¿APRENDAMOS?

"Por Fanny & Camili"

Capitulo IV: 13 de Julio.

(SH)

En fechas de Junio y Julio el frío empezaba hacerse presente y el sol ya no estaba siempre en lo más alto del cielo abrazando a las personas con su calor, ahora era turno de las nubes y la lluvia de vez en cuando.

Pero no era el clima su problema, en realidad, no tenía un problema en sí, nada más que cuando ella nuevamente comenzaba a caerle bien y su presencia ya no le molestaba… se arrepentía.

Sólo una semana de reposo había tenido y de eso ya hace una semana, así que los primeros días de volver a clases tuvo que ir con una muleta y Sakura, ayudándoles.

Recordaba el primer día de volver a clases luego de su reposo.

Ese día ella había llegado casi de madrugada, no tenía la menor idea de cómo ella se las había arreglado para estar tan temprano en su casa, siendo que ella siempre andaba tarde. Pero, ese no es el punto.

Había llegado temprano a casa de él, había entrado a su habitación sin siquiera tocar y cuando se dio cuenta de lo que pasaba ya estaba sentado en su lugar, dentro de la sala de clases.

Recordaba que ella había dicho algo parecido a un "Los chicos buenos no faltan al colegio".

Pero ¿Qué diablos pasaba con ella?

- Aún no entiendo como alguien de tu habilidad caiga por las escaleras tan fácilmente –le había dicho Eriol sonriendo, algo que fue extraño en ese momento, hasta donde él estaba informado Eriol lo odiaba por acaparar la atención de Kinomoto.

- Cállate –le respondió fastidiado.

No sabía que era mejor si un Eriol celoso o un Eriol amistoso, y hasta el día de hoy no podía saber.

De pronto en el rostro de Eriol se formo una sonrisa maléfica mientras se levantaba de su asiento, algo que le dio desconfianza, más al ver donde se dirigía. Cuando llego al lado de Kinomoto allá en el pizarrón diciéndole sepa Dios que cosa al oído, si tan solo pudiera caminar a gusto… ¿Y porqué quería caminar a gusto?

- ¿Entonces? –preguntó Eriol alegre mientras ambos llegaban a sus respectivos lugares.

- No lo sé –Sakura miro a Shaoran por un momento y Eriol sonrió.

- Si es por él no te preocupes, lo llevaremos con nosotros y Tomoyo también irá, será algo así como…una cita doble.

Fue con la palabra cita que a Shaoran le dieron ganas de vomitar.

- ¿Yo? –cuestiono Tomoyo llegando recién.

- Si, iremos al cine saliendo de clases.

- Yo no voy –salió de la boca de Shaoran, más molesto de lo habitual.

- Oh, si, claro que irás –dijo Tomoyo al notar que Sakura bajo la mirada triste. Se acercó a Shaoran y susurrando le dijo- Tengo el número de todas las chicas de tu Club, aún puedo mandar un mensaje con tu dirección.

- Digo ¿Qué película veremos?

Y así nuevamente él había sido víctima del chantaje de Tomoyo, pero no podía criticarle nada, le gustaba…ser chantajeado.

- ¡Li!

Pestañeo un par de veces, antes de echarse para atrás asustado y…caer de espaldas con la silla.

- ¡Oh, por Dios! Dime que estas bien –decía Sakura zamarreando de los hombros a un Li casi muerto.

- Rayos ¡Ya déjame, Sakura!

Y la castaña lo soltó, quedándose aún de rodillas en el suelo a esperar que él se reincorporara.

Shaoran se sentó en el suelo de lado, apoyando su peso en una de sus manos y con la otra sobándose la cabeza.

- Siempre causándome problemas –la miró- ¿Por qué me gritaste?

- ¡Llevaba rato hablándote! –dijo Sakura apenada y a la defensiva. Y no se tranquilizó hasta que Shaoran le dedico una sonrisa.

- Un día de estos terminarás matándome.

Y se puso de pie, para luego levantar la silla y estirar sus manos para levantar a Sakura. Ella tomó tímidamente sus manos y se puso de pie, lo miro sonrojada y se fue a sentar en su puesto.

