Disclaimer: El universo de Crepúsculo no me pertenece, ya que es propiedad de Sthepanie Meyer. La trama es mía al igual que algunos personajes creados por mi. Y el fic es sin ánimo de lucro, sólo para entretener a los lectores.
Cap.8 PAME
-Gracias, si, estaré bien… no, no es necesario, ustedes vayan, de verdad, no. No necesito niñeras mama. Por favor. Ok. Entonces nos vemos el lunes en la casa.-acababa de hablar con mi madre, iba yo de descanso con unas amigas, las estaba esperando en la estación de tren. Mi madre tenia que salir por un compromiso acompañando a mi padre. Y mis hermanos, mayores que yo, ya trabajaban y se ocupaban de sus asuntos.
Así que aquí estaba yo. Lista para la aventura de mi vida. Mis mejores amigas: Ana, Delia y Ceci junto conmigo, saldríamos hacia las montañas. Había sido un triunfo lograr que me dejaran ir, pero por fin lo logré.
Ya llevaba más de media hora esperando cuando sonó mi celular.
-¿Si?
-Pame, Oh Dios, no puedo ir, mi abuelita se puso enferma y no hay nadie para cuidarla, perdóname por favor Pame linda-después de hacerle entender que no había problema la pobre de Ceci por fin colgó.
Bueno, las enfermedades nunca avisan. En eso estaba cuando volvió a sonar mi celular. Esta vez de Delia.
-Amiga… Pame… lo siento… me fracturé la mano, hoy en la mañana y apenas acabamos de llegar a casa, creo… que no podré ir. No sabes cuanto lo siento-hipaba mucho, estaba llorando. Entonces tuve que hacerla se sicóloga y que no se sintiera mal. Al final, le prometí llevarle muchas fotos cuando Ana y yo regresáramos.
Finalmente después de otra hora, sonó mi celular.
-¿Pame? -No podía creerlo ¿Todas? Es que acaso se habían confabulado para hacer esto. Dejarme sola.
-¿Qué te sucedió?-la voz estaba contenida, tenia ganas de patear a alguien.
-No lo vas a creer… me acaba de dar sarampión-murmuró Ana con temor. Me quedé un minuto procesando la información.
Y luego respondí.
-Bien, no hay problema, cuídate mucho, nos vemos Ana, recuerda tomar lo que te haya indicado el doctor.-Sin decir más colgué.
"Si creen que se saldrán con la suya, están muy equivocadas TODAS" pensé para mi misma.
No en balde me pasé meses rogando por esta salida, si no van, ni modo, yo si. Me compré mi boleto. Y a los pocos minutos ya estaba en mi asiento.
Horas después, ya estaba en las montañas, algo agarrotada por ir sentada, pero maravillada con la vista espectacular. Las montañas se veían tan majestuosas, el bosque se extendía ante mi, de manera increíble.
Salí y me dirigí a conseguir transporte para la cabaña que ya estaba apartada. Llegué al poblado y me dirigí hacia el lugar donde nos habían indicado que ahí estaría el dueño de la cabaña.
Era un hombre de unos cincuenta años, quien me recibió y me dio después del pago, la llave de la cabaña y medio instrucciones de llegar. Alquilé un auto y compré un mapa, decidida a no importarme ir sola.
Mis amigas habían llamado un rato antes, cuando entre todas supieron que iba sola. Y quisieron que regresara, pero eso no lo haría, así que les hice prometer que no dirían nada a mis padres, o quedaría castigada de por vida.
Comencé a subir por el camino cuando me encontré con un joven moreno de pelo largo que me hizo señas para que me detuviera.
-Hola, disculpa ¿Serias tan amable de llevarme montaña arriba? No traje mi carro y pronto vendrá una tormenta y no sería buena idea que me agarrara a medio camino.-Su sonrisa era esplendorosa.
-Claro, sube-el chico tomó su mochila y subió al auto. Empezaba a soplar un vientecillo gélido.
-Hola, soy Jacob Black… -me tendió la mano y su piel era ardiente. Me quedé un segundo sin saber que decir. Cuando reaccioné.
-Yo soy Pamela, pero prefiero Pame.-El sonrió aún más.
