Capitulo tres: Mini Jake
(Nessie P.O.V.)
Mi pequeño Jake llevaba ya un día junto a mí, él dormía plácidamente hecho bolita en el sofá de la sala, parecía que nada ni nadie era capaz de perturbar su sueño, era fantástico verlo dormir. Mi padre tocaba una melodía tranquila y pacificadora en el piano, mi mamá se encontraba haciendo mis galletas con chispas de chocolate favoritas, tía Alice y tía Rosalie habían salido de compras y mis tíos se encontraban ayudando a mis abuelos en el jardín; todo era perfecto, ya tenía a quien cuidar y a quien me hiciera compañía en esa gigantesca casa, sabía que nunca más estaría sola.
Mi cachorro había despertado, le estaba moviendo la cola a mi papá para que este lo dejara subirse a sus piernas, yo corrí hacia ellos y cargué a mi Jake para recostarlo en el sofá y luego sentarme en el banquillo del piano junto a mi padre.
Esto era algo que hacía desde que tenía memoria, sentarme junto a mi padre y tocar junto a él la misma melodía unas cuantas octavas más alta, había heredado su talento el piano así como había heredado el talento para la cocina de mi madre.
Me senté junto al vampiro al que tenía el honor de llamar "papi" y comencé a tocar aquella melodía tan conocida por mí, mi propia nana. Jake levantó su cabeza y movió sus orejas al escuchar las nuevas notas que acompañaban a las de mi papá.
Una duda asaltaba mi mente, ¿Cómo mi padre había podido escuchar los pensamientos de Jake?, yo sabía que leía mentes pero en la de mi perro solo se deberían escuchar ladridos y gimoteos, ¿Cómo pudo interpretarlos?
-Yo no hablo canino- dijo mi papá por encima de las notas del piano.
-Quedamos en que no ibas a leer mi mente- le dije un tanto enfadada.
-Lo siento pequeña, pero no puedo evitar escuchar todos los pensamientos que vienen a mi mente- dijo excusándose mi papi.
-Pero aun me queda esa duda, ¿Cómo puedes entender lo que mi perrito piensa?- pregunté dejando las teclas del piano.
-No puedo entender ladridos, ya te dije que no hablo canino pero aparte de sonidos yo también puedo percibir imágenes- dijo mi padre dejando de lado el piano también y concentrándose en mi perro.
-Vi en su mente como él comparaba tu rostro con el de una perra que tenia próximos a ella a otros cuatro cachorros iguales a él, vi como el comparaba los ojos cariñosos de su verdadera madre con los tuyos- dijo con tranquilidad mi papi.
-¡Que tierno!- exclamé mirando como mi perrito volvía a quedarse dormido sobre el sofá.
- Y vi también como él comparaba a Jacob con un perro más grande que él que lo protegía cuando aún estaba en la tienda de mascotas- expuso mi padre con cierto desagrado.
-Entonces eso era, y yo que pensaba que entendías ladridos- le dije a mi padre con un acceso de risa.
-Y hablando de ladridos, ¿en donde durmió Jake anoche?- me preguntó mi padre.
Ya sabía por experiencia propia que nada se le podía ocultar a este vampiro, así que opté por decir la verdad. –En mi habitación- dije esperando a que no hiciera más preguntas.
-¿y en que parte de tu habitación?- volvió a preguntar.
Ya me había pillado, no había cumplido mis responsabilidades con mi mascota, no le había hecho una cama, no le había dado comida de perro y no lo había cepillado.
-No preguntes lo que ya sabes- le expresé resignada.
-Entonces asumo que durmió en tu cama, se comió tu cena y ha dejado algún "regalito" por ahí- indicó mi padre, yo solo asentí con la cabeza esperando un gran regaño de parte suya pero como siempre mi mamita querida venia a salvarme de mi gruñón padre.
-Edward, amor, ella nunca había tenido una mascota antes, no sabe cómo cuidar de una, deberías apoyarla- dijo mi madre dando en el clavo.
-¿por qué no la acompañas a comprar todo lo que le hace falta para cuidar bien de Jake?- sugirió mi mami dulcemente aplacando la ira creciente de mi padre.
-Tienes razón cariño, demonios ¿Por qué eres tan encantadora?- dijo mi padre iniciando uno de esos "momentos empalagosos" con mi madre.
Ya habían empezado con sus besitos, ahora con los abrazos, con las palabras cursis, no quería verlo que seguía así que aclaré mi garganta e hice sonar las llaves de mi coche para captar su atención.
Cuando por fin dejaron toda la cursilería mi padre me acompañó a la tienda de mascotas más cercana, allí compre una cuna pequeña para perros que tenia pequeños huesitos por los alrededores, luego compré Shampoo, un cepillo y desenredante para perros, elegí también una capucha azul ya que por la condición vampírica de mi familia nos habíamos mudado a otro pueblo en el que pasaba nublado la mayor parte del tiempo y no quería que mi pequeño cachorrin se me enfermara.
