BPOV

Después de todo, siempre hay que volver a empezar y volver a retomar las cosas. Por más que me halla gustado estar con Edward en San Francisco, necesitaba regresar a New York por mi trabajo, no tenía grandes excusas para decir que necesitaba quedarme, además habíamos acordado que él regresaría, ya que pretendía volver a estar con su familia, y que ya no necesitaba a la soledad como refugio, lo que me dio una alegría.

Apenas llegué a New York, me atarearon de trabajo, tenía que diseñar unos cuantos planos de edificios en construcción para mas o menos unas dos semanas más, y con eso no me quedaba ni tiempo de dormir. Alice fue a verme algunos días, pero la verdad es que estaba demasiado ocupada como para entender algo de lo que me dijo. Me encontraba absorta en mi vida, quería volver a tener mi tiempo libre, mi tiempo con Edward mejor dicho, era él lo que yo necesitaba para que me diese más energía, era él lo que necesitaba para tener una sonrisa a diario, para poder sentirme reconfortada y acompañada cada uno de los días del año, así jamás se apagaría mi felicidad.

No lo se, pero a medida que pasaba el día me encontraba más paranoica, tenía un mal presentimiento, por lo que traté de llevarme todo el trabajo a casa en vez de estar en la oficina. A penas llegué Bongo saltó en mis piernas y preferí pasar la tarde con el, nos quedamos recostados en el sillón viendo Tv.

A eso de las 9:30 de la noche sonó el timbre del departamento, sin querer salté del susto y mi corazón empezó a latir a mil, Bongo comenzó a ladrar hasta que tuve que hacerlo callar, pero la verdad es que me había empezado a subir el miedo, de ese que empiezas a sudar frío. No esperaba a nadie, esa era la principal razón.

Miré por el agujero de la puerta (de esos que te permiten mirar quién está al otro lado), y me congelé al instante, una de las personas que en mi vida quería volver a ver, se encontraba del otro lado de la puerta, era Phil, si aquel desgraciado que me había querido encerrar de por vida.

_ ¡Bella!, se que estas ahí, si no quieres abrir está bien, no te presionaré, solo quería que me escucharas...

Guardó silencio, pensé que se había ido, me apoyé en la puerta, mientras sentía como una lágrima comenzaba a derramarse por mi rostro.

_ Bella, venía... yo sólo venía en son de paz, no temas, tu sabes que jamás te hice daño...

_ Vete, vete, vete ¡por favor vete!

_ ¡No, no grites!, solo escúchame ¿si?

_ ¿que quieres que escuche? ¿Como mierda eres capaz de venir hasta acá?

Ya no aguantaba el hecho de llorar, era impotencia, rabia, pero sabía que tenía demasiado miedo como para demostrarlo, era un loco ¿como se atrevía a venir hasta mi?

_ No sabes cuánto me a costado llegar hasta acá...

Oí cómo susurraba... Me deslicé de a poco por la puerta hasta quedar sentada en el piso, mis piernas ya no daban más, y mi mente quería explotar, no encontraba una razón lógica.

_ Yo... yo venía porque no aguanto el remordimiento... Ya sé que es tarde, que jamás había sentido culpa, jamás había sentido nada, pero estar encerrado y privado de libertad es terrible, hay gente horrorosa... yo, si se que soy un enfermo al estar aquí, pero...

Sentía sus sollozos a través de la puerta, no me creía una palabra, pero en el fondo de mi corazón sabía de lo que estaba hablando, el no podía explicar todo eso, porque yo lo había vivido en carne propia.

_ Bella, perdóname, jamás pensé que James haría algo así...

En mi interior se me revolvieron todas las tripas de solo pensar en su nombre...

_ Solo vete... por favor.

_ Sé que en estos momentos me odias, y puedo saber cuánto, practicamente maté a tu madre y dejé que tu vida fuera un infierno... me volví un loco, pero deseaba no verte más, no quería que por tu culpa me encerraran a mi, yo no deseaba estar preso... y ya vez, todo se paga en la vida... todo.

