¿APRENDAMOS?

"Por Fanny & Camili"

Capitulo XIII: La vida continua.

(SH - POV)

Sin duda los últimos meses sin ella habían sido eternos. Pero entre la universidad y la empresa he podido no pensar demasiado en ella, porque cada vez que lo hago termino enojado; frustrado.

Salí detrás de Sakura ese día que decidió terminar conmigo…es cierto: no reaccione a tiempo, pero reaccione, porque la amaba demasiado como para permitir que me mandara al diablo.

La sigues amando.

Si, pero ese no es el punto.

Llegue minutos después al aeropuerto. Corrí a su encuentro. Cuando la vi siendo arrastrada por Tomoyo mi corazón se aceleró, me detuve y contuve la respiración. Anduve dos pasos y me volví a detenerme.

Se había reunido con Hiraguizawa. Y ese día, más que nunca, odie al inglés… ¡¿Qué se supone que pensara?!

Bingo.

Me dejo a la primera oportunidad que le di para poder hacer su vida junto al inglés.

Apreté los puños, di media vuelta y volví a casa confundido.

Cuando llegue a casa me encontré con la sorpresa de que mi abuela me había comprometido con esa…mujer.

No haciendo gala a los buenos modales que desde pequeño se me inculcaron miré enfurecido a mi abuela.

¿Qué Lia se casaría conmigo por qué Sakura había desistido de la prueba?

Já, ¡Al diablo!

Tome a Lia del brazo y la saque de la casa, dejándole bien claro que no quería volver a verla jamás. Si alguna vez me confundió es porque fui un idiota. Y desde un principio debí sacarla de mi casa. Pero soy hombre y cometo errores.

La saque y cerré la puerta. Luego pasé junto a mi abuela y le dije:

- Si mi mujer no es Sakura, no será ninguna.

Ahora, a varios meses de lo sucedido he llegado a pensar que fue bueno para ambos el separarnos. Yo ya conozco de arriba abajo todo lo que mi padre me dejo. Entré a la universidad a estudiar Ingeniería Empresarial, necesario para el rubro del negocio de la familia, en mis estudios voy avanzando favorablemente…

Aunque, si soy sincero…la extraño.

Sólo Dios sabe cuanto.

He reservado más de una vez boleto a Japón, pero siempre termino cancelándolo o ya en el aeropuerto a punto de abordar…doy marcha atrás…todo por miedo a llegar a Japón y verla con…Hiraguizawa. O cualquier otro.

Cobarde… Si.

Idiota… También.

Y era cierto que prefería vivir en la incertidumbre que darle frente a la realidad. Me encerré en el trabajo y en el estudio, porque era la única forma de sentir que separados estábamos mejor y que no iba a Japón, porque estaba haciendo cosas importantes.

¿A quién engañas?

Sólo a mí ¿No?

Si.

Sonreí de medio lado y cerré los ojos intentando recordar la risa de Sakura.

"No se me hizo para nada complicado"

(SA – POV)

- No, no, no.

- ¡Pues no me interesa, Kinomoto! Lo prometiste.

Mire a Tomoyo con los ojos entrecerrados, ella me sostuvo la mirada.

- ¡Pero me engañaste!

La vi negar con la cabeza.

- Para nada. Dije: "Sakurita, ¿harías algo para mí?" –volvió a repetir lo que hace dos minutos me había dicho.

Y tenía razón –en teoría- no me había engañado.

- Debí suponer que lo que me pedirías iría en mi contra –bufé cruzándome de brazos.

- Yo no entiendo que tanto te quejas –repuso ella- ¡No es nada del otro mundo!

- ¡Pero yo no estoy hecha para eso!

- Tienes un encanto natural, querida.

Suspiré cansada. ¿De qué me valía seguir discutiendo?

De nada.

¡Exacto! De nada. Mejor y para mí empezaba a verle buena cara a todo el asunto, si no, la única perjudicada iba a ser yo.

Me senté en la cama de Tomoyo y la miré de reojo.

- Está bien. Tú ganas –cedí.

- ¡Siiii! –saltó emocionada y me abrazó – Muchas gracias, Sakurita.

