¿APRENDAMOS?

"Por Fanny & Camili"

Capitulo XIV: Nueva vida.

(SA – POV)

Mi celular empezó a sonar insistente en algún lugar. El mío y algún otro.

Me moví inquieta cuando mi acompañante se empezó a mover, pues al parecer lo tenía abrazado y el otro celular que sonaba era el de él.

Me queje aun con los ojos cerrados y mi celular volvió a sonar, el de él y el timbre también.

- Sakura, es tu hermano.

¿Qué?

¿Qué?

- ¡¿Qué?! –dije saltando de la cama, lo quede mirando aterrada y él…me miraba sonriendo.

¿Qué demonios…?

Sentí una brisa recorrerme el cuerpo.

Oh.

- Preciosa –dijo.

Lo asesiné con la mirada.

Busqué con la mirada mi ropa y la recogí mientras rápidamente me la ponía pues mi celular me recordaba que Touya estaba llamándome, el de Eriol que Tomoyo lo llamaba para advertirnos y el timbre de la puerta solo nos decía: que estábamos perdidos.

Baje las escaleras tironeando al pobre de Eriol, quien se divertía con la situación. Lo empuje a la sala.

- ¿Qué? -me miró sin entender.

- Tírate al sillón y haz como que dormiste ahí. Toma –le lancé una frazada.

Me miró confundido y tuve que empujarlo hasta el sillón.

- No va a funcionar –me dijo cuando iba saliendo del living para abrir la puerta.

Abrí la puerta aun aterrada e intentando arreglarme lo más posible, mire mi teléfono: era Touya.

Cerré los ojos, esperando que me gritara…y nada.

¿Nada?

Nada.

Abrí mi ojo derecho.

Frente de mí estaba mi cuñada con una sonrisa de oreja a oreja y con dos teléfonos en sus manos.

- Lo siento –me dijo alzando ambas manos y mostrándome los celulares- Si no traía el celular de Touya ninguno me hubiera tomado en cuanta.

No dije nada, nada salía de mi boca. Entro hablando algo de que debía tomarme unas medidas, probarme algunas cosas y no sé que más, pues solo escuche su tremenda carcajada cuando la vi en la entrada de la sala.

Se dio vuelta a mirarme.

- Sakura, querida, ven –me llamo mi amiga.

Hice lo que me pidió y me coloque a su lado. Miraba a Eriol que estaba recostado en el sillón y le sonreía.

La mire… ¿De qué se reía?

- Amiga ¿Realmente esperas que alguien crea que Eriol durmió en ese sillón?

La miraba a ella, luego mire a Eriol.

Si, yo lo hubiese creído.

- Eriol durmiendo en este sillón no sintió ni su celular, ni el tuyo, ni el timbre y tú que dormías en su pieza, si sentiste tu celular y el timbre y te alcanzo el tiempo incluso para bajar a abrir antes que él.

Tragué seco…Detalles ¿No?

Rodé los ojos y la mire frustrada.

Eriol se paro del sillón y se acerco a nosotras.

- Te lo dije –dijo ya muy cerca de mí, pero sin acortar la distancia.

Y me mordí el labio, de seguro mis mejillas se coloraron, porque llevaba la camisa desabrochada, tenía como los dos o tres botones de abajo hacia arriba abrochados, el pantalón lo llevaba abrochado, pero no así el cinturón…y las imágenes de la noche anterior ya no eran para nada borrosas.

- Sakura –sentí que Tomoyo me tomaba de la mano.

Cerré la boca, la mire.

- ¿Qué?

¿Cuántas veces había yo preguntado eso en esta mañana?

La vi negar y jalarme.

- Tenemos poco tiempo y muchas cosas que hacer. Hoy te entregan la nota de tu prueba y sé que irás a la universidad y huirás de mí toda la tarde, así que por eso he venido esta mañana.

Miré a Eriol en busca de ayuda y él solo alzo los hombros y desapareció.

"¡Hombres!Cuando los necesitabas no hacían nada por ti"

(MEI – POV)

Desde hace tiempo he estado pensando en las cosas que pasaron meses atrás con Shaoran y la tal Kinomoto.

