Lo siento xD se que me demoré, pero ya saben la inspiración se va...
Todo pertenece a SM (:
BPOV
Esa mañana desperté por le molesto sonido del celular de Edward.... Sonaba y sonaba, y para no despertarlo lo cogí y salí al salón para atender... en el registro de llamadas rezaba "Tanya".
_ ¿Bueno?
_ ¿Edward?
_ No, no, ¿Quien habla?
_ Soy Tanya, ¿me puedes dar con Edward por favor?
_ El... el está durmiendo en estos momentos, creo que no podrá contestar...
¿Celos?, sí, Dios, ¿quién era esta mujer?
_ ¿Y qué diablos haces tú con su teléfono? Bueno, dile que me llamé en cuanto... mm... esté listo.
Y cortó. sin poder creerlo, me fui directo a la habitación, el aún seguía plácidamente dormido... Me entraron ganas de decirle que él jamás podría contestarle, ¿pero y si él ya había construido su vida?, con otra mujer... Edward me lo hubiera dicho ¿No?
Me sentía temerosa, desplazada, y hasta engañada.
Fui directo a la cocina por un café, tratando de despejar mi mente de lo recién acaecido, tenía abrazadas mis piernas, y estaba completamente ensimismada en lo sucedido anoche, me había entregado a él en cuerpo y alma, había sido un símbolo de amor el haber estado con él, algo completamente de mi parte, valiente, pues jamás hubiera podido entregarme a otro hombre como lo hice con él... por que en Edward confiaba plenamente, pero esta llamada había desencajado en mi un punto en contra, y eso gritaba en mi interior volver a vivir con desconfianza...
Edward despertó al rato después, no lo sentí, sólo reaccioné cuando el beso mi cuello por la espalda.
_ Buenos días cariño...
¿Como podía reaccionar frente a él? ¿Como si no sucediera nada?
_ Hola...
_ Mmm, ¿Lograste dormir bien?
_ Edward... alguien ha llamado a tu celular... Lo siento, no quise contestarlo, pero al parecer era importante...
_ ¿Importante?, ¿Quien era?
_ Una chica llamada ¿Tanya?...
No logré mirarlo los ojos, por temor de que pudiera reaccionar de alguna manera, de la que más temía, que era encontrarlo mintiéndome...
_ Bella... ella es solo...
Lo corté de inmediato, sin querer saber en realidad el valor de sus palabras...
_ Dijo que la llamarás... Debe estar esperando a que la llames... me iré a vestir para ir a trabajar, nos vemos luego...
Entré al dormitorio, destinada a borrar cada palabra que de sus labios salieron alguna vez, pero no podía olvidar la intensidad de su mirada mientras me retiraba.
Me duché, tan ensimismada que no podía creer el valor de no poder derramar ni una sola lágrima, tenía tantos fracasos en mi vida, como para pensar en volver a caer en un pozo oscuro, tenía tanto miedo de perder a Edward, pero sin duda alguna, tendría que volver a dejarlo ir, y la rabia me consumía internamente por volver a dejarlo entrar en mi vida, y aún más que eso, por que él estaba clavado en mis pensamientos, en mi cuerpo, en mi mente y hasta en mi alma...
Caminé lentamente hasta la puerta para irme al trabajo, mientras veía a Edward aún hablando por celular, hizo el intento de colgar, pero me despedí con una sonrisa totalmente fingida y salí directo a mi auto.
No lograba concentrarme, tenía tantos proyectos en mente como en mi trabajo, necesitábamos construir edificios, tenía que hacer planos, y realmente necesitaba una escapatoria para mis malos ratos. Por lo que opté por despejar mi mente y trabajar en lo que restaba del día, estaba agotada, exhausta, por no decir menos... No quería más guerra.
Edward marcó varias veces mi número, y en cada llamada estaba indecisa, me dolía no poder hablar con él de manera tan natural como siempre lo fue, pero el sentirme no correspondida, era mayor que aquel que me decía que él tenía una buena excusa.