No sé porque diablos me confesaba esas cosas, ya habían pasado, hasta se me hacía más fácil olvidarlas y jamás volver a pensarlas, pero el hecho de que él estuviera recordándome por lo que tuve que vivir había activado ese sentimiento tan angustioso en mi, sentía que por alguna razón Phil tenía toda la culpa, pero aún así no le reprochaba nada, no sabía el porqué.

Finalmente se fue, no se que rayos me pasó pero tenía un ataque nervioso, me tiritaban las manos y no podía ni fijar mi mirada en algo, estaba toda aguada por las lágrimas. Necesitaba tanto a Edward, por lo que llamé a Alice, sin pensarlo dos veces, necesitaba a alguien cerca, sentirme protegida, aunque no hubiese peligro.

Alice llegó en 15 minutos, no demoró nada puesto que estaba asustada pensando que hubiese querido entrar o algo peor. Tuve que contarle todo lo que me dijo Phil, me desahogué tremendamente, mientras Alice trataba de controlar mis sollozos, hasta que me dormí placidamente en sus brazos, no supe de nada.

Habré despertado a las 3 de la tarde, o un poco más temprano, me sentía fatal, tenía los ojos hinchados, me dolía la cabeza y sentía que sudaba por todos lados. Me di una ducha rápida, hasta que sentí unos golpes en el salón, se sentía como un martillo, aunque no podía estar segura. Me vestí y partí a ver que sucedía.

_ Hola Bella

_ ¿Alice, que diablos haces?

_ Bueno, instalo cámaras de seguridad, solo por precaución...

_ ¡¿Que? ¡Alice te has vuelto loca!

_ Claro que no, ¿te parece poco lo que ha pasado ayer?

No pude refutarle nada, por lo que me di la vuelta indignada para prepararme algo para comer, me había despertado más hambrienta que de costumbre.

Me fui a trabajar sin siquiera despedirme de Alice, era un comportamiento estúpido, pero no me gustaba como quedaban esas cámaras en mi casa, me sentía observada en el departamento.

Ese día había recibido una llamada:

_ ¿Mi amor? ¿estas bien?

_ ¿Edward?

_ ¿Quien si no yo?

_ Oh, que alivio me da escucharte, ¿Donde te encuentras?

_ Aún sigo trabajando en el Hospital

_ Ah, ya veo

_ Pero pronto estaré contigo, te lo prometo

_ Edward eso no lo sabes

_ Si lo sé... Solo espérame

En ese memento alguien besó mi cuello y me voltee abruptamente.

Era Edward, estaba sonriendo de lado y con celular en mano, fue tanta mi impresión que no reaccioné a nada.

_ ¿Que, no te alegras de verme tan pronto?

Me lancé a sus brazos de una zancada, lo abracé y besé su hermoso rostro, estos pocos días lo había extrañado un montón, sobre todo anoche.

_ Amor no llores, estoy aquí...

No me había dado cuenta de que estaba apoyada sobre su hombro derramando amargas lágrimas.

_ Ven, salgamos a almorzar, estas bastante pálida.

No podía creer cuánto había extrañado sus besos, esos dulces labios, esos ojos preciosos que me dejaban atrapada entre sus espesas pestañas. Sus cálidos brazos, y su reconfortante voz.

Fuimos a comer comida Italiana, le encantaba, igual que a mi. Me sentía cansada, deseaba estar en casa y dormir 48 horas seguidas, creo que me iba a resfriar.

En todo e almuerzo no paramos de mirarnos a los ojos, no pude apartar mi vista, había algo que deseaba decirme, pero por lo pronto no sabía como.

_ ¿Cuando te vienes a vivir?

_ Me quedaré contigo, he dejado todo listo allá para poder quedarme acá sin ningún problema.

_ ¡Eso es fabuloso!

_ Tendrás que compartir tu cama

Creo que me sonrojé un tanto

_ Eso no es problema, ¿cuando mandarán tus cosas de allá?

_ En eso creo que se van a demorar un tiempo.

