Disclaimer: El universo de Crepúsculo no me pertenece, ya que es propiedad de Sthepanie Meyer. La trama es mía al igual que algunos personajes creados por mi. Y el fic es sin ánimo de lucro, sólo para entretener a los lectores.

Cap.6 Roxeth

Carlisle debía salir de Forks a un congreso en Nueva York. Si había algo que le encantaba a Carlisle era enriquecer sus conocimientos con más datos, medicina nueva y aparatos innovadores. Como a todos los de su familia, le encantaba la velocidad.

Iba en su mercedes, manejando en el ocaso con los vidrios polarizados y admirando el paisaje, todo siempre era digno de admirar para él.

Era cerca de las dos de la madrugada cuando llegó a Nueva York. Y se fue directo a la casa que habían comprado, en Queens.

No había nada que temer pues el tiempo era invernal, no habría sol en dos semanas. Alice se lo había dicho, a parte de que el congreso sería estar todo el dia metido en un gran salón de un prestigioso hotel. Desde las 7 de la mañana hasta las 7 de la noche. Iba para largo. Serian cinco días así. Esme no quiso ir, porque estaba decorando una casa en Olympia, se lo había pedido y les urgía, lo que le llevaría más de una semana de trabajo, también fuera de casa.

Asi que cuando llegó a su casa, encendió la luz de su despacho, con orgullo miraba su amplia colección de libros de medicina, dudaba que siquiera la mejor biblioteca del país tuviera la mitad de lo que él tenia. Incluso tenia papiros egipcios.

Al dar las seis de la mañana se dirigió en su auto hacia el congreso. Llegó temprano como siempre. Y dio un recorrido por el gran salón.

Empezaron a llegar los doctores, todos conocían y respetaban al Dr. Cullen, y siempre era un placer conversar con él. Dio inicio el congreso y varios doctores presentaban lo más avanzado en medicamentos contra algunas enfermedades graves. Era dos días de ese tema.

Al terminar, todos los doctores, menos Carlisle, estaban agotados. Y luego al salir, casi al ultimo, alcanzó a ver a la Doctora Rice que estaba discutiendo con una hermosa jovencita y el teléfono celular.

-Pero Jason, como quieres que me quede con ella. ¿Cómo pudiste enviarme a mi hija si tengo que salir…? Ha sido un imprevisto. Y de verdad les urge que me presente allá, en California. Serán solo dos días, pero … en eso me vio. Es decir ambas lo vieron.

-Te llamó después.-y colgó.

-Doctor Cullen.-eran amigos de hace apenas un año, pero Carlisle la estimaba muchísimo. Y decidió ayudarla, cualquiera que fuera su problema-
-¿Sucede algo Nora?-ella acongojada asintió. Tenia que estar en California por un transplante que solo ella podía hacer, pero su ex marido le había enviado a Roxeth su hija para que se quedara con ella. Para que él pudiera irse con la amante en turno.

-No creo que esta adorable jovencita diera problemas, si gustas puede quedarse en mi casa…-no titubeo en absoluto al decirlo, y Nora se mordió el labio y terminó aceptando.

-No sabes cuanto te lo agradezco Carlisle, te doy mi numero para cualquier cosa, por favor, ella es algo rebelde, y…-pero Carlisle con su caballerosidad zanjó la situación cuando vio que Roxeth iba a protestar airadamente.

-En absoluto, sé que Roxeth se divertirá mucho.-eso la dejó en silencio y aceptó.

Poco después de dejar a Nora en el aeropuerto, Carlisle le mostraba a Roxeth su habitación. Y ella, entró a ducharse, salió rato después con un conjunto de falda y blusa blancos. Se veía realmente hermosa, con su cabello castaño claro a juego con sus hermosos ojos. Era alta y delgada pero con curvas, sutiles curvas adolescentes.

Bajó a buscar al Doctor y lo encontró en la cocina.

-¿Usted cocina Doctor? Que agradable sorpresa-musitó la chica mientras Carlisle volteaba y le regalaba una esplendorosa sonrisa. Que dejó momentáneamente sin aire a Roxeth.

-Claro hermosa, el que sea hombre no quiere decir que no sepa hacer más cosas que lo propio de un doctor-ella sonrió ante ese comentario.

-Uy no sabe cuanto me alegro Carlisle, porque yo no sé cocinar.-Él sintió un agradable estremecimiento cuando ella le llamó por su nombre.

-Le sirvió el platillo, una deliciosa pasta italiana. Que la chica comió con deleite. Y un vaso de soda.

Cuando terminó, agradeció la comida y fue a dejarla en el lavaplatos. Carlisle amablemente la esperó y luego la llevó a la sala, donde prendió la tele y ambos comenzaron a ver programas.

Roxeth sintió un repentino calor al sentir tan cerca a Carlisle, le había gustado y mucho.
Como si nada, se recargó en él. Y Carlisle le miró asombrado. Pero no dijo absolutamente nada.

Despues de una hora de intensa tensión por parte de ambos, Carlisle le sugirió que fuera a dormir, a lo que Roxeth asintió. Le dio un beso en la mejilla y subió a su recamara.
Él estaba sin poder creer que ella le había besado.

