¿APRENDAMOS?
"Por Fanny & Camili"
Capitulo XVII: Fin de la Historia.
(SH – POV)
Es increíble como con un cerrar de ojos hacemos que lo simple parezca complicado y lo normal diferente.
En este momento la vida se ha encargado de demostrarme que no todo es un sendero sobre nubes de la forma menos cordial que encontró. No pido que me regalen una vida sin grandes sobresaltos, sólo que no le hagan daño a ella, a Sakura.
Me sentía vulnerable… Y sentirse vulnerable, asusta.
Iba en uno de los autos de mi familia, lo maneja un chofer de la familia Li. Iba al lugar donde tenían…
Mi corazón se apretó.
La ambulancia había llegado pronto, alguien la había llamado. Subieron a Sakura y su padre fue con ella, en otros autos nos repartimos todos y llegamos casi al mismo tiempo al hospital. La metieron a urgencias y ahí había estado casi toda la noche.
Ahora en la mañana me habían llamado de la policía. Debía ir a dejar los cargos contra la persona que le disparo a Sakura.
Apreté mis puños, temía perderla.
Llegamos al lugar y me baje furioso, intente toda la noche controlar ese mal humor.
- Señor Li –me saludo el policía que estaba detrás del mesón a la entrada- Lo esperábamos.
Asentí y me acerqué.
Me estiro unos papeles, los llene con los datos que me pedían.
Mi aspecto en ese momento debía ser deplorable. No había dormido.
- Necesitamos que reconozca a la mujer.
Alcé una ceja.
- ¿Dónde está?
Dio la vuelta al mesón y con una seña me hizo seguirle. A cada paso que daba se me apretaba más el pecho.
Si debía odiar a alguien era a ella.
Llegamos a una celda, donde una persona estaba sentada en una de las bancas en la esquina. Mire al policía y asentí.
Era ella.
- ¿Puedo hablar con ella? –pregunte suspicaz.
Él asintió y salio del lugar.
- Vaya, el grandioso Shaoran Li vino a verme –dijo mientras se acercaba a la reja.
- ¿Por qué lo hiciste? –pregunte cerca de la reja yo también.
Noté que soltó una risa socarrona y quise matarla.
- Shaoran Li –dijo clavando su mirada en mí- Me echaste a la calle como si yo fuera una cualquiera.
Sonreí de medio lado.
- Te acostaste con mi mejor amigo, estando conmigo –le espeté- ¿Cómo se les llama a esas mujeres?
Soltó una risa enferma que no supe descifrar por qué.
- ¿Aun te duele? –pregunto de pronto.
Fruncí mi ceño.
- ¡Por Dios, es tan obvio! –dijo mirando al techo y paseándose dentro de la celda- Te duele, porque aun me quieres.
- ¡Eso no es cierto!
- ¿No? –alzó una ceja, volvió a acercarse a la reja- ¿Y por qué me lo sigues reclamando?
Yo no le estaba reclamando nada.
Negué con la cabeza.
- ¿Por qué lo hiciste? –volví al tema que si me interesaba.
- ¿Esta muerta? –pregunto alejándose y sentándose en la banca, lejos de mí.
Rugí y golpee la reja. Ella rió.
- ¡Sakura no va a morir! –le grite, golpeando de nuevo la reja con mi palma- ¡Y juro que haré que nunca salgas de aquí!
- Si vive, mejor para mí –la mire extrañado- Solo me formalizaran por intento de homicidio, lo que reduce mi pena. Pero si muere, como es lo que busqué, pues ni modo, me pasaré la vida en la cárcel, pero tú estarás sin tu flor de cerezo.
- Sakura sobrevivirá –sentencié.
De pronto vi que se acercaba de nuevo, pero mantuvo la distancia.
- Te apasionas tanto cuando amas a una mujer –gruñí- Eso me encantaba de ti, Shaoran, en serio –la oí suspirar- Pero nunca te pude amar –confesó sin más, abrí los ojos- Por eso nunca me dolió acostarme con…
- ¡Cállate! –le exigí.
Sonrió… la odiaba.
- ¿Ves cómo aun te duele? No me has olvidado.
Fue mi turno de reír.
- Sé que fui un estúpido hace meses al creer que podías confundirme. Sé que el error más grande que cometí fue aceptarte en mi casa sabiendo la clase de mujer que eres. Sé que perdí por esa estupidez a la mujer que amo, pero escúchame bien Lia, por ti no perderé a Sakura dos veces, ni por ti ni por nadie.