A mí en lo personal Kinomoto nunca me agradó, pensé que era una oportunista que sólo veía la manera de meterse con mi primo, pero de alguna manera…creo que me equivoque.

En nuestra familia y a toda persona posicionada en una buena familia, con dinero y estándar social, nos cuesta mucho trabajo encontrar la denominada media naranja, porque es sabido que muchos se acercan sólo con la intención de obtener tu dinero o una puerta para el medio social en el que nos movemos.

No soy clasista, pero…me acostumbré a desconfiar mucho de la gente.

Después de ver como ella se marcho de la casa no pude más que alegrarme a pesar de que esa otra tipa estaba todavía. Luego vi a Shaoran salir corriendo a la entrada, me preocupe…es decir, Shaoran no corría detrás de una mujer porque sí…él al parecer si estaba… Pero luego volvió, enojado, se le notaba en el rostro. Me asombró mucho que Shaoran entrara y echara a Lia así como si nada.

Y desde entonces mi primo no ha vuelto a ser el mismo.

Intente acercarme a él como aquella vez que se entero de lo de Lia, pero esto era mucho peor, se cerró totalmente a exponer sus sentimientos, no hablada de ella ni para bien ni para mal y sabía que eso no era bueno, porque sólo me hacían ver que realmente la quería.

Es más, recuerdo como sonreía desde que llego de Japón con esa niña, había dejado un poco su forma seria y fría de ser. Se notaba que con ella era cálido, tierno incluso.

Y si soy sincera: me gustaba esa faceta.

Y ahora, nada; él solo se dedica al trabajo y sus estudios.

Me distraje de mis pensamientos por el revoloteo en la casa, pues eso me hace pensar que pasa algo grande; me acerco disimuladamente al estudio de mi tía Ieran, como sin ganas.

- ¡No lo puedo creer! –expresa mi tía asombrada, desde donde estoy la puedo ver y sé que sonríe.

- ¿Qué pasa madre? –preguntaron mis cuatro primas al mismo tiempo acercándoseles para ver lo que ella leía.

- Sakura… -y no dijo más, me acerque más- Viene a China –soltó casi sin creerlo.

- ¡¿En serio?! –preguntaron, de nuevo, todas.

Mi tía les hizo bajar la voz.

- Llamaran la atención de Shaoran.

Todas asintieron y dejaron de hacer tanto ruido.

- ¿Regresará con Shaoran? –esa era Shieffa.

Y todas hicieron un ruido de decepción y a tía Ieran se le borro la sonrisa.

- No lo creo –confesó- Según leí solo viene a un concurso de diseñadores, ella es la modelo de la señorita Tomoyo –todas se desanimaron- Pero creo que es perfecto –todas la miraron interesadas, incluso yo- Llevaremos a Shaoran para que se encuentren.

Ninguna celebro…habían pensado lo mismo que yo: Shaoran no iría.

- Por favor, madre –expresa Fanren- Seamos realistas ¿Cuándo crees que nuestro hermano irá por su propia voluntad a un concurso de eso?

- Sin mencionar que ya no sale más que por trabajo o para ir a la universidad –agrego Futie.

Yo seguí inquieta en mi lugar…algo dentro de mí me dijo que era el momento.

Inhale mucho aire y entre.

- Yo haré que vaya –dije y todas clavaron sus miradas en mi preocupadas y demasiado asombradas para mi gusto.

Si, yo estuve feliz que Kinomoto se fuera, pero ¡Hey que no era ninguna inhumana!

- Meiling –me llamó mi tía, la mire y me miraba sin entender.

- Según sabemos, prima –me hablo Fanren- Tú no quieres a Sakura.

- Pero a Shaoran sí –sentí un nudo en la garganta- Quiero ayudar a que sea feliz –cerré los ojos- Eso en lo que se convirtió no me gusta para nada y lo llevare, así tenga que arrastrarlo –sentencie.

"Y lo haría… ¡Oh, sí! Lo haría"

(SH- POV)

Hace algunos días, semanas quizás que pienso menos en Sakura y eso –de cierta manera- me hace feliz.

