Un Amante Planeado. - Fic
La luz del día llenaba completamente su oficina, la pila de papeles esperando a ser atendidos seguían esparcidos sobre su escritorio. Sasuke se volteó con su silla giratoria y se recargó sobre ésta mientras veía por la ventana el cielo que se asomaba de entre los grandes edificios de aquella ciudad. El azul del cielo le hacían recordar aquellos bellos ojos que lo tenían perdidamente enamorado, exhaló muy profundo antes de cerrar los ojos y dejar que su mente divagara en torno a cierto rubio que amaba.
Cap. 7 - Una última vez.
- Señor Uchiha, tiene una llamada. - La voz de su secretaria se dejó escuchar por el teléfono de su oficina. - Es una señora, dice ser su vecina Chiyo.
Sin mucho afán Sasuke levantó aquel teléfono un tanto molesto. Odiaba hablar con esa señora, era una persona entrometida a la que siempre había descubierto espiar por su ventana de su casa a todos los vecinos de aquel complejo residencial.
- Pásamela. - Tan pronto lo dijo, ya estaba conectado con el de la otra línea. - Habla Sasuke Uchiha. - Avisó con aquella voz impasible que tanto lo caracterizaba.
- Buenos días Uchiha-san. - Saludó aquella señora esperando alguna respuesta pero su vecino no respondió a su saludo. - Lamento molestarlo a estas horas del día, sé que ha de estar muy ocupado…
- No pasa nada. ¿En qué puedo ayudarla? - Dijo esperando ir al grano con aquella señora.
- Bueno… verá, yo aprecio mucho a su esposa, es una mujer increíble. - Decía aquella anciana. - Pero… hay algo que me está molestando últimamente. - Dijo dándole vueltas al asunto. - Ustedes son una pareja muy joven… se que pasan por muchas cosas y puede que llegue el día en que uno de los dos cometa un error... en verdad yo los aprecio mucho. - Sasuke se pasó una mano por la frente, odiaba que las personas hablaran de su supuesta relación con su esposa, pero lo que más odiaba era que aquella mujer le estaba robando su valioso tiempo. - ¿Sabe? Desde hace un par de días hay un hombre que la visita. - Por fin dijo la mujer. - Él llega cuando usted no está Uchiha-san… en un principio creí que tal vez tenían parentesco pero créame que no se parecen en nada. - Recalcó, haciendo que Sasuke le tomara atención, pues desde hacía varios días, su amante no había querido verle, pero saber que él visitaba a su esposa, algo en Sasuke lo puso en alerta.
- Dígame… ¿Cómo es esa persona? - Dijo Sasuke esperando a que no fuera quien se imaginaba.
- Es alto, rubio, ojos azules y de un buen porte… casi estoy segura de que podría serle competencia a su belleza. - Dijo adulándolo.
- Ellos… ¿En estos momentos están juntos?
- Claro, le he visto llegar hace una hora. - Respondió aquella mujer.
- Gracias. - Respondió Sasuke procesando aquella información.
- ¿Uchiha-san?
- Dígame.
- Quiero que sepa que no hago esto por ser entrometida o chismosa… lo hago porque los aprecio a ambos y no quisiera que un error los separe… a veces las parejas pasan por un proceso de…
- Gracias. - Cortó Sasuke y pronto le colgó antes de que aquella mujer dijera algo más.
Se paró de su silla y buscó pronto su saco antes de abrir la puerta de su oficina.
- Karin, pospone todas mis citas. - Ordenó mientras daba grandes pasos hacia el elevador.
- ¡Pero señor, tiene una junta con los inversionistas en una hora! - Exclamó antes de ver a su jefe perderse tras las puertas del elevador.
Sus ojos seguían cerrados, la luz de la mañana seguía llenando toda su oficina. El teléfono de su oficina sonó y luego se escuchó la voz de su secretaria.
- Señor, aquí se encuentra una persona que dice tener una cita con usted. Su nombre es Suigetsu.
Pesadamente estiró el brazo y presionó un botón.
- Hazlo pasar. - Dijo para luego soltar aquel botón.
No tardó mucho para que las puertas de su oficina se abrieran de par en par, para dejar ver a un tipo alto de melenas grisáceas.
- ¡Mi buen Sasuke Uchiha! - Saludó mientras se adentraba con los brazos abiertos. - ¡Pero cuanto tiempo de no vernos! ¿Puedo preguntar a qué se debe ese milagro? ¿Por qué me mandaste a llamar? ¿Para qué soy bueno?