- Si es que sobrevive, cariño.
- Sakura saldrá viva de ese hospital, pero tú nunca saldrás de la cárcel –la volví a sentenciar.
- Ya veremos, Li –dijo fríamente- Y si tanto te interesa saber –hablo volviendo a la banca- Le disparé, porque necesitaba hacerte daño por haberme despreciado como si nada –pegó su mirada a la mía- Tengo todo lo que quiero y cuando lo quiero y quien se interponga a eso desaparece.
La mire ya sin furia, más bien con pena…Lia no era así, o quizás, en el fondo siempre fue así y yo nunca pude ver a la persona que estaba conmigo por haberla idealizado, nunca vi sus defectos, porque en mi imaginación era perfecta, nunca vi la realidad porque vivía en una fantasía.
La vi con lástima.
- Es una lástima, Lia –me miró extrañada- Es una lástima que nunca conocieras el verdadero amor –quiso burlarse, lo noté, pero continué- Lamento que tu vida haya terminado en esto, aunque nunca te creí capaz de semejante estupidez –sonreí triste- Aunque tampoco en su momento te creí capaz de engañarme, pero así uno conoce a la gente, destapándose los ojos. Lamento que sea solo el dinero lo que motive tu existencia.
- No seas estúpido, Shaoran –dijo entre dientes- ¿Crees que le disparé a Sakura por dinero?
Alcé mis hombros…en realidad, ya sus motivos no me interesaban.
- Ya no me importa –empecé a caminar a la salida.
- ¡Fue por tu desprecio, Shaoran! –la oí gritar- ¡Por tu culpa Sakura está en el hospital!
Me di la vuelta, pero sin acercarme un paso.
- Eso es mentira.
- Si Sakura no hubiera vuelto por ti, nada de esto hubiera pasado.
- ¡Eso es mentira! –me repetí más a mí que ella.
Escuche su desagradable risa de nuevo.
- Eso…síguetelo diciendo, Li.
Sin más salí de ahí.
"Protegería a Sakura más que a todo en este mundo"
(ER - POV)
Por unos minutos no había reaccionado. Mi mente estaba en nada. Mi corazón se acelero y mis ojos se cristalizaron.
Apenas la había dejado ir y ya la estaba perdiendo de nuevo.
Apreté fuertemente el teléfono, no sé si lo golpee, sólo lo eche a mi bolsillo, tome mi billetera y salí directo al aeropuerto.
Sin darme cuenta ya estaba en camino, la rabia me invadió poco antes de llegar a destino… ¿Cómo era posible que ese Shaoran Li no cuidara bien de Sakura?
Las calles de China me parecían largas e interminables. Voy tan distraído entre mi furia, mi preocupación y desesperación que no noté cuando baje del avión ni cuando me subí al taxi en que ahora me encontraba mirando por la ventana, esperando llegar lo antes posible.
- Señor, ya vamos a llegar –me avisa el chofer del taxi.
Noté que me miraba por el espejo retrovisor y asentí con una semi-sonrisa, pues sentía que mis cuerdas vocales no aportarían nada.
Apenas el taxi se detuvo y el chofer me informó que éste era el lugar, le pague lo que había salido el recorrido y baje rápidamente, alcancé a dar un par de pasos cuando vi al causante de la situación de mi pequeña frente de mí y sin darme cuenta le propine un golpe.
Li solo me miró del suelo, pues no se esperaba el golpe y al parecer venía distraído. Se le veía confundido, angustiado y frustrado… Era tan transparente como mi pequeña… Ahora entendía porque Sakura lo quiere a él, pues la imagen de él tirado en el piso, preocupado y sin ánimos siquiera de defenderse o reclamar me hacían ver que era un buen tipo.
Le estire mi mano y me miró dudoso; le dedique una mirada de confianza y tomo mi mano.
Me trago mi orgullo y mi coraje, después de todo, él no fue el que disparó.
- ¿Cómo está? –le pregunte, él suspiró mirando el suelo como no queriendo contestar.
- Aun no despierta.
- Despertará –le asegure- Es fuerte –dije, no sólo para él, si no para convencerme a mi también- ¿Y ella? –a mi pregunta su mirada se lleno de odio.