Se nos fue la tarde entre pláticas triviales, hasta que decidimos que lo mejor para un reencuentro era ir directo a mi departamento, descalzarnos, subirnos a la cama mientras nos besamos, y dejarnos fluir en una noche de pasión, donde Edward abarcaba todo mi cuerpo, sin dejar lugar que no fuera proclamado por sus manos, por sus labios y por sus besos, mientras mis manos recorrían presurosas su espalda, y mis piernas cada vez se apegaban más al círculo de mi placer, se encerraban en su cintura para no volver a separarnos, demostrándole cuánto es que lo había extrañado.

Nos separamos pasadas las 4 de la mañana, mientras me dormía de lado y con mi espalda en su pecho, acariciaba mi rostro y jugaba con mi pelo. En ese momento pensó que me había quedado dormida, tenía mis ojos cerrados, pero sus caricias deseaba que no desaparecieran, por lo que me resistía a irme en brazos de Morfeo, cuando susurra en mi oído.

_ Pequeña... ¿sabías que me encanta tu pelo?, es tan sedoso, tu piel tan fina... no sé cómo has querido estar conmigo, Te amo demasiado.

Susurraba suavemente, no sabía si realmente lo había escuchado o era yo fantaseando estas cosas, pero su toque era demasiado real como para estar fantaseando que me tocaba tan dulcemente.

_ Me pregunto si querrás pasar siempre tu tiempo conmigo... La mayoría de las veces que veo a Madeline, me pregunto si quisieras tener una familia... ja, no se ni que pienso. Pero me gustaría verte embarazada bebe.

Comenzó a tararear una canción pero la verdad ya no escuchaba nada, me quedaba dormida al escuchar su dulce voz.

y te amaré nena, siempre

y estaré ahí para siempre, siempre (Always Bon-jovi)

En la mañana me fui temprano, no deseaba despertar a Edward, pero me daba nostalgia dejarlo sin avisarle, por lo que fui a despedirme con un beso y le dejé una nota en la almohada, cuando fui a darle el beso de despedida, me di cuenta de que estaba despierto a pesar de la hora que era, sonrió en mis labios y tomó con fuerza mi cintura, me dejó debajo de él, mientras sonreía maliciosamente.

_ ¿Donde creer que ibas sin despedirte y sin decírmelo?

_ Edward, llegaré tarde al trabajo...

Me hice la enojada, mientras se me escapaba la sonrisa de los labios, no sabía mentir.

_ Me imagino señorita, como le recuerdo, hoy es sábado, usted no trabaja.

Diablos, que idiota que soy, había olvidado todo.

_ Mi amor, hoy no trabajas.

Apretó mi ceño con la punta de su dedo.

_ ¿Enserio es sábado?

_ Por supuesto

Me mostró su celular que estaba en el buró, marcaba las 7:10 de la mañana de un sábado, ¡Dios! ¡Si seré cabezota!

_ jajaja, estás perdonada, solo si vuelves a meterte en mi dulce cama con el más dulce de los olores...

_ ¡Hey! todo eso me pertenece...

_ Eso no es cierto...

Y comenzó despojarme lentamente de los zapatos, mientras sacaba mis jeans, lentamente, disfrutando del espectáculo, y cómo no, estaba completamente sonrojada, tiró los jeans al otro lado de la habitación, y comenzó a despojarme lentamente de todas las prendas que me había puesto, besaba mis labios con ternura y a la vez con pasión. Comencé a sacarle su pantalón de pijama de a poco, era lo único que traía puesto el muy fresco, y comenzó nuestro frenesí de locura y amor, como siempre me llevaba a desearlo más de una vez, tenía una ternura única para acariciar mis pechos, una maestría para besar la parte más sensible de mi cuerpo, y sabía perfectamente cuánto me excitaba, se introdujo lentamente en mi, apreciando todo con suma concentración, llevándonos así a los a la vitalidad que nuestros cuerpos necesitaban, porque necesitábamos del otro, y me creía dependiente de él, sin Edward no podría respirar, era aún más importante que los suministros básicos que necesitaba mi cuerpo, y por nada dejaría que se alejara.