Llegué a mi departamento a eso de las 11 de la noche, no podía creer la soledad que me abrumó al entrar y no sentir su presencia cerca de mi mi. Bongo como siempre estaba desesperado y solo pude alegrarme al ver cómo corría directo en mi dirección, le di de comer, lo bañé y luego de eso, me cambié de ropa y me fui directo a mi cama, estaba toda desordenada, pero no me di el tiempo de ordenarla, me acosté y como siempre Bongo se recostó en mis pies.
Desperté temprano en la mañana por los insistentes golpes de la puerta principal, Bongo ladraba y no se callaba, por lo que tomé mi bata y fui a abrir la puerta.
Era Alice, y traía consigo a Madeline, la pequeña de Alice...
_ Alice... ¿Pero qué haces tan temprano aquí?
_ Bueno Bella... ¿Puedo pasar?
_ Si claro, lo siento...
Hice pasar a Alice, mientras yo me cambiaba de ropa y me lavaba.
Me senté junto a ella en el sofá y me di cuenta de que Madeline jugaba con Bongo en el piso, la tomé en brazos y ella me sonrió, era una pequeña preciosa.
La acomodé en mi regazo mientras jugaba con su pelo.
_ Bella... necesito hablar contigo.
_ Creo que por eso estás aquí Alice.
_ Lo sé, Edward se fue esta mañana a San Francisco, tubo que regresar a su trabajo.
En ese momento sentí el peso de las palabras, fue como una ducha de agua fría, había vuelto por la estúpida llamada...
_ Creo que era obvio que él tenía que volver ¿no?, el traba allá Alice...
_ Me contó lo que pasó ayer, y estás equivocada, él no te está dejando y tampoco volvió porque tiene a otra persona consigo allá...
_ ¡¿Entonces porque?! ¿ah? porque realmente no lo entiendo...
_ Bella... intentó hablar contigo ayer... pero jamás respondiste a sus llamadas, quería despedirse...
_ ¿No volverá?... o sea... ¡¿No volverá?!
_ No lo sé...
_ Si algo lo detiene a volver, es porque es de importancia Alice, no puedes negarme eso...
_ Pero no es por ella, Tanya es solo una colega de trabajo, Edward volvió porque ocurrió una emergencia, y cómo él es Director del hospital tenía que estar presente...
_ Lo entiendo... ¡No realmente no lo entiendo!... Alice, Me hace dudar de él, ¿No lo ves?, suficiente tengo con todas las dudas que hay en mi vida, él o ella acaban de sumar una más, pero esta es peor... Me entregué a él... y desaparece. ni si quiera sé si volverá... Él tiene todo construido allá, no creo que deje su vida solo para estar conmigo...
_ ¿Tu la dejarías por él?
_ Recién la estoy empezando... y había preferido empezarla junto a él.
_ Él está dispuesto a dejar todo... no le gusta vivir solo allá, solo se fue para que mi madre no tuviera que mirar el daño que tú dejaste al irte...
Eso dolió... inconscientemente Alice había dicho lo que Edward no se atrevió, y la verdad dolía.
_ Lo siento Bella... Pero es cierto, ahora ve, arréglate que tenemos un largo viaje que hacer.
_ ¿Que quieres decir?
_ ¿Esperas que él solucione todo?, él es el que está inseguro de tus sentimientos, por tu pasado digo, pero tú no ¿Verdad? sabes que jamás te haría daño, y si esa cualquiera de Tanya llamó y te contestó así, fue solo por que está celosa de que Edward te prefirió a ti y no a ella...
_ ¿La conoces?
_ Como la palma de mi mano... ahora vamos que se nos irá el vuelo...
En eso sentí la gran presión crecer en mi pecho, era cierto, Edward siempre fue el que me juró amor eterno mientras yo... yo jamás había hecho algo productivo con nuestro amor.
Llegamos justo a tiempo para tomar el avión.
_ Bueno que esperamos...
_ Bella, tienes que ir tú, no puedo acompañarte.
_ ¿Que? pero si tú...
_ Lo sé, sé que te dije que era nuestro vuelo, pero es tú viaje, no el mío, ahora ve, que llegarás tarde...