- Detenida.
A pesar de lo poco que habla, pues mis preguntas fueron contestadas con dos o tres palabras, sé que está más alterado que yo, pero prefiero no seguir indagando, no me correspondía.
- ¿Entremos? –es lo que puedo decir.
Asiente y al mismo paso entramos al hospital.
Los rencores nunca han sido buenos y no puedo odiar a quien ama y es amado por mi pequeña…
"..Aun cuando el corazón se hace pedazo a cada paso…"
(TOU)
Caminaba de un lado a otro, se le notaba verdaderamente desesperado.
Los presentes lo entendían, sabía lo que Touya Kinomoto amaba a su hermana, ella era su monstruo…y ahora que empezaba a ser feliz pasaba algo como eso.
- ¿Cómo sigue? –le preguntó la voz amable del joven Tsukishiro cuando hubo contestado el teléfono.
- Sigue dormida, es lo único que dicen los médicos.
- ¿No te deja pasar a verla? Eres médico –Touya suspiro frustrado.
- No, dicen que estoy muy alterado y más que ayudar sería un estorbo.
Tsukishiro plantó una sonrisa en su rostro.
- ¿Quieres que vaya? –pregunto más por cortesía.
- No, descuida –dijo ya más calmado Kinomoto- No puedes dejar sola a Nakuru…
- Está bien, pero cualquier cosa que necesites…
- Sí, sé que puedo contar contigo –sonrió- Hablamos.
- Hasta luego.
Y cortaron la comunicación.
Miró a Tomoyo y la joven miraba el pasillo que daba a la entrada sorprendida y medio feliz ¿Qué miraba?
Se acerco a ella y miro.
Oh.
Hiraguizawa y Li venían caminando uno al lado del otro y el joven chino tría en la comisura de su labio un poco de sangre.
Touya alzó una ceja y al igual que Tomoyo, estaba medio feliz, pero por distinto motivo, pues alguien había hecho lo que él también quería.
- ¡Eriol! –exclamo Tomoyo- ¿Cómo estuvo el viaje?
El joven inglés le regalo a Tomoyo una hermosa sonrisa y Touya bufó.
- Bien ¿Cómo sigue mi pe…? –miró a Li de reojo- Sakura –prefirió decir.
- Aun no salen a decirnos nada –dijo preocupada la amatista.
- ¿Familia de la Señorita Sakura Kinomoto?
Todos los que estaban sentados se pusieron de pie y se unieron a los que estaban de pie, acercándose todos al médico que hizo la pregunta y que le salió una gota.
Ieran, Fanren, Shieffa, Futie, Feimi, Meiling y Shaoran Li, Fujitaka y Touya Kinomoto, Tomoyo Daidouji, Eriol Hiraguizawa. Todos se le acercaron.
- ¿La…madre? –preguntó el médico de mirada amable, pero de todas formas todos lo asesinaron con la mirada.
- Yo soy el padre –se acercó Fujitaka y se colocó frente al médico y todos rodearon al padre de la esmeralda.
- La señorita Kinomoto salio de peligro, le pudimos sacar la bala y ya la sacaremos de la sala de urgencias para llevarla a su cuarto.
Todos chillaron de felicidad y al médico y las enfermeras presentes le salio una gota en la cabeza.
- ¿Cuándo podremos verla? –apareció Shaoran Li entre la multitud, el doctor lo miró.
- Cuando la llevemos a su cuarto le sacaremos los sedantes, no sabremos que pasará al despertar, por eso primero la verá una enferma y dependiendo de su estado veremos si la pueden ver… -miro al grupo de personas ilusionados- Unos…pocos –y levanto una ceja entretenido por la situación.
- Yo entraré primero es mi hermana –dijo el joven Kinomoto, las miradas se clavaron en él.
- Es mi novia –dijo Shaoran entre dientes.
- Es mi amiga –dijo Tomoyo de reojo mirando a Touya.
- Es mi sobrina –dijo inmaduramente Sonomi.
- Es la persona más importante para mi hijo –dijo Ieran alzando una ceja y uniéndose a la batalla.
- ¡Es nuestra cuñada! –chillaron las cuatro hermanas de Shaoran y Meiling.
Eriol miró entretenido a todos…y acomodo sus gafas.
Y todos se asesinaban con la mirada.
Fujitaka carraspeo.
