Gracias a todas por sus Reviews de verdad, me hicieron tan feliz!
Bueno aquí por fin el capitulo con Lemmon, luego vendrán más largos y con mucho mucho Lemmon, por ahora empecemos con algo suave...
TODO PERTENECE A SM... :D (lean abajo por fa)
"Nunca conoció la Gloria en cuestiones del Amor"
EPOV
Su canto retumbaba en mis oídos mientras la tenía entre mis brazos, ella dormía plácidamente y mi mirada se quedó detenida en sus facciones.
Se notaba tan tranquila, tan pasiva que en mi vida me hubiera enterado de su cruel pasado.
Se había convertido en toda una eternidad estos años sin ella, sentía su caliente hálito acariciar mi rostro y es como si todo el tiempo que estuvimos separados hubiera desaparecido por completo, pero la verdad es que los actos estaban presentes, ya que lo que tenía en mi vida tendría que remediarlo si quería seguir a su lado.
BPOV
No encontraba razón alguna para explicar todo lo que sentía, de hecho no quería explicar cada sentimiento, porque sentía que de esa manera jamás se irían.
Nos encontrábamos pasada la media noche, en medio del acantilado, donde solíamos ir, a donde solíamos gritar, allí, justo en este lugar donde tantas veces regresábamos y siempre volvían nuestros gritos.
Habíamos salido un rato fuera de la casa, ya que estaba abarrotada de gente por ser año nuevo. Lo habíamos celebrado juntos, con su familia, amistades, y la gran mayoría de personas que había dejado hace ya tantos años.
La pequeña Madeline había estado jugando casi todo el tiempo con Edward, amaba tanto a su tío, y Edward realmente se mostraba encantado al tenerla en brazos, mientras Alice me comentaba todo el desarrollo de su boda, y así tantas cosas, que ya no recordaba ni la mitad de lo que me había dicho, que se mudó, cambió de carrera, Jasper era un padre excelente, que me extrañaba demasiado, si me quedaría con su hermano... y así una eternidad de cosas. Hasta que realmente me sentía agobiada de estar celebrando y abrazando a tanta gente, por lo que me sentía demasiado cansada, y una vez más Edward me había invitado a un lugar maravilloso, alcanzamos a apreciar los fuego artificiales que se daban en la ciudad, y lo maravilloso que era estar frente a un lugar tan poblado pero a la vez donde nos encontrábamos era un silencio único, un silencio acogedor. Mientras estábamos sentados en el pasto, yo me encontraba recargada en Edward, el cual estaba vestido de etiqueta por la ocasión y yo no me quedaba atrás.
Tomaba mi rostro entre sus manos, e instintivamente yo cerraba los ojos, mientras besaba mis labios, apasionadamente, demostrando toda la necesidad que sentía, mostrando todo aquel amor que tanto necesitaba dar.
Esa noche, fue distinta, los dos comenzamos una danza en nuestros labios, nuestras respiraciones se agitaron, nos acercamos hasta más no poder, y lentamente sentía cómo el fuego recorría mi piel, calentaba mi cuerpo y hacía que quisiera sentir sus caricias aún más. De repente y sin explicación alguna, me alejé de él, Edward me quedó mirando asombrado, y considerablemente se sonrojó.
_ Perdón...
_ No, está bien... no sé que me sucedió...
_ Bella, quiero que nuestra relación valla lentamente, a tu andar y no que tú te acomodes al mío...
En ese momento lo besé intensamente, mientras se quedaba pasmado mirándome.
_ Estoy lista Edward, se supone que mi pasado no tiene porqué afectarme en estos momentos, mucho menos en mi futuro...
_ Lo sé... Lo siento mucho...
Pero ya nada importaba, estábamos envueltos en un manto de amor, de pasión y finalmente quería dejarme llevar hasta donde pudiera ser soportable.
Nos deleitamos besándonos, era una danza que en mi vida había sentido, era demasiado suave pero a la vez muy apasionado, me daba cuenta de que Edward trataba de ser lo suficientemente delicado conmigo.
Estábamos recostados sobre la hierba, Estábamos agitados, y Edward estaba sobre mi, sabía perfectamente lo que vendría, porque en realidad lo esperaba, más que nada necesitaba sacar todo este temor que llevaba dentro, y sabía que el indicado y único sería Edward.