-Hermoso nombre y dime Pame, ¿vas a ver a tu familia?
Me reí y le conté a grandes rasgos lo ocurrido. Pensé que le daría risa como a mi. Pero cuando terminé de contarle, su semblante era serio.
-¿Viniste sola a la montaña, en medio del bosque y casi a punto de pescar una gran tormenta?-no le veía mucha complicación. Pero al parecer él si.
-Sabes, no puedo permitir eso, sería suicidio. ¿Porqué mejor no te quedas en la cabaña de mi familia, mi padre y mi hermana Leah estarán encantados de tener una invitada…-
-Muchas gracias pero no…-claro que no daría problemas en casa ajena, mis problemas los resuelvo sola.
A pesar de sus ruegos, llegamos a su cabaña, se bajó muy molesto. Y me indicó que mi cabaña todavía estaba a dos horas de distancia. Me dio las gracias y continue, ahora el viento soplaba con más fuerza, pero no me importó, pronto estaría abrigada en la cabaña y a salvo de todo peligro.
Por fin llegué a la cabaña y aparqué el auto junto a la entrada.
-Genial, ahora a divertirse…-entré a la cabaña, y estaba limpia y lista para recibirme. Entré y revisé todo, la puerta trasera, las indicaciones sobre los animales del bosque y después de eso, fui hacia la cocineta y revisé, había alimento suficiente para un mes. Aunque no pensaba estar tanto tiempo. Todo funcionaba perfectamente. La chimenea lucia hermosa, pero vacía. Y una gran piel de no sé que animal se veía tan calientita y acogedora.
Ya estaba oscureciendo, había lámparas y mucho aceite y combustible, no tenia de que preocuparme… aunque ahora el viento aullaba de manera ensordecedora y copos de nieve comenzaban a caer.
Pensé que sería buena idea, prender la chimenea, para entrar en calor. Al acercarme, noté que no había madera para quemar, por lo que tuve que salir, al abrir la puerta sentí, como si me hubieran abofeteado, pero era solo el viento helado que me traspasaba, temblando como gelatina sin cuajar, tuve que armarme de valor y buscar la madera. Encontré enormes pilas y decidí meter algunas.
-¿Necesitas ayuda Pame?-la voz me hizo gritar del susto y tiré la madera que llevaba en brazos antes de voltear y verlo.
-¡Me asustaste!- Jacob sonrió de nuevo esplendorosamente mientras recogía la madera.
-Eres increíble, no te asusta que esta próxima una mega tormenta, ni que estás sola, pero si mi voz.- Los copos ahora caían con más fuerza y el viento soplaba con verdadera furia.
-Entra, yo meteré toda la leña que pueda.-Sin dejarme decir ó hacer nada, me metió a la cabaña, después de un buen rato tenia suficientes leños como para hacer arder Roma. Luego Jacob empezó a prender el fuego. Pude apreciar su enorme silueta, sus cabellos negros que le caían en los hombros, su piel morena resaltaba con las llamas de la chimenea, contento por el fuego, se giró hacia mi y le sonreí de manera cómplice.
-Mil gracias Jacob…-
-Solo dime Jake-me ruboricé. Me parecía mejor "Cachorrito" sonaba cursi, pero me daban ganas de apretar sus brazos para saber si sus bíceps eran duros y gruesos como se adivinaba por la tela de la ropa.
Fue entonces cuando un relámpago cruzó el cielo, ya no hubo corriente eléctrica.
-¡Demonios!-gritó Jake y salió a ver que sucedía. Me quedé adentro mirando por la ventana y me quedé pasmada de ver como a lo lejos ardía un poste de corriente eléctrica totalmente hecho trizas.
"Creo que tendré problemas"-pensé al ver a Jacob cuando estaba hablando por celular. Manoteaba y parecía que gritaba muy muy enojado. No escuché debido al ulular del viento. Y luego sin miramientos, estrelló el celular en una roca.
-¿Sucedió algo malo?-le pregunté suavemente, una vez que estuvo dentro.
-Nada, Pame, no te preocupes. Es solo Nessie que se puso a hacerme un drama, como siempre.