- No sería nada de ustedes si yo no la hubiera hecho –sentenció.
A todos les salio una gota en la cabeza.
- Yo la veré primero –agregó Kinomoto padre y tomo asiento.
- ¡Segunda! –dijo rápidamente Tomoyo y nuevamente todos empezaron a pelear.
(SA – POV)
Abrí los ojos con cuidado, pues era como si recién despertara de una noche muy larga y la luz de la habitación me pegaba directo a la cara.
Pestañee un par de veces e intente respirar hondo, pero un aparato cubría mi boca y nariz, suponía que con eso respiraba.
Una enfermera me miraba sonriendo.
Habló, pero no oí nada, sólo lo sé porque movía su boca.
Fruncí el ceño. Intente hablar pero no podía.
Mi corazón se aceleró.
Cerré mis ojos fuertemente, se estaban cristalizando.
- Señorita –escuché despacio, pero sonreí y abrí mis ojos - ¿Me escucha? –asentí- Bien ¿Cómo se siente?
¿Cómo me sentía?
La mire, la verdad no sabría explicarlo.
Mis oídos se sentían tapados, como cuando tienes agua en ellos o cuando estas en un lugar muy fuerte y luego un pitido te sigue. Quería respirar hondo y botar mucho aire, pero si lo intentaba sentía una punzada cerca de mi corazón. Mi garganta se sentía seca, demasiado como para hablar.
- No se esfuerce en hablar –me dijo de pronto con sus manos en una de las cosas que estaba junto a la cama y que por un cable llegaban a una unión con mi mano- Es normal si siente sus oídos tapados y la garganta seca, son los efecto secundarios.
Pestañee una vez dándole a entender que así me sentía.
- Llamaré al doctor para que la examine y toda su gran familia pueda verla.
La mire extrañada ¿Toda mi gran familia?
Si no me equivocaba, en mi familia éramos tres, contándome.
A menos que con… ¡Oh, Dios! Ahora recordaba.
Un disparo…
¡Me habían disparado!
Me moví inquieta y empecé a llorar, la enfermera se acercó.
- Tranquila, ya estás bien –me dijo con ese tono de voz que uno necesita escuchar en estos casos.
Me tranquilice.
- ¿Cuánto…tiempo? –intente hablar, mi voz salio cortada y débil.
- Un día –me dijo- Se demoro en despertar, la verdad. Calculábamos que despertaría una hora después de sacarla de urgencias y eso fue en la tarde y ya estamos de noche.
Oh, pero eso no podía ser bueno.
- Sin embargo, todo indica que esta bien.
La joven dejo de hablar, porque entró un caballero algo canoso con una bata, su semblante era amigable.
- Kinomoto Sakura –dijo negando como cuando uno hace algo y un padre te habla diciéndote que no vas a cambiar- La verdad nos diste un susto, muchacha –dijo con una sonrisa tranquilizadora.
- ¿De verdad…estoy mejor? –pregunte, mis cuerdas vocales ya estaban acostumbrándose.
Asintió, mientras me revisaba con una linternita los ojos, escuchaba mi corazón, veía los monitores.
- Eres muy fuerte –sonreí y acerqué mi mano derecha a lo que me ayudaba a respirar, lo retire, cerré los ojos y exhale hasta llenar mis pulmones.
Que agradable sensación.
Vote todo el aire tras unos segundos y abrí mis ojos, el médico aun seguía mirándome con una sonrisa.
- ¿Quieres ver a tu familia?
Tras la pregunta mis ojos brillaron y tras la gota de la enfermera mi mente brillo.
Oh…mi gran familia.
El médico soltó una carcajada.
- No habíamos tenido tanta visita de una paciente en años -comentó casual- Eres una joven muy querida –lo miré ladeando mi cabeza- Si mal no recuerdo, cuando les avise que habías salido de peligro, habían once personas decidiendo quien debía verte primero por rango de parentesco para cuando despertaras. Han sido buenas compañías, todos nos hemos reído con…-medito un momento- El joven alto de pelo negro, que señala a cada rato acusadoramente al de ojos ámbar.
Ante esa información me atragante y me dio un ataque de tos horrible. El médico se preocupo y con ayuda de la enfermera me sentaron. Me golpearon suavemente la espalda y alzaron mis manos, con el rostro hice señales de que estaba bien.
- Entonces ellos dos no pueden pasar juntos.