_ Bella... creo que este no es el mejor lugar...
_ Lo es, aquí es perfecto Edward... además ya no tengo miedo...
Era cierto, no le tenía miedo a él, por lo demás el lugar era el indicado, había sido la primera vez que compartí de verdad con él, que me di cuenta de que podía confiar, de que en realidad sentía algo muy profundo por él.
Se colocó encima de mi, sin poner todo su peso en el proceso, estaba demasiado nerviosa, pero él llevaba la batuta, y prefería que él me guiara puesto que yo era totalmente inexperta. Me miró a los ojos, a sabiendas de su pregunta asentí, y comenzó a recorrer cada recóndito lugar de mi rostro, suavemente como si una pluma lo acariciara, bajó lentamente hasta mis labios, mientras los delineaba lentamente con su pulgar, recorrió mis ojos y besó cada uno, bajó hasta mis brazos, mientras su nariz bajaba por mi cuello, y dejaba una fina línea invisible que me hacía cosquillas. Poco a poco se dedicó a despojarme de mi ropa, bajó lentamente las tiras de mi vestido por mis brazos, y yo sentía que mis manos sudaban más de lo normal.
Había querido que fuese aquí por la intensidad de mis pesadillas al estar en un cuarto, siempre que me encontraba encerrada en uno, mientras dormía, podía jurar que sentía los pasos provenientes del pasillo, y que cada vez se acercaban más hacia mi...
El aire libre sería distinto, además que nadie llegaría hasta acá arriba.
Edward comenzó a besar mi clavícula, y cada vez sentía que el vestido bajaba más de la cuenta, su respiración era agitada, igual que la mía, solo que era demasiado distinto, para mi sería la primera vez con el hombre que yo quiero...
Lentamente bajo el cierre, y el vestido llegó hasta las caderas, no traía sujetador por lo que de inmediato quedaron a su merced. Edward comenzó a bajar besando mis pechos, lentamente besaba y dejaba un pequeño hormigueo en mi estómago que jamás en mi vida había sentido, sus manos recorrían delicadamente mis brazos hasta que llegaban a mis muñecas, besó mi ombligo y cuando iba a bajar más, sentí un respingo que salía de mi boca, no lo tomó en cuenta supuse yo, hasta que sentí que estaba totalmente desnuda sobre la manta que estaba en el pasto. Me sentía tan expuesta a él, pero no tenía pudor alguno, el admiraba codiciosamente cada parte de mi cuerpo, hasta que empezó a desvestirse para quedar en las mismas condiciones que yo me encontraba en estos momentos, me dediqué a admirar su figura, su pecho, sus músculos y su rostro, que no quitaba la vista del mío, por si alguna extraña razón yo quisiera detenerme, pero la verdad es que me carcomía la curiosidad y el nerviosismo.
De a poco sentí cómo se colocaba completamente desnudo encima de mi, una extraña sensación me recorrió completamente la columna, pero sabía que no era por frío, de hecho sentía que cada vez entrábamos más en calor.
Comenzamos a besarnos, y Edward comenzó a acariciar mis pechos, sentía una excitación única, la primera y realmente era fabuloso, no quería pensar en nada más, tenía una necesidad de cerrar los ojos, pero por miedo jamás lo hice.
Sentí cómo se introducía dentro de mi, mientras sentía mis manos por voluntad propia volar hacia su espalda, iba lento, despacio, temiendo a ser rechazado, temiendo tal como yo temía salir corriendo por lejanos recuerdos. Llegó hasta más no poder, y sin más nos miramos fijamente, no tenía palabras ni él tampoco, nos fundimos en un beso apasionado, mientras comenzaba nuestro vaivén de caderas, completamente exentos de la realidad, nos introdujimos en un calor pasional, de ese que jamás hasta este momento fui partícipe, en el cuál él tenía un movimiento tan rítmico, suave pero a la vez excitante, que no podía contener lo gemidos, Edward los acallaba gustoso besándome hasta quedar sin respiración, llegamos a fundirnos en uno solo, no podía oír nada más que no fuera su nombre salir de mis labios, y cada vez sentía que llegaría al cielo, junto con cada embestida de Edward; hasta que sentí que todo dentro de mi explotó, viendo mil colores, y sin fuerzas logré cerrar los ojos, agotada y muerta de felicidad, sólo lo veía a él mientras cerraba mis pesados párpados, sentía que lentamente se retiraba de mi interior y me cobijaba bajo sus brazos, cubría mi cuerpo y comenzaba a tararear una canción desconocida en mi oído, mientras empecé a reír tontamente...
