Capitulo 2

Sorpresa

Jacob

Respiré una vez mas ese aroma, era muy tenue, pero ahí estaba. El aroma de Nessie. Sin pensarlo dos veces salí corriendo hacia la enorme casa blanca en medio del bosque, solo escuche los murmuros de preocupación de mis amigos que dejaba atrás, en ese momento el bosque se convirtió en un borrón de color verde y café.

A los pocos minutos estaba a unos cuantos metros, ahí el aroma era mas intenso. Olía a muerte como siempre que estaba cerca de esa casa llena de vampiros; pero no era el único aroma en el ambiente, ahí mezclado con esa peste se notaba el aroma de ella. Esa mezcla de algo dulce y frío a la vez, ese aroma era capaz de volverme loco.

Solo había un problema no era capaz de entrar a esa casa, así que me quede durante horas, escuchando el ruido de la conversación que se llevaba dentro, podía escuchar su voz y su risa. Estaba seguro que seguiría viéndose igual que hace dos años, pero eso no me importaba. Por primera vez en años me sentía con vida.

La noche pronto comenzó a caer y el final de la conversación de igual manera, sabia que pronto mi mejor amiga y su familia se irían a través del bosque hasta la pequeña cabaña que les habían regalado hacia tantos años y que permaneció vacía desde su partida.

Fue en ese momento en que la vi, ¡por Dios cuanto había cambiado!, ya no era la misma niña que había visto hacia dos años. Ahora estaba completamente cambiada. Parecía una adolescente de 16 o 17 años, el cabello color bronce le caía sobre la espalda y estaba casi seguro de que seguía teniendo el mismo rostro dulce y esos hermosos ojos color chocolate.

La vi desaparecer cuando llegaron al río, lo cruzo de un salto, vi como cayo unos segundos después en las heladas aguas, quise correr para ayudarla. Pero su padre ya lo había hecho; la llevo en brazos. Después desapareció entre los árboles, sin mas decidí seguirlos. A estas alturas sabia que Edward podía escucharme así que no lo pensé y….

-ya se que me escuchas, Edward-pensé-por favor no digas nada. Quiero sorprenderla. Volveré mas tarde.

Antes de llegar a la cabaña, regrese sobre mis pasos hasta la reserva, si iba a ver de nuevo a Nessie tendría que estar un poco mas presentable, llegue corriendo a casa. A estas alturas papá ya debía saber que me había puesto como loco en el bosque….

-Jake, que sucedió?-me dijo Billy desde la sala en cuanto me oyó entrar-Quil y Embry dijeron que….

-regreso-le dije súbitamente-Ness regreso. Tengo que ir a verla.

-me alegro que haya regresado,-me dijo sinceramente- pero entonces que has hecho todo el día?-pregunto mientras apagaba el televisor.

-estaba a punto de irme con Quil y Embry, pero de repente fue como si me llamara-comencé a contarle, mientras varias piezas de ropa salían volando de lo cajones- fui corriendo a casa de los Cullen y la escuche, solo eso. No puede verla.

-y eso es todo?

-no, creo haberla visto más cambiada que la ultima vez…

-más cambiada? Jake, tu sabes perfectamente bien que eso es imposible-comenzó a decir Billy un tanto triste-Nessie jamás va a crecer.

-lo se, o tal vez no. Solo te digo lo que vi, necesito asegurarme-dije finalmente mientras tomaba una vieja chaqueta de cuero-regreso mas tarde.

Salí corriendo de nuevo, por un momento pensé en llevarme la vieja motocicleta pero desistí, el ruido la alertaría y aún deseaba que fuera una sorpresa. Tarde un poco más en llegar a la cabaña que la primera vez, esta vez sentía como si estuviera en un escenario listo para hacer el ridículo, me moría de nervios.

La ventana estaba abierta solo un poco, lo suficiente como para dejar pasar la suave brisa del exterior. Abrí la ventana un poco más y entre por ella, la habitación se encontraba sumida en las penumbras; pero no necesitaba luz su aroma me guiaba hasta ella.