El castaño levantó una ceja.

- Ya, si estoy bien, en serio.

Ella negó con su cabeza y la mirada gacha.

- ¿Qué sucede?

- Tu… -Sakura no sabía como decirlo, se armo de valor y lo miró a la cara – Me llamaste…Sakura…

Y Shaoran se sonrojo, fue él quien bajo la mirada esta vez.

- Lo…

-¡No! –le interrumpió Sakura, buscando la mirada de Shaoran y no hablo hasta que la encontró – Digo…no te disculpes…porque…me ha gustado –termino por decir toda roja. Shaoran boto aire.

- Está bien –Sakura lo miró desconcertada y luego de sostenerle la mirada sonrió.

- Eso significa que… ¿Puedo llamarte Shaoran?

El de ojos ámbar se limito a regalarle una sonrisa y asentir.

(YU)

Una semana, si es que no un poco más, se la había pasado evitando a Touya y hoy sus esfuerzos habían sido en vano. Touya se interpuso en su camino.

- ¿Creíste qué podías esconderte siempre de mi? –le hablo molesto.

- No sé si siempre, creo que es imposible. Pero si la mayor parte del tiempo –contesto sonriente.

- Diré dos cosas –dijo seriamente aun frente a la entrada del hospital donde ayudaban – Primera: si no quieres ver a mi hermana, por mí esta bien, es tu decisión, pero eso no será siempre, tendrás que superarlo. Y segundo: si piensas que algo como esto hará que perdamos nuestra amistad de años, olvídalo –Yukito abrió sus ojos- No te librarás de mí así como así – le sonrió el mayor de los Kinomoto – Y espero que hallas escuchado bien, porque no volveré a decirlo.

Y Yukito supo que no tenía que ir a ningún lugar, ni con sus abuelos ni con nadie.

Su lugar era ahí, junto a su mejor amigo y la familia de éste.

Además, ya había tomado una decisión y Sakura no tenía culpa de lo que él sentía y ya había escuchado una vez que la felicidad del ser amado, en parte, era también la de uno.

Sonrió y camino junto a Touya, ese día tendría una rica cena hecha por el señor Kinomoto.

(SA)

Si se ponía a pensar en la situación hace algunos meses, le parecía graciosa y algo loca. Hace un tiempo hubiera visto entre ella y Eriol una relación más que de amigos, pero hoy no.

No podía ocultar que Shaoran Li le llamaba la atención más de lo normal, siempre fue así, desde un principio. Pero no afirmaba nada. Si, le gustaba físicamente Shaoran ¿Y a quién no?, y sí, lo quería. Pero eso, nada más.

Y, bueno, quizás si le encantara esa forma de ser suya.

Todo había partido ese día, cuando Shaoran se reincorporo a la escuela luego de su semana de reposo.

Ella lo había pasado a buscar y lo obligo a asistir, además el castaño no estaba atrasado en los deberes, porque ella se había encargado de llevarle todo a tiempo.

Lo curioso vino a suceder cuando Eriol, Tomoyo, Shaoran y ella, ese día fueron al cine.

Lo recordaba.

- ¿Estás bien? –le pregunto Shaoran, quien por su pie le había pedido ayuda.

- Si, solo me distraje un poco –le sonrió Sakura- Y tú ¿Te sientes bien? ¿No te duele la pierna? –Shaoran negó seguro- Si no quieres ir, no tienes que hacerlo.

- Tengo que ir –dijo simplemente- Quiero ir- le aclaro.

- ¡Sakura, te quedas atrás! – le dijo Eriol desde adelante sonriendo.

El había estado muy extraño con ella. Y seguía estándolo. Pese a que se le acercaba mucho sentía que no era de la misma manera que antes o por lo menos no con las mismas intenciones. Era distraída, pero no tanto como para no notar el cambio.

- ¡Ya vamos! – le respondió alegremente.

Llegaron al cine y pidieron las entradas. Ya estaban cómodamente sentados, Li y ella habían quedado juntos en medio de Eriol y Tomoyo.