_ ¿Y qué haré? no conozco nada, ni siquiera dónde es que trabaja...
_ El hospital se llama "San Francisco General Medical Center", Adiós...
_ Gracias Alice, eres la mejor.
_ Ya lo sé, ya lo sé, ahora vete vete, que llegarás tarde.
Y con eso corrí, llevaba solamente mi cartera, ni una sola maleta a la mano. Por eso cuando entré y me pidieron dejar mis bolsos el guardia se sorprendió.
_ Solo voy por hoy... usted sabe...
Me quedó mirando mientras alzaba una ceja y sonreía.
_ Que le valla bien Srta.
_ ¡Gracias!
Y corrí otra vez, porque esto cada vez se estaba transformando más en una de esas películas... donde casi no llegas y pierdes el vuelo y sale todo mal.
Me encontraba desorientada a penas bajé del avión, había sido un viaje de más de 5 horas y estaba agotada, me encontraba esperando el Bus que me llevaría a San Francisco, esa ciudad que tanto aguardaba por mi llegada.
A penas llegué le pregunté al encargado de los boletos por el Hospital, me dio los nombres de las calles, pero definitivamente no conocía nada. Me encontraba aún más desorientada.
Tomé un taxi, que según el conductor me dejaría fuera del Hospital, tuve que confiar plenamente en él, si no, no llegaría muy lejos por mis conocimientos acerca de esta ciudad.
Me bajé del taxi dejándole una propina más que suficiente, el conductor que sonrió y me deseó buena suerte, le agradecí de sobremanera, ya que realmente la necesitaría.
El Hospital rezaba en su más grande amplitud "San Francisco General Medical Center", Edward tendría que estar dentro, ¡Por favor Dios! solo te lo pido por esta vez...
Me recorrí casi todo el hospital para encontrar la oficina del Director, fui a informaciones y me dieron las indicaciones, pero realmente era tan grande que definitivamente estaba perdida. Subí hasta el 4º piso, pero definitivamente no era ahí, Maternidad... Bajé al 2º piso, y pude ver un mapa que denotaba todas las indicaciones en cada sección, hasta que finalmente logré encontrar la ubicación de su oficina, me sudaban las manos, no sabía exactamente que le diría, aunque sabía todas las razones por las cuales me encontraba allí. Llegué, y fuera de la oficina estaba una secretaria.
_ Buenas noches, ¿Se encuentra el Dr. Cullen?
_ ¿De parte de quién?
_ Isabella, Isabella Swan.
_ No, el Dr. no se encuentra en estos momentos...
Me miró de pies a cabeza, hasta que se me prendió la ampolleta.
_ ¿Eres Tanya?
_ Si, quien más...
_ Bueno, está o no me quieres dejar entrar.
_ Esa es información confidencial señorita, por favor retírese... ya le dije que el Dr. no se encontraba.
_ Escúchame bien... esto es urgente...
_ Tendré que llamar a seguridad si no se retira...
_ ¿Quien es Tanya?
Acababa de salir Edward de atrás de su puerta, lucía un tanto cansado, con ojeras que reflejaban todo su estrés, y no pude pronunciar palabra al ver sus ojos hinchados.
_ esta señorita no quiere entender que usted no la puede atender...
_ Esta señorita necesita hablar contigo Edward...
En ese momento su cara reflejó la incredulidad de su corazón, del saber que yo estaba ahí, en ese momento no me podía creer que yo hubiera dudado un segundo de su verdadero amor.
_ Bella...
_ ¿Podemos hablar?
_ Por supuesto... pero en un lugar más privado.
Edward miró de reojo a Tanya, quien nos observaba boquiabierta, mientras mi estómago quería devolver todo por los nervios.
Edward tomó sus cosas, tomó mi mano y salimos del Hospital.
Se sentía tan bien volver a tenerlo cerca, y al parecer el se sentía de la misma manera, ya que llevaba una sonrisa que supuse reflejaba la mía.
Me abrió la puerta del copiloto y se subió al lado del conductor.
_ ¿Donde iremos?
_ A un lugar maravilloso...