- No, por favor –le supliqué suavemente, pero en broma y él lo entendió.
- Bien Sakura, yo te dejo, iré a avisarle a todos ellos que despertaste –antes de salir me miro- No sé si los pueda dejar entrar a todos –me dijo sintiéndose culpable- Pero lo intentaré –le sonreí agradecida.
- Pues si no me equivoco –me hablo la enfermera- Las cuatro niñas iguales se fueron –una gota me salio- Pues nadie había dormido y entendieron que no todos podían verte apenas despertaras, también se llevaron a un señora de pelo negro, muy bonita –comento casual la enfermera- Y una joven también de pelo negro.
Asentí y sonreí.
- Bueno, te dejo, descansa –y salio de la habitación.
Sonreí divertida, las cuatro hermanas de Shaoran habían estado afuera, también la señora Ieran y…Meiling, quizás ella y yo pudiéramos llegar a ser buenas amigas.
Volví a recostarme y con una sonrisa cerré los ojos, cuando una punzada de dolor bajo mis costillas a mi lado izquierdo llamó mi atención.
Levanté la sábana y con una de mis manos levante el camisón ese de enfermos nada atractivo y lo levante a la altura de mi estómago, donde sentía que me dolía. Ahí había un parche que estaba con un círculo al centro de una tonalidad roja, era sangre.
La punzada no era insoportable, supongo que era normal sentir algo al fin, pues recordaba no haber sentido dolor cuando sentí el impacto de la bala en mi cuerpo, el aire a mis espaldas me hizo sentir frío, era extraño, pues me sentí caer en cámara lenta, las voces habían desaparecido y yo nada más veía el alboroto que se había armado.
Sentía un frío estremecedor y la mirada de Tomoyo, Touya y Shaoran sobre mí, intente decirles que estaba bien, pero dudo que haya podido murmurar algo.
Luego cerré los ojos y ahora que los abrí me encontraba en el hospital, viva gracias a Dios.
"Pero… ¿Quién me había disparado?"
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Pasó la multitud: uno por uno, grito a grito y empujón tras empujón.
Mi padre me había abrazado, medio llorado y besado al grado que realmente me sorprendí, jamás pensé verlo tan nervioso. Mi prima lloriqueo un poco diciendo que si ella yo me hubiera ido de su lado jamás hubiera vuelto a diseñar. Mi hermano maldijo al mocoso que había provocado esto, pero al final a regañadientes terminó aceptándolo. Luego, las hermanas de Shaoran entraron una a una debido a lo escandalosas que podían ser juntas. Entró también la madre de Shaoran, contenta y en la plática menciono algo de sus nietos ojos verdes, cosa que preferí no entender del todo.
Miré como la última persona salía tras la puerta del cuarto de hospital y mis ojos con ansias se quedaron clavados en ese lugar, esperaba que entrara Shaoran.
Pasaron unos minutos bastantes largos según mi parecer y nadie aparecía en la puerta, mi corazón se aceleró.
De pronto la puerta se abrió, sentí que era en cámara lenta.
Primero vi una flor en las manos de aquel que entró, luego me sorprendí, quien había entrado era…Eriol.
Me quedé muda, sin pensamiento alguno.
- Hola Sakura –me dijo, acercándose y quedando de pie a una distancia prudente- ¿Cómo estás? –pregunto en tono casual.
- Bien –conteste tímidamente- Creí…que ya no volveríamos a vernos… -solté suavecito.
- De hecho, lo que dije fue que no seríamos amigos –me aclaró- Pero dada las circunstancias, supongo que es imposible…De todas maneras solo vine a verte. Me preocupe mucho por ti… -sonreí ante esa confesión. Lo oí suspirar y me miró a los ojos- Solo dame tiempo, mucho, mucho tiempo y volveremos a ser amigos como antes…
Pero noté que lo dijo más por tranquilidad de los, pues ambos sabíamos que a lo mejor eso era imposible, habíamos compartido muchas cosas de pareja que de momento no nos permitirían convivir en paz, sin celos, sin remordimientos, sin deseo, sin cariño.
De momento no era posible separar lo que sentimos de la amistad.
- No, como antes no -le dije- Quizás no podamos volver a tener una relación de amigos o, quien sabe, con el tiempo nos acerquemos y seamos más amigos que ahora. Pero al menos seremos amigos.
