Hola, de nuevo un capi y lo primero que hare será agradecer por sus comentarios que me llenan de ánimo, y lo segundo es ADVERTIRLES que este capi contiene Lime, un Ren nostálgico y un Horo hecho furia, humor… y mas con ustedes la séptima entrega.
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Inestabilidad emocional
1ra. Parte
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Todo en la vida tiene un principio y una razón de ser, un comienzo, un progreso y luego una muerte. Así como para toda acción ocurre una reacción: si tenemos hambre comemos, si estamos sucios nos bañamos, si sentíamos frio buscábamos calor y eso era justamente lo que necesitaba: ¡¡¡CALOR!!!
El frio insoportable de la llegada del invierno le calaba los huesos asiendo que incontenible veces titiritara aun en sueños y que casi inconscientemente se recostara más sobre el frente cálido que le cobijaba la espalda. La sensación lejos de ser incomodad, le daba la paz y la calidez que en esos momentos necesitaba habría pensado que era un sueño hasta que sintió que unos brazos le rodeaban…
-buenos días- sintió unos labios rozando ligeramente su nuca
-h-u-h- soltó aun entre sueños
-vamos gatito- los fríos labios se pasearon por su cuello hasta subir a la oreja y morderla ligeramente, alguien se había tomado la tarea de despertarlo, y con él todas sus hormonas- despierta-
Aquellos brazos se pasearon en su piel mientras le susurraba cosas intangibles en su oído, se arqueo sin poder evitar las sensaciones que esas manos le provocaban bajo la camisa.
-Horo- susurro el nombre de su amante ligeramente más despierto y consiente que pensamientos y palabras coherentes se iban lejos cada vez que se le repartían más besos, su mano subió hasta el cuello del otro atrayéndolo más a sí.
-dime- obedeciendo a la orden silenciosa de besarle desde la línea de su cuello hasta la base donde nacía su cabello.
-te he dicho que no me llames gatito- aquello no había sonado como un reproche más bien su voz había bajado dos tonos casi con un ronroneo, seriamente le estaba afectando lo que le hacía y ambos lo sabían, fue así que Horokeu decidió jugar su última carta.
- ¿no te gusta?- su boca se paseo por toda la extensión de piel que tenia alcance estampando en lo más profundo de su ser el sabor de aquella mientras que sus manos se metían deliberadamente dentro del pantalón de Ren- no parece cariño- como respuesta un gemido escapo de los labios de Ren, no podía pensar claro, no cuando esas manos hacían maravillas en su piel.
Le encantaba lo dócil que se volvía Ren cuando acababa de despertar, no pudiendo resistir más la tentación sus manos encontraron lo que buscaban, tan dispuesto, tan suave, Ren era todo un horizonte por descubrir, quería saber cómo le gustaba… que lo tocasen, nunca había estado con un hombre solo las veces que solo tuvo que saciar su ansiedad, pero el darle placer a otro era completamente nuevo. Con cuidado se deslizo por toda la extensión de la piel que tenía en sus manos, sonriendo satisfecho al escuchar los suaves gemidos que se le escapaban y los escalofríos, estaba haciendo un buen trabajo… hasta que…
-su-suéltame travieso- ordeno Ren con dificultad, deteniendo las maniobras que se le realizaba con sus manos- o te cortar…- no pudo terminar la frase ya que en un descuido de mirarle unos labios se apoderaron de los suyos pidiéndole, más bien exigiéndoles que se abrieran para él, negándose Ren decido cambiar el juego dando la vuelta, subiendo encima y posicionando ambas piernas a los laterales de la cadera de Horo.
-que malito eres- se quejo falsamente, sus manos estaban fuertemente sujetas a ambos lados de su cabeza y Ren no tenía la cara más santa del barrio.
-¿Esa es tu manera de despertar a la gente?-
-no, digamos que estoy optimizando mis técnicas, ¿Qué tal?-
-¿ah sí? Yo también se optimizar cariño -sentencio con una sonrisa retorcida en sus labios, aquello lo puso nervioso nada bueno vendría después de esa mirada… o quizás sí.