En esos miraba constantemente la ciudad, era preciosa, y Edward iba encantado relatándome tanta belleza, donde el pasó tanto tiempo refugiado.
Subimos a la cima de su departamento, de esos donde se puede contemplar toda la ciudad, me di cuenta que la mayoría de las cosas de Edward se encontraban allí, como su guitarra, latas de cerveza, cajetillas de cigarros, y un sillón enorme, donde lo más probable era el mejor lugar para sentarse donde se pudiera contemplar toda la magnificencia de el "Golden Gate".
_ Wow, veo que pasas la mayor parte del tiempo aquí...
Me miró risueño y nervioso, se rascó la cabeza.
_ Si bueno, es un lugar solitario y cómodo...
_ Ya veo...
Le sonreí mientras caminaba a paso lento, me apoyé en la orilla y observé la altura que tenía, Dios, no sé porqué lo hice, pero me volvieron a dar ganas de devolver todo.
Me di la vuelva bruscamente, y Edward me observó ceñudo.
_ Lo siento, me da miedo mirar hacia abajo.
Se acercó lentamente, con la intención reflejada en sus ojos de besarme, pero antes de todo, necesitaba poder explayarme sin ser interrumpida. Coloqué una mano en su pecho, antes de que ese momento fuera arrebatado por la pasión que estaba subiendo en mis venas al contemplarlo a la luz de la ciudad.
_ Espera... necesito hablar antes...
Me miró serio, y me dio miedo observar cómo sus facciones se contraían por la angustia.
_ Solo... necesito que sepas que Te Amo Edward, quiero tener una vida junto a ti, quiero que seas mi amigo, mi amante, mi novio... mi todo, es una necesidad tenerte cerca de mi, Eres todo para mi, ayer no soporté la angustia de habernos separado, aunque solo fuera un día, pero dolió el creer que tenías a alguien esperando por ti en este lugar, quizás a alguien a quien querías... y mi seguridad flaqueó en ese momento...
No sé cómo fui tan estúpida de olvidarme todas las veces que me dijiste que me amabas...
Solo quiero preguntarte, por última vez, si aún serías capaz de hacer un lugar en tu corazón... ya sabes... para mi.
En ese momento me di cuenta que me encontraba mirando al piso, y con lágrimas derramándose en mis ojos, aquellas que reflejaban el miedo a que él me rechazara, pero reflejaban a la vez la felicidad de poder decirle cuánto es que lo necesitaba.
Tomó mi barbilla y la alzó, dejándome ver su hermosa sonrisa, posó sus manos alrededor de mi cara, y me besó tiernamente, acariciando mis labios, pero yo no podía responderle, me había quedado impactada por el sabor de éstos... Jamás creí olvidarlos, pero volver a tenerlos sobre los míos, era una sensación que recorría cada fibra de mi cuerpo, me alteró la respiración, sentía mi cara arder y mi cuerpo reaccionar a sus caricias...
Lo abrasé apegándome más a su cuerpo, para jamás volver a dejarlo escapar. Nuestros labios encontraron una sincronía única, y debo decir que excitante.
Posó sus manos en mi cintura, mientras mis manos recorrían su camisa tratando de desabrocharla, sonrió contra mi boca, y poco a poco se fue separando para ayudarme a sacarla. El viento soplaba ferozmente en nuestras espaldas, por lo que de la nada me tomó en brazos y me llevó dentro, alcanzamos a llegar al salón donde conservaba un hermoso piano de cola, y sin más nos arrojamos a la alfombra, Edward me colocó con suavidad y comenzó a deshacerse de mi blusa abotonada, eran tan excitantes sus toques que a la vez necesitaba de todo su calor sobre mi cuerpo. No demoró nada en descalzarme y sacar de mi cuerpo los jeans que traía, estaba semi-desnuda, mientras él seguía casi con toda su ropa, me senté frente a él, y comencé de a poco a sacar sus zapatos y su pantalón...
_ Eres preciosa... ¿Lo sabías?