Recordó que la película era un tanto extraño, algo de una familia con muchos hijos, a su parecer, bastante desastrosa.

Sintió un brazo pasarle por los hombros y al voltear vio a Eriol sonriéndole mientras la atraía hacia si, pero, extrañamente, no avanzo mucho…Li, había detenido su avance y de un momento a otro ya estaba recargada en el hombro del castaño…

¿Qué diablos le pasaba?

Ahora, caminaban uno al lado del otro.

Ahora, se llamaban por sus nombres.

Ahora, eran buenos amigos… ¿No?

- Deja de mirarme, o de verdad voy a pensar que estas loquita por mi –le hablo Shaoran sin mirarla…ella que no se había dado cuenta que se le había quedado mirando desvió su vista rápidamente.

El sonrió.

- Anda, confiesa que eres una de mis admiradores –le dijo mientras pasaba su brazo por los hombros de esta – Y que estas de encubierta para sacarme información.

La castaña rodó sus ojos fastidiada pero feliz. Y le dio un suave codazo en las costillas.

- Ni loca me fijo en ti, Li.

Ambos sonrieron y él la soltó. Si, se podían llamar por sus nombres, pero seguirían tratándose por sus apellidos familiarmente.

- ¡Oh, es cierto!

- ¿Qué paso?

- ¡Que hoy me toca hacer la cena! Anda, Shaoran, date prisa.

Y Sakura tomándolo del brazo se lo llevo.

(TOM)

Iba feliz caminando.

Esas últimas semanas habían sido entretenidas, desde el día en que fueron al cine. Ese día Li había celado a Sakura sin siquiera darse cuenta de lo que hacía, y así había sido las demás veces en que Eriol intentaba acercarse de esa forma a Sakura.

Tomoyo sabía que el castaño lo hacía sin pensar y sin analizar como se veía la situación desde fuera, porque seguía negando sentir algo más que cariño –de amistad- por Sakura.

Era cómico ver todo eso, ahora entendía porque Eriol se tomaba tantas molestias con tanto gusto, a pesar del dolor que pudiera sentir al ser precisamente él quien ayudara a ese par de castaños.

- ¿Touya? –pronuncio asombrada, él jamás iba a su encuentro.

- Hola –dijo antes de darle un ligero beso en los labios, ella después de la acción miró a todos lados esperando que no hubiera nadie conocido.

- ¿Qué haces? –en realidad estaba asustada, podrían haberlos visto.

- Gracias –dijo sin más antes de marcharse y dejarla completamente petrificada.

Siguió su camino algo aturdida y a los pocos minutos alguien se atravesó delante de ella.

- Así que era por ti –dijo la mujer frente a ella, destrozada – Creo que ahora entiendo porque no decía nada.

- Yo… -era la primera vez en su vida que no sabía que decir.

La mujer frente a ella era la novia de Touya, Nakuru Akizuki, quien tenía los ojos inundados en lágrimas.

- No tienes que decir nada –le dijo triste- Sé que lo de ustedes es complicado –se callo, porque las ganas de llorar no la estaban dejando hablar- Pero…hubiese preferido que fueran sinceros conmigo.

- Yo…lo siento –bajo la amatista culpable la cabeza.

- Pero…no te odio –Tomoyo levanto el rostro rápidamente- Te odiaría si no lo quisieras…pero sé que se aman. Además, no es tan grabe, él y yo no estamos casados, en ese caso el daño hubiera sido más grande –Nakuru notó que Tomoyo quería hablar- No tienes porque disculparte, a menos que te arrepientas de algo –la amatista negó- Entonces, no te disculpes…-Nakuru no pudo seguir hablando, el llanto la invadía – Yo…debo irme.

Y Tomoyo se quedo mirando la figura de Nakuru…le partía el alma verla así, pero en el fondo de su alma estaba tranquila, ya no la seguirían engañando.

Agacho la cabeza, luego de un rato tomo aire y miro el cielo.

"Nakuru…ya sabía la verdad"

Siguió, lentamente, caminando a casa.

(ER)

Sabía que no era el único en notar el cansancio que mostraba la castaña por estos días.

