¿APRENDAMOS?
"Por Fanny & Camili"
Epílogo: ¿Qué mierda pasa con mi matrimonio?
(SA – POV)
Con el tiempo había comprendido algo que todos, tarde o temprano, comprendemos y es que la vida está constantemente enseñándonos cosas nuevas, tanto buenas como malas, porque no todo es color de rosa.
Aprendí a querer a alguien romántica-sentimental y sexualmente. Aprendí que el deseo y el amor pueden convivir a la par. Aprendí a entregar todo lo que uno puede entregar a esa persona. La vida me enseñó que no es eterna, que nuestro estar en la tierra es pasajero y que por lo mismo debemos saber aprovecharlo lo mejor posible, para no tener que lamentarse cuado las fuerzas ya no sean las mismas.
Y últimamente estaba aprendiendo que nada, pero nada es eterno…y al parecer ni siquiera el matrimonio.
Es cierto, aun soy joven, tengo 26 años y mucho por vivir. Pero logré darme cuenta a tiempo que debo aprovechar todos los días desde joven.
Hace 3 años que me había graduado de la Universidad, ya era una abogada algo reconocida por un par de casos importante que logré resolver desde muy iniciada mi carrera, no era completamente exitosa, faltaba años para eso, pero iba por el camino correcto.
- ¿Li?
- Si, Li.
- ¿Es tu apellido de familia?
Rolé los ojos ¿Qué clase de pregunta era esa? – Ahm… ¿Si?.
- Disculpa –me dijo el tipo enfrente- Pensé que podías ser la esposa del tal Shaoran Li… -y soltó una risa- ¡Pero que va! Ese hombre tiene a su mujer muy escondida –comentó como si nada ¿Qué Shaoran me tenía escondida? ¿De qué hablaba este tipo?- Muchos comentan que es una belleza, aunque las últimas fotos de ella son esas del festival de moda de hace años, donde le dispararon, pero no hay fotos actuales y tu tienes los ojos verdes, como dicen que ella los tiene. Pero es raro, debí darme cuenta antes. Esas familias de China, siendo tan antiguas tienen sus tradiciones y de seguro la esposa de Li debe estar en casa haciendo cosas que hacen las mujeres.
Lo miré extrañada por un momento y luego no pude evitar soltar la carcajada más real y del fondo de mí que salio. Una carcajada que hace tiempo no soltaba ni disfrutaba.
- ¿De qué te ríes?
- Es que… -aun reía, no podía evitarlo- ¡Haces ver a esa mujer como una de esas del siglo pasado! –seguí riendo.
- Las mujeres de esa familia lo eran.
Y yo lo sabía muy bien, era cosa de recordar a la abuela de Shaoran.
- ¿Cómo te llamas? –preguntó él sonriendo.
- Sakura –solté y su cara palideció.
- Oh, yo lo siento, lo siento, lo siento, yo…yo… no quise, es decir… -y volví a reír.
- ¿Sabes? Eres muy poco elocuente para ser periodista.
Bajo la mirada avergonzado. No debía tener más de 20 años.
- Aun estoy estudiando en mi segundo año –me explico aun con la cabeza gacha.
- Bueno, Sajaku, ha sido un gusto y solo para que sepas, Shaoran no tiene a su esposa escondida, ni encerrada en la casa tejiendo y dedicándose por entero a su vida familiar. La esposa de Shaoran Li es una esposa como cualquier otra –sonreí y me fui.
Sajaku, era un estudiante de periodismo que había conocido recientemente, yo iba a la corte –atrasada, como siempre- y él –quien también iba atrasado- chocó conmigo en el camino. Se nos cayeron algunas cosas y él vio una de mis carpetas donde estaba mi apellido, Li.
Para mí ya no era extraño, pues me había casado a los 19, antes de volver a Japón a terminar mi carrera. Shaoran había cumplido su promesa y yo no tuve que abandonar mis sueños, pude seguir con mi vida normal… o casi normal. Pues cuando Shaoran empezó a tomar de lleno las riendas de los negocios familiares empezó a hacerse famoso y codiciado en el mundo femenino. Hasta que le exigí que dijera a esas revistas femeninas que lo venían a entrevistar en esos cuestionarios idiotas que era casado. Vah, estúpidas babosas. Y Ahí empezó la casería de la esposa de Li y respecto a eso ambos acordamos que la imagen pública era él, no yo, no quería andar trayendo a los periodistas pegados a mí.
Sin embargo…últimamente… él y yo…
Mi teléfono empezó a sonar y al ver quien era contesté, pero antes que pudiera saludar hablo él- Sakura Li –escuche su voz ronca al otro lado de teléfono, estaba enojado- ¿Dónde dejaste a Liang? –bufé…¿qué no se cansará?
- En casa, creo, Li –respondí.
- ¡Con un demonio, Sakura!
- No me grites, Shaoran –le advertí solemnemente. Lo escuché bufar.
- Deja de desobedecer mis ordenes –habló también en tono solemne.
Esta pelea sería dura, no por lo que nos dijéramos, si no, porque ambos andábamos algo irritantes últimamente y pasábamos día por medio peleando por estupideces sin sentido y cada vez se hacía más difícil reconciliarse.
- No soy tu empleada, Li, no tengo porque obedecerte.
- No, eres mi esposa, motivo suficiente para que me hagas caso –soltó de repente.
- ¡Sabes perfectamente que no comparto ese estúpido concepto de vida matrimonial con el que te criaron! –me exalté un poco.
- ¡Y tu sabias perfectamente eso cuando aceptaste casarte conmigo!