Me sonrojé mientras susurraba estas palabras en mi oído... Volvió a besarme, con fervor, con pasión, con deseo, y por sobre todo con amor, porque cada vez que él tocaba una parte de mi cuerpo, me hacía sentir ese amor, respeto y cariño...
Nos despojamos en poco rato de todas nuestras prendas, estábamos completamente desnudos a los ojos del otro, pero no había nada que le quisiera ocultar, él ya sabía todo de mi.
Comenzó a besar mis pechos, mientras me hacía mirar las estrellas con cada toque, mi espalda se arqueaba y cada vez quería más de él, bajó por mi abdomen, delineaba con sus dedos toda mi figura, mientras se iba acercando a la parte que más excitación sentía en esos momentos, bajaba tan despacio y con besos tan ardientes, que no podía evitar gemir de placer, hasta que con suaves besos comenzó a acariciar mi parte más delicada, siendo todo un maestro con su lengua, mientras mordisqueaba y tomaba todo lo que provocaba en mi cuerpo, comencé a sentir repentinamente un ardor en mi cuerpo, una caja con miles de sensaciones en mi abdomen y sin más llegué a un orgasmo, no podía dejar de jadear por el placer, pero definitivamente la noche era joven para los dos, y Edward solo me sonreía, y volvía a acariciarme, logrando así que volviera a excitarme, logrando así que mi respiración y mis gemidos fueran en aumento, hasta que se puso sobre mi, y volviera a besarme, tomé su cabello entre mis dedos y lo atraje aún más a mi boca, sonreía complacido contra esta, y lentamente se fue introduciendo, recordándome así la primera y la última vez que estuvimos juntos, nos dejamos llevar por la pasión, mientras susurraba en mi oído las palabras más maravillosas del mundo, con un simple te amo, podía revolucionar todo mi ser. No lograba contener los gemidos que decían su nombre, y Edward pedía que no los acallara, éramos un vaivén de placer, un vaivén en nuestras cadera, y cada vez sentía que llegaría más rápido a un orgasmo, cada vez sentía que me penetraba aún más dentro de mi ser, como si eso pudiera ser aún posible, él había conseguido todo de mi, y estos momentos eran únicos.
Logramos llegar los dos juntos a un hermoso orgasmo, mientras caía rendida en su pecho, y el acariciaba mi espalda; intentábamos regular nuestra respiración, y volver a la realidad, y sin más caí rendida en sus brazos, soñando así con todo lo que aún nos esperaba por vivir.
A la mañana siguiente desperté entre sus brazos, Edward me veía completamente sonriente, estaba radiante, y sin más me besó.
Nos levantamos al rato y nos duchamos juntos, no podíamos ignorar nuestras necesidad, por lo que una vez más lo hicimos en la ducha, fue relajante y excitante.
Pero había llegado la hora de esclarecer nuestro futuro...
_ Edward...
_ Lo sé amor... Pero quiero que sepas que donde vallas quiero estar contigo, no me importa dónde...
_ Entonces ¿Te parecería vivir en New York?
_ No importa dónde sea... si no con quien, y de ti no quiero separarme...
_ Ni yo, no quiero pensar ni siquiera en alejarme de ti.
_ No o haremos, verás que pronto estará todo bien...
Esa tarde pasé todo el día recostada en la cama de Edward, con una simple polera de él, ya que no había traído ni una prenda mía y estaba encerrada por esa razón.
Preparé a cena, mientras Edward había ido al trabajo, no tenía ni idea de cuánto es que nos demoraríamos en San Francisco, por lo que tuve que excusarme en mi trabajo.
Esa noche no alcanzamos ni a terminar la cena, cuando Edward me vio solo bastó con un sonrisa de mi parte para correr al dormitorio, ya que me pasee solo con una polera que me llegaba ligeramente a los muslos.
_ Amor... tengo algo que contarte.
Murmuró en mi oído después de haber hecho el amor.
_ ¿De que trata?
_ Hoy, acabo de renunciar a mi cargo en el Hospital.
_ ¿De verdad?
_ Por supuesto, no puedo manejar el hospital desde New York.
_ Pero te encantaba ese puesto...
_ En realidad no, era mucha mi responsabilidad, prefiero ejercer como médico.