Pienso que fui un estúpido; debí alcanzarla, hacer a un lado a ese inglés y besarla; decirle cuanto la amo.

Pero ya es demasiado tarde.

Sobre todo ahora…que Hiraguizawa ha tenido tiempo suficiente para que se acercara a mi Sakura y terminar alejándola de mi lado.

Ahora estaba yo aquí mirando a la nada en lugar de firmar estos documentos que me mandan al otro lado del mundo, dando un paso que jamás esperé dar tan pronto expandiendo nuestra fortuna y alejándome lo más que pueda de ella y mis recuerdos.

Pero aún era muy pronto para decidirme.

He pensado de nuevo en ir a buscarla, pero me da miedo la reacción que pueda tener ella, puede aceptarme o simplemente mandarme al carajo con todo y mis planes.

- Shaoran –sentí que llamaban suavemente y puse al fin atención a algo en particular.

- Meiling –dije para darle a entender que le ponía atención.

Noté que mi prima me miraba extraño.

- Tienes que acompañarme a un evento –soltó con un tono que no aceptaba replicas.

- ¿Qué evento? –pregunte alzando una ceja. Noté que le costaba hablarme, así que intentando deshacerme de ella y su propuesta miré unos papeles en mi escritorio.

- No tienes excusas –fue inevitable: tuve que clavar mi mirada en ella- Deja que te recuerde que hace como un mes me dejaste plantada para no-sé-que-cosa, así que ahora tendrás que acompañarme vaya donde vaya –expreso, nuevamente sin derecho a replica.

- Bueno, se ve que no tengo opciones –dije poniéndome de pie y rodee el escritorio, me apoye en el y me cruce de brazos - ¿Puedo saber qué evento es, por lo menos?

- Uno que me acabo de enterar, es en dos días y es formal.

Sin más salio del estudio cerrando la puerta tras de sí.

Suspire…ya qué mas daba. No tenía salida, pues en más de una ocasión he dejado a Meiling plantada y ella ha sido mi apoyo en muchas situaciones, no podía fallarle de nuevo.

Además, después de todo, no vendría mal distraerme antes de pensar si debo firmar.

(SA)

- ¿Por qué a China? ¿Por qué específicamente en Hong Kong? -preguntaba la castaña casi sin voz.

- No lo sé, Sakura –dijo Tomoyo- Tal vez sea el destino. Pero no lo sé –termino por decir derrotada y afligida por la reacción que había tenido su amiga al contarle- Ya sabes eso que dicen de que no existen las coincidencias…

- Solo lo inevitable –completo la castaña- ¡Déjate de eso Tomoyo! –dijo desesperada- No puedo ir a China.

La joven amatista cerró los ojos compresiva, luego los volvió a abrir para mirar directo a su amiga.

- No te voy a obligar a ir –dijo compresiva- Ya te obligue a ser mi modelo, pero no podría obligarte que vayas a China sabiendo el dolor que te causa, no niego que me daría gusto que me acompañaras, sin embargo, no sé lo que pueda suceder haya –se tomo unos segundo- No puedo prometerte que no lo verás, pero te prometo que no dejare que nada te haga daño.

- Tomoyo… -soltó hipando la castaña, pero Tomoyo continuo hablando.

- Te dejo para que pienses, el avión sale en dos días a las tres de la tarde, si quieres ir te estaré esperando, yo tengo tu pasaje. Pero quiero que si vas estés completamente convencida y mentalizada que probablemente lo verás.

La joven de caballera azabache le dedico una última sonrisa de compresión a su amiga y salió de la cafetería dejándola sola, pero ya en la puerta del local se topo con Eriol, ambos se miraron y Tomoyo le dio entender con la mirada a Eriol que ya le había dicho la verdad.

- Ya te lo dijo, ¿No?.

La castaña se sobresalto un poco, pues tenía la cabeza metida en sus manos controlando las lágrimas.

Al notar quien era el que le había hablado se secó rápidamente la cara y lo miró sorprendida.

- ¡Ya lo sabías y no me lo dijiste! –lo acusó.