Nos dormimos de nuevo, y al despertarme me di cuenta de que Edward no se encontraba en la cama, me levanté de golpe pensando que se hubiera ido, pero me di cuenta que se estaba duchando, por lo que pretendía entrar a la ducha con él, pero al momento de caminar sentí un fuerte mareo, comencé a ver todo negro y no supe más de nada.

Me dolía en demasía la cabeza, y sentía un olor terrible, comencé a abrir los ojos y veía borroso, traté de sentarme pero unas manos volvieron a empujarme para que me recostara, volví a caer inconsciente.

_ Bella... ¿me escuchas?

Sentía que todo me daba vueltas, y una voz lejana me hablaba al oído, pero no podía responderle ni quería... sentía una pesadez en todo mi cuerpo.

_ ¿Bella?

Cada vez se sentía más cerca, por lo que abrí mis ojos y me encontré en un lugar completamente distinto a mi habitación, era blanca, completamente blanca.

_ ¿Que demonios hago aquí?

_ Cálmate, solo te traje de urgencias, llevabas mucho rato inconsciente y me asusté.

_ Dios... Edward no me gustan las jeringas.

_ Lo sé, pero ya viene el doctor y te dará el alta.

En eso entraba una enfermera con el doctor encargado.

_ Buenos días Srta. Swan ¿Como se encuentra?

_ ... ¿Débil?

_ Es comprensible, su estado es bastante delicado

_ ¿Que sucede?

_ Bueno, al parecer sufre de anemia, que no se ha diagnosticado antes de tiempo, al parecer por lo que el Sr. Cullen me ha informado ya había sufrido anteriormente, por lo que es una recaída, usted no se debe estar alimentando bien, y eso no nos favorece.

_ Entiendo, entonces no es nada grave... ¿Puedo irme?

_ Si, solo termino un papeleo y estaríamos bien.

Se retiró de la habitación mientras la enfermera terminaba de sacarme la jeringa.

Edward se encontraba demasiado callado, por lo general siempre me apaciguaba, pero en estos momentos no había dicho ni mu.

_ ¿Que tienes?

_ ¿Porque no me lo dices tu?

_ ¿Que quieres decir?

_ Bella, ¿Que es lo que te sucede?, esto ya lo habíamos discutido antes y tú te ibas a alimentar bien.

_ Edward no es nada, además que todo esto lo debe haber provocado la visita del otro día, antes estaba completamente saludable.

_ Esta bien, pero promete que no dejarás de alimentarte.

_ ¿Me crees anoxérica acaso? Por favor, jamás he tratado de hacerme daño como para empezar a hacerlo ahora.

Me encontraba completamente irritada, por eso después de vestirme no pude evitar salir de la habitación sin siquiera voltear a mirarlo, si, otro síntoma de la anemia, es la constante irritación que sufren las personas al padecerla.

_ ¡Bella! ¡Eh! no te valla ¿si?

Me detuvo del brazo mientras caía su mirada en mi, cómo hacía efecto esa mirada.

_ No quise decir eso, perdón...

_ Lo sé, lo siento, estoy demasiado irritable...

Después de nuestra pequeña discusión nos fuimos en silencio todo el trayecto hasta el departamento, Edward cocinó para los dos, mientras yo alimentaba a Bongo y lo sacaba a dar un paseo para que tuviera un poco de aire libre.

Al almuerzo, había llegado toda la familia de Edward, estaba Esme, Carlisle, Alice y Emmett, había llegado hasta Rosalie y Jaspes junto con Madeline, quien se dedicó a revisar las cosas de mi habitación.

La tarde pasó en un almuerzo entretenido en familia.

Al quedarnos solos, Edward me ayudó a ordenar lo poco que quedó desordenado, ya que Esme y las chicas me habían ayudado a lavar y limpiar los platos, y ordenar la cocina.

_ ¿Te puedo preguntar algo?

_ Por supuesto adelante...

_ ¿De verdad quieres formar una familia?... no se ya sabes, así como Alice, tener tus propios hijos, salir a jugar al parque, o verme con una panza de embarazada... tener cosas que solo se consiguen en familia...