- Pero no vuelvas a hacerme algo así.

- Pero es que… -empezó a colocar la cara del gato con botas de Shrek- Tú sabes que no podría confiar en nadie más algo tan importante para mi.

Rodé los ojos.

- Podrías confiarlo en una modelo profesional –repuse.

Ella chasqueó los dientes y se paro.

- No seria lo mismo. Sabes de antemano que desde pequeñas siempre he diseñado para ti. Así que no vengas con pavadas. Siempre que yo tenga una exposición harás tú de modelo.

- ¿Todos los años que dure tu carrera? –me alarme.

- Y más –sentenció dándome a entender que la conversación quedaba ahí.

De pronto sonó mi teléfono, miré la pantalla y sonreí.

- Hola, Eriol.

- Hola, pequeña ¿Cómo estás?

Suspiré derrotada.

- Tomoyo ganó el estúpido concurso de mejor diseñador de la universidad –la aludida me miró con odio- Y será ella quien represente a nuestra universidad en las "ligas mayores".

Escuché la agradable risa al otro lado del teléfono y me sonroje…me agradaba.

- Pues eso es una buena noticia…-yo bufé, él pareció meditar un momento- ¿Te obligo a ser su modelo?

- Si y todo contra mi voluntad.

Eriol volvió a soltar una carcajada…y era, condenadamente, agradable.

- Tranquila, pequeña, lo harás bien.

- Jamás he modelado –noté la ceja levantada de Tomoyo- Bien –cedí- Si lo he hecho, pero siempre en actividades menores en el colegio y el resto de las veces obligada por Tomoyo.

- Dile a Eriol que llame luego, debo probarte algunos trajes -interrumpió de pronto mi amiga.

- Ya escuche –dijo Eriol- Bueno Sakura, suerte- se escucho entretenido, volví a bufar- Te quiero. Nos vemos.

- Yo también, hasta pronto.

Colgué la comunicación y Tomoyo me jaló.

Estuve todo el día entre medidas, telas, agujas, espejos.

Si… a veces detestaba ser amiga de Tomoyo Daidouji.

Pero no podía negar que siempre intentaría hacerla feliz y ayudarla en sus sueños.

"Ella siempre había querido ser una gran diseñadora y lo estaba logrando desde su primer año de carrera"

(YUE)

El cielo estaba celeste, sin nubes. El sol alumbraba tranquilo y una agradable brisa se levantaba.

El joven Tsukishiro estaba escribiendo algunos pensamientos en un cuaderno sentado en las ramas de un árbol del parque.

Dejo de escribir y miró el horizonte a nada en particular.

Empezó a recordar la conversación que pocos días antes había tenido con Nakuru.

La vida de todos había cambiado mucho.

Por extraño que se viera, él y Nakuru hace algunos meses habían empezado a tratarse y se dieron cuenta que se llevaban demasiado bien en más de algún aspecto.

Ella superó lo de Touya y él lo de Sakura.

Y sonrió ampliamente, apoyo su cabeza en el tronco y cerró los ojos.

La vida continuaba.

Sakura había entrado a la universidad convencida de estudiar Derecho, cuando había informado aquello nadie la tomo en serio, pero no porque no la creyeran capas, si no, porque nadie nunca imagino a Sakura estudiando una carrera tan distinta a lo que ella en esencia era. Pero se veía la decisión en sus ojos desde el primer día y sabía que le estaba yendo de maravillas.

Tomoyo había entrado a la misma universidad pero a estudiar Diseño de Vestuario, nadie se sorprendió cuando las primeras clases Tomoyo ya era conocida por todos por su tremendo talento. Incluso había ganado fácilmente el concurso de diseñadores de la universidad y sería ella la que representaría a la facultad en las competencias contra las otras universidades de este y de otros países.

Eriol había decidido quedarse definitivamente en Japón y entró a la universidad estudiando Ingeniería Industrial, algo de su rubro, para seguir manejando los negocios de su familia y su futura herencia. Sabía que su interés por Sakura persistía y al parecer volvía a construir lo que perdió cuando el joven Li –hace ya algo más de un año- había llegado por primera vez a Japón.