Sasuke aún no se había volteado, solo escuchó que Suigetsu movió la silla que había delante de su escritorio para sentarse y esperar a que él hablase.
- ¿Conoces a mi esposa? - Preguntó Sasuke sin muchos ánimos.
- ¡Pero por supuesto! ¿Cómo podría olvidar a tal belleza? Una lástima claro está, sus conversaciones sólo giraban en torno a lo grandioso que es su marido. - Bufó, esperando a que Sasuke se molestara.
Sin embargo, Sasuke sólo sonrió de medio lado, odiaba a esa mujer pero le hacía gracia el cómo ella actuaba al estar perdidamente enamorada de él.
- ¿Qué pasa con ella? - Habló su invitado. - ¿Hay algo que quieras que haga? Si es así, lamento decepcionarte. - Dijo borrando de inmediato la sonrisa de Sasuke. - Aún no me recupero, ¿Sabes? Aunque no fui yo quien los mató… siento un gran cargo de conciencia. - Decía fingiendo tristeza. - Aquella mujer estaba embarazada y…
- ¡Cállate! - Gritó el Uchiha parándose de su asiento y golpeando fuertemente su escritorio, haciendo que todos los papeles apilados se cayeran.
Suigetsu sonrió con autosuficiencia, Sasuke siempre había sido inexpresivo, pero al tener un secreto que compartían mutuamente, podía tenerlo comiendo de su mano.
Sasuke se pasó una mano sobre sus negras melenas mientras veía furioso a la persona que tenía enfrente.
- ¿Cuánto quieres? - Escupió aquella pregunta muy molesto.
- El doble. - Respondió Suigetsu mientras le sonreía cínicamente.
- De acuerdo. - Pactó aquel convenio tranquilamente para después volverse a sentar en su asiento. - Por ahora solo quiero que la vigiles. Quiero que me traigas cualquier prueba de infidelidad. - Pidió, haciendo asentir a su cómplice.
…
Naruto experimentó por primera vez mucha tristeza y desesperación, era la primera vez que trataba de buscar alguna manera para no perder a la mujer que amaba. Si ella se enterara de que él en realidad era el amante de su esposo, sin duda ella lo despreciaría, y más aún si se llegara a enterar de la verdadera razón por la cual la estuvo cortejando desde un principio… se odiaba a sí mismo por ser partícipe de aquel grotesco plan y sin duda, Hinata también lo odiaría por el resto de su vida… no quería perderla, no quería ser odiado por ella. El mundo podría acabarse, todos podrían arder en el infierno, pero no ella… Hinata Hyuga era quien menos se merecía tal daño.
Se recargó sobre el volante de su coche, el día anterior había estado con Sasuke… él realmente había querido terminar con aquella relación, pero no se explicaba el motivo por el cuál ambos habían acabado teniendo sexo en su departamento. Se odiaba, se odiaba más de lo que podría soportar.
Hinata miró por la ventana, se le hacía raro el que Naruto no hubiese llegado, ambos habían acordado verse ese día para que la ayudase a tramitar su divorcio, sin embargo no había rastro del de ojos celestes. Decidida a resignarse de no verle, dio un último vistazo y ahí fue donde lo encontró. Él estaba recargado sobre el volante de su coche. ¿Le habría pasado algo malo?
Por un momento el corazón de Hinata se sobresaltó, y rápidamente salió de su casa para ver si él se encontraba bien.
- ¿Naruto? - Llamó asustada a su ventana. - ¿Pasa algo? ¿Estás bien?
Naruto levantó la mirada hacia su izquierda, ahí se encontraba ella, golpeando la ventana de su auto, preocupada por él. Sin pensarlo dos veces, salió rápidamente de su auto y tan pronto se acercó, la abrazó con todas sus fuerzas.
- Hinata… - Sollozó aspirando profundamente su aroma embriagante mientras hundía su cabeza en el cuello de aquella mujer.
- ¿Qué pasa? - Dijo Hinata un tanto preocupada mientras le acariciaba sus melenas doradas.
- Te amo… te amo… créeme que te amo… - Dijo desesperado no queriendo apartarse de ella.
Hinata hizo un esfuerzo por separarse de él, tomó su cara entre sus manos y descubrió una gran tristeza en aquellos ojos celestes.