Se había quedado perplejo en su lugar, hasta que yo me largue a reír, y ya no se lo tomó tan a pecho, pero sus cachetes seguían siendo colorados.

_ ¿Porque no me dijiste que estabas escuchando?

_ ¿Y cual hubiese sido la gracias?

_ Bueno, respondiendo a tu pregunta, si lo desearía, como todos ¿no?

Me miraba intensamente a los ojos, de esa manera que no me permitía apartar la vista, hasta que inesperadamente sonó su celular. Contestó apurado, y no se porqué, pero vi en sus ojos algo que me alertó. Colgó y se quedó de pie en su lugar.

_ Edward ¿Sucede algo?

Se dio la vuelta sin mirarme realmente a los ojos

_ Sucedió... algo inesperado, Phil se acaba de suicidar...

...

...

...

_ ¿que?

_ Lo encontraron sin vida en su casa, al parecer se ahorcó.

Por eso había llegado hasta mi, por esa razón me había pedido perdón, porque se iba a suicidar, no soportaba tener remordimientos en su conciencia, quería irse sin temer.

A todas las preguntas que me hice ese día, hoy tenían respuesta, pero hasta cierto punto, ¿porqué demonios se había suicidado? después de todo había salido de la cárcel, por buen comportamiento y ese tipo de cosas.

_ ¿Estas bien?

_ Por eso vino Edward, él vino a disculparse de verdad conmigo... pero yo no le creí, me sentía asustada, ni siquiera quise verle la cara...

_ Está bien amor

Me abrazó mientras mi cuerpo seguía en shock.

_ ¡Dios!...

Esa semana se había hecho eterna, entre mi debilidad física, entre los constantes mareos que tenía, y entre el funeral de Phil. Al final había descubierto el porqué se había suicidado, y es que padecía una enfermedad terminal, creo que le quedaban solo unos pocos meses de vida, tenía cáncer, y el muy cobarde no deseaba vivir todo este tiempo.

No había querido asistir al entierro, la verdad no sabía dónde diablos se encontraba, pero no deseaba volver a pensar en esos días nunca más, el había acabado con la mitad de mi vida, por lo que yo no le debía nada, y ahora que había intentado disculparse, él tampoco me debía nada.

Edward estaba haciendo todo el papeleo posible para volver a trabajar en la clínica de Carlisle, no le era muy difícil, pero aún así estaba demasiado ocupado como para tener un tiempo con el a solas. Habían llegado sus cosas, y cómo no le ofrecí mi departamento para que viviésemos juntos, pero la verdad se nos hacía pequeño, demasiado.

Tubo que dejar algunas cosas en casa de sus padres porque en mi departamento no cabían, como por ejemplo su piano, y sus innumerables guitarras, solo se llevó una a casa, su favorita.

Un día miércoles, después del trabajo, iríamos a cenar con la familia en casa de los Cullen, Edward como siempre me había invitado, se notaba extraño, no supe explicar el porqué, pero la verdad es que no me sentía de humor como para ir, pero ya que tenían todo listo dejé que él fuera, por mucho que me insistió de que si yo no iba, él no iría, le convencí, diciendo de que su madre se sentiría demasiado mal si yo no iba, y que si él no iba, sería mucho peor, fue la única razón por la cual accedió. Pero la verdad es que yo tenía otras intenciones, tenía leves sospechas, y necesitaba comprobarlas antes de que fuera demasiado tarde.

Bajé del departamento, directo al centro de New York, mientras cruzaba la calle fijé mi vista en el vidrio de un bus, obviaban mis ojerosos ojos, y la preocupación en ellos se hacía palpable.

Entré a la farmacia, mientras mis manos se retorcían entre si, realmente no sabía que estaba buscando, inconscientemente fui directo al vendedor, él, un muchacho alto, me miraba desde arriba, me miró sonriéndome.

_ ¿Buscas algo?

Me sentía tan pequeña con su mirada especuladora. Sentía que mi boca se comía las palabras, y que no dejaría escapar nada.