- Más o menos, lo seremos, pequeña –dijo como si ese sobrenombre lo estuviera usando por última vez – Bien, me iré –me sonrió y dio un paso para con una de sus manos tomar la mía y depositar el mismo beso que poso en ella la vez que nos conocimos.
Me dedicó una última sonrisa y salió sin mirar atrás, recordándome que probablemente jamás volviéramos a vernos. Y los remordimientos que me habían aturdido desde que lo deje en el avión se habían ido junto con él.
(SH)
Había esperado pacientemente para verla. Si durante tanto tiempo pudo evitar ir a verla, bien podía esperar un poco más, después de todo quería pasar el resto de su vida a su lado ¿Qué más daba compartirla ahora un poco con los demás? Pues, después de que ella se casara con él la encerraría en su alcoba y jamás la dejaría salir.
Miro su reloj de pulsera impaciente. Bien, debía aceptarlo: si Eriol no salía en menos de cinco minutos entraría a sacarlo.
"Mis nervios estaban al borde de un colapso. Él no salía y yo estaba ansioso por estar con ella. Lo único que me calmaba era el hecho que ahora no dejaría que le pasara algo, ni que nadie nos separara y eso incluía a mi abuela y al chico que estaba enamorada de ella antes que yo o a la loca psicópata que le había disparado ni nadie.
La puerta se abre más lento que de costumbre y al ver el rostro de Eriol solo puedo pensar una cosa… ella me dejara…
Su sonrisa es pacífica, radiante. Su mirada solo refleja calma algo que no me agrada en lo absoluto… y como si tuviera un resorte en el trasero me levanto de mi asiento, trato de calmarme y logro cerrar los puños con fuerza, siento las uñas encajándose en mi piel y un dolor inmenso. Algo que no puedo describir se apodera de mi y siento que no puedo controlarlo más, aún cuando él pone su mano en mi hombro y en un instante todo se desaparicio…"
- Cuídala… Un día de estos llamaré, tal vez no sea pronto, pero lo haré – y sin más se marcho.
"Entre a su habitación con desesperación y en cuanto la vi mis dudas y sentimientos de culpa se fueron. Ella tenía una ligera sonrisa en los labios que amplió cuando al verme y su rostro algo pálido parecía cobrar color mientras un tono rosado se apoderaba de sus mejillas y con sumo cuidado se hizo a un lado en su cama dándome espacio para estar a su lado.
Temiendo lastimarla me acerqué, cerré mis ojos y bese su frente. Deje mis labios pegados en aquel lugar esperando que mi corazón dejara de latir tan rápido, que mis sentidos se organizaran, que mi cerebro volviera a funcionar. Había sido tanto el miedo de perderla que todo en mí se había descompensado, todo estaba revuelto.
Una de sus manos la sentí en mi mejilla y la oí sonreír, porque aún no me decidía a abrir los ojos."
- Ya estoy bien – dijo despacio contra el rostro del castaño quien bajo sus labios y los unió a los de ella lentamente.
- Te amo – le dijo casi en un susurro Shaoran y se alejo un poco, la miró nuevamente guardando su imagen...
"Ella estaba viva… ¡¡Estaba viva!!"
- Shaoran –llamo la castaña dudosa.
El aludido la miro para que ella supiera que podía seguir hablando.
- ¿Quién…? –Shaoran alzó una ceja- ¿Sabes quien fue? –hizo por fin la pregunta Sakura.
"Y de pronto mis culpas aparecieron nuevamente"
Sakura no lo miró culpándolo, suponía él era porque aun no sabía quien había sido.
Shaoran enterró su rostro en el cuello de la castaña, besándolo lentamente, pensando que tal vez no podría hacerlo después de dar respuesta a la pregunta hecha. No podía mentirle, tampoco hacer como que no escucho la pregunta, pues él tenía claro que las mentiras y la falta de confianza los habían separado ya una vez en el pasado.
Resignado respondió.
- Lia –dijo entre dientes y la miró detenidamente para ver su reacción, pero en los ojos esmeraldas no hubo sorpresa.
- Ah – fue todo lo que murmuro la castaña y se quedó pensativa un momento.
- Ya la tiene la policía –agrego Shaoran casi queriendo justificar sus palabras.
"Pero aún así tenía miedo de que ella se alejara de mi lado"
Después de eso la sorpresa fue más grande.