- ¡Porque me prometiste que no tendríamos que acatar esas estúpidas costumbres!
- ¡Y así ha sido! –soltó al otro lado del teléfono- Pero no te pases, Sakura, todo tiene un límite –sentí un nudo en la garganta.
- ¿Qué…qué estas queriendo decir? –pregunté como pude.
- Eso –dijo cortante- Adiós.
Mire el celular con mi vista llorosa, tragué seco. Y deje escapar una lágrima, solo una…
"¿Qué pasaba con mi matrimonio?"
(SH – POV)
Tiré el celular al sillón de mi oficina y con ambas manos agarré mi cabello y lo revolví fuertemente. Esto me estaba agotando.
El teléfono de la oficina empezó a sonar, era mi secretaria, apreté el botón de contestar y antes de que ella pudiera decir algo, hablé.
- Haruka, no estoy para nadie.
- Pero señor Li…
- ¡Para nadie, dije! –y corté la comunicación.
Volví al sofá y me senté apoyando mis codos en mis piernas y escondiendo mi rostro en mis manos. Segundos después sentí que abrían la puerta de mi oficina, con el ceño fruncido me puse de pie.
- Dije que no estoy para… -y me calle al notar la persona que había entrado.
- La oficia entera se entero, descuida.
Me giré y volví a sentarme en la posición anterior.
- ¿Se puede saber que te sucede?
- Nada –respondí inmaduramente.
-Shaoran… -dijo en forma de advertencia, pero con esa voz de amigo que uno necesita escuchar…voz que tenía que venir justo de él- ¿Paso algo con Sakura?
Gruñí ¿Tenía que ser tan perceptivo?
- Hace meses su relación va de mal en peor, si me permites opinar… -y si, se lo permitía, así que podía seguir diciendo cosas que me hundieran más en mi rabia- Hace meses ya no tienen esa aura de antes, ya no ríen juntos como antes, ni siquiera el brillo de sus ojos es igual… ¿Qué les paso, Shaoran?
- ¡Y no crees que si lo supiera lo habría solucionado! –solté exasperado- ¡Claro que sé que mi matrimonio con cada día que pasa cava su propia tumba! –me puse de pie y le di la espalda- ¡Claro que sé que todo se volvió peleas! ¡Ya ni siquiera hacemos el amor! –me giré a verlo- Ya no sé que más hacer… Si la invito a alguna parte, tiene alguna excusa para negarse, si le llevo flores me da las gracias y ya; si le digo que la quiero me responde con un yo también y al caer la noche me da las buenas noches y se gira… ¡Se gira para dormir siendo que siempre me abrazaba! ¡Ya no sé que inventar para que cambie su actitud… que ni siquiera sé por qué la tiene! –volví a sentarme- Me estoy dando por vencido, Eriol, me estoy dando por vencido.
Y una lágrima cayo, solo una que sequé rápidamente.
"¿Qué mierda le pasaba a mi matrimonio?"
(TOM – POV)
- No lo sé, Meiling –le respondí con sinceridad- Sakura es mi amiga, pero ese cambio de actitud que tuvo de repente para con Shaoran…y bueno, no podemos asegurar tampoco que él sea inocente… en una crisis matrimonial, los dos son culpables de alguna forma.
Ella asintió, ambas nos hacíamos la misma pregunta y no solo nosotras, la familia entera. En el fondo no existía motivo para que Sakura y Shaoran estuvieran tan mal, porque con el correr de los años las cosas habían tomado su equilibrio.
Yukito y Nakuru, se habían casado un año después que Sakura, tenían una linda hija, Sakura Tsukishiro, no sabíamos realmente porque le habían puesto el nombre de mi amiga, pero lo sospechábamos, suponíamos que era la mejor demostración de que lo pasado estaba perdonado. Y por lo que sabía Nakuru nuevamente estaba embarazada. Se mudaron casi al instante de casarse a España, de aya mandan postales o correos, el contacto no se ha perdido.
Eriol, cinco años después volvió a China por y con Meiling, ambos por diferentes motivos estaban en Inglaterra, tuvieron tiempo de conocerse, se enamoraron y tenían un hijo, Rikuto Hiraguizawa, un niño de un año y dos meses de pelo negro y ojos azules.
También yo me case con Touya algo apurados… yo estaba embarazada el ultimo año de mi carrera. Mi hijo tiene tres años. Su nombre es Jin Kinomoto.
Las peleas y rencores del pasado ya no estaban, todos habíamos aceptado nuestros destinos y formábamos actualmente una gran familia, incluyendo a las cuatro hermanas de Shaoran, todas ya casadas y con hijos.
La vida no había sido cruel con nosotros, si, teníamos nuestros bajos, como toda familia, si habían peleas matrimoniales como en todos los matrimonios, pero la pelea del matrimonio Li se veía casi sin solución y nos tenía a todos algo preocupados, incluso sabiendo que en ese tipo de problemas de dos no hay que entrometerse, pero ya llevaban meses así, alguien debía averiguar que pasaba.
- Ojala Eriol pueda averiguar algo –comente luego de salir de mis pensamientos.
- No sé… tu sabes, él y mi primo se perdonaron y ahora son grandes amigos, pero Shaoran es bastante reservado con sus problemas.
- Pero… -sonreí, ella lo entendió.
- Eriol, es Eriol y consigue tarde o temprano la información que desea –completo la señora Hiraguizawa la frase, le sonreí.
- Además todos en algún momento necesitamos un amigo y Shaoran no tiene un abanico de ellos… Eriol es el único.