Sonrió, porque sinceramente se alegraba por ellos.

Touya ya tenía su título de Doctor –al igual que él- y había decidido trabajar en la clínica de la universidad, sonrió recordando como también a él lo metió en eso. Todo para poder cuidar a Tomoyo y a su monstruo. Había cosas en él que ya no cambiarían y su sobreprotección era una de ellas. Pero no se quejaba, ambos estaban bien en esa clínica. Además disfrutaba mucho cuando Sonomi llegaba de vez en cuando hacer su visita de inspección por si Touya engañaba a su hija con alguna enfermera. Sonrió. Ese par se habían aceptado en silencio, pero su relación seguía siendo la de un tira y afloja.

Nakuru se había graduado en Ingeniería en Construcción, destrucción, pensó divertido. Y ya trabaja en una importante constructora de la ciudad. Ya había superado lo de Touya y ya había empezado a rehacer su vida…con él, con Yukito Tsukishiro.

- ¡Hey, amor!

Sintió de pronto. Sonrió. Pero no se movió.

A los segundo sintió una piedrita en su brazo. Negó con la cabeza y miró el suelo.

Nakuru estaba con los brazos cruzados y su ceño fruncido.

- ¡Llevo rato llamándote!

El sonrió amable, tomo sus cosas y bajo de un salto.

Ya frente a la peli castaña le dio un beso corto.

- Lo siento. Estaba pensando.

Ella rodó los ojos. Y lo agarró del brazo.

- Ya, vamos de una vez que muero de hambre.

Asintió levemente y entrelazo su mano con la de ella.

Si…

"Me gustaba esta nueva vida"

(TOM – POV)

Estaba contentísima.

Chillé de felicidad cuando volví a la mesa con mi trofeo en la mano.

Já, Tomoyo Daidouji es grandiosa.

- Felicidades, hija –dijo mi madre una vez me senté.

- Ahora representaré a nuestra universidad fuera del país. A los 5 primero lugares no llevan a concursar fuera.

- ¿Cuál será la sede este año?

Preguntó mi madre…tragué seco. No quería aún informales.

- China –dije por lo bajo, pero Touya me había escuchado.

Volteó serio a mirarme.

- ¿Sakura lo sabe? –pregunto suspicaz.

Negué con la cabeza. Acentuó la curvatura de sus cejas.

- Te matará.

Me sentenció para luego apartar la mirada.

¡Condenado Touya!

Ya suficiente tenía yo con saber que posiblemente Sakura me mandara al demonio y tuviera que buscar otra modelo que me acompañara a China, como para que él me de menos esperanzas al respecto.

- Kinomoto tiene razón, hija –oí decir a mi madre.

La miré sorprendida. Ella sabía todo lo que paso en China, al igual que el padre de Sakura. Además todos habíamos pasado el proceso de dolor con mi prima.

Bingo. ¡Eso: échenle porras a Tomoyo!

Por suerte éramos los tres en la mesa. El señor Fujitaka y Eriol andaban en camarines salvando a Sakura del público. Touya no había ido por salvarme a mí del público. No había alma que se me acercara cuando Touya estaba cerca.

Pronto la vi venir. Ya se había cambiado y se había puesto el vestido que le deje para la ocasión, sencillo, pero elegante. Y al igual que el resto de las tenidas, se le veía divino.

Touya me miró de reojo cuando los tres que faltaban hubieron llegado a la mesa.

- ¡Felicidades, Tomoyo!

Chillo Sakura feliz y me abrazo. Luego tomo asiento, entre Eriol y el señor Fujitaka.

- Sin ti no lo hubiera echo, amiga –le dije sincera.

Ella sonrió apenada.

- Muchas felicidades, Tomoyo.

Sonreí amablemente al señor Fujitaka.

- ¿Y ya ha terminado todo, cierto?

Pregunto Sakura esperanzada.

No me atreví a negar de inmediato.

Miré a Eriol que torció el labio en una mueca disgustado. A diferencia de Sakura él había leído todos los folletos e indicaciones. Sabía a donde iba a ir yo si ganaba este concurso.

Luego miré a Touya…bien, deje de mirarle.

