Capitulo 1

El regreso inesperado

Rennesme

-Rennesme, tu desayuno- escuche como mamá me llamaba aunque apenas si había hablado.

Claro lo único que odiaba mas era que me llamaran Rennesme, yo estaba acostumbrada a que me dijeran Nessie o Ness, pero claro eso solo lo hacia mamá, porque no quería dar su brazo a torcer en cuanto a mi nombre. Y lo que mas odiaba en estos momentos era que llevaba varias semanas sin poder dormir, y eso se los agradecía a ellos.

Todas las noches tenían que hacerlo, y claro el tener un oído tan agudo no era bueno, cada noche solo escuchaba los jadeos y demás cosas que sucedían en la otra habitación. Lo último de la noche anterior fue que de nuevo la cabecera de la cama y probablemente la puerta del armario se volvieron a romper; claro si Emmett se enterara se moriría de risa. Aunque a estas alturas los ebanistas y carpinteros de Alemania ya eran ricos, con tanto trabajo que les daban mis padres.

-Ness, es hora de desayunar-dijo amablemente papá desde la puerta entreabierta- además tenemos que hablar contigo.

-genial, y ahora que "no" hice?- conteste sarcásticamente debajo de las colchas, intentando no pensar en nada en particular, para que papá no pudiera escucharlo.

Papá no contesto, así que salí de la cama y me dirigí a la pequeña cocina del apartamento donde vivíamos. La mesa estaba puesta como si de verdad ellos desayunaran conmigo; la farsa de ser una familia humana era perfecta; ya que en esa casa la única que comía era yo. Me senté en mi lugar de costumbre y comencé a desayunar sin mucho ánimo, ese día no tendría que apresurarme para ir a la escuela, las clases habían terminado. Después de un par de minutos me di cuenta de que ambos me miraban fijamente….

-que es lo que sucede?-comencé a quejarme.

-Rennesme, te tenemos una excelente noticia-comenzó a decir mamá- es algo que te va a hacer muy feliz.

-no quieres saber que es?-dijo papá ante mi falta de entusiasmo.

-no, la verdad es que la idea de ir de cacería hasta Rusia no me hace nada feliz-murmure por lo bajo.

-y no hay nada que te podría hacer feliz?-continuo mamá con animo.

-no-conteste secamente mientras pensaba que lo único que me haría feliz seria regresar a Forks.

-y si eso que estas pensando fuera cierto?-dijo papá mientras lo veía con cierta suspicacia- y si te dijéramos que vamos a regresar a Forks? Quitarías esa carita triste?

- no jueguen conmigo, no es gracioso- comencé a decir lentamente.

-no es broma, cariño. Vamos a regresar-dijo finalmente mamá.

En ese momento lo vi claramente, era cierto. Volveríamos a Forks, volvería a ver a los abuelos y a mis tíos. Y sobre todo a Jake. Me levante de la silla como si hubiera recibido una descarga eléctrica y corrí a abrazar a mis padres y a cada uno le daba un beso en la mejilla.

-ve a empacar, nos vamos esta tarde-dijo mamá mientras me daba un fuerte abrazo-no olvides nada.

Regrese corriendo a mi habitación, tome una rápida ducha y comencé a arreglarme, lo único que se me ocurrió en ese momento fue ponerme unos jeans desgastados y una camisa de franela; y amarrarme el cabello en una coleta. Rápidamente saque mis maletas del armario y comencé a guardar todas mis cosas.

Casi había acabado de guardar mis libros cuando papá entro en la habitación y se sentó en la orilla de mi cama y dejando sobre la maleta cerrada mi pasaporte y mi boleto de avión. Justo cuando me dirigía al enorme tocador para tomar unas cuantas cosas me sujeto la mano e hizo que me sentara a su lado.

-Nessie, jamás quiero volver a verte triste-dijo repentinamente- se que no has sido feliz en mucho tiempo, pero debes saber que no te alejamos de Jacob solo por gusto. Fue por tu seguridad.

-pero Jacob no hizo nada…-comencé a decir rápidamente.

-lo se-dijo mientras ponía no de sus fríos dedos sobre mis labios-Jacob jamás dejaría que te pasara algo malo, además el también la ha pasado mal y si vamos a regresar es bajo ciertas condiciones….

-que condiciones?-replique rápidamente un poco asustada.