Ambas asentimos y, el hijo de Meiling, empezó a llorar, había tropezado y caído al suelo. Ella lo fue a ver, mí Jin estaba ahí también intentando consolarlo. Sonreí… era tan feliz, pero no de forma completa sabiendo que mi amiga estaba mal.
"¿Qué le estaba pasando a su matrimonio?"
(ER – POV)
- No sé qué tan buena idea sea esta –comentó Shaoran.
- No es la mejor, pero lo necesitas –lo vi alzar una ceja, golpee su hombro- Solo beberemos un poco, te ayudara a sentir menos el peso.
- Como si pudiera olvidar que mi esposa ya ni me mira… -y se adelantó para sentarse en la barra, vi como pidió un wisky triple. Lo seguí observando… era…contradictorio.
Hace dos años cuando volví a China para casarme con Meiling aclaramos las cosas, nos perdonamos mutuamente y todo volvió a su equilibrio, sólo que yo ahora era más amigo de Shaoran que de Sakura. Aún era amigo de mi pequeña, pero con Shaoran nació una amistad espontánea, desde entonces es mi mejor amigo y yo el de él. Por eso me preocupaba lo que le pasaba, nadie sabía o entendía que pasaba con este par. No era posible que una pareja en la cual notabas lo mucho que se amaban estuvieran echando a perder su matrimonio por algo que al parecer ninguno sabía.
Camine y me senté junto a él en la barra, pedí lo mismo. Jugué un poco con el vaso antes de tomar mi primer sorbo cuando Shaoran ya pedía su segundo vaso.
Por el sexto vaso ya tuve que pedirle que se detuviera. Pidió un último y se giró en la silla, apoyando su espalda en la barra y los codos también.
- ¿Me dirás que pasa? –pregunté al fin, haber si de una vez por todas soltaba la historia.
Me miró con la mirada más perdida y triste que pude haber visto. Se me congeló el alma.
- Realmente… no lo sé.
¿Qué? Negué con la cabeza.
- Es imposible, Shaoran, tienes que saber porque mierda ustedes están así.
- En serio, si lo supiera lo hubiese solucionado.
- Pero esto empezó hace meses ¿No recuerdas algo que pudo haber iniciado todo esto?
- No lo sé –bebió despreocupado un trago largo, luego revolvió el trago y lo miraba esperando ver la respuesta ahí- Todo inició un día que hablábamos de todos y sus vidas. Me refiero a mis hermanas, a ti con Meiling, el hermano de Sakura con Tomoyo y en fin. Y de lo felices que nos había hecho la vida y del desastre que era tener a todos sus hijos juntos –soltó una risa, algo amarga pero sincera y bebió otro sorbo.
Lo mire, también sonreí, era cierto, cuando se juntaban los hijos de las hermanas de Shaoran –que de por sí ya eran muchos-, más el de Tomoyo y el mío se armaba un lío en la mansión principal de los Li, donde Sakura y Shaoran vivían.
- Y luego de eso, Sakura no volvió hacer la misma. Le pregunté muchas veces, Eriol, infinitas veces que era lo que le pasaba, pero respondía con un nada o que estaba cansada o cualquier cosa que no era real. Ya con el paso de los días me aburrí y cansé de su actitud y también me puse yo de mal humor y así ambos empezamos una cantidad de peleas pequeñas, que sumadas en todo este tiempo han llevado a que mi matrimonio sea un asco… -noté que pensó si decir o no lo siguiente, se bebió su trago al seco y dejo su vaso en la barra y mirando al frente habló- La última vez que hicimos el amor, cuando pensé que todo volvería a la normalidad… cuando terminamos, ella se acomodó en el rincón más alejado que pudo de mi en la cama dándome la espalda y con un suave "buenas noches" se durmió…después de eso mi mundo se derrumbo… -noté lo doloroso que era para él todo lo que contaba- Es probable que ella ya no me ame o que tenga a otro.
- Eso no es así –dije sin pensar de forma apresurada. Me miró con el ceño fruncido.
- ¿Qué no es así? ¿Qué no me ame o que tenga a otro?
- Las dos cosas –tras mis palabras soltó un "já" sarcástico. Suspiré- Shaoran, Sakura te ama, te ha amado siempre…
- Eriol, los dos la conocemos, es demasiado sincera y transparente para ocultar lo que le pasa… Ella quizás dejo de amarme.
- ¡Con un demonio, Shaoran, no digas estupideces! –solté con algo de enojo.
- Cuando Meiling después de acostarse contigo te dé la espalda ven a decirme que se siente, no intentes ahora hacerme entender que ella me sigue amando como antes después de eso.
Pagó la cuenta y caminó a la salida. Negué para mí, al parecer efectivamente no había remedio para esos dos. Y aunque Shaoran no lo creyera a todos nos dolía.
Pero la pregunta seguía sin respuesta…
"¿Qué pasaba con el matrimonio de mis amigos?"
(TOU – POV)
Ciertamente no me interesaba en lo absoluto la vida matrimonial de los demás, intentaba siempre inmiscuirme lo menos posible, no porque la gente no me interesara, simplemente porque creo que es un tema reservado, de dos: marido y mujer.
Pero con los acontecimientos de este último tiempo, estaba intrigado, preocupado. Mi hermana se veía triste y su estúpido marido también. Cierto es que ambos nos habíamos aceptado indirectamente, pero nuestro trato siempre será el mismo mutuamente, sabemos que es broma, pero seguirá así.
