Disclaimer: los personajes son de Meyer, pero eso ya lo sabían, la historia me pertenece nos vemos :D
Me encontraba despertando después de una noche entera en vela, sentía mis manos dormidas y mis piernas elásticas, mi entrepierna se encontraba totalmente dolorida y mis pechos clamaban por ser cubiertos y limpiados. Mis ojos aún se encontraban hinchados por haber llorado toda la noche, no pude quedarme dormida por el dolor que sentía en mi interior, y el olor a sangre que solo arremetió luego de un rato, secándose en mi entrepierna y sintiéndome sucia por una vez más en mi vida.
Entró en mi habitación con un carrito, por fin el muy desgraciado me traía comida, me aflojó los agarres de mis manos y de mi pecho, se sentó a un costado de la cama.
_ ¿Como estuvo tu noche preciosa eh?, espero que perfecta porque ésta la pasaremos mejor...
Acarició mi mejilla, y en ese momento me arrepentí de haber nacido, de haber prendido ese maldito fósforo y... eso ya no importaba.
Me dio de comer y de beber, me encontraba completamente sedienta, luego de eso, me dio mis medicamentos, sospechaba que muy seguido me hacía tomar calmantes, porque mi cuerpo no resistía estar en forma mucho tiempo y se aflojaba todo.
Me desamarró, sintiéndome sin fuerzas completas, me tomó en brazos y me llevó al baño, en ello prendió la ducha, me desnudó y se metió junto a mi, me paró bajo el agua, recorriendo todo mi cuerpo con sus manos, apoderándose de mis pechos, y de mi entre pierna. La ducha tenía unas cadenas, de las cuales me ató las manos, dándome media vuelta y quedando contra la pared, separó mis piernas y empezó a acariciar mi trasero, sentía cómo su cuerpo se ceñía al mío, y mis piernas no resistían tanto tiempo estar de pie, me encontraba débil, y no podía luchar contra él; introdujo un dedo en mi ano, tan dentro que no pude hacer otra cosa que proferir un grito, la angustia me estaba matando, el muy cerdo me tapó la boca e introdujo otro dedo más, sabiendo que era virgen de ese lugar y por lo tanto era demasiado angosta para refugiar su sucio pene, dejé de pensar en el momento en que retiró sus manos, empecé a sentir frío recorrer mi columna, sabía lo que se avecinaba y prefería estar completamente inconsciente, separó más mis piernas y empezó a introducir su pene en mi interior, de a poco lo introdujo, como si temiera lastimarme, pero yo sabía muy en el fondo que eso no le interesaba, más bien estaba aprovechando la experiencia, mientras yo me derrumbaba sin fuerzas para seguir de pie, me tomó de la cintura y me apoyó contra la pared, se concentró solamente en penetrarme tan brutalmente que caí inconsciente del dolor sin saber cómo terminó.
Desperté completamente grogui en mi cama atada otra vez, y con él de frente mirándome con su ceño fruncido, sabía que algo andaba mal por su cara.
_ ¿cómo te atreves a desmayarte de esa manera?
Me golpeó con una cachetada sorda, y me quedé tal cual me había dado vuelta la cara. Tomó mi mentón con sus dedos.
_ Mírame cuando te hable estúpida, no estoy para tus jueguitos y realmente me estás cansando, ¿que no puedes tener una sesión sin llantos y sin desmayarte? , eres una vulgar perra...
Y me volvió a golpear dejando que mi nariz sangrara otra vez.
_ ahora sabrás lo que es sentir dolor maldita, ¿me escuchaste?, si te llegas a desmayar me quedaré toda la noche hasta que no te desmayes...
_ No... por favor...
Ni si quiera me podía mover... estaba llorando, ya no quería nada, quería que la muerte llegara a mi sin más...
_ Lo siento querida, pero ya no soporto verte desnuda...
Subió encima de mí y me dedicó una sonrisa fugaz, se desabrochó los pantalones y sacó su asqueroso pene erecto, se removió junto a mi y volvió a penetrarme en mi intimidad, no dejé que saliera ningún sonido, ni siquiera fui capaz de llorar, no tenía fuerzas para moverme, fue todo sin voluntad y me dejé ir por el inmenso dolor, me dejé llevar por los recuerdos de Infancia, de esos cuando mi madre preparaba galletas de chocolate y nos servía con mi hermano, a Jacob le encantaban y por más que comiera nunca quedaba satisfecho, recordando cuando llegaba nuestro padrastro y todo caía en ruinas...
No ya no quería recordar, me inmortalicé en la realidad, me dediqué a mirar sin ningún punto fijo, hasta que él me tiro el rostro para que lo mirara mientras me violaba una vez más... Me dejó como la noche anterior, solamente que no me estaba desangrando, esta vez no sentía el olor a sangre tan profundo como anoche y eso hizo que pudiera relajarme un poco más. Se despidió de mi dejándome desnuda sobre la cama, y dándome un beso en los labios, era tan repulsivo...
A la mañana siguiente me llevó el desayuno, no tenía suficiente hambre, me desató para poder ir al baño, me duchó otra vez, me retuvo contra las cadenas, mientras se apoderaba de mi intimidad, introduciendo sus dedos, dándose cuenta de que nunca estaba húmeda para él, se dedicó a introducir su erección en mi culo.
Me dejó sin atar en la cama y me dio más pastillas de las comunes, sentí cómo cerraba la puerta al irse y caí rendida de un sueño que no tenía... sólo escuchaba, no podía abrir los ojos; sentí que entraban dos personas, y escuchaba sus voces.
_ ¿Quien es esta paciente doctor?
_ se llama Isabella Swan, doctor Cullen.
_ ¿Desde cuando está internada?
_ Puede llevar unos 5 meses, no creo que más.
_ ya veo... ¿no es muy tarde para que esté durmiendo?
_ En realidad, esta paciente es muy complicada, y la mayoría del tiempo es preferible tenerla sedada y lejos del resto de los pacientes...
_ Ya... ya veo.
En ese momento sentí que cerraban la puerta y me dejaban otra vez en mi oscura realidad, encerrada entre cuatro paredes y atada a mi infierno personal...