- Lo sé. - Sonrió dulcemente.
Naruto no lo soportó más y tan pronto como pudo, la besó intensamente como sólo él podía hacerlo, de una forma salvaje, necesitada, buscando apoderarse de la esencia de su amada. Hinata se dejó llevar y también le correspondió con la misma intensidad con la que él la tomaba.
…
A lo lejos un par de flashes fueron disparados, uno tras otro buscando el ángulo perfecto para ser entregados a su cliente.
Sacó su celular y llamó a cierta persona.
- Dime.
- Tenías razón… tu esposa es una zorrita. - Se burló, sorprendiendo al de la otra línea.
- ¿Qué quieres decir?
- Tendrás que verlo por ti mismo. - Dijo colgando la llamada.
Sonrió con malicia, deseaba con todas sus fuerzas ver la cara que pondría Sasuke, de cierta manera todo eso lo estaba disfrutando, por lo que decidió no mandarle evidencias a su celular, quería darle personalmente aquellas fotos para disfrutar de las duras facciones que haría el Uchiha.
…
- Ven conmigo. - Pidió Naruto mientras la guiaba hacia el asiento del copiloto de su auto, para luego cerrar la puerta.
- ¿A dónde vamos? - Preguntó Hinata al verle entrar y acomodarse el cinturón de seguridad.
- Ya lo sabrás. - Respondió dando marcha a su destino.
En la mente de Naruto solo vagaba la idea de por fin decirle a Hinata toda la verdad, pero quería hacerlo en un lugar en dónde ella no pudiera huir y le dejara explicar todo lo que él tenía guardado. Quizás la forma de decírselo fuera egoísta, pero no quería perderla, quería que lo escuchara realmente y que quizás le perdonara.
En silencio fue dirigida hacia el centro de la ciudad, llegando a un gran edificio, Naruto salió del auto y le entregó sus llaves al que parecía ser el portero, para después abrirle la puerta del copiloto a Hinata y ayudarla a salir.
- ¿Dónde estamos? - Preguntó Hinata un tanto cohibida.
- Iremos a mi departamento, hay algo de lo que quiero que hablemos. - Respondió tomándola de la mano para dirigirla hacia adentro del edificio.
Tan pronto salieron del elevador, Naruto se dirigió hacia su departamento, sacó sus llaves y la hizo pasar. Hinata quedó maravillada de aquel lugar, era algo pequeño pero sin duda, tenía todas las comodidades que un hombre soltero pudiese necesitar. Era un lugar tan pulcro y limpio, por lo que se llegó a preguntar si es que ese lugar era habitado por un hombre, a lo cual rio entre sus pensamientos.
- Es tan limpio… - Comentó volteando a verlo. Naruto se encogió de hombros y le dirigió una sonrisa nerviosa.
- Bueno… le pago a alguien para que venga a limpiar. - Respondió rascándose la cien.
- Ya veo. - Dijo Hinata entre risas.
Por un momento, Naruto quedó admirando aquella sonrisa que tanto le gustaba, detalló esas finas facciones que solo le hacían acelerar más su corazón y en ese instante se sintió realmente culpable.
La triste mirada no pasó desapercibida por Hinata, era la segunda vez en el día que la veía de esa forma, por lo que sin dudarlo, tomó su rostro entre sus manos y se aseguró de que él la viera a los ojos, sorprendiéndolo en ese instante.
- Pase lo que pase, recuerda que estoy aquí para ti… Te amo más de lo que podría soportar. - Dijo Hinata para luego besarlo dulcemente.
Naruto se tragó sus palabras, sentía una gran desesperación y miedo, por lo que solo la tomó entre sus brazos y aunque fuese la última vez, quería demostrarle con acciones lo que ella significaba para él.
Con pasos torpes y lentamente fue dirigiéndola hacia su recámara, las palabras sobraron en ese momento, solo deseaba permanecer con ella para siempre.
Sus ropas fueron cayendo poco a poco, remarcó cada rincón de su delicado cuerpo mientras dejaba marcas de sus besos por los bordes de su cuello. A pesar de que la mayoría de sus encuentros eran salvajes, esta vez no lo era, Naruto la acariciaba de una forma casi como si tuviese miedo de dañarla.
