ANTERIORMENTE...

-Kouga, el jefe de los hombres lobos ha decidido no casarse, en estos momentos viene para acá, a informarle de su noticia. –Susurro un lobo blanco entre jadeos.

Ha decidido ¿no casarse? Pues, bien. Yo he decidido no derramar ninguna lágrima más por él. Me lo prometo a mí misma.

-El ya… ha tomado su decisión. Y yo. Hare lo mismo –susurra la pelirroja mirándolos a todos.

¿Sueños lejanos? Vamos mal lobito…

-Kagome… tú estarás conmigo, vendré por ti. Y te alejare de esta bestia que te hará sufrir. Te lo prometo.

A CONTRA LUZ…

Capitulo 2

Se provoco una pelea, kouga como era el más capacitado evadió los golpes y las lanzas. Con sus agiles movimientos dejo fácilmente a todos tendidos en el suelo, se acerco a uno de sus amigos. Demostrándole que de verdad lo sentía, pero de verdad el ya habia tomado una decisión. Y ahora solamente venia a comunicarla. Aunque desde arriba se escucho un grito…

-¡Kouga!

Él sin más preámbulos dejo los líos y se volteo. Trago saliva lentamente al ver como la muchacha que tanto deseaba decirle que "no" se acercaba. La observo a los ojos; distinguió su mirada. Y en ninguna facción de su rostro se demostraba amor. Eso le extraño, siempre aquella chica demostraba preocupación, amor, calidez. Pero nunca él la tomo en cuenta. Siempre la humillaba de alguna manera, por más minina que fuera.

Ella, al llegar y estar frente a él no lo dudo… lo abofeteo fuertemente, haciendo que su mirada quedara contra el suelo. Sin contar que la mejilla de él le habia quedado completamente roja.

-¡¿Quién diablos te has creído? –dijo exigió con un tono de voz que desconcertó al youkai.- Siempre vienes a un lugar y ¿golpeas a las personas? ¡As empeorado tu situación!

-A…Ayame –le dice levantando la mirada y observándola con desconcierto. ¿Pero que se ha creído? Me ha golpeado, ¿A mí? ¿Y yo que le he hecho? – Que… ¡Que te sucede! ¡Porque me has golpeado! –baja su tono de voz observándola perplejo ya que aun su semblante permanecía frio. Se levanto y la vio fijamente- ¿Te has enterado?

Se rio sarcásticamente y lo observo, cruzándose de brazos.

-Me he enterado… ¿De qué se podría saber? De que has traicionado a tu manada, por salir corriendo tras una humana. ¿Que esa humana llamada Kagome está con un Hanyou y no que no te da bola?

¡Auch! Eso si me dolió… pensó el lobo. Sin quitarle la vista de sus ojos. ¿De cuándo acá ella ha dicho cosas tan hirientes? ¿Qué paso con la dulzura que expresaba hacia él? Frunció el seño y espero a que siguiera hablando.

-Y de que los sabios, ¿ya han tomado una decisión con tu caso? –Dijo al final.- Y por cierto, te están esperando. Quieren que vayas ya.

Ahora sí, digirió cada palabra que le dijo, encontrando un buen argumento. Y solamente se le ocurrió decir…

-¿Por qué mejor no te quedas callada? ¡Ó no respondo! –le dijo enseñándole su puño.

Rápidamente bajo un grupo de lobos. Ellos eran, los que formaban el nuevo consejo del gran sabio. Puesto que habia sido tomado por otro de los lobos más antiguos de ahí, gruño de forma exuberante.

-Amenazar con golpear, a la líder de la manada de los clanes. Nos ha hecho rectificar tu situación, kouga.

Abrió los ojos el lobo al escuchar la voz de su superior. Se volteo hacia él, y lo observo con sorpresa. ¿Líder? ¿Habia dicho líder?

-¿Li…líder? –pregunta tartamudeando y observando a Ayame. La cual ya habia tomado posición al lado de su consejero.

Delante de Kouga se encontraba una gran roca; en ella estaba Ayame y el superior de los lobos. Ese lugar, aparte de estar rodeados por los arboles. Había unas rocas de menos tamaño, pero de igual ímpetu. Los otros lobos, se encontraban en esas rocas observando a kouga, con determinación.