_ ¿Y que te han dicho?
_ Está todo solucionado, pero habrá una fiesta de despedida... me preguntaba si quisieras ir conmigo.
Me giré para mirarlo a los ojos.
_ Por supuesto que sí, ¿Que te hace dudar?
_ Nada...
Me sonrió de vuelta y volvió a besarme, hasta quedarnos profundamente dormidos.
EPOV
Había pasado más de una semana desde que Bella había regresado completamente a mi vida, habíamos ido de compras para ver nuestros trajes, y también para comprar algo de ropa, porque realmente cuando la veía con una polera que le llegaba hasta los muslos, y podía apreciar sus piernas, me excitaba de sobremanera.
Esa noche sería la gala, una fiesta de despedida por todos mis años de servicio al Hospital, por lo que estaba arreglándome con traje de fiesta.
Es tarde a la noche, ella se arregla con su hermoso vestido, se maquilla y peina su largo pelo, mientras la observo desde el marco de la puerta, y me mira por el reflejo del espejo.
_ ¿Me veo bien?
_ Si, estás maravillosa hoy...
Sonríe mientras sus pómulos se enrojecen por una vez más. No pude detenerme a acariciar y besar su cuello.
Vamos a la fiesta, mientras nos adentramos a ésta, todos giran a ver, a esta hermosa dama, que camina junto a mi.
Se gira hacia mi, y me pregunta:
_ ¿Te sientes bien?
_ Si, estoy maravilloso hoy...
Comienza a sonar "Maravillosa esta noche" una balada perfecta, mientras susurraba en su oído:
_ Me siento muy buen, pues veo el amor en tus ojos hoy...
Me sonrió, con sus ojos color chocolate emocionado y cargados de amor.
Y la bese... Pero lo mejor es que aún no se da cuenta ¡Cuánto la Amo!.
La noche pasó entre sonrisas, besos y felicitaciones por tener una hermosa mujer a mi lado. Finjo tener malestar y Bella maneja a casa, no podía quitar mis ojos de ella, mientras sonreía socarronamente.
_ Veo que te has mejorado...
Volví a fingir que me sentía mal, y ella estalló con una carcajada.
_ Edward, creo que no te pega ser actor.
_ ¿Tan mal lo hago?
_ exacto...
_ Era solo para mirarte... ¿Sabías que me encantas?
Le susurré mientras estábamos en el semáforo
_ No me distraigas... Pero No, no lo sabía...
Y volvió a sonreírme con esa sonrisa tan despampanante que tenía, me traía loco.
Llegamos a mi departamento, me ayuda a ir a la cama y mientras apago la luz le digo:
_ Querida, estas maravillosa hoy...
Me reconté a su lado, mientras me daba cuenta de que con ella, era con quién quería pasar el resto de mis días, con aquella mujer tan delicada, tan hermosa, y por sobre toda las cosas, que me amaba tal cual como yo la amaba.
_ Oh! Darling, you were wonderful tonight...
Y jamás quería separarme de ella, jamás querría abandonarla, por que realmente, jamás concoció la gloria en cuestiones del amor...
"En tus labios yo pude encontrar amor sin fin y me hizo enloquecer".
Waa! no puedo creer que falte tan poquito para el final :D si! yo creo que uno o dos capítulos más, con el epílogo...
Bueno espero que les haya gustado, porque me inspiré demasiado, ya que se había ido, volvió con todo xD jejeje, gracias a todas por sus REVIEWS, SUS FAVORITOS, ALERTAS y demás...
Enserio, esta es mi primera historia y ha sido muy bien recibida...
MILLONES DE GRACIAS A TODAS, LAS QUE COMENTAN, LAS QUE NO , LAS QUE SOLO LEEN, Y PARA AQUELLAS QUE NO TIENEN CUENTA Y PASAN POR AQUÍ TAMBIEN!
Besos! nos leemos pronto eso espero xD besos bye!
Creo que es el capítulo más largo que he escrito... (: la cancion se llama Maravillosa esta noche, y en eso me inspiré al final besitos!