-son sencillas, tendrás que seguir estudiando-intente replicar pero de nuevo no me dejo-, y no esta a discusión. También en noches de escuela no podrás salir después de las 10:30, no estarás todo el tiempo con Jake, tendrás la oportunidad de hacer nuevos amigos y sobre todo tendremos que seguir con la mentira de nuestra familia.

-odio tener que mentir sobre ustedes-dije mientras cruzaba los brazos sobre el pecho- no me gusta.

-lo se peque, pero es necesario, al menos en la escuela. Lo prometes?

-esta bien papá, acepto tus condiciones, aunque no me gusten.

Papá se levanto y me dio un fuerte abrazo y me dejo sola para que pudiera seguir empacando. Me quede un rato en la cama mientras observaba mi muñeca izquierda, aun llevaba el regalo de Jacob; la pulsera de plata con un anillo que me había dado en mi primer navidad. En 6 años no me había quitado ni un segundo la pulsera al igual que el relicario de oro que me había regalado mamá.

Esa misma tarde salimos para Washington, claro el viaje en los amplios asientos de primera clase, hacían que olvidaras las 12 horas de vuelo desde Alemania hasta el aeropuerto de La Guardia en Nueva York. Y de ahí las escasa dos horas hasta el aeropuerto de Sea-Tac en Seattle, en la costa oeste. Estaba a 16 horas de volver a ver a Jacob y a toda mi familia.

Jacob

Esa mañana amaneció inusualmente luminosa, claro aquí en la costa de Olympia el cielo estaba nublado la mayor parte del año, así que una mañana sin una sola nube debía presagiar algo bueno.

Ese día la pasaría al menos durante un rato con mis mejores amigos, Quil y Embry, claro hasta que ellos se fueran con Claire y Kim. Que suerte tenían ellos de que no les quitaran durante años la razón de su vida, jamás lo hubieran soportado. Ni siquiera Quil que llevaba esperando una década a que Claire creciera.

La noche anterior habíamos quedado de vernos en el claro donde antes solíamos reunirnos con la manada, ahí seria un buen lugar para comenzar a hacer planes. Tal vez un poco de salto de acantilado y por la tarde daría una vuelta en moto.

-Jake, vendrás a comer con nosotros?-dijo tímidamente mi hermana

-no lo se Rachel, creo que pasare todo el día fuera.-comencé a decirle rápidamente-será mejor que no me esperen.

Salí rápidamente de la casa, sabiendo que aun faltaban varias horas para ver a mis amigos, así que comencé a caminar sin rumbo fijo hasta que llegue a la playa en forma de media luna. En ese momento la playa se encontraba vacía, pero en unas cuantas horas se llenaría de gente proveniente de Forks y de las ciudades cercanas.

Conforme el sol ascendía mas en el cielo azul la playa comenzó a llenarse de gente; de familias que pasarían el día juntos, de grupos de amigos que olvidarían sus responsabilidades por unas horas.

Al pasar cerca de un grupo de risueñas chicas varias de ellas interrumpían sus conversaciones y me señalaban sin discreción e intentaban varias maniobras para sacarme una sonrisa o una palabra; pero al igual que antes yo ya no las veía, era como si no existieran.

Me aleje rápidamente y comencé a caminar en dirección al bosque, caminaba sin rumbo fijo sabiendo exactamente donde me dirigía. Ese día el bosque se encontraba lleno de vida, en lo alto las altas copas de los árboles formaban un techo color jade e impedían que se viera el cielo, los animales habían salido de sus madrigueras y andaban a sus anchas por cada rincón.

Llegue al claro con unos minutos de anticipación sin saber que era lo que me esperaba, estaba de espaldas a un gran muro de árboles esperando a que Quil y Embry llegaran, sentí como alguien subía por mi espalda y….

-te estoy esperando-dijo de pronto una voz en mi oído, una voz que no había escuchado en dos años-ven a casa de Carlisle-dijo a modo de despedida mientras me daba un beso en el cuello.

Me quede petrificado en ese lugar, cuando mi mente por fin reaccionó y pensé en tomarla en mis manos ya había desaparecido. Volteé para ver de donde había venido, pero el bosque a mi alrededor seguía igual de tranquilo que antes. En ese momento mis amigos aparecieron por el otro lado del claro, venían riendo y bromeando como siempre, al ver mi rostro se preguntaron que me sucedía, pero ni yo mismo sabia que era lo que había pasado.