Baje la mirada y suspire.

- La verdad Sakura…

Pero me interrumpió la voz del animador y ya luego sirvieron la comida y el ruido de la gente se hizo presente en la cena.

Agradecí mentalmente.

"¿Estaría dispuesta Sakura en volver a China luego de casi diez meses?"

(ER – POV)

Habíamos –luego de la cena del triunfo de Tomoyo- ido a celebrar a un pub, como Dios manda.

Touya estuvo toda la noche con un humor de perros con eso de que Tomoyo y Sakura atraían a cuanta mirada masculina había en el local. Y otras tantas femeninas.

Miré el reloj de mi muñeca. Las 4:45 a.m.

Touya me había encargado a Sakura, porque él se iba a dejar a Tomoyo a su casa.

Si, seguro. Esos dos se habían ido a celebrar en privado.

Pero de eso ya hace una hora y con mi pequeña queríamos seguir celebrando, así que nos quedamos sólo un rato más en el pub bailando y luego –que unos tipos se pusieran a pelear- decidimos venir a mi casa.

No habíamos bebido mucho. Dos o tres vasos a lo mucho.

Estábamos ambos recostados en el sillón. Y ella reía de buena gana.

- Ya, en serio, detente.

Rodé los ojos.

- No he dicho nada.

Y a ella le volvió el ataque de risa. Lloraba de tanto reír.

Luego de unos minutos se tranquilizó.

- ¿Y por qué más celebraremos?

Pregunto suspicaz. Alcé una ceja.

- ¿Qué?

Preguntó extrañada.

- Te ves preciosa.

Sonrió y me robo un beso corto en lo labios.

- Ya lo sé –dijo autosuficiente, tomándose el último sorbo de su vaso.

Luego lo dejo en la mesa de centro, junto a mi vaso ya vacío y se puso de pie. La mire. Me agarró de la mano y me tironeo.

- Anda vamos, que tengo sueño y mañana debo ir a la universidad a preguntar por unas notas.

Cedí ante su pedido.

Ella solita me dirigió a mi cuarto y se tiro de guata en mi cama.

La mire…se veía…exquisita.

Se aferró a la almohada.

- Tu cama es cómoda.

Soltó suavecito con los ojos cerrados.

No reprimí las ganas de acercarme y besar su mejilla. La vi sonreír.

Se dio media vuelta y quedo de espalda. Frente a mí.

Me miró directo a los ojos, entreabrió los labios y su respiración se agito un poco.

Poco a poco acerco su rostro al mío. Me beso, sólo un roce. Luego ambos cedimos y nos besamos.

Posó sus manos en ambos lados de mi camisa y me atrajo hacia ella, incitante.

Gemí ante el contacto.

(SA – POV)

No analizaba mucho lo que estaba haciendo… o lo que quería hacer.

Simplemente me deje llevar por lo que me nació hacer.

Eriol ya había acomodado una de sus piernas entre mis piernas. Y yo una de las mías entre las de él. Nos besábamos. Y empezamos una vez más ese juego peligroso.

Hace dos o tres semanas habíamos llegado a esta clase de caricias. Pero nunca habíamos llegado a más.

Paso su mano por mi muslo mientras mordía mi cuello. Mi vestido le daba facilidades que su traje a mi no me daba.

Metí mis manos bajo su camisa y acaricie su espalda de arriba abajo.

No estaba segura de si quería hacerlo…bien, si quería, de lo que no estaba segura era de si debía.

No lo había echo con nadie más que con Shaoran. Y la verdad es que sí me daba un poco de vergüenza empezar de cero, porque para mi no era un asunto de saciar la pasión y ya. Y sabía que para Eriol tampoco.

Solté un gemido cuando bajo el cierre de la espalda de mi vestido solo lo necesario para poder bajar lo tirantes y dejar mis pechos al descubierto.

Eriol sabía que yo no era virgen, antes de que yo decidiera que no se volviera hablar de Shaoran ya habíamos hablado del tema.

Hace unos cuatro meses teníamos esta relación sin nombre, por decisión mía. Pienso que de formalizar la relación…la marchitaríamos. Quizás sea estúpido. O como dice Tomoyo quizás sea mi subconsciente que me quiere decir algo.