En clases estaba distraída, casi dormida. En recreos estaba, literalmente, dormida.

Pero ella nada decía, nada más respondía con un estoy bien o un no se preocupen, pero él si se preocupaba; le afectaba lo que a ella pudiera pasarle.

Ese día al igual como estaba sucediendo toda la semana Sakura dormía sobre su pupitre, apoyando su cabeza en sus brazos.

Tuvo la intención de acercarse, pero Li Shaoran se le adelanto…mostró en su perfecto rostro una sonrisa melancólica, le dolía la situación, a pesar del tiempo, a pesar de entender las razones, a pesar de haberse resignado –en parte- y a pesar de todo…sólo dolía.

- Sakura – escucho por décima vez al castaño llamarla.

- Sólo un rato más, papá –respondió Sakura aun dormida y volteando su cabeza, dejando ver su castaña cabeza.

Sin poder evitarlo, sin querer contenerse, se acercó a Sakura y a pesar del ceño fruncido de Shaoran acerco su boca al oído de Kinomoto.

- Despierta, pequeña Sakura –y beso su mejilla.

Como sabía la reacción que tendría eso en ella, se alejo de inmediato, evitando de ese modo que al levantarse la castaña se golpearan ambos.

Sonrió con gusto al ver el sonrojo con que Sakura se puso de pie y la timidez que apareció en sus ojos cuando se cruzo con los azules suyos.

Se dio vuelta y poso una de sus manos en el hombro de Shaoran, quien estaba notoriamente molesto.

- Haber si aprendes como despertar ángeles, amigo.

Ignorando el enojo en los ojos ámbar se alejo de allí lo más rápido posible, no quería ser víctima de los celos del chino.

"Tampoco del desamor"

Y no se quedaría a la tortura, por llamarlo de algún modo.

Caminaba a casa con la cabeza gacha y la sonrisa borrada, su corazón aún latía, pero ya no por amor, si no, por sobre vivencia.

De la ida al cine las cosas se habían tornado más difíciles para él.

Debía morderse las ganas de abrazarla. Intentaba todas las noches nunca olvidar el sabor de los besos de Sakura. Añoraba poder seguir sintiendo el olor a flores de estar junto a ella. Imploraba jamás dejar de sentir la sensación de esconder la cara entre su cuello y su hombro… pero con el paso de esos meses le era casi imposible, recordaba todo perfectamente junto a ella, cada momento, cada conversación, cada roce, cada caricia, cada sonrisa, pero la sensación real de esos momentos iba desapareciendo y dolía, sólo quienes había pasado por eso sabían cuanto dolía.

Lo único que lo mantenía atado a seguir luchando contra caer derrumbado era el brillo que había en los ojos de Sakura, un brillo especial que vio en ellos el primer día que se decidió a arreglar sus problemas con Li y ser su amiga a toda costa.

Notaba que Li le entrego a Sakura lo que ningún hombre había despertado en ella, porque ni él la estaba buscando ni ella lo estaba esperando.

Y ésa, era la formula perfecta.

(SA)

Eran cerca de las once y media de la noche, sus ojos se estaban cerrando solos, pero nada se interpondría en su objetivo final.

Lo lograría y nada más faltaba un par de detalles para el toque final.

Al rato, sonrió feliz alzando entre sus manos lo que acababa de terminar, para luego bajar hasta su pecho y abrazarlo.

- Al fin he terminado –sonrió.

Se levanto de la alfombra de su pieza y se acercó a su escritorio, tomo de allí un pequeño bolso de regalo donde metió lo que había estado haciendo.

Miro la hora, faltaban quince para las doce de la noche.

Miro el calendario: 12 de Julio.

Miro el grabado al reverso de la gargantilla: 13 de Julio.

No podía ser otra fecha.

Si, tenía dudas, por lo que supo, gracias a la madre de Shaoran, que la cadena era un regalo que dejo el padre de Shaoran al mismo.