El punto es que últimamente ya todos sabíamos que ese matrimonio estaba casi al borde de la separación. Se escuchaba de repente cuando teníamos que quedarnos en la casa principal de los Li (por ser la más central, más grande y cómoda) como ellos peleaban casi a gritos por cosas sin sentido. Se herían mutuamente y cada vez era peor. Si seguían así ninguno iba a poder perdonarse el daño que se estaban causando.
Lo extraño de todo y que al parecer era el único que se había fijado en el detalle, es que no se decidían nunca a tener un hijo… Si, ambos eran jóvenes y con carreras en su apogeo, pero no había sentido para que ese par no tuvieran un hijo, ¡Ya llevaban siete años de matrimonio, por Dios! No había excusa para que no agrandaran la familia, sabía yo que Sakura adoraba a los niños, desde pequeña le encantaban y era cosa de ver como trataba a todos sus sobrinos, que no eran pocos. Fanren tenía tres, Futie dos, Shieffa cinco y Feimi dos, esos más el mío con Tomoyo y el de Eriol con la chiquilla. Catorce en total, todos de distintas edades o casi iguales. Siete años eran hartos y todos, menos ellos teníamos una familia armada. Además, el mocoso también se le veía entretenido cuando jugaba con los niños.
Según yo, quizás por ahí iba el problema, pero…si querían un hijo lo tenían y ya, no veía el porque no. Así que mi teoría se veía reducida a escombros. A menos claro que uno de ellos no quisiera…pero… ¿Por qué? Y volvíamos al punto sin respuesta, a las encrucijadas… volvíamos al inicio, a la pregunta que todos se hacían, que a todos nos tenía preocupado, que nos asustaba incluso.
Y es que eran jóvenes, vitales, hasta hace meses una pareja feliz, casi perfecta, se amaban, nadie podría poner en duda eso. Se pertenecían, se apoyaban, se aceptaban, era…irritante y desesperante ver como el matrimonio de mi hermana se acababa de a poco sin que ninguno de ellos diera información del porque, para saber como ayudar, para evitar que destrozaran sus vidas, para impedir que se siguieran haciendo daño.
Si se separaban las cosas se pondrían difíciles, no solo para ellos, si no para todos, habíamos formado una familia con su unión, una grande y unida, con altos y bajos, pero siempre contando unos con otros a pesar de las personalidades tan distintas, a pesar incluso de los errores del pasado, a pesar de todo a lo largo de estos años siempre hemos sido uno para todos y todos para uno.
Mi teléfono empezó a sonar.
- ¿Si? Habla Kinomoto.
- Touya, soy yo, Yukito.
- ¡Hombre, hasta que das señales de vida! –regañé, el soltó su risa amable y yo hice mi mueca de sonrisa - ¿Cómo estás, cómo va todo?
Luego de ponernos al día en los temas generales preguntó.
- ¿Cómo siguen Li y Sakura?
Suspiré algo derrotado.
- Esos estúpidos terminaran por separarse tarde o temprano, Yukito… y nadie sabe que hacer para evitarlo.
- ¿Aun ninguno dice nada? –escuche como la voz de alegría de mi amigo cambiaba…
Y es que…
"¿Qué pasaba con ese matrimonio?"
(YU – POV)
Cuando corté la comunicación mi esposa me miraba con ansias.
Negué con la cabeza y suspiré.
- ¿Aun pelean? –preguntó ella, que tenía cinco meses de embarazo y se veía preciosa.
- Si, mi amor y aun nadie sabe que es lo que les pasa.
- Es una pena, ellos están hecho el uno para el otro… es todo tan extraño, Yuki –confesó Nakuru acercándose a mi y sentarse en el brazo del sillón que yo ocupaba y abrazarme en esa posición, pase uno de mis brazos por su espalda a nivel de su cintura y con la otra acaricie su vientre- Tienen una vida por delante y siempre habían superado sus problemas, incluso cuando más jóvenes e inmaduros –agregó mi mujer.
- ¿La crisis de los siete años? –solté en una broma.
Ella sonrió y negó- No creo, eso es un mito… Aunque si es cierta a nosotros nos queda un año, Yukito Tsukishiro –dijo con falsa preocupación.
Sonreí y la atraje para que se sentara en mis piernas.
Ambos suspiramos, adorábamos a la pequeña Sakura y nos dolía saber que sufría.
Sakura influyo mucho en que pusiéramos todos un granito más para perdonarnos, no hacernos amigos realmente (en lo que a Nakuru y Tomoyo se refiere), pero si aceptarnos.
Sakura tiene esa aura especial que mantiene a todos a su alrededor, se preocupa de los demás incluso así ella este sintiéndose mal. Es adorable de sobremanera, ingenua aun un poco, inocente en algunas cosas.
Cuando Nakuru quedo embarazada, su embarazo fue delicado por cosas del destino Sakura fue la única que se enteró y le pedimos que no lo comentara, ella con una sonrisa dijo: "Descuida, todo estará bien, será una niña fuerte y preciosa"… lo extraño que nosotros con Nakuru aun no sabíamos que sería, el las ecografías no había caso que se mostrara bien, siempre se escondía y Sakura siempre había dicho que sería una niña.
Cuando nació y nos dijeron "es una niña", con mi esposa nos miramos a los ojos, fue…increíble. No tuvimos mucho que pensar, se llamaría Sakura y ahora iba cumplir los cinco años en poco tiempo.
- Sabes amor –llame de pronto la atención de mi mujer ella alzó su mirada- Descuida, todo estará bien. Sakura es una niña fuerte y preciosa.