Delicadamente la recostó sobre su cama, Hinata quedó desnuda ante él, esperando a que Naruto se abalanzara a por ella, pero él se quedó nuevamente viéndola, tratando de grabarse cada rincón de su blanquecino cuerpo. Hinata enrojeció por unos instantes mientras trataba de cubrirse avergonzadamente. Naruto tomó sus manos delicadamente entre las suyas y besó amorosamente en ellos.
- Me siento como un tonto. - Dijo Naruto sonriendo tristemente, no quería dañarla y sin embargo, egoístamente la había llevado hacia su departamento para hacer precisamente eso.
Hinata se sentó sobre la cama, quedando a la par de él.
- Y aunque lo seas… - Bromeó. - Para mí eres lo mejor que me ha pasado. - Respondió volviéndolo a besar mientras lo atraía hacia la cama. Naruto no quiso aprovecharse de la situación, pero su fuerza de voluntad lo abandonó al sentir el cuerpo desnudo de su amada tocando el suyo.
La tomó despacio, acariciando delicadamente cada rincón de su ser, tocando fondo una y otra vez hasta casi sentir su alma desfallecer entre sus piernas. Hinata tuvo un ligero temblor debajo de él mientras se aferraba como un ancla a su cuerpo, seguido de varios espasmos que le hacían tocar el cielo. Naruto no se contuvo más y se dejó vaciar en ella, aferrándose desesperadamente entre sus piernas para seguir tocando el fondo que casi le hacía perder la razón.
Hinata besó sus labios, su mandíbula, luego su cuello mientras acariciaba delicadamente el cuerpo desnudo de su amado. Naruto se dejó llevar por aquellas caricias… cerró sus ojos, si tan solo Hinata pudiese perdonarlo…
La puerta de su departamento sonó agresivamente, sacándolos de aquella atmósfera tan perfecta. Hinata y Naruto se quedaron de una pieza, y entonces Naruto lo entendió.
- ¡NARUTO! - La voz de Sasuke se dejó escuchar en aquel lugar.
Hinata parpadeó varias veces pensando en que aquella voz tal vez era producto de su imaginación.
- ¡SÉ QUE ESTÁS AHÍ, MALDITA SEA! ¡SAL DE UNA MALDITA VEZ! - Gritaba una y otra vez el Uchiha golpeando fuertemente la puerta, como queriéndola derribar en esos precisos instantes. - ¡NARUTO! ¡ÁBREME MALDITA SEA!
- ¿S-Sasuke…? - Murmuró Hinata muy aturdida.
- Hinata… - El primero en reaccionar fue el de ojos celestes. - Por favor, sea lo que sea que escuches, por favor no salgas. - Advirtió desesperado antes de salir de la cama y ponerse sus boxers.
- Pero…
- Por favor, hazme caso. - Pidió sintiéndose perdido.
- S-Si… - Respondió Hinata aún aturdida por los gritos que daba Sasuke.
Naruto se puso su pantalón y una playera, abrió la puerta de su habitación y antes de salir de ahí, miró hacia atrás, sobre su cama se encontraba asustada y desnuda la mujer que amaba, mientras sostenía una sábana que le cubría cierta parte de su cuerpo. De no ser por aquella situación, aquella imagen hubiese podido ser la más erótica que Naruto hubiese podido ver y sin embargo, sentía que ya todo estaba perdido.
Se dirigió hacia ella y la abrazó una última vez.
- ¿Confías en mí? - Preguntó tristemente alejándose un poco de ella, a lo que Hinata asintió.
- Siempre. - Murmuró mientras le acariciaba amorosamente la mejilla.
Naruto sonrió devastado, ojalá eso dijera una vez que se enterara de la verdad, pensó amargamente. La besó una última vez y se dirigió hacia lo que parecía ser su destino.
Continuará.
¡Muchas gracias por mantenerse al pendiente de este fic! Sé que demoré para actualizarlo, pero créanme que este fic es uno de mis favoritos y he estado planeando el mejor desarrollo para esta historia… bueno, todas mis historias las amo por el simple echo de que las creo pensando en lo perfecto que es el NaruHina asdasdasdasdasd ¡Muchas gracias por el apoyo que me dan y le dan a este fic! ¡Los amo mucho! Y más al fantástico maestro de maestros Masashi Kishimoto por darnos el perfecto NaruHina weee~~ Soy feliz ;D
¿Qué tal les pareció esta conti? ¿Qué creen que pase? háganmelo saber en comentarios, siempre es un lujo leerlos ;D