Al principio sintió algo de pena, de vergüenza por tener algo tan valioso para él en su cuello, pero la calidez con que la madre de Shaoran la miraba le dio un poco de confianza, sentía que le había agradado a aquella mujer, pero de todas forma se sentía algo culpable, quizás a la señora Ieran le diera nostalgia que su hijo se desasiera de aquel recuerdo tan valioso, tanto para ella como esposa. como para él como hijo.

Es por eso que no se atrevió esa vez a preguntar si realmente la fecha del reverso era el cumpleaños de Shaoran o alguna otra fecha especial…temía, sinceramente, estar equivocada, pero desde el preciso momento en el que empezó a tejer la bufanda que le regalaría a Shaoran por motivo de su cumpleaños, había pedido a los Dioses y hasta el mismo papá de Shaoran que esa fuera la fecha.

Pensó en algún momento preguntárselo a la madre de Shaoran, pero luego le dio pena, así que al final desistió de hacerlo y se atrevería a tomar el riesgo de equivocarse, ya luego pensaría que decir si metía la pata.

Entonces, rogando una vez más a los de siempre que el día siguiente fuera el cumpleaños de Shaoran, se metió a la comodidad de su cama y se durmió de inmediato.

"Pero algo me decía que no estaba equivocada"

(SH)

13 de Julio, 18 años, cumpleaños, fiesta, regalos, abrazos, alboroto.

Debía confesar y confesarse a si mismo que no estaba hecho para esas fechas. No era que no le gustara cumplir años, porque ese es el día en que eres el centro de atención, tienes lo que quieres y hasta puedes regodearte pidiendo algo especial de almuerzo, de once o, quizás, una salida con los amigos de día o de noche.

Pero, sabía que era en esas fechas en que sus hermanas, su madre, su prima, su abuela y cuanta mujer de su familia se volvían locas celebrando el cumpleaños del único varón de esa familia.

Agradecía mentalmente estar en Japón, donde el único alboroto que se pudiera ocasionar sería el de su madre y…

"El teléfono, claro" Suspiro derrotado, ni la distancia lo salvaba.

Como sospechaba que era para él bajo rápidamente a contestar.

- ¿Si? Habla Li

- ¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS SHAORAN!!

El castaño no pudo más que alejar el aparato de su oído al escuchar semejante grito de las mujeres al otro lado, ¿Es qué no podían saludar de a una?

Cuando se hubo escuchado el silencio en el teléfono lo acercó a su oído. Quien hablaba era su prima Meiling.

- ¿Cómo estás Shaoran?

- Muy bien gracias.

-¡Oh, pues no sabes lo que es tenerte lejos para esta fecha! –dijo con un tono de tristeza.

Al castaño le salio una gran gota en la cabeza.

- Si…ya lo creo –soltó sarcástico, agradecía conciente, por primera vez, estar en Japón.

Luego de que hablaran de cosas triviales, de los planes para el día y otras cosas, hablo con cada una de sus hermanas y su abuela. Al colgar, suspiro.

- Muy feliz cumpleaños, hijo –dijo su madre para luego abrazarlo.

Le entrego enseguida un sobre sellado.

- ¿Qué es? –pregunto curioso.

- Ábrelo.

Shaoran hizo lo indicado, abrió con cuidado el sobre y saco su contenido, unos cuantos papeles, miro extrañado a su madre, con duda, ella sonriente le indico que leyera.

A medida que leía se iba sorprendiendo y pasaba la vista de los papeles a su madre y de ésta a los papeles.

Siguió leyendo.

- Esto significa…que… - su madre asintió.

Y Shaoran sonrió sin salir de su asombro.

- Ven, vamos a tomar desayuno o llegaras tarde a la escuela.

Salio a paso lento de su casa, no iba con tiempo de sobra, pero sabía que Sakura nunca salía temprano y siempre terminaba esperándola en el mismo lugar donde se separaban. La veces que se demoraba mucho nada más empezaba el camino a la escuela, al rato ella lo alcanzaba.

Cual fue su sorpresa cuando vio en el lugar de encuentro una figura que reconocía bastante bien. Estaba de espaldas así que ella no le veía, su pelo castaño debajo de los hombros bailaba con el viento al igual que la falda del uniforme.