-Ah, fue lo único que pude decir.-él miró hacia la puerta y sólo dijo:
-Tendré que quedarme aquí, o de lo contrario mañana parecerás paleta. No sabes que hacer en estos casos. Mientras pon leña en el fuego, al no haber corriente eléctrica, no habrá calefacción. -le miré y obedecí, mientras él iba por la tetera y la llenaba con agua.
Al poco rato ya había oscurecido. Y él se había quedado dormido junto a la chimenea, donde estábamos sentados, cuando escuché ruidos fuera.
Abrí la puerta y la gélido del frío me golpeó como una cachetada. Caminé hacia el bosque pues una figura se movía y pensé que podía ser alguien que necesitaba ayuda. Después de varios metros de caminar y acercarme, la sombra se acercó despacio mientras un gruñido me llenó de temor… Era un lobo. Y se acercaba a mi de manera amenazadora, di la vuelta e intenté correr, pero mi pie se atoró con una raíz salida y entre la nieve no se veía, haciéndome caer en ese pozo de nieve donde me sentí como una paleta en congelador, cuando pude levantarme, escuché a Jacob corriendo al lobo, y después fue hacia mi, cargándome como si fuera una pluma, estaba completamente entumida y mojada, mi vaho salía tembloroso de mi boca que empezó a castañear con fuerza, mis piernas y mis manos se acalambraron del frío.
-Necesitas bañarte pronto.-le miré extrañada, lo único que deseaba era estar pegada a la chimenea, entró conmigo en brazos y me deposito junto a la chimenea, sin dejar que escurriera agua en la piel del suelo. De inmediato puso agua a calentar, y en minutos ya tenia mucha agua caliente, yo apenas empezaba a sentir el calor de la chimenea, cuando me levantó de nuevo, y sin delicadeza alguna, me rompió la ropa, dejándome completamente desnuda, sólo en ropa interior. Sonrojada por tal acto, y sin darme tiempo de nada, me metió a la tina. Rato después, ya estaba envuelta en dos mantas junto a la chimenea, él me trajo un té que saboreaba con delicia. Él intentaba no verme, yo me sentía abochornada. Pero empezaba a sentirme con frío de nuevo. Y mis dientes comenzaron a castañear, él volteó a verme y preocupado me empezó a frotar los brazos.
Nunca supe que sucedió, sólo sé que al segundo, él estampó sus labios ardientes en mi. Sus manos me liberaron de las mantas y pronto estábamos recostados en la piel junto a la chimenea.
Sus manos comenzaron a recorrer mi anatomia, volviendome loca de placer, gimiendo y suspirando su nombre, mientras el me apretaba entre sus brazos y su boca succionaba ávidamente mis labios.
-Pame…-susurró en mi oído.-Me estas volviendo loco, dime que me detenga, dime que no quieres que te toque.-su voz sonaba estrangulada, al parecer le estaba costando muchísimo contenerse.
-No, no lo hagas, sigue por favor…-supliqué al enorme moreno que ahora gemía mi nombre mientras se deslizaba hacia mis pechos y les prestaba total atención. Mi sujetador fue desgarrado y arrojado lejos, lo que me encantó.
-Me estás volviendo… loco…-lo que me dio risa que no pude evitar ni ocultar, él levantó su rostro moreno encendido por la pasión mientras la curiosidad lo invadía.
-Tú también me estas volviendo loca, jamás había sentido nada igual. Y para ser mi primera vez…-el abrió los ojos impactado.
-Tú nunca…-se quiso levantar pero se lo impedí abrazándolo del cuello.
-Por favor… quiero que tú seas el primero… por favor… No hay compromiso, ni te exigiré nada, sólo regálame mi primera vez.-era sincera y él lo supo.
-Gracias… Pame… espero que lo disfrutes tanto como yo… ¿sabes que desde que te vi me traes loco? Deseaba vehemente mente acariciar tu cabello negro como la noche, tus labios son deliciosos, la justa medida para mi, y tu cuerpo, ¡Joder! Esas son curvas, adoro tus curvas Pame, me estas volviendo un imbécil, sólo quiero estar dentro de ti…-y fue lo último que dijo, porque ya no me dejó pensar, embelesada con sus besos y caricias. Sus manos grandes y ardientes me arrebataban suspiros de satisfacción y locura, sus besos pródigos por todo mi cuerpo, me hacia arder de pasión. Atrás muy atrás había quedado el frío. Su cuerpo era una llamarada de pasión literal y metafóricamente hablando, lo que me impidió sentir frío alguno, afuera empezó a nevar de nuevo y con más fuerza, pero no me importaba si el mundo se congelaba, yo tenia mi propio calefactor personal.