_ ¿Te puedo ayudar en algo?

Volvió a repetir algo extrañado por mi nula contestación.

_ Necesito... ¿una prueba de embarazo?

Se le abrieron los ojos con la impresión, y me imaginé mi expresión esta mañana al percatarme de que en realidad los mareos constantes y el devolver el desayuno, no era normal en la anemia, solo había una posibilidad de que me hubiera vuelto, y esa era de que definitivamente estaba embarazada.

Buscó el test de embarazo, cada vez se volvía más gelatina mis piernas, necesitaba volver luego a casa y comprobar mi estado.

Le pagué y me di la vuelta, deshice mi camino recorrido y subí rápidamente las escaleras, hasta llegar a mi departamento.

Fui directo a la cocina, mientras esperaba que haber tomado por lo menos dos litros de agua, surgiera efecto y pudiera ir al baño.

Al terminar de hacer el test, me fui a la sala, para hacer una espera interminable.

Salí al balcón, necesitaba un poco de aire, me apoyé en la baranda a mirar cómo transcurría la noche. La verdad es que hacía un poco de frío, pero mi cuerpo específicamente pensaba en una sola cosa...

Había dado positivo, releí por lo menos tres veces las instrucciones para revelar un resultado idóneo. Siempre sería el mismo, no importaba cuántas veces lo haya leído.

Me deshice de todo, y volví a salir al balcón, estaba en un estado de shock, no sabía qué demonios sentía, la verdad, es que no sabía cómo podía enfrentar esto, era algo tan grande que crecía dentro de mi, algo que jamás podría hacerle daño, algo que a la vez era tan pequeño pero que tenía un significado distinto dentro de mi corazón, tenía un hijo, estaba embarazada, ¿cuantas veces había pensado en esto?, pero siempre terminaba en lo mismo, que no me consideraba la mejor persona para poder criarlo, ¿y si le pasaba algo?, siempre sentiría inseguridad, ¿Edward estaría preparado?

Tenía que ponerme a pensar en nosotros, ahora jamás estaría sola, habría siempre una persona que dependería de mi, siempre me necesitarían, eso me alertó en sobremanera, por esa razón tenía anemia, no había sido mi mala alimentación.

Tenía mil cosas en la cabeza, como de que debería cambiarme de casa, debería comprar una verdadera casa y por supuesto la diseñaría yo, Edward vendría con nosotros, ¿seríamos los tres?, no lo sé... pasaban tantas posibilidades, que no sabía con cual acertaría.

Unos brazos me cobijaron mientras seguía fuera, no me había dado cuenta de la hora.

_ Mi amor... es muy tarde ¿que haces aquí?

_ Es- estaba pensando...

_ Mírate, estas tiritando, vamos adentro.

Me abrazó fuerte mientras me cobijaba en sus largos brazos, no hallaba palabras para decirle la verdad, pero en cierto modo, tenía bastante tiempo para contarle. Me metió a la cama y se recostó a mi lado.

_ ¿Como estaban todos? ¿Lo pasaste bien?

_ Mmm... fue algo normal, ¿y tu, que estuviste haciendo? ¿Te sientes mejor?

Me di vuelta para mirarle a la cara, y preferí decirle otro día.

_ Si... buenas noches.

EPOV

Se notaba el cansancio en el rostro de Bella, estaba pálida, y me consumía verla más desanimada.

Esa noche algo había cambiado, me percaté al verla perdida en sus pensamientos, me pareció extraño encontrarla fuera, donde hacía un frío enorme, pero ni se inmutó. Me recordaba tanto a cuando la conocí, no salía de ella misma ni por un segundo

Lo dejé pasar, pensaba que sería normal, no lo sé, hasta habían días en que creía que yo mismo estaba perdido, a todos nos pasa ¿no?

Pero realmente algo había cambiado, estaba haciendo planos para arriba y abajo, no paraba ni un solo día, le pregunté sobre qué trataba su proyecto, pero no supo responderme, hasta haberlo terminado me dijo:

_ Edward, ¿que te parece?

