desgarrador salió de su garganta.

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Akutagawa llegó a la dichosa alcantarilla y entró de prisa. Había rastros de sangre por el suelo y recordó que uno de los hombres había dicho que el idiota guardaespaldas estaba herido. Debió haberlo matado desde la ocasión anterior. El sonido de pasos apresurados lo alertó por lo que en cuanto el eco se hizo más fuerte lanzó un ataque directo al enemigo, pero éste lo esquivo a duras penas.

-¡¿A-Akutagawa?!" – exclamó un sorprendido Atsushi.

-"¿Qué haces aquí, Jinko?" – no tenía paciencia ahorita para soportarlo.

-"Tenía que hacer unos recados por aquí cerca cuando vi a un hombre que cargaba a la princesa Anastasia. Estaba atada de pies y manos, me pareció extraño así que los seguí." – informó el peliblanco preocupado.

-¡Muy bien! Ya que viniste de entrometido ayúdame a encontrarla. Su guardaespaldas la secuestró. ¡Rastréalos!" – ordenó el pelinegro.

-"¡No soy un perro!"- se quejó Atsushi transformándose en su modo tigre.

Contra todo pronóstico, y aunque no lo quisiera admitir, alcanzó a captar el aroma de la sangre. No parecía ser de Anastasia, no era su olor. Atsushi le pidió a Akutagawa que lo siguiera y ambos corrieron siguiendo el rastro. Trescientos metros adelante, el peliblanco se detuvo y tomó un objeto del suelo.

-"¡Es su brazalete!"- exclamó Akutagawa preocupado.

-"No está lejos, puedo sentir su olor…No está sola." – reveló Atsushi. Sin embargo, antes de ponerse nuevamente en marcha, la mitad del cadáver de Bruno les llamó la atención.

Estaba siendo arrastrado por la corriente de las cloacas.

-"¡De prisa Jinko!"- ordenó Akutagawa visiblemente preocupado. Si Anastasia no estaba con Bruno ni portando su brazalete, lo más probable era que quien estaba con ella fuera…

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-"¡Anastasia mi amor!" – la voz estridente de Rasputín resonó. – Pero qué grata coincidencia toparnos por aquí. Sabes, al principio pensé que era mi imaginación, ya sabes, después de tantos años recluido en la soledad, uno empieza a perder la cabeza. ¿Pero qué haces por aquí?" – preguntó.

De inmediato reparó en Anastasia se encontraba atada por lo que se acercó, pasando por los restos de Bruno para desatarla. Sin embargo, ésta al notar la intención se arrastró en un intento por alejarse. Desgraciadamente no logró avanzar más que unos centímetros, por eso, presa del miedo creó un pilar que salió del suelo y golpeó a Rasputín contra un costado de la alcantarilla. Hizo lo mismo haciendo que otro pilar golpeara en el mismo lugar. Desgraciadamente fracasó. Energía verde cortó los pilares reduciéndolos a escombros en cuestión de segundos.

-"¡Aléjate de mí!"- gritó la chica de cabellos morados desesperada.

-"Y yo que estaba dispuesto a tratarte con cariño, liberarte, y mira nada más cómo me pagas." – comentó molesto Rasputín sacudiendo sus viejas vestimentas.

Cuando iba a tomarla, sintió un peligro acercarse. Con agilidad, esquivó un ataque del cual alcanzó a ver primero un destello rojizo y luego, otro color azul que alcanzó a darle. Rasputín se alejó unos metros de Anastasia para adquirir una posición de pelea. Frente a sus ojos, estaban el par de mocosos que también lo habían interrumpido en el festival.

Atsushi se mantenía en guardia, listo para repeler cualquier ataque mientras Akutagawa se encargaba de liberar a Anastasia. Una vez que la chica estuvo libre de las ataduras, se lanzó a los brazos del pelinegro llorando aliviada. Akutagawa correspondió el abrazo para sorpresa de Atsushi quien se sonrojó levemente. Entonces las palabras de Dazai-san eran ciertas. Ambos estaban saliendo.

-"No te alejes de mí." – ordenó el pelinegro colocándola detrás suyo una vez que verificó que la chica estaba bien.

-"Ustedes basuras no se cansan de molestarnos. ¿Por qué no entienden que esto es un asunto entre mi preciosa Anastasia y yo?"

-"Si vuelves a nombrarla una vez más te romperé la tráquea." – amenazó Akutagawa asustando incluso a Atsushi.

Sin importar cuánto tiempo estuviera al lado del perro de la mafia, Atsushi siempre sentiría un leve temor por él. El pelinegro era en sí mismo aterrador y ahora, que estaba defendiendo a un ser querido, lo era aún más. Akutagawa le pidió a Anastasia que levantara una de sus barreras mientras él y Atsushi se lanzaban a luchar contra el hombre. Optaron por transformarse por separado, el espacio de las cloacas era pequeño y a pesar de haber destruido una parte de las paredes el dúo seguía incómodo. El asunto se complicó aún más cuando Rasputín creó monstruos de concreto utilizando su habilidad.