Nakuru acarició mi mejilla y su sonrisa fue radiante.
- Confío que podrán superar esta crisis. Pero no niego que tengo mil dudas de por qué llegaron a eso.
Asentí, era cierto…porque…si, podíamos confiar en que arreglarían sus problemas, pero la pregunta que imaginaba todos se hacían seguía sin respuesta.
Y es que…
"¿Qué era lo que pasaba en el matrimonio de Sakura?"
(SH – POV)
Llevaba cinco horas y media esperando que mi mujer se dignara en llegar a la casa, estaba en la cocina, tomaba un café para no tomar el celular y llamarla.
La última vez que hablamos fue en la mañana cuando discutimos por el asunto de Liang, su guardaespaldas.
Luego de eso Eriol me llevo a beber y decidí volver a las 6 a casa para poder hablar con ella, para de una vez por todas solucionar todo o… no quería pensar en esa otra opción.
Y volví a las 6, porque ella siempre estaba en casa a esa hora. Me esperaba para cenar juntos o para conversar sobre el día, rara vez no estaba, siempre avisaba, incluso estos últimos meses estaba y sino estaba dejaba una nota, nada muy tierno, pero una nota al fin y al cabo.
Pero hoy… no, nada. Eran las once y media de la noche y ni rastro de ella, no he querido llamar a nadie para no preocuparlos, siento que no le ha pasado nada… ¡Pero la rabia es tan grande! ¿Por qué me hace esto?
Siento que se abre la puerta de entrada y mi corazón se detiene y empieza a acelerarse, todo eso en un segundo. Entra despacio, creyendo que todos en esta casa dormíamos, pasa por la cocina al ver la luz encendida y en la puerta clava su mirada en mí.
- Hola –dice con simpleza, se queda pensando- Ahm… yo…
Noté que no sabía que decir, que buscaba que inventar.
- Sakura, tenemos que hablar –la corté.
Su mirada fue tan intensa que mi corazón se volvió a detener.
- No tengo ganas ahora, Shaoran, en serio –sentenció y dio media vuelta.
- ¡Nunca es buen momento para ti! –le medio grite porque había empezado a andar, se dio la vuelta para mirarme.
- ¿Qué?
- ¡Eso! –me puse de pie y me acerqué- ¡Siempre que se trata de solucionar nuestros problemas no tienes ganas ni tiempo!
Negó con la cabeza.
- No hablare contigo de esa forma, cuando quieras arreglar nuestros problemas de verdad, por lo menos intenta demostrarlo.
Y sin más se giró y empezó a subir las escaleras, con rumbo a nuestra habitación.
- ¡Sakura, vuelve! –le exigí.
- ¡Deja de darme órdenes! –gritó del segundo piso y luego se escuchó un portazo.
Mi sangre hervía, subí de dos en dos los peldaños y llegue a la pieza, abrí y cerré también con un portazo para que notara mi presencia en la oscuridad. Estaba sentada en la cama, se secó lo que supuse serían lagrimas y se puso de pie.
- Hablaremos ahora –dije con un tono sin espacio para reproches.
- ¡Entonces habla de una vez! –me gritó.
- ¿Puedes decirme que te pasa?
- Cómo si te interesara… -soltó bajito y desviando su rostro.
¿Qué no me interesaba?
- ¿Qué no me interesa lo que te pasa? –estaba enojado, condenadamente enojado- ¡¡Llevo cinco putos meses preguntando que te pasa y dices que no me interesa!! ¡¡Claro que me interesa, por la mierda, eres mi esposa!!
Abrió los ojos sorprendida, nunca le había habado así… y yo hubiera tenido cara de sorprendido también de no ser que el enojo estaba apoderándose de todo mi ser.
- No tienes porque ser así de grosero –dijo luego de pasar de sorprendida a indignada.
- Lo sé y lo siento –dije intentando controlarme- Pero entiéndeme. Estoy harto de esta situación Sakura, no la aguanto, me tiene de mal humor estar siempre peleando contigo… No sé lo que te pasa, no me quieres decir, todo lo que hago o dejo de hacer te molesta… En serio yo me estoy rindiendo… Te amo, pero eso para ti parece no ser suficiente.
Abrió sus ojos ante mis palabras y luego frunció su ceño.
- No eres tú la víctima de todo.
¿De qué mierda me estaba hablando? ¿Víctima, de qué?
- Sakura… -intente iniciar calmadamente la conversación- ¿De qué hablas?
- De nada.
Y ahí iba de nuevo ¡Nada, nada, nada, nada!
- ¡Me tienes harto! Madura de una puta vez y dime qué te pasa.
- ¡Cállate, deja de decirme lo que tengo o no tengo que hacer! ¡También me tienes harta! ¡Y si tanto te molesta mi inmadurez pues…!
- ¡Ni se te ocurra! –la frene en secó suponiendo como terminaba su frase, me acerqué- Cuando digas eso, Sakura Li, quiero que estés conciente que no habrá vuelta atrás, que aunque nos arrepintamos una vez firmado cualquier papel de divorcio esto se acaba para siempre, incluso así te siga amando el resto de mi vida.
Se quedo callada, por lo menos era buena señal…no quería el divorcio y yo tampoco. Teníamos esperanza.
- ¡Ya no lo soporto! –gritó de repente tapándose el rostro con las manos y dejándose caer al suelo de rodillas…se veía tan frágil e indefensa que no pude contenerme el ponerme a su altura– Ya …no lo soporto –repetía entre sollozos.