También compré una buena dotación de comida para cachorros cuidando en que fuera adecuada para sus requerimientos nutricionales diarios y una correa para sacarlo a pasear, en fin, me estaba comportando como una chica totalmente responsable.
Abrí mi billetera para pagar todo con mi tarjeta pero el famoso pedazo de plástico no estaba ahí, recordé haberla guardado en la billetera de mi mamá un día que salimos juntas y yo no llevaba bolso.
Ya sabía que mi papá había visto mi irresponsabilidad en mi mente, no tuve que decirle nada, solo tuve que formular en mi mente un "papi… tu niña necesita tu ayuda".
Mi comprensivo padre sacó unos cuantos dólares de su billetera y pagó mis compras, no me dijo nada cuando salimos ni cuando íbamos en el coche, el silencio se estaba volviendo incomodo, tal vez no era "tan mujer" después de todo, podría parecer de dieciocho pero seguía teniendo el comportamiento de una niña de nueve años.
Siempre seria la niña hijita de papi y mami, pero por lo menos les demostraría que podía cuidar de un perro.
Cuando llegamos mi mamá nos esperaba en la entrada, no entendía porque se empeñaba en mantenernos afuera o hacernos entrar por la cocina.
-Bella dime que pasa porque sabes que tarde o temprano me enteraré- dijo mi padre mientras masajeaba el puente de su nariz.
-No pasa nada corazón, solo que el perro está durmiendo y ladra mucho cuando despierta- dijo mi madre nerviosa.
-Bella, hasta siendo vampira eres una pésima mentirosa- dijo mi padre haciéndola a un lado delicadamente para entrar a la casa.
Lo primero que pensé fue que Jake había hecho algún destrozo pero todo se veía en su lugar, salvo por un aroma algo extraño para mí.
Mi papá había dejado caer las bolsas mientras miraba atentamente a su piano, nada le faltaba según yo, tenía todas sus teclas y estaba todo en orden, salvo por un detallito.
Mi Jake estaba con una pata levantada orinando el preciado instrumento musical de mi papá.
-¡Esto es el colmo!, este perrucho se va ahora mismo- gritó mi padre apuntando a mi niño.
-Lo siento hija, no me dio tiempo de limpiar- dijo mi mamá a modo de excusa.
-¡Tu pequeño animal!, sabía que me darías problemas de cabeza, ¡te encerraré en el piano!- dijo mi papá agarrando a mi mascota mientras habría la cubierta del piano para encerrar a mi perro ahí.
Rápidamente corrí para rescatar a mi perro y por suerte lo conseguí, el pobrecito temblaba de miedo sin entender que pasaba a su alrededor. –Tranquilo pequeño, no conseguirá arrancarte de mis brazos- le dije a mi cachorro.
-Si quieres que se quede deberá aprender modales, deberá aprender en donde hacer sus necesidades, en donde dormir y que comer, de lo contrario lo iré a dejar con el otro perrucho- expuso mi padre enfadadísimo.
Un matiz de felicidad se sentía en el aire, mi tío Jasper venia entrando desde el jardín con algunas manchas de tierra en su rostro.
-Un Yorkshire Terrier, demasiado cariñosos, demasiado fieles y demasiado traviesos, se les debe criar con cariño pero no hay que mimarlos en exceso ni tampoco hay que tratarlos duramente- dijo mi tío mirando al perro.
-Yo puedo entrenar a Mini Jake- indicó.
-¿Mini Jake?- pregunté yo extrañada ante el apodo de mi cachorro.
-Es para diferenciarlo del otro perrucho- dijo despectivamente mi tío.
-Espero que tu le enseñes a hacer pis en donde debe Jasper, porque de lo contrario me veré obligado a conducir hasta La Push a dejar a "Mini Jake" con "Giga Jake"- expresó mi papá sin olvidarse de su enojo.
-Y ahora señorita Renesmeé Carlie Cullen Swan, hágase responsable de lo que su mascota hace y limpie lo que la bola de pelos hizo en mi piano- ordenó mi papá.
Odiaba cuando decía mi nombre completo en ese tono, siempre lo usaba cuando me regañaba.
-Si papi- murmuré antes de ir al armario de limpieza por los utensilios para desaparecer "el riachuelo" que dejó mi Mini Jake.
disculpen por la tardanza!!!!! pero tuve mucha tarea en la universidad
gracias por los comentarios!!!!!
ya saben que si les gusta el capitulo hay un botoncito con letras verdes al que le pueden hacer click
Mini Jake se los agradecerá XD
bye!