No pudo ni quiso reprimir esas ganas de observar sin descaro las piernas de Sakura.

No podían crucificarlo, era hombre, joven y con hormonas. Y Sakura era mujer, bonita y deseable…condenadamente, deseable.

Su piel era de un blanco normal, más clara que la de él, pero más oscura que la de Tomoyo. Tenía una estatura perfecta para él, le llegaba por la nariz. Su pelo castaño combinaba perfecto con las esmeraldas de sus ojos. Su sonrisa era encantadora y contagiosa. Su cintura era marcada. Sus piernas torneadas.

Si, Sakura Kinomoto, era deseable para él.

Llego tras ella y tapo sus ojos con sus manos y percibió el escalofrió que provocó en la castaña.

- Sha…Shaoran –dijo mientras subía su mano derecha a las manos de él.

El contacto fue agradable para ambos. Pero no le destapo los ojos.

- Anda, si ya se que eres tú.

- Bien, bien –dijo resignado – Tu ganas.

Saco sus manos y se colocó al lado de ella.

- Buenos días.

- Buenos…días –y desvió su mirada, él frunció el ceño.

- ¿Sucede algo? –pregunto, Sakura negó enérgicamente con la cabeza - ¿Segura? –insistió Shaoran.

El castaño la conocía, Sakura estaba nerviosa por algo.

- Yo… -empezó a decir Sakura, pero no termino la frase.

- Tu… - le animo él.

Sintió cosquillas en su estómago, algo se apretó en su pecho y su corazón se acelero cuando la mirada verde de Sakura se clavo penetrante, como nunca, en los ojos ámbar de él.

- Shaoran yo… -dijo aun con la mirada en él y con sus mejillas adquiriendo un sonrojo casi invisible, un sonrojo perfecto.

- Sakura, entrarás a preocuparme, habla de una vez.

- Tu… -cerró los ojos por unos segundos que parecieron eternos y los abrió - ¡FELIZ CUMPLEAÑOS, SHAORAN!

Termino por medio gritar y estirar sus brazos con el paquete que traía, desviando la mirada y cerrando los ojos.

Él, perplejo, no reacciono. No dijo ni hizo nada.

Y Sakura supo que había metido la pata.

Shaoran vio como ella bajaba las manos, volviéndolas al lugar donde estaban antes y escondiendo su cabeza hablo.

- Sabía…-más las palabras seguían no queriendo salir.

Sakura gruño un poco y se armo de valor mirándolo a la cara.

- No tenía la seguridad de que fuera hoy, pero era la única fecha que tenía que podía ser, así que como no quise asegurarlo con tu madre me dije que no podía tener tan mala suerte como para que hoy no fuera…sin embargo, me equivoque. Lo sien…

Y no pudo seguir hablando.

Ni pensando, ni respirando.

Incluso, juraría que su corazón y el tiempo se detuvieron.

Porque…

"La bese como no sabía que tenía ganas de besarla"

"Y juro… que no pararía de besarla si se pudiera"

Nuevamente Camili al mando.

Hola, aquí estamos puntuales en día Lunes. La verdad Fanny había planeado que este capítulo se subiera el 13 de Julio, es decir, el próximo lunes, pero ella saco mal los cálculos y pues correspondía hoy subir este, jejeje (me reí ante su frustración, la verdad) Pero era eso o subir el capítulo la próxima semana y eso ustedes no lo querrían ¿Verdad? En fin, vamos al capítulo.

¿Les gusto? ¿Esperaban algo más? ¿Algo menos? No sé, cuéntenos, ADORAMOS sus comentarios, así que si se animan a dejar serán bien recibidos… sé que no hemos respondido a ellos, pero eso se debe a que con Fanny no nos hemos puesto de acuerdo para responderles, sin embargo, LOS LEEMOS TODOS, no duden de eso.

Muchísimas gracias. Y recuerden comentar.

¡Ah, si! Fanny dice: ¡¡Somos las primeras en felicitar a Shaoran!!

Jajajaja ¿Ven? Esta tan frustrada la pobre, ;D.