- Por favor, mi amor, dime que te pasa… Sakura, eres mi vida y esta situación me esta matando…
Siguió llorando, pero saco las manos de su cara me y abrazo.
- Perdóname, perdóname…Shaoran yo…lo siento, por favor –se aferraba tanto a mi que más miedo me daba, no entendía nada de lo que sucedía. Acaricie su cabello y la abracé, quería que me sintiera junto a ella- Shaoran yo… -se separo y bajo la mirada.
- ¿Qué? –pregunté con hilo de voz, me estaba imaginando lo peor ¿me había engañado? Sakura no haría eso, no mi Sakura…- Por favor, habla –pedí aun con el hilo de voz más marcado.
Pero se paro y salió corriendo a encerrarse en el baño.
- ¡Mierda! –mascullé, ella no escuchó nada, pero yo escuchaba sus gemidos al llorar. Me levante y me acerque a la puerta, me apoye ahí y le hable- Sakura, si tienes algo que decirme te ruego que lo hagas ahora, un día más de incertidumbre y la situación se volverá insostenible para los dos.
Siguió llorando y yo me daría por vencido…
- ¡Maldita sea, Sakura! –grité golpeando la puerta- Te juro que si no sales de ahí inmediatamente te sacaré a la fuerza, así tenga que derribar la puerta.
- ¡Haz lo que te de la gana, imbécil!
Uno, dos, tres, mil trescientos cincuenta. Y se escucha la patada en la puerta. Sus ojos se abrieron de par en par, gracias a Dios no estaba cerca de la puerta para recibir el impacto. Estaba sentada en el borde de la tina, se puso de pie rápidamente al verme entrar.
- ¡Estas demente! –me grito- ¡Pude haber estado detrás de la puerta!
- Pero no estabas –sentencié y me acerqué lo suficiente, ella no podía retroceder más- Ahora, dime de una vez si este matrimonio tiene solución o no.
Los segundos de silencio que provoco la espera de su respuesta fueron eternos, me miraba con sus ojos jade algo rojos por las lágrimas, las cejas querían formar un hermosa cara de enfado y que hubiera conseguido de no ser por lo angelical de sus facciones. Paseo su mirada por todo mi cuerpo y volvió a dejarla en mis ojos.
- Quizás… Ya no lo sé –dijo con esa actitud que toma cuando esta frente a los jueces defendiendo a sus clientes- No sé que nos paso, Shaoran… Tú ya no me soportas y yo no te aguanto, los defectos que antes eran soportables ahora vivimos echándonoslos en cara… Tu obsesión por el trabajo, mis actitudes de niña, tu frialdad, mi carisma… ¡Por Dios, pensaste que te engañaba con un cliente por sonreírle!
- Eso ya lo conversamos.
- ¡Si, no lo estoy retomando! Simplemente te doy ejemplos. Ya no nos soportamos y no sé cuanto el amor nos ayude.
Tenía orgullo, siempre lo he tenido.
Tenía rabia y estaba dolido, quizás por eso dije lo siguiente.
- Quizás nunca nos amamos.
Di media vuelta cuando ella levantó la cara con sus ojos sorprendidos y la boca abierta. Era mentira lo que había dicho, pero…
"Esa noche no volví a mirar atrás"
(SA – POV)
Dos días habían pasado desde la última vez que hable con Shaoran, lo último que me dirigió fue un "Quizás nunca nos amamos"… Lo odie, como nunca pensé odiar a alguien en mi vida. Yo jamás, ni siquiera después de todas las discusiones que habíamos tenido había puesto en duda el amor que le tenía o el que él me tenía a mí… Sin embargo, después de esa noche todo mi mundo, todo en lo que yo creía se había derrumbado, así, sin más, en un segundo y por cuatro palabras.
Pensé que podríamos solucionar las cosas, dude en algún momento que solo amándonos saldríamos adelante, pero no dude del hecho, para mí el mundo seguía porque nos amábamos a pesar de todo. Que cuando viejos recordaríamos esta pelea por haber sido la más estúpida que hubiésemos tenido, ahora…ya no sabía que pensar.
¡Por Dios, si lo único que hacía cuando él no me veía era llorar!
Ya era de noche nuevamente y tendría que volver a la habitación que compartíamos. Lo vi desnudarse de a poco e intenté buscar en su espalda algún rasguño que anteriormente yo hubiera dejado ahí, pero nada. Mire sus brazos mientras buscaba desesperado algo en su cajón. Gruño y cerré los ojos, pues el tono ronco que le salió me recordó las noches de pasión y que tuviera solo el pantalón de su traje puesto no contribuía a que no fantaseara con mi marido. ¡Já, estaba casada con el hombre más codiciado de China y no podía fantasear con él! Apreté más los ojos, quería llorar de nuevo.
Mi corazón se detuvo cuado sentí su mano cálida en mi mejilla y el olor de su perfume me llego hasta las entrañas, paso su pulgar secando una lágrima, al parecer no había podido controlarlas.
- Perdóname –fue todo lo que tuvo que decir. Salté a sus brazos y lloré como niña.
Lloré en sus brazos sin vergüenza, sin contenerme, sin reparo.
Lloré como solo en sus brazos necesitaba hacerlo. No sé cuanto tiempo paso, no sé si hablamos, no entendí nunca sus palabras. Era tanto lo que sentía dentro de mí que me dormí.