(SA – POV)
Podía verlo en su mirada: las dudas, el arrepentimiento, deseo y culpa.
No tenía que explicarme nada y lo hizo.
No tenía que culparse y lo hizo.
Lo abrace tan fuerte como el dolor me lo permitió, sabiendo que si no lo hacía saldría corriendo de mi lado y era lo que yo menos quería. No podíamos estar lejos después de haberlo estado tanto tiempo, no podría soportarlo nuevamente.
Busque sus labios con los míos con unas ansias locas. Lo besé de manera algo salvaje ignorando las punzadas que se acentuaban donde había impactado la bala.
Shaoran se inclino para que yo me recostara bien y me medio abrazó –por la posición- dándome paz.
- Te vas a lastimar –me susurro, sonreía agradecida.
- Pero… -no pude decir más, sus labios ya se habían apoderado de los míos, en un beso que contenía ansiedad y deseo.
La punzada a mi costado había desaparecido o yo estaba tan entretenida en los labios de mi novio que poco me dolía. Había extrañado tanto a ese hombre que dejándome llevar lo atraje hacia mí, dejándolo donde inicialmente había querido que estuviera: junto a mí en la cama de hospital.
Mis manos bajaron lentamente por su cuerpo mientras nos besábamos, pude escuchar un leve gruñido entre sus labios, pero trate de no hacerle caso.
Lo necesitaba más cerca.
- Sakura –dijo casi sonriendo- Estamos en el hospital –refunfuñe- Acabas de salir de una operación –fruncí mi ceño, soltó una carcajada y tomo una de mis manos entre las suyas y la llevo a sus labios depositando un beso ahí- Ya tendremos mucho tiempo para eso.
Me relaje a su lado cuando de forma cuidadosa se acomodo y dejo que apoyara mi cabeza en su brazo.
- Sabes –dijo luego de unos segundos de silencio- No dejare que nos vuelvan a separar –sentí en su voz la sinceridad de sus palabras y sonreí- Quiero que… seas la señora Li –abrí los ojos como plato y de haber podido entrar en un coma sorpresivo creo que lo hubiera hecho- Y vayas conmigo al extranjero…expandiré el negocio de la familia y…
- Pero yo tengo una carrera que terminar… -dije apresuradamente intentando no sonar asustada ante su evidente propuesta- Además no estoy lista para casarme…tu abuela no me quiere…Touya te va a matar… Tus hermanas van a acosarme… Y estoy muy joven… ¡El extranjero! Por Dios, Shaoran, si con me demore una eternidad en aprender algo de Chino.
- ¿Eso es un no? –sus ojos entre impresionados y decepcionados me removieron todo.
- ¡No! –aclaré apresuradamente- Es solo que hay muchas cosas que quiero hacer antes de casarme y como son las tradiciones de tu familia –dije eso con algo de rencor, pero intente disimularlo- Son cosas que no podré hacer una vez que nos casemos –me tome un segundo- No quiero abandonar mis sueños, Shaoran.
Él puso un dedo en mi mano y me miró de una manera difícil de comprender.
"¿Habría comprendido lo que quise decir? Yo si me quería casar con él, pero no por ahora"
(SH - POV)
Oí las voces de mis hermanas cerca del despacho, donde yo me encontraba. Sin golpear entraron, no levante mi vista de los papeles que leía.
- Shaoran –hablo Feimi- Necesitamos una boda.
Alcé una ceja, pero no levante mi cabeza.
- Si, no entiendo como aun Sakura y tú siguen sin casarse -insistió.
- Sakura volverá a Japón a terminar su carrera, luego nos casaremos –les informe.
- Si, si, si –dijo Futie- Sakura puede terminar su carrera en Japón o en China, esa no es excusa.
- Además…eso de que vuelva a Japón como una mujer soltera… -empezó a decir Shieffa y levante mi vista para ponerle atención- Digo, Sakura está hermosa y haya estará sola a merced de los hombres de esa universidad.
- Sakura no me engañaría –dije seguro.
- Sakura no te engañaría, eso está claro, pero nada le impide enamorarse de alguien más –acoto Shieffa.
Si mis hermanas lo que querían era infundar inseguridades en mi relación, en parte, lo estaban logrando.
- ¿Dónde esta, Sakura? –pregunte recordando que la había dejado con mis hermanas.