Estaba dormida, las mantas la cubrían por completo a excepción del rostro. Seguía igual de hermosa que siempre. El brazo izquierdo colgaba por un lado de la cama, no me sorprendió mucho el darme cuenta que aún llevaba la pulsera que le había dado.

-Jake?-dijo de pronto con voz adormilada.

Rennesme

Ese día se me había hecho eterno, pero cuando por fin papá y mamá decidieron que era hora de que nos fuéramos la noche había caído. Todo el día había esperado a que Jake llegara, pero el nunca se apareció.

¿Habrá creído que era un sueño? O ¿solo se había olvidado de mí? No quería pensar en esta ultima opción, por que si fuera cierta me moriría; la otra aunque menos probable, lo he de haber dejado con un susto horrible. Y lo peor de todo, algo en lo que no había pensado, ¿Qué pensara ante mi cambio? ¿Le gustaría? ¿O preferiría que siguiera igual que antes?

-ya basta Nessie, -me dijo de pronto papá- a Jacob le va a encantar. Ahora concéntrate hay que saltar-dijo de nuevo mientras señalaba el río.

Habíamos caminado tan deprisa o yo estaba tan metida en mis pensamientos que ni siquiera me había dado cuenta que estábamos en el río. Mamá ya había saltado, ahora era mi turno. Salte sin mucho esfuerzo para cuando alcance la otra orilla resbale y caí de espaldas en las heladas aguas.

-Rennesme, estas bien?-se acerco mamá tan rápido que no la vi.

-estoy bien mamá, solo tropecé-dije mientras me ponía en pie.

-Ness, te lastimaste?-preguntó papá preocupado-que te pasó?

-nada, solo me tropecé, recuerdas soy un poco torpe-conteste secamente.

-si, me pregunto de quien habrás heredado eso?-dijo con una sonrisa en los labios, mientras le dirigía una mirada divertida a mamá.

Papá me sacó del río y me llevó en brazos hasta la cabaña. En cuanto llegamos salte de sus brazos y me fui directo a mi habitación. Las maletas ya estaban ahí, no recordaba que nadie hubiera salido de la casa grande, pero como ese día estaba tan distraída no me di cuenta.

Saque una muda de ropa, pensando en darme una ducha, pero claro en esa cabaña no había donde; tendría que esperar al día siguiente. Así que decidí ponerme la pijama y acostarme a dormir. Estaba tan cansada que solo tarde un par de minutos en quedar profundamente dormida.

Después de la medianoche una brisa de aire entro por la ventana de la habitación, unos minutos después sentí que alguien estaba ahí observándome. De seguro era mamá, siempre lo hacía desde que era pequeña; supongo que era su forma de asegurarse de que estaba bien.

Esa noche no estaba para sus cosas así que abrí los ojos, pero lo que vi no fue a mamá, si no a el.

-Jake?-le pregunte aun adormilada. No lo podía creer, ahí estaba el. Seguro estaba soñando.

-hola cariño-me dijo dulcemente-que alegría verte.

-Jake!-salte de inmediato de mi cama y lo abrace-estas aquí!, porque tardaste tanto?

-no pensé que fuera cierto-contesto mientras tomaba mi rostro entre sus manos-pensé que me había vuelto loco. No sabes cuanto te extrañe.

Por fin después de tantos años sentí que estaba en casa, tenía de nuevo a mi mejor amigo. Jake seguía igual que siempre, el cabello negro y los ojos castaños, la misma piel cobriza y el mismo cuerpo musculoso. Su cuerpo aun seguía con una temperatura bastante alta; igual que la mía. No necesitaba verlo, lo conocía a la perfección, conocía cada centímetro de su cuerpo y cada brillo en sus ojos, conocía ese aroma suyo.

-también te extrañe-fue lo único que pude decirle-espera, déjame verte-dije al mismo tiempo en que me estiraba y encendía la pequeña lámpara que había junto a mi cama. Lo primero que vi fue su cara de sorpresa.