-¿porqué me siento así? Ni siquiera me siento culpable con Esme. Santo dios. Esto no esta bien, pero se siente tan diferente-mil sensaciones pasaron a través de su cuerpo, mientras el aroma de Rosas y clavo inundaban sus pulmones. ¡Realmente olía muy bien Roxeth!

Se fue a su despacho mientras intentaba concentrarse en lo que leía, pero era imposible, un par de preciosos ojos cafés llenaban su mente.

Se sentía afiebrado. Y fue en ese momento que la escuchó.

-Doctor Carlisle…-no había terminado de decir su nombre cuando… ya estaba frente a la puerta.

-¿Puedo pasar?-comentó con voz segura, aunque por dentro se sentía temblar.

-Si…-entró encontrando la recamara a media luz, la chica, ya estaba en su cama, y una esplendorosa sonrisa se dibujó en su rostro.

-¿pasa algo pequeña?-Carlisle llegó hasta donde Roxeth estaba y su fragancia le golpeó con salvaje ímpetu.

-Sólo quería verle…- el rubor en sus mejillas era adorable. Y su mano fue involuntariamente hacia allí. Ella sintió el contacto y lejos de rechazarle se apretó contra ella.

Sus ojos se cerraron y su rostro quedó tan cerca de él, que no pudo evitar inclinarse y besarla.

Fue la sensación más devastadora y maravillosa que jamás hubiera conocido.

Ella le echó los brazos al cuello profundizando el beso. Arrastrándolo con ella hacia el lecho tibio donde su esencia se mezclaba con otra más poderosa y terminó por aturdir los sentidos de Carlisle.

Sin saber cómo, cuando el rubio pudo tener un atisbo de conciencia, estaba entrelazado con el cuerpo de Roxeth, que gemía descontroladamente, ambos desnudos. Él la había desnudado, recordó con un relámpago de deseo. Él la había besado incansablemente, mientras la joven se dejaba mansamente que su experto amante hiciera de ella lo que quisiera, por fin, se estaba haciendo realidad su sueño, cuando conoció a Carlisle el año pasado, no dejó de pensar en él y ahora era todo suyo, no desaprovecharía la oportunidad.

Entonces en un relámpago de conciencia, Carlisle se apartó un poco de ella.

-¡Eres una niña… por dios! ¿Qué estoy haciendo?-Sin embargo Roxeth lo atrajo dulcemente hasta ella.

-No te detengas por favor… te deseo, te amo… yo sé que esto no durará, sé que tal vez solo sea esta noche. Pero haz que sea inolvidable Carlisle, déjame el recuerdo imborrable de esta noche.-Entonces Carlisle se sumergió de lleno en la esencia del deseo de ella. Su ternura y delicadeza era extremas, haciendo que Roxeth se sintiera en el paraíso.

Cuando la tomó, fue de la manera más dulce y suave que haya podido existir. Arrancando gemidos de éxtasis y placer en ella.

La noche fue tan rápidamente sustituida por el dia, que Carlisle apenas se percató de ello. Cuando se dio cuenta que tenia que irse al congreso.

-Yo te esperaré … el tiempo que sea necesario Carlisle, siempre.-le dijo la chica suavemente al oído. Y el supo que así sería.

Cuando él salió de su casa, no era culpa lo que sentía, solo el deseo inmenso de volver a poseerla. Por primera vez no puso atención a lo que decían, sólo suplicaba que el tiempo volara, para poder estar otra vez a su lado. En medio de la comida, que por supuesto él no comía, tuvo una llamada.

-Hola Carlisle, soy Nora, me siento fatal por esto, y de verdad no me molestaré si no puedes. -Carlisle sonrió de verdad.

-Quisiera ver si fuera posible que Roxeth se quedara contigo hasta el domingo, tengo varios pendientes aquí, y luego con lo del congreso…-él la interrumpió encantado.

-Por favor Nora, será un autentico placer ayudarte, no te preocupes Roxeth esta bien. Y en cuanto a que sea el domingo, no tengo ningún problema, es más si quieres puedo quedarme hasta el lunes y darte toda la información que nos están dando.-Después de acordar en todo. Carlisle sonrió feliz, exultante, tendría una semana entera para ella.

Después llamaría a Esme diciéndole que se alargaba el congreso.

Fue una semana especialmente deliciosa, cada noche era única al lado de Roxeth, eran noches de pasión absoluta y deseo. Donde los gemidos y suspiros de ambos formaban una hermosa melodía de amor.

Poco antes de que llegara su madre, Carlisle le obsequio un celular a Roxeth.

-Llámame cuando te tengas que quedar sola y vendré contigo, mi amor. No importa la hora ni el dia. Sólo llama. ¿De acuerdo? Ella aceptó feliz y después Carlisle volvió a hacerla suya, con ímpetu, con amor, con delirio.

Cuando Nora regresó su hija lucia un hermoso collar de perlas originales.

-Me lo regaló el doctor Cullen por mi cumpleaños-dijo entusiasmada Roxeth mientras le guiñaba un ojo a su inmortal amante.

Bien ya saben quien sigue.

Maria Isabella Cullen
Pamme
Gissy
Andrea
Bea

Besos preciosas, espero lo disfruten.

Mil gracias por comentar hermosas.

Besos