Y no me interesa descubrir que es.

Ahogué un gemido cuando agarró mis labios de improviso. Le devolví el beso.

Fruncí el ceño cuando empezó a bajar la intensidad del beso. Pronto se separo y apoyo su frente contra la mía. Tenía los ojos cerrados. No llevaba puesto sus lentes.

- Ya, pequeña –dijo con la voz entrecortada.

No le entendí.

No querías entenderle. Sabías que él detendría la situación una vez más.

Lo besé. Abrió sus ojos y sonrió, me devolvió el corto besos en los labios he hizo ademán de querer ponerse de pie.

Lo aferré contra mí. Se dejo caer sobre mí.

- No me dejes.

Le dije sin pensar. No sé que cara habrá puesto, porque al abrazarlo su cabeza quedo medio apoyada en la almohada y la mía en su hombro. Pero si sé que se tenso.

- No lo haré.

Negué con la cabeza.

- Ahora…no me dejes.

Al parecer entendió el mensaje, porque apoyando ambos brazos sostuvo su peso para poder mirarme a la cara, pero sin separarnos.

- ¿Qué estas queriendo decir?

Lo mire sonrojada.

- Yo… -aparté la vista, la posé en su pecho. Luego volví a subirla- Yo quiero… -me mordí el labio ¿Me haría decirle?

Habíamos quedado que cuando yo estuviera lista, lo haríamos. Se supone que estaría lista cuando olvidara a Shaoran.

¿Lo olvidaste?

No.

¿Entonces?

No lo sabía. Sólo quería dejar de tener algo en mí que sólo fuera de Shaoran.

¿Por despecho?

¡No!

¿Por qué, entonces?

¡No lo sé! Solamente…quería…

- ¿Estas segura, Sakura?

Pregunto Eriol acariciándome la mejilla.

Lo mire insegura. El sonrió. Sus ojos azules eran aun más azules sin los lentes.

- ¿Aun lo amas?

Aparte la vista.

¿Amas a Shaoran?

Yo…

¿Lo amas?

Si… ¡Pero también a Eriol!

¿Cómo?

Son…dos amores distintos.

Tragué en seco.

- Y por mí ¿Qué sientes?

- Es algo muy cercano…también podría ser amor.

- Si –me concedió- También podría, pero… ¿Lo es?

Asentí. Amaba a Eriol, no igual que a Shaoran. Pero lo amaba.

- ¿Puedes amar a dos personas a la vez?

Me oí preguntándole de pronto. Me arrepentí de inmediato, pero cuando vi su semblante pensativo, me relaje.

- Es una situación extraña –partió diciendo- Y no sé si pueda darse concretamente –puse cara de duda- Digo, que puedes amar a uno locamente y siempre será el amor de tu vida y al otro ocasionalmente, por decirlo de algún modo.

No entendí, así que fruncí el ceño… ¿Qué era eso de amar ocasionalmente?

El soltó una suave carcajada.

- Con ocasionalmente me refiero que lo amas porque las cosas así se dieron, por el momento. Por las situaciones, por el agradecimiento. Por el sentimiento anterior.

Curve mi labio en una mueca extraña, o yo era tonta o Eriol no se estaba explicando.

Se separó de mí y se colocó a mi lado, atrayéndome hacia él. Deposite mi cabeza en su pecho y con su mano acarició mi cabello. Aproveche de acomodar mi vestido, pero el cierre quedo igual.

El puso su otra mano tras su cabeza y jugué con los botones de su camisa.

- Tú siempre me has visto como más que un amigo.

Asentí.

- Y las cosas hoy se están dando.

Si.

- Pero Shaoran fue ese amor que tú querías para toda la vida y ningún otro amor ocupara ese lugar.

Fruncí el ceño ¿Qué significaba eso?

Moví un poco mi cabeza para poder mirarle.

- Eso no me suena nada alentador –le confesé.

Soltó una carcajada. Y siguió acariciándome. Volví a acomodar mi cabeza como antes.

- Pero puedes tener otro.

Bien, ahí se escuchaba mejor la cosa.