Eriol la miró con ternura y tomó una de sus manos entre las suyas.

- Claro que si, pero ella era la más indicada para decírtelo –la castaña suavizo su mirada entendiéndole- Ahora tengo algo que proponerte –se tomo unos segundos- Quiero que vayas conmigo a Miami, mañana nos iríamos y no tendrías que ir a China. Eso sí: si decides ir conmigo asumo que es porque quieres empezar una nueva etapa conmigo, pero si decides ir a China es porque vas dispuesta a recuperar a Li y, en ese momento, pequeña, hasta nuestra amistad se termina.

Sakura soltó una exclamación sorprendida, abrió sus ojos enormemente y negó con la cabeza.

- No soportaría de nuevo verte junto a él, lo lamento –se explicó el de ojos azules- Te dejo pensarlo, sólo recuerda, pequeña, que no te voy a presionar y entenderé tu decisión. Si quieres ir conmigo sólo tienes que hacer una llamada.

Levanto a la altura de su boca la mano que tenía de la castaña y la beso, le sonrió y salio por el mismo recorrido que Tomoyo antes había usado.

Sakura dejo escapar unas lágrimas silenciosas.

Ahora si no sabía qué pensar; qué hacer.

La habían dejado preocupada, asombrada, pero sobre todo: se sentía entre la espada y la pared.

"Por un lado tenía a Tomoyo y su desfile de diseñadores, a otro tenía a Eriol y su propuesta de una vida juntos y por último…la incertidumbre de volver a encontrarme con Shaoran"

Suspiro, pago la cuenta y salió de ahí.

(ER – POV)

Creo que ahora si la perdí.

Y una vez más sacrifiqué mi amor por verla feliz, pero esta vez sería de forma definitiva, ya no ocultaría el dolor, los celos y el mal humor que me causaba verla con ese imbécil; por ello cuando le ofrecí ir a Miami le dije las cosas tal cuales serían.

Sí, la seguiría amando, pero no me quedaría a verla feliz con otro.

Ya no haré nada porque ella este con otro. No me haré a un lado ni facilitaré las cosas, así si ella es para mí que así sea y si no lo es, pues, que sea muy feliz.

Pero ya la situación no daba para más y la única forma de saber si era para mí era poniéndola en estas situaciones límites. Donde tiene que saber que perderá algo por arriesgarse a algo incierto.

Todos sabíamos que si iba a China podría sufrir de ver a Li hasta casado con otra mujer, pues él nunca en todo este tiempo intento buscarla, llamarla o contactarse con ella de algún modo.

Y eso, Sakura lo sabía.

Pero incluso así yo sabía que ella aun guardaba ese sentimiento para con él.

¿Pruebas? ¿Fundamentos de lo que digo?

Nunca se ha sacado la gargantilla que él le regalo.

Ni siquiera cuando…hizo el amor conmigo.

Incluso esa noche llevaba la gargantilla puesta.

Tomoyo ha tenido que diseñar para esa gargantilla como adorno, porque Sakura se negó a retirarla aunque fuera un rato de su cuello.

Me atrevería a afirmar que incluso cuando me besa, en más de una ocasión, pensó en él. Y ya no lo soporto.

Y acepto haber sido un estúpido al creer que aguantaría algo así.

Pero no la culpo, ella no se daba ni cuenta, pero sus ojos me lo gritaban y esos ojos a mi no me engañaban, sólo yo me engañé a mi mismo.

Miré mi reloj de pulsera, marcaba las nueve y media de la mañana.

Me resigne, ahora sí la perdí.

Terminé de hacer mi maleta…miré mi hogar atentamente: sería la última vez que estaría en ese lugar.

Cerré la puerta y camine a mi auto, metí mi maleta dentro, me subo al puesto del chofer, doy nuevamente una rápida mirada a mi casa y digo adiós a todo lo que dejaba en Japón.

Pero antes que arrancara el auto mi teléfono empezó a sonar en alguna parte, busque en los bolsillos de mi chaqueta y lo encontré.

Que extraño, un número que no conocía.