Kouga sonrió de medio lado, nervioso. Parecía realmente una corte frente a él. Ellos el juzgado, y él… él… como el acusado. Presiono los puños y al final, luego de unos minutos se atrevió a decir.

-¿Qué sucede? ¿Por qué estamos todos reunidos? –se ríe un poco, claramente de demostraba su altanería, se cruza de brazos y los observa con una sonrisa en su rostro.- No creo que sea una simple reunión familiar. Además saben, que esas cosas no me agradan, para nada.

-Guarda silencio. –le dijo uno de sus compañeros, quien el anterior mente les habia dado una buena paliza. Gruño en el oído de nuestro joven acusado y toma su lanza pasando por el lado del.

-El consejo ha tomado una decisión. Tal cual como tú, has decidido no casarte –agrega uno de los lobos que se encontraba en la roca derecha.

-ha decido desterrarte de la manada, no eres digno de pertenecer a nuestro clan, eres una deshonra al enamorarse de una humana común.

-Eso no tiene nada que ver, el enamorarme de una humana, ¡No tiene porque importarles! ¡Soy el más capacitado para tener el puesto de jefe! ¡Tengo mi propia manada, maldita sea!

-¡Traición! –Grito un lobo completamente fuera de sus casillas- El exilio es tu castigo, por haberte de enamorado de una humana común y corriente.

-Eso no es posible, ¡Mierda! Por favor Ayame has algo. –pide kouga mirándola por primera vez con ojos suplicantes, dolidos.

¿Lo habían exiliado? Por un amor, como habia dicho Ayame no correspondido. Presiono los puños y golpeo el árbol con tanta fuerza que hiso que se partiera a la mitad.

-Eso… tú te lo has buscado. Kouga… uno siembra… lo que cosecha. –susurra Ayame bajando la mirada. En realidad la desvió, no quería sentirse culpable. Por una decisión que ella estuvo completamente de acuerdo.

*Flash Back*

-¿Todos están completamente de acuerdo? El consejo ha tomado una decisión completa, y sin vuelta atrás. El exilio de kouga es todo un hecho.

-¡Esperen! –grito la pelirroja observándolos a todos con angustia, después de todo. Su corazón aún le pertenecía a ese youkai, por más que lo negara.

-No puedes arrepentirte ahora. Es por el bien de todos. –dice un lobo café mirándola con determinación.

-No me arrepentiría de nada, al contrario, Quiero que se vaya lo más lejos posible. –sentencio, decisión tomada.

"Por más… por más que me duela. El se lo merece" –pensó tranquilamente Ayame. Respirando profundamente, ignorando el dolor que sentía en su pecho.-

*Fin Flash Back*

-Ayame… -susurra sorprendido por sus palabras. ¡Lo estaban humillando! Y ella lo rechazaba, eso no lo podía permitir. De ella no.

¿Por qué siempre en las situaciones más complicadas de da a conocer lo que uno siente? Eso pienso yo por lo menos. Ahora kouga que por fin ha recordado todo. Ella lo olvida.

-Ayame… tú no ¡puedes! –se acerca a las piedras.- Recuerda la promesa del arcoíris.

Eso… si habia sido un golpe completamente bajo. ¿Cuánto tiempo estuvo ella recordándole, y sacándole en cara cada vez que se lo encontraba? Y ahora el solamente viene y lo dice como si nada. Basta ya no más.

-¡Que bajo has caído! ¡Eres un molesto arrogante! ¿No le das cuenta del daño me que mas hecho? ¡Ya no te quiero ver acá! No quiero nada con un lobo como tú.

-¡Vete de nuestros dominios! ¡Exilio!

Silencio.

-Voy a emprender mi viaje solo. Ayame, volveré por ti. No me importa, si tienes que estar conmigo a la fuerza. Prefiero tenerte a mi lado. Ó morir en el intento.

CONTINUARA…

AVANCE

-Ginta, por favor. No es nada, quédense aquí, verán que pronto vendré. Y recuperare lo que me pertenece. Lo juro. Por lo pronto. Necesito que estén atentos, a cualquier movimiento sospechoso. Mi intento me dice que todo empeorara con el tiempo. Háganme llegar cualquier cosa.

(*)

-¿Quieres que te enseñe a ocupar una espada?