_ Es muy bonito, ¿es una casa para uno de tus clientes?

_ ¿Te gustaría vivir ahí?

Me quedé prendado en su mirada, estaba tan extraña, parecía feliz, pero suponía que no quería compartir esa felicidad conmigo, se reservaba todo, ¡Dios! Cómo me frustraba que no me comentara nada.

_ ¿De que trata Bella?

_ Pues... he hecho los planos de nuestra casa, creo que necesitamos más espacio.

_ Eso es fabuloso, ¿pero tan luego?

Lentamente fue bajando su vista hasta su estómago, y despacio se puso a acariciar su plano estómago. Mi cara denotaba mi interrogante, hasta que su sonrisa se ensanchó hasta más no poder, estaba jugando sucio, no se valía, ella sabía algo que yo no...

_ No lo comprendo...

Se encogió de hombros y pensaba darse la media vuelta, pero al instante sentí cómo se prendía una ampolleta en mi cabeza, ella... ella estaba em...

_ ¿¡Estas embarazaba!

Mi cara era... era no lo sé, tenía mis ojos y mi boca abierta hasta más no poder, eso no es cierto, mi corazón latía a mil, no lo podía creer.

Se quedó en shock, quizás pensando de que yo la aceptaría, pero no pude hacer otra cosa que tomarla entre mis brazos y darle vueltas, mientras mis ojos botaban de esas dulces lágrimas de alegría... era el hombre más feliz del mundo.

_ Edward... para

Me di cuenta de que estaba pálida, y corrió al baño en dos segundos.

Le tomé el pelo y comenzó a votar toda la comida...

_ Lo siento... perdón...

_ No te preocupes

Se lavó los dientes y por el espejo me sonrió.

_ ¿Entiendes porqué necesitamos una casa más grande ahora?

No pude hacer nada más que abrazarla y sonreírle. Necesitaríamos miles de cosas, comprar su cuna, una silla para el coche, sus juguetes, ropa, pañales...

_ ¿Vendrás a vivir con nosotros?

¿Me estaba tomando el pelo?

_ Por supuesto, ahora ustedes son mi vida, no podría separarme.

Comencé a acariciarle su barriga, la verdad es que no me había dado cuenta, pero se encontraba media hinchada.

_ ¿De cuanto estas?

_ Debo tener un mes y medio, por lo menos la verdad es que no he ido al doctor, quería darte la sorpresa e ir los dos.

_ Por supuesto, mañana mismo le diré a Carlisle que nos saque una hora...

Y así nos pasamos las siguientes semanas, resulta que Bella tenía ya dos meses de embarazo, se notaba un pequeño bultito en su estómago, y se encontraba más sonriente que nunca, corría de allá para acá, sin parar ni un solo momento, Carlisle le había recetado medicamentos para la anemia, puesto que le había vuelto solo por el embarazo, ella no tenía la culpa. La casa, que decir, era una casa enorme, hermosa, había diseñado la habitación de nuestro hijo hermosa, aún no sabíamos qué era, pero esperábamos con ansias que llegara solamente. La familia saltó en vítores cuando le contamos, y Esme se había emocionado tanto que hasta lloró de la emoción.

Solo faltaba algo, que yo lo tenía guardado, que la verdad, no sabía cómo demonios hacerlo, pero esta era la construcción de nuestras vidas, de nuevas vidas juntos, dejando atrás todas las muestras de sufrimiento, y recogiendo de un futuro sólo lo mejor, y lo más hermoso que hemos vivido por meses. Quería que fuera mi esposa, solo mía... pero para eso necesitaba el valor suficiente como para pedírselo.

Ese día estábamos en la construcción de nuestra casa, Bella ya tenía por lo menos 4 meses de embarazo, y estábamos trabajando duro para que los maestros pudieran terminar la casa a tiempo, cosa que ya no faltaba demasiado, por lo que estaba Bella pintando el cuarto de nuestro hijo, adornándolo con colores y retocando algunos detalles.

_ Bella, mi amor...

_ ¿Si?

_ Eh, necesito hablar contigo...