_ ¿De que te ríes?
_ ¿No es lo mejor que nos ha pasado?
_ Coincido contigo, pero lo que vendrá será mucho mejor...
_ ¿Así y qué vendrá?
_ No lo sé... pero estoy seguro que será aún mejor. Te amo preciosa...
_ Y yo a ti...
Y con eso comenzamos a besarnos nuevamente, él acariciaba cada parte de mi anatomía, y delineaba lentamente como una pluma mi columna, lograba hacerme cosquillas... Hasta que nos dimos cuenta de la hora.
_ Dios... creo que deberíamos irnos.
_ Si han bajado las temperaturas...
Y comenzó a subir lentamente mi vestido mientras sus manos recorrían mi espalda y mis brazos, me abrazó por la espalda y colocó su rostro en mi hombro, mientras nos quedamos contemplando la oscuridad de la ciudad, quedaban solo las farolas prendidas, y no había nadie pero absolutamente nadie en las calles.
Llegamos a eso de las 5 de la mañana a mi departamento, estaba totalmente exhausta, y me di cuenta de que Edward también lo estaba. Me tomó por la cintura y nos encaminamos hasta mi habitación.
No demoré nada en cambiarme puesto que sentía mi cuerpo desfallecer por el cansancio, Edward me esperaba recostado y mirándome todo el tiempo, como si mi cuerpo fuera lo más interesante que había en estos momentos en el mundo, hasta que finalmente caí rendida en su pecho, fue lo más sorprendente del mundo, los sentía tan mío, tan irreal, que simplemente me dediqué a aspirar su aroma sin poder creer mi realidad.
Me desperté agitada, sin saber dónde rayos me encontraba, tenía la frente perlada por el sudor, y mis manos temblaban por la horrible pesadilla que acechaba mis sueños. Sentí que alguien se removía a mi lado, e instintivamente me levanté desesperada.
¡Que estúpida! sólo era Edward, empezaba a recordar toda la noche anterior... Lo había despertado y me miraba totalmente extrañado, pero no podía reaccionar había sido algo tan latente y poderoso en mi interior que me retuvo por largo tiempo de regresar a la cama: Me encontraba en un lugar completamente oscuro, sin razón sentía que apretaban fuertemente mi pecho, me quedaba sin respiración hasta que sentía cómo codiciaban cada parte de éste y lo tocaban con furia, era James quien se encontraba encima de mi y yo sin poder gritar... él había vuelto desde lo más profundo de mi consciencia para volver a hacerme daño...
Sentía a Edward coger mis brazos y llevarme de vuelta.
_ Todo estará bien amor... jamás dejaré que te pase nada...
¿Pero cómo el podía prometer algo que, en realidad lo que me hacía daño era mi consciencia y no algo específicamente físico?
En eso que él susurraba tantas cosas en mi oído y me tranquilizaba volví a caer en los brazos de morfeo, en los brazos de aquel que me dediqué a amar en silencio por tanto tiempo, y que por fin a la vez que yo lo amaba, mi amor era correspondido.
EPOV
Sabía de sobra que estas caricias tan pronunciada y los besos tan fuera de si, nos llevarían a algo más, pero no tenía razón para no ser así, no tenía derecho a decirle que no cuando yo también lo estaba deseando, quería que por primera vez fuera mía, que esa primera vez en la cual ella realmente sintiera algo, fuera conmigo, en la cual ella fuera partícipe y no que fuera contra su voluntad. Me daba cuenta cómo su mirada recorría cada facción de mi rostro y no podía parar de acariciar ni un momento el de ella, era todo lo que un día soñé, todo lo que había deseado en mi vida, estar por fin con la mujer que amaba y tratarla como si de una muñeca de porcelana se tratase.