- Aunque nunca será tan intenso como el de él…

- Pues si te pasas la vida comparándolos –le interrumpí.

El se movió para darme a entender que quería verme la cara, se lo concedí.

- No se trata de eso.

- Pero a la larga es eso –le dije suspirando.

Luego me separe de él, sentándome en la cama. A los segundo hizo lo mismo.

Jugué con mis manos.

Y lo miré.

(ER – POV)

Me miró fijamente, decidida.

Y en esa posición: sentada junto a mí, con el vestido desordenado, su cabellera castaña cubriéndole los hombros con una graciosa caída, sus labios entreabiertos y sus esmeraldas brillando. Me hicieron desearla…Y la deseaba…con todas mis fuerzas.

No controle el impulso de tomarle la cabeza con la mano y acercarla para besarla apasionadamente.

La recosté y me acomode entre sus piernas.

Poco a poco subí su vestido hasta la altura de su cintura.

Ella se aferro a mí.

Si ella no me detenía, yo no lo iba hacer. Y poco me importaba que aun amara a Shaoran Li.

Quizás era la hora, quizás las copas, quizás el momento.

Daba igual…lo disfrutaba.

Desabrocho mi camisa y la tiró lejos. Pronto desabrochó mi cinturón y dejo abierto mi pantalón.

Luego subió sus manos por mi pecho y alzó sus caderas.

Gemí.

La bese y tome su vestido para sacárselo al fin, fue a parar junto a mi camisa.

Sakura era preciosa.

Yo no era virgen…ella tampoco. Pero me sentía tan nervioso como si fuera la primera vez, de ella o mía. No quería hacerle daño.

Necesitaba saber que ella estaba segura.

- Sakura… - la llame cuando sólo nos cubría la ropa interior inferior.

Ella abrió los ojos, que brillaban de deseo. Me mordí los labios.

- Si… -soltó en un suspiro.

- ¿Estás…?

Pero me tapó con una de sus manos los labios y negó con la cabeza.

- Sólo… -me miró intensamente.

Y me besó.

sólo…me deje llevar.

Cuando estuvimos al fin desnudos uno frente al otro me acomodé mejor entre sus piernas, la miré a los ojos. Pero cuando empecé a penetrarla me abrazó por los hombros y escondió su rostro entre mi hombro y cuello.

Dude si continuar, pero ella alzó sus caderas haciéndome entrar más en ella.

Supongo…

"Que ya no había vuela atrás"

(SA)

Se dejo llevar por el momento.

No era que lo hiciera sin pensar.

Amaba a Eriol de una forma, pero en el acto iba envuelto no solo ese cariño, también iba la ansiedad de sentirse querida, las ganas de borrar las caricias de Shaoran, la tristeza de no poder entregarse por completo.

Iba todo en ese acto…lo bueno y lo malo.

Cuando el placer empezaba a llenarle a ambos alzó por última vez su cadera y llego al ansiado clímax. Eriol la embistió una dos veces más y sintió que él también llegaba, dejándose caer sobre ella.

Ambas respiraciones estaban agitadas.

El inglés antes de salir por completo de ella le beso la frente y se coloco a su lado.

Ella se acomodo en su pecho y los tapó a ambos con la delicada sábana. Notaron que empezaba a amanecer.

- Te quiero, pequeña.

Soltó el de ojos azules dejándose caer al sueño y cesando la caricia que propinaba al cabello de Sakura.

- Yo también…

Soltó sincera la castaña y se mordió el labio.

Suspiro y cerro los ojos con fuerza.

Pero…

"No como tú te mereces"

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Agente (al mando): Por razones que casi no merecen explicación, Fanny y Camili no aparecerán en la publicación de este capítulo. Por decisión mía –ya que la madre de cada una me las encargo- están ocultas donde sólo yo sé. No saldrán, les repito. Mandan a decir si que esto es una especie de venganza por el rapto de Fanny, aunque yo pienso que esto es como meterle más leña al fuego, pero ellas son las autoras; me limito a protegerlas.

Agradecen a cada uno de ustedes, incluso a aquellas lectoras raptadoras de autoras.