Me miró con el ceño fruncido.

_ No es nada, no te preocupes...

_ Ok

Apenas ella se levantó del piso, la abracé y besé, sentía un nudo enorme en la garganta.

_ Necesito preguntarte algo, es importante... sumamente importante

Pretendía jugar un rato...

_ Esta bien

_ ¿Estas dispuesta a responderme?

_ ¿De que vas Edward?

_ Solo dime

_ Por supuesto que si... pregunta

_ Esta bien, ahí voy, recuerda que tienes que contestar

Alzó una ceja en señal de respuesta, se estaba cansando, y yo no podía reírme.

_ Quisieras... quisieras...

_ ¿Que?

_ Te gustaría, no, no así, no, emm, ¿quisieras...?

_ ¡Vamos Edward! ¿que me quieres decir?

_ ¿quisieras casarte conmigo?

Por supuesto que no comprendió, lo dije demasiado rápido... ¡Dios! esto si que costaba.

_ ¿Que acabas de decir?

_ Nada, olvídalo... luego hablamos...

_ Eh, eh, claro que no, vuelve a decirlo...

_ Esta bien...

Me arrodillé frente a ella, y tomé sus manos entre las mías.

_ Mi amor, sabes cuánto te amo, sabes lo valioso que es para mi esta pequeña familia, que te amo más que a nada en el mundo y que me encantaría vivir el resto de mis días contigo y mis hijos... ¿Quisieras casarte conmigo?

Abrió los ojos desmesuradamente, sin poder creerlo, yo solo escondí mi rostro en su estómago, ella comenzó a acariciarme el pelo suavemente, mientras me tendía las manos para que me levantara. Me sonreía completamente, se notaba llena de amor, llena de felicidad, por fin era una mujer completa.

_ Por supuesto que si... jamás te dejaría ir de nuevo.

Y nos besamos, lentamente, disfrutando el sabor del otro, mientras aún sentía esos cosquilleos en el estómago, mientras sentía su creciente barriga contra la mía, no pude resistirme y acariciarla, darle unos besos, llenarla de amor, porque siempre fue lo que más necesitó...

Al final había pasado, no era que venía en camino un hijo, eran dos, mellizos, si preciosos, iguales a su madre.

Bella al fin se sentía llena, se podía apreciar en su actitud, en su forma de actuar, en la seguridad que a diario tenía en cada movimiento, había dejado atrás esa chiquilla retraída junto con todos los malos recuerdos, las malas vivencias y por supuesto todos sus miedos, a ser derrumbada, a que la pasasen a llevar, a que volviera a ser lastimada, porque ya no estaba sola, nos tenía a nosotros, tenía una familia, una vida, un trabajo, y yo tenía al amor de mi vida junto a mi, lo más preciado, era hacerla feliz, disfrutar mientras caminábamos por los grandes prados verdes, cuando veíamos cómo llegaba la luz de la luna a complacernos, porque jamás dejaría que nadie volviera a lastimarla... La amaría por el resto de mis días...

Fin

Oh my gosh, no puedo creer que haya terminado, pero aún queda un capítulo, el epílogo, haré una ocasión especial.

Disculpen por haber demorado, ya saben problemas personales, ni siquiera me encontraba en el país, u.u lo siento demasiado...

En fin, me dicen si les gusto? :D por fis por fis...

;) lloraré, bueno como es mi primera historia y todas esas cosas, el capítulo me costó escribirlo, en fin.

En mi perfil está la casa que diseñó Bella, bueno no se algo así me imaginaba, o no, pero quería que tuvieran una idea.

Listo, nos leemos pronto! GRACIAS A TODAS POR SUS RR, HAN SIDO LO MÁS MARAVILLOSO Y SIEMPRE ME ALENTARON A CONTINUAR, PARA AQUELLAS QUE COMENTARON Y PARA LAS QUE NO TENÍAN CUENTA, MIL GRACIAS DE VERDAD, LO MEJOR PARA UN ESCRITOR SON SUS LECTORES, Y USTEDES HAN SIDO MARAVILLOSAS ;)