Conteste.

- Iré contigo –dijeron del otro lado.

Y eso fue todo.

No necesité que me dijera quien era, su voz la reconocía.

- Pasó por ti, entonces.

Ambos colgamos y con una sonrisa me dirigí a su casa.

"Esto…parecía un sueño, mi sueño"

(TOU)

Camina el hijo mayor de Fujitaka con destino a la residencia Daidouji.

Iba pensativo, la madre de Tomoyo lo había invitado porque necesitaba conversar seriamente con él.

Touya no era un hombre miedoso, pero las cosas que se relacionaban con Tomoyo si le asustaban un poco. Temía siempre que ella pudiera salir lastimada.

Cuando estuvo frente a la reja, se armó de valor.

- Todo saldrá bien –se dijo así mismo usando la misma frase que escucho muchas veces en su hermana cuando ésta era más pequeña.

Tocó el timbre, le contesto una sirvienta por el citófono.

- Soy Touya Kinomoto –anunció.

- Joven Kinomoto, adelante, la señora lo espera.

Un aire frío le recorrió la espalda mientras las grandes rejas de esa mansión se abrían de par en par para él.

Puso un pie dentro y miró hacia el cielo.

- Mamá –dijo bajito- Espero que sean buenas noticias.

Y siguió caminado por el estrecho camino que daba a la entrada de la casa.

Cuando hubo llegado a la casa una sirvienta ya estaba esperándolo en la puerta.

- Por favor acompáñeme.

Y así hizo, siguió a la sirvienta, que lo llevo a lo que supo era el despacho de Sonomi.

- Señora, el joven Kinomoto ya está aquí –lo anunció la sirvienta.

- Que pase –ordenó Sonomi.

Entró tras una indicación de la sirvienta, misma que se inclino y salió del estudio cerrando tras de sí.

Sonomi se levantó de su escritorio y acercándosele le hablo.

- Touya, por favor, toma asiento –dijo sentándose ella también en el sillón que allí había.

Kinomoto se sorprendió por como lo llamo, pero no movió un músculo de su cara e hizo lo que le pidieron.

- Verás… te he citado porque…necesito decirte algo.

Touya la miro interesado, pero no dijo nada.

- Acepto tu relación con mi hija.

El morocho abrió los ojos de forma exagerada y la miro desconcertado, Sonomi sonrió.

- Sé que te sorprende…pero estuve pensando…-suspiro- Por mi testarudez perdí el poder haber compartido más con tu madre, contigo y con Sakura. No quiero que me pase eso con mi hija. Últimamente nada más nos saludamos cuando nos topamos y sería. No quiero vivir así –luego le miró con cariño- Además eres el primer hijo de Nadeshiko, no puedo odiarte aunque quisiera.

Ante esas palabras Touya suavizó su mirada e hizo una mueca con sus labios que debía representar una sonrisa, rara en ese rostro serio.

- Sé que protegerás muy bien a Tomoyo, tanto como has cuidado de Sakura todos estos años.

- Siempre, señora -aseguró.

Y Sonomi también sonrió.

No se dijeron nada más, no era necesario.

- ¿Tomoyo lo sabe? –pregunto Touya.

- Es una noticia que deberíamos darles juntos.

Touya asintió.

Sintieron la puerta de la entrada, debía ser la amatista.

- ¿Mamá, me mandaste a llamar? –se escucho en la puerta del estudio la suave voz de Tomoyo- ¿Para qué…? ¡Touya que haces aquí! –dijo una vez que vio a su madre y su novio sentados en el sillón. Paso su mirada de uno a otro- ¿Mamá?

Touya se puso de pie al igual que Sonomi.

- Tu madre te tiene una noticia –dijo Touya.

Tomoyo la miró.

- He aceptado tu relación con Touya Kinomoto.

La joven de ojos amatistas no dijo nada, no se movió un centímetro. Sólo su mirada se turnaba entre su madre y su novio.

- Esto… ¿Es en serio? –dijo preguntándole a Kinomoto.

El asintió.