-"Debemos salir de aquí, Akutagawa." – dijo Atsushi. A ese paso no iban a lograr vencerlo ya que el espacio limitaba no solo sus movimientos, sino también sus habilidades. Dejarse llevar haría que los túneles colapsaran y las estructura se les viniera encima.

Utilizando las chuchillas de Rashomon, Akutagawa partió la superficie para que Atsushi guiara con sus ataques a Rasputín hasta la superficie. El problema fue que el anciano había predicho sus intenciones y evitó acercarse al hoyo. Cansado de perder su valioso tiempo, creó varios monstruos para distraer a los jóvenes mientras que con su habilidad abrió un portal para escapar. Cuando al fin alcanzaron a destruir a las bestias de concreto, Akutagawa y Atsushi presenciaron como Rasputín abrió un portal verde a sus espaldas, pero también a los pies de Anastasia, haciendo que esta fuera absorbida. El pelinegro intentó alcanzarla, pero no respondió a tiempo. Golpeó el suelo con furia hasta que de un pronto a otro sintió que lo tomaron por el cuello de su abrigo y lo arrastraron.

Lo último que recordó Akutagawa fue un destello verde y luego su entorno cambió por completo. Mientras caían, el dúo notó que era de noche y el aire estaba frío. Gracias a la habilidad de Atsushi, cayeron medianamente bien contra el pavimento. Una vez que ambos se recuperaron del golpe inspeccionaron con la mirada el lugar.

-"¿Dónde estamos?" – preguntó Atsushi preocupado.

Aparentemente, estaban en lo que parecía un parque. Estaba lleno de banquetas, al costado derecho se alcanzaban a escuchar vehículos; había césped y diversas flores adornando lo que parecía una fuente. Akutagawa se acercó a un letrero cercano. Había algo escrito en él, sin embargo, no alcanzó a comprender lo que decía por las letras extrañas, hasta que en letras más pequeñas alcanzó a leer "Rusia" en idioma inglés.

-"En Rusia." – respondió el pelinegro.

-"¡R-Rusia! ¿Cómo llegamos aquí?" – preguntó Atsushi perplejo.

-"Debimos transportarnos con el idiota cuando abrió su portal." – razonó.

-"¡No puede ser!... ¿Qué se supone que haremos ahora?" – preguntó Atsushi preocupado.

Estaban a kilómetros de Yokohama, sin forma de comunicarse con la agencia y peor aún, no conocían el idioma. Debió pensarlo mejor cuando decidió tomar a Akutagawa y lanzarse por el portal.

-"Primero, buscar la manera de avisar a los demás. Después iremos por Anastasia." – ordenó el pelinegro empezando a caminar.

Sin importar el país, los parques solían estar cerca de lugares céntricos, era cuestión de hacerse pasar por extranjeros y buscar algún teléfono. Akutagawa no hablaba ruso, pero sí inglés, eso debería bastar. Mientras caminaban, Atsushi observaba con detenimiento a su compañero. Akutagawa seguía siendo el mismo arrogante de siempre, pero a la vez actuaba extraño; estaba serio y en lo que llevaban caminando no lo había insultado…

-"O-Oye… estás muy preocupado por la señorita Anastasia, ¿verdad?" – preguntó Atsushi temeroso de la respuesta. Sentía que en cualquier momento el pelinegro le arrancaría la cabeza.

-"Si. ¿Algún problema?" – respondió cortante. Akutagawa notó que a pesar de su respuesta, el peli blanco seguía inquieto a su lado. Rodó los ojos hastiado. – "¿Qué demonios quieres sabes, Jinko?"

-"U-Ustedes se abrazaron antes…¿Están…?" – intentó preguntar Atsushi sonrojado.

Akutagawa se volteó molesto. Lo último que deseaba en esa situación tan tensa era dar explicaciones, menos al Jinko, sobre su relación con Anastasia. Primero, porque ellos no eran amigos ni mucho menos, solo combinaban bien sus habilidades y punto, segundo, porque Atsushi era una persona proveniente de un orfanato en el que estaba seguro que no se tomaron el tiempo de explicarles sobre sexualidad y relaciones de pareja.

-"No estamos saliendo, ni tenemos una relación, solo nos acostamos… Tuvimos sexo, ¿entiendes?" – soltó sin una pizca de tacto.

Atsushi se sonrojó de pies a cabeza por lo vergonzoso que había sido escuchar esa revelación.

-"E-Eso no era lo que p-preguntaba… ¡ustedes se quieren!" – afirmó Atsushi tomando al pelinegro por sorpresa. – "Se nota en tu mirada y también en la de Anastasia."

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¡Continuamos! He de decir, que esta historia está en su recta final, sino es que el próximo será su capítulo final, es por ello que espero que la estén disfrutando muchísimo y le den todo su amor con reviews.

¡Nos leemos!