Su atención en mis senos y mi boca me tenían extasiada. Sus manos expertas exploraron todo mi cuerpo. Y cuando llegaron a mi intimidad, creí desmayarme de placer.
Dos dedos entraron de forma suave y certera, mientras yo me estremecía de placer, su boca succionaba, lamia y mordisqueaba todo a su paso, de mi boca, hacia mi vientre.
Incrédula lo sentí dirigirse hacia mi intimidad. Y después sentí su gloriosa lengua comenzar una danza erótica que me erizó la piel de puro placer. Sentí un nudo en mi bajo vientre mientras él seguía proporcionándome un placer sin igual. Sus manos pellizcaban con delicadeza mis pezones haciéndome gemir de dicha.
-¿Te gusta Pame? Me dijo cuando me sentía al borde y el lo sabía.
-Sí, me encanta, me encanta… ahhh- lo sentí en mi entrada y sabia que ahora seria suya.
De un solo movimiento llegó hasta el fondo de mi. Sentí un poco de incomodidad, con placer. Él gimió largamente y luego me besó mientras comenzaba a moverse dentro de mi.
Quise contener el grito de placer, pero fue imposible, ya que él seguía más que gimiendo, gruñendo y eso me excitó más.
¡Jake! Más… por favor… mas
-Lo que tú ordenes Pame… mi mujer.-y comenzó a entrar más rápido en mi, mi goce y placer se incrementaban en oleadas furiosas que se iban acumulando en mi vientre amenazando explotar en cualquier momento.
-Así… Pame… siéntelo… déjame escucharte gozarlo…-entonces ya no pude más… y grité su nombre mientras mi cuerpo se convulsionaba de puro placer.
-¡Joder Pame, no puedo… contenerme más…!-y en ese momento, se tensó en mi, y sus movimientos fueron más rápidos y apasionados. Llevándome de nuevo a un océano de placer.
Quedamos laxos y felices, abrazados, mientras su delicioso calor me inundaba. Pasados unos minutos, ya había recuperado la respiración normal.
-¿Te gustó Pame?-suspiré.
-Gustarme es poco, me volviste loca de placer, muchas gracias.-él me miró entre divertido y encendido.
-Porque me das las gracias, si aún no hemos terminado, A mi mujer yo la dejo completamente satisfecha… y exhausta. Y todavía no te ves exhausta.
Abrí mis ojos con sorpresa, y él ya estaba sobre mi, entrando avasalladoramente, haciéndome caer en ese abismo de placer. Poco después, me ponía bocabajo, sus ardientes manos fueron a mis caderas, levantándolas y su pierna separó las mías. Abrí la boca para decir algo pero lo único que hice fue gemir de puro gusto y placer, me estaba tomando de manera salvaje y posesiva y me encantaba. Poco después ambos llegábamos de nuevo a la cúspide del placer.
La noche pasó rápidamente, pero no mi ansia de amarlo, y después de que amaneció, ambos dormíamos profundamente, abrazados estrechamente. Fueron tres días de intenso placer, lujuria y pasión. Que se conjugó con la tormenta. Incluso, me quedé dos días más pues no podíamos salir de la cabaña por la nieve (que bueno que no era pinocho, si no mi nariz hubiera llegado hasta Texas de la enorme mentira) cuando regresé, mis amigas apenadas querían saber como me fue, creo que la sonrisa que se había tatuado en mi rostro, era prueba fehaciente de que algo bueno me había sucedido.
Les conté sólo después de un mes. Y de recibir la invitación y el teléfono de Jake para ir a la cabaña cuando yo quisiera.
Espero te guste Pame, ya saben quien sigue:
Gissy
Mil gracias por comentar hermosas.
Besos