Cuando volví a despertar, estábamos acomodados al medio de la cama, él de espalda con uno de sus brazos pasando a nivel de mi cuello y acariciándome el cabello y la espalda, con la otra mano acariciaba mi brazo que a su vez lo abrazaba por el dorso, pues yo estaba de costado, apoyada mi cabeza en su pecho. Quise dormirme de nuevo, aun era de noche, quizás dos o tres de la mañana. No quería saber que la tranquilidad duraría poco. Quería quedarme así para siempre.
- Despertaste –cerré los ojos, no por su tono, pues fue cálido a pesar de lo evidente que era qué quería hablar, quería explicaciones. Pero tenía miedo, no quería que discutiéramos como hace pocos días, no lo soportaría- ¿Sakura? –me llamó, como tenía un nudo en la garata, asentí y él sin querer ser frío me alejo para poder verme a la cara, resignada lo solté y me senté en la cama para mirarlo a la cara, él hizo lo mismo.
- Yo… -y nada salía de mi boca.
- Antes que empecemos quiero decirte que lo de la otra noche no es cierto –dijo sin más, lo miré y no pude contener una sonrisa.
¡Me amaba…aún me amaba!
- Gracias –dije controlando las ganas de saltar a abrazarlo de nuevo, pues siendo sincera tenía hormonas y moría porque me hiciera el amor ahora mismo.
- ¿Qué fue lo que nos pasó, Sakura?
Su pregunta llego como si nada… y yo no tenía respuesta.
- Siempre tuvimos nuestras diferencias, es lo normal, nuestras personalidades son completamente opuestas, pero nunca creí que llegaríamos al extremo de tratarnos como lo hemos venido haciendo últimamente. No sé que hice mal, no entiendo porque tu actitud cambio –lo mire- Y aclaro que con eso no te estoy responsabilizando, pero acepta que fue tu cambio de actitud el que en un principio provocó todo esto y siempre que quise saber que pasaba respondías con evasivas... Te juro que intenté controlar mi carácter y lo había logrado, en parte, hasta la última noche que hicimos el amor.
Lo miré con miles de preguntas en mi mirada, eso era cierto, debía reconocer que yo fui la que cambio en primera su actitud y él efectivamente nunca había estado tan irritable, hasta claro, la última vez que nos acostamos… ¿Por qué?.
- ¿Por qué? –me atreví a preguntar. Y pareció no ser buena idea.
- No preguntes estupideces –dijo realmente serio- Sabes perfectamente el porque.
Y esa rabia que estaba a flor de piel volvió.
- Si estoy preguntando –aclaré frunciendo el ceño- No es por alargar esta conversación. Es, realmente, porque no lo sé.
- No empecemos, por favor Sakura, te pido que por lo menos hasta no tener claro porque las discusiones no empecemos una de nuevo.
Y yo le hubiera echo caso de no haber estado tan sensible e irritable. Pero no era el caso.
- Deja, por favor Shaoran, de usar ese tono de negocios conmigo -lo vi alzar una ceja no entendiendo- El tono de mando, me tiene harta.
- ¡Te pedí por favor!
- ¡Cómo si pidieras algo realmente por favor!
- ¡Pero de qué estas hablando!
- ¡De nada! –y me acosté dándole la espalda.
- Esta vez no, Sakura, siéntate –ordenó claramente, me senté y antes de que pudiera responder, dijo- ¡Terminaremos de hablar así esto termine en divorcio! Pero no pasare una noche más con una esposa que no me habla y a la que no puedo ni siquiera tocar!
- ¡¿Y es eso lo que tanto te molesta?! –grité indignada- ¡¿Que no te abra las piernas?!
- ¡Por la mierda, Sakura, cómo dices eso!
- Perdón –dije de forma sarcástica- Entonces, replanteo mi pregunta: ¿Tanto te molesta que ya no tengamos sexo? –me tomé dos segundos- Me disculpo nuevamente, verdad que decidiste que si nos amábamos, entonces se le llame hacer el amor.
Esta discusión estaba llegando más lejos de lo pensado y a pesar de eso no podía simplemente callarme…sabía que él tenía ganas de solucionar todo y yo también, pero… ¡No entendía nada!
Se quedó callado largo rato, pensando quizás la mejor forma de responder.
- Ciertamente, querida –empezó con ese tono formal de negocios que odie al instante y él lo sabía, por eso lo uso, pues el brillo de sus ojos me lo decía- Me molesta el no poder satisfacer mis necesidades sexuales con quien corresponde, en este caso, contigo, mi esposa. Ahora, eso es solucionable, de una u otra forma, si efectivamente no me quieres más entre tus piernas.
No sé si fue el tono burlesco de su última frase o lo implícito que iba en ella. El motivo que haya sido me llevo a pegarle una cachetada, no muy fuerte. Pero que insinuara que iba a engañarme no se lo iba a aguantar, menos aun si no sabía lo que me pasaba.
- Estúpido –solté bajito. Y él río… ¡¿Río?! Soltó esa carcajada que no oía desde hace tiempo, esa que me enamoró de alguna forma… pero… para el caso no era nada normal que se estuviera riendo- ¿Te estás burlando de mí?
Negó entre carcajadas. Y luego puso una de sus manos en mi mejilla que quise sacar pero mi cuerpo no respondió, se veía hermoso con esa alegría que yo no entendía.
- Por lo menos me confirmaste que aun me amas –lo miré frunciéndole el ceño.
- ¿Shaoran te volviste loco? Te pegué una cachetada, si eso es en algún lugar de tu cabeza una muestra de amor me hubieras dicho desde un principio y no me hubiera contenido las ganas de pegarte en veces anteriores.