- Meiling le ayuda a guardar todo en su bolso.
Era cierto, Sakura partía a Japón el día de hoy, pues en tres días empezaban nuevamente sus clases.
- Es una lástima que se vaya siendo una Kinomoto –expreso Fanren mientras todas salían.
Hace una semana y media Sakura había salido del hospital y guardaba reposo en mi casa, pero me hizo prometerle aquella vez en el hospital que la dejaría volver a Japón a terminar su carrera.
Por un momento en aquella conversación me sentí desfallecer cuando la noté asustada por mi propuesta de hacerla mi mujer, pero luego entendí sus razones. Sakura no se adaptaría de un momento a otro a ser una mujer de hogar sin tener que trabajar o hacer otras actividades y si se convertía en la señora Li, tendría que tomar ese rol y aún le faltaban cosas por vivir, sin embargo ese concepto retrogrado de la señora Li podía cambiar, estaba el ejemplo de mi madre, que al morir mi padre tuvo que hacerse cargo de todo junto con el concilio.
Si…Sakura podría ser mi esposa sin renunciar a sus sueños, de eso me encargaría yo.
- Amor –escuche su dulce voz y mire su rostro asomarse en la puerta del despacho- Estoy lista ¿Me llevas al aeropuerto?
Asentí sonriendo y me puse de pie. La mire detalladamente: estaba bellísima, como mis hermanas habían dicho.
- ¿Qué? –se miró ella misma, buscando algo inexistente- ¿Tengo algo?
- Estás preciosa –le dije y me acerqué a besarla.
Alguien carraspeo cerca y nos separamos.
- Vengo a despedirme, Sakura –le hablo mi madre.
- Señora Ieran –dijo Sakura y se acerco a besarle la mejilla y abrazarla- Muchas gracias por todo.
- Gracias a ti, pequeña.
Luego vino todo el alborto cuando mis hermanas se despidieron, Sakura me miraba pidiendo ayuda, yo solo sonreía, quizás ella se merecía un poco de ese sufrimiento.
Cuando íbamos en el auto, ambos estábamos en un silencio acogedor, nada desagradable. Ella miraba por la ventanilla las calles de China y yo la miraba a ella de reojo.
Y llevaba solo una idea en mi cabeza que cumpliría.
Nos bajamos y caminamos de la mano a la sala de espera, por su vuelo.
- Ese es mi vuelo –me dijo de pronto y la mire, estaba feliz.
Se acercó a besarme y me abrazo por los hombros, la tome por la cintura y la alcé un poco.
- Te adoro –me dijo cerca de mi oído.
- Te amo –y la volví a besar.
La deposite en el suelo delicadamente y ella con esa sonrisa preciosa me miró y dijo.
- Nos volveremos a ver -afirmó.
Me dio un último beso corto y empezó a caminar, creo que alcanzo a dar tres pasos cuando la tome de su muñeca y la hice girarse.
Se dio la vuelta extrañada.
- Tu irás a Japón a terminar tu carrera, pero siendo mi esposa y fin de la historia.
Abrió sus ojos, la acerque a mi y antes de que la besara me sonrió.
"Si, se iría a Japón siendo una Li"
FIN
Camili: Nuevamente en el final de un proyecto. Muchísimas gracias por su apoyo. Esperamos que les haya gustado y no crean que este final queda así: TENDREMOS EPILOGO, no hay duda. Reiterar los agradecimientos y esperamos no haberlos decepcionados. Nos leemos en el Epílogo.
Fanny: Ni me digan nada, estoy tan sorprendida como ustedes. Pensé que tendríamos final de capítulo hasta dentro de un mes puesto que la inspiración de Camili estaba muy lejos de ella, quizás donde el guapo enfermero. Pero en fin ¡Me han devuelto a Camili! (imagínenme corriendo felizmente). Agradezco a todos aquellos que siguieron este ficti y me despido momentáneamente, no sin antes decirle que tenemos otra idea en el horno a fuego lento y espero que salga pronto, pero tal como hicimos con esta historia no estará publicada hasta que tengamos como mínimo la mitad de la historia.
Bueno, chaito, esperen el EPILOGO, yo me encargo de encender el cerebro de Camili para que trabajemos (ahora cara maldadosa).
Agente: Seguiré vigilándolas de cerca, no vaya a ser que les de a las lectoras por raptarlas sin que terminen el epilogo.