Comencé a desvestirla, con miedo a que en algún momento me rechazara, con miedo a saber que ella no estaba ahí y que todo había sido producto de mi imaginación, pero cuando habría mis ojos, me encontraba con los de ella tan despabilados y llenos de sí, que no podía parar mi instinto animal de hacerla completamente mía, porque ella jamás había conocido la gloria en cuestiones del amor, y quería ser el primero en desnudarla, pero no de cuerpo si no de alma.
Todo estaba agitado, sentía sus manos en mi espalda, sentía su hálito sobre mi rostro, la sentía por todos lados. La veía a ella y admiraba el poder que tenía sobre mi, el poder que tenía sobre ella, notaba cómo sus manos sudaban, cómo se sentía bastante intranquila bajo mi cuerpo, cómo es que no dudaba de hacer el amor, pero aún así tenía suficiente miedo como para lograr detenerme.
Logré quitarle todo rastro de ropa, nos entorpecían, no lograba contemplar la magnitud de su belleza, por lo que no tardé el seguirla, y finalmente con la mayor lentitud que pude, me introduje en ella, esperando cualquier reacción de su parte, esperando que me gritara que parara, pero nunca sucedió, veía su rostro contorcionado por la pasión, por el éxtasis de nuestro amor. Necesitaba de su elixir, sus besos, sus caricias recorrer mi espalda, de su dulce aroma mientras sentía sus gemidos sobre mi boca, me faltaban manos para recorrer al mismo tiempo su cuerpo, me sentía codicioso, pero a la vez crecía un sentimiento de correspondencia con Bella, por que al fin y al cabo habíamos terminados en el mismo lugar donde empezamos, en el mismo lugar donde ella cada vez gritaba por sus penas, por sus dolores tan infinitamente profundos e incapaces de borrar. Y una vez más estábamos los dos aquí, pero por una razón pura de amor.
Sentía cada vez su cavidad más estrecha, sabía que llegaríamos a un orgasmo jamás descrito, uno que nos llevaría a los dos al cielo en una misma nube de inconsciencia, mientras estallaba dentro de ella, mientras seguíamos sin respiración y con nuestros corazones a mil por hora.
Lentamente fui saliendo de lo que ahora me pertenecía por completo, aunque en realidad no quisiera escaparme jamás, y nunca dejar de sentirla, pero notaba lo exhausta que se encontraba y que en cualquier momento caería rendida en mis brazos.
La cobijé en mi pecho, mientras sentía que comenzaba a reír, no pude evitar reírme junto a ella después de sus comentarios, jamás creí haberla sentido tan mía y tan perfecta.
Después de tantas horas, me di cuenta de que realmente estaba bajando considerablemente nuestra temperatura, por lo que comencé a vestirla lentamente, dedicándole a cada parte de su cuerpo mi mirada, para no perderme jamás en la belleza de su piel.
Me había quedado dormido junto a ella, luego que llegamos a su departamento, aunque fácilmente podía decir que me quedé observándola lo que nos restaba de noche, su piel tan suave, sus finas curvas, sus delicadas extremidades...
Hasta que desperté por que desapareció de mis brazos, y sabía perfectamente la razón, ella jamás había estado cómoda con una persona tan cerca de ella, Bella aún tenía esas horrorosas pesadillas, aún temía por alguien...
¿Quien puede hacer desaparecer a tu mayor pesadilla si te frustró toda tu vida?
Ella sufría internamente, en silencio, en esas partes dónde nadie más que ella podía intervenir, dónde alguien tan impotente como yo jamás llegaría a descubrir, pero no por eso me daría por vencido. Necesitaba estar a su lado, volver a acallar todo sus monstruos, volver a liquidarlos para jamás dejarlos salir de nuevo.
¿Sería suficiente el amor que sentía por Bella para destruir todo su amargo pasado?
Lo sé chicas lo siento tanto, pero en Chile no están bien las cosas, y a cada rato se me corta la luz, y hasta hace unos pocos días recién me llegó internet, ni si quiera tenía teléfono... no es mi culpa ): pero de verdad lo siento.
Bueno espero que les haya gustado y como dije arriba es solo un comienzo, para explicar del porqué Bella permitió todo esto! :DD
Mil gracias por todo, son lo mejor chicas!
Espero sus comentarios :D ya sean bueno o malo :D no me enojo ¬¬' jaja no es mentira! bueno mil besos! y nos leemos pronto.