- No, tontona, fue el motivo por el que me pegaste -¿el hababa en chino? Si, idiota No me refería a eso… Cómo no dije nada y me debatía con mi conciencia, él prosiguió- Si, imagino las veces que quisiste pegarme, mas nunca lo hiciste –ya, en eso estábamos de acuerdo, jamás hasta ahora, le había levantado la mano- Pero eso es porque nunca antes te di motivo de celos.
Y ahí di en el clavo ¡Claro! Sonreí… ¿Tenía que ser adorablemente idiota?
- Tonto –solté suavecito.
Y me abrazo. Suspire.
- Todo de nuevo… ¿Me dirás que te pasa?
Y respiré hondo…
Ya era hora ¿No?... Sin embargo, tenía miedo.
"¿Y si ya no quería estar conmigo después de decirle?"
(SH – POV)
- Llevo cinco meses sin cuidarme y no he podido quedar embarazada –soltó así sin más, sin anestesia, sin avisarme y usando una tranquilidad casi envidiable. Pero… ¿Qué había dicho?
- ¿Ah?
- ¡Eso, maldita sea! ¡Quiero ser mamá y no puedo! –y noté que la tranquilidad fue solo pantalla. Cubrió su rostro evitando que la viera llorar y solo atine a abrazarla… ¿No podía ser mamá? Pero eso debía ser una broma.
- Eso…no puede ser verdad… -susurré y pregunté lo obvio- ¿Fuiste al doctor?
No me respondió. Y cerré los ojos controlándome. La aparte para mirarla a la cara.
- No has ido al doctor –afirmé y ella asintió. Me mordí la lengua y controle la rabia que nuevamente estaba por explotar- Sakura –pronuncie su nombre tan suavemente que ella se tensó- Hemos estado peleando cinco meses, cambiaste tu actitud y te volviste casi insoportable, hiciste que yo me volviera insoportable, preocupaste a toda la familia y cuando digo toda, es toda. Y todo… ¿Por un supuesto?
- Yo… -la miré desconcertado ¡Debía estar bromeando!.
- ¿Cómo aseguras que no puedes ser mamá? –dije sin querer exaltarme. Esto de tener el mal humor a flor de piel no ayudaba en nada.
- ¿Por qué más podría ser? ¡Deje de cuidarme! ¡Y por la cantidad de veces que hacíamos el amor mínimo debería estar embarazada de quintillizos! –y tragué seco, no era el momento ni la situación para pensar en la cantidad de veces que hacíamos el amor, pero llevaba un mes sin tocar a mi esposa luego de hacer el amor como mínimo dos veces al día…era una reacción natural. Su piel, su aroma, sus gemidos…extrañaba todo de ella.
- Pero Shaoran, por favor, no te lo tomes a mal, es que yo…
- Llevamos siete años de matrimonio, Sakura ¿Y no pudiste decirme qué te dejaste de cuidar por qué querías ser mamá? ¡¿Cómo quieres que me lo tome?!
- ¡Pero es que…!
- ¡Pero es que nada! ¡¿Cuántas veces te pedí un hijo, cuántas?! Y en el momento que decidiste dármelo no tienes la confianza para decirme que no puedes quedar embaraza ¡Es cosa de dos! ¡Todo lo que te pasa me importa! –volví a intentar controlarme, porque ahora la rabia era sustituida por la decepción, por la tristeza- Si después de todo este tiempo no existe la confianza para que me digas eso…yo…
- ¡No, por favor! –me detuvo al hablar y se aferró a mi- Yo…no se que me paso, Shaoran, no es falta de confianza… era… ¡Tenía miedo!
- ¡¿Pero por qué, Sakura?! –aproveche cuando me soltó el pararme de la cama y caminar de un lado a otro- ¡Por la mierda! –dije enojado conmigo mismo ¿Qué había echo yo mal para que ella no confiara en mi?
- Shaoran yo…
- ¿Qué hice? –puso cara de interrogación- ¿Qué hice mal, Sakura?
- ¿Pero de qué estas hablando?
- ¿En qué falle para que no confiaras en mi?
Y fue ella la que salto ahora de la cama y se me acercó.
- No, no es tu culpa… es… soy yo, mis miedos, mi inmadurez…-decía apresuradamente, pero yo sabía que la culpa no era solamente de ella- Yo sé cuanto quieres un hijo y si yo no te lo podía dar…quizás…
¡Bingo! Ahí estaba. Eso era. ¡Ella creía que por no poder darme hijos –que de momento tampoco es que fuera seguro- yo dejaría de quererla!
- Yo dejaría de quererte –complete su frase, asintió avergonzada. Y bajo su mirada, la alcé tomándola del mentón.
- ¿Te has puesto a pensar que a lo mejor soy yo el que no puede ser padre?
Y la expresión en su rostro fue más dolorosa que la misma realidad de que existiera la posibilidad que nunca podría tener un hijo, que nunca podría darle un hijo a ella.
Y le tome el peso a mis propias palabras.
"¿Y si era yo el que no puede ser papá?"
&.&
Camili: Si, lo sé, no existe perdón para la demora. Ruego solamente que sientan que "tanta espera valió la pena". Pero sepan que Camili, incluso después del terremoto sigue escribiendo (recuerden que soy chilena). Bueno sólo eso… ¡Lo olvidaba! El epílogo son dos capítulos, esperen el siguiente.
Fanny: No andaba muerta andaba de parranda. Ok, esto es cortesía de la inspiración de Camili yo solo contribuí con el látigo, jajaja, es broma. Prometo aportar para el capitulo dos. Un beso a todos y soy feliz Camili sigue con nosotros.