- Eso es… ¡Magnífico! –y le salto a los brazos a su madre- Mamá ¡Muchas gracias! ¡Esto es maravilloso!

"Y fui el hombre más feliz del mundo con la felicidad de ella"

(SA)

Las maletas estaban listas. No tenía más que pensar, ella necesitaba tranquilidad y no se arriesgaría a ir a China a encontrarse con Shaoran, mucho menos sabiendo que podía toparse con la imagen de ellos juntos, es decir, de Shaoran y Lia.

No se arriesgaría a eso, si acá tenía a Eriol apoyándola y queriéndola.

Ya había perdido a Shaoran y no se arriesgaría a perder a Eriol.

- ¿Cuánto tiempo te vas? –pregunto su padre.

- La verdad no lo sé –dijo de forma despistada; su padre sonrió- Pero no creo que sea mucho.

Fujitaka se acercó y le beso la frente y luego le acarició la cabeza paternalmente.

- Si es por tu bien, ve –le dedico una sonrisa confortable- Vete antes de que llegue tu hermano.

Sakura lo abrazó fuertemente y fue correspondida.

Era agradable para ella saber que su padre confiaba en sus decisiones, estuviera o no totalmente de acuerdo, pues le daba la libertad de equivocarse y aprender.

¿Pero…no es que ella se estuviera equivocando, cierto?

Tomo su maleta, beso a su padre en la mejilla y se dirigió a la puerta, la que apenas abrió le dejo ver a un sonriente Eriol.

- ¿Nos vamos, pequeña? –le pregunto dándole un corto besos en los labios, cosa que agrado a Sakura.

Podría acostumbrarse a esta nueva vida.

- Vamos.

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El camino era pacífico, el viento le daba en el rostro brindándole paz.

Sabía que Eriol era un buen chico, que por sobre todas las cosas confiaba en ella y que jamás la dejaría por alguna ex novia…

Y ahí de nuevo estaba en su mente el rostro de Shaoran.

¿Es qué no podía solo olvidarlo?

Por más que trato de olvidarlo…no pudo.

- Sakura –le llamo Eriol cuando la notó incómodamente distraída, aprovecho el rojo del semáforo.

- Eriol –le respondió pacíficamente- Eriol –lo volvió a llamar- Ya cambió al verde, sigue –le dijo divertida.

El auto avanzo y con eso ella volvió a sus pensamientos.

Llegaron luego al aeropuerto, bajaron apresuradamente del avión, pues iban justos de tiempo y podían perder el avión.

- "Pasajeros con destino a Miami, favor de abordar por la puerta cuatro. Pasajeros con destino a Miami, favor de abordar por la puerta cuatro" –escuchó Sakura que repetía la voz de la informadora.

- De prisa –dijo Eriol mientras Sakura caminaba a su lado.

Agarró fuertemente la mano de Eriol que la dirigía al pasillo de la puerta cuatro.

Esto representaba un adiós, jamás volvería a estar con Shaoran. Ahora estaría con Eriol y no podía pensar en nada más.

Cada paso que daba que la acercaba más a abordar ese avión, trataba de imaginar una vida al lado de Eriol…con hijos, una casa y un perro…

Pasaron la puerta que daba al avión. Ahora subirían las escaleras que daban al interior del avión…

El trayecto se le hacía eterno.

A mitad de la escalera Eriol se giró a verla, bajo un peldaño para quedar a su altura y la abrazó. Luego busco su rostro para besarlo con pasión.

"Ahora…empezaba una nueva vida"

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Agente: ¡Hola! ¿Cómo están? Fanny y Camili están bien, mandan saludos y agradecen sus comentarios del capítulo anterior, aceptando y rechazando el capítulo.

Camili informa que el "Eriol y Sakura" (del capítulo anterior) se debe a una pequeña fantasía de ella, si, ella quería un desliz de Sakura con el guapo de Eriol, pero no significa bajo ningún caso que se quedara con él para siempre. Para su tranquilidad, leyeron bien, pues SyS es la pareja de esta historia.

¿Subirá Sakura a ese avión? ¿Podrá su corazón dejar partir a un amigo y luchar por su verdadero amor?