Ren se acerco ligeramente a sus labios rozándole igual como él le había hecho en la nuca, comenzado en su cuello, para bajar a la V que se formaba en el medio y lamer ligeramente ahí, y luego repartió ligeros besos alrededor. Bajo a la línea del cuello y subió lamiendo de la manera más provocativa, el ainu desarmado por la acción de su Koi no pudo evitar que un gemido escapara de sus labios.
-¿te gusta?- que alguien se apiadadle de él, Ren se encontraba detrás de sus orejas besando aquel punto sensible, paseando su lengua con parsimonia mientras que su cuerpo se rozaba ligeramente con su erección.
-¡Ren!- pronuncio sorprendido por la intima caricia que se le estaba proporcionando.
-dime- dijo en su oído, haciendo que un escalofrío subiera por su espina dorsal y que se arqueara para tener más contacto –travieso- susurro en su oído de nuevo mordiendo el lóbulo y pasando su lengua.
-¿me das un besito?-
-ahhh nop-
-no seas malito-
El chino se separo para dirigir sus enigmáticos y majestuosos ojos a sus negras orbes, aquella mirada decía muchas cosas, hablaba de deseo, de pasión… de amor. Ambos sonrieron uno con ternura y suplica mientras que el otro prácticamente se lo comía con los ojos. Despacio rozo sus labios ligeramente y se aparto al ver que el Usui intentaba avanzar más allá, repitió la misma acción y atrapo su labio inferior, paso su lengua ahí y luego le beso despacio, -que tortura- pensó Horo.
A medida que pasaba el tiempo el beso se fue profundizando haciendo que Ren soltara sus manos y le acariciara mientras que su compañero jugaba con sus cabellos y lo jalaba más a él. Ambos rodaron varias veces en la cama buscándose, acariciándose y besándose, risas, suspiros y gemidos entrecortados se escuchaban en la habitación cosa que si por ellos fuera nunca acabarían.
-de-be-mos irnos- susurro el Tao contra los labios del otro
-solo un poquito- y volvieron a besarse, duraron unos minutos más hasta que con dificultad logro separarse del Usui…
-¿quieres salir a desayunar?- decía mientras se paraba y arreglaba su ropa – ahí un restaurante bueno camino al hospital-
-me parece excelente, me baño y nos vamos- respondió parándose igual y quitándose dicho sea de paso la camisa, la tentativa imagen del Usui le previno del peligro que era quedarse en esa habitación.
-entonces nos veremos luego- sin más se fue dejándolo solo, el norteño estaba que no cabía de felicidad el comienzo de la mañana no podía ser mejor y las cosas con Ren iban avanzando de maravilla, desnudo entro al baño dejando que el agua enfriara aquellos músculos que habían estado en alerta no hace más de unos minutos(N/A: ¿Entienden de que músculos hablamos o se los tengo que poner con dibujitos?).
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Mientras tanto el chino entraba a su cuarto quitándose la ropa de por medio cuando noto el pequeño celular que había dejado sobre la cama, al tomarlo entre manos su sorpresa fue grande, había 18 llamadas perdidas de china más específicamente de su hermana, se maldijo mentalmente al recordar que era lunes y que para eso entonces debía haber vuelto. Antes de soltar el aparato de nuevo este volvió a vibrar (eso explicaba por qué no lo había escuchado durante la noche), evoco otra maldición antes de contestar, el nombre en la pantalla solo podía significar una cosa… problemas.
-diga-
-Dios mío gracias, Ren! Hasta que contestas he tratado de comunicarme contigo toda la noche- el tao se sentó en la cama mirando como el reloj de la pared marcaba las 11 y cuarto, era tarde- ¿ya estás aquí? ¿Quieres que te vaya a buscar?-
-Jun eso no será necesario- murmuro despacio lamentando que tarde o temprano debía decir su paradero y las razones por las que estaba ahí aun.
-pero llegaras temprano ¿verdad?, mama está muy ajetreada preparando la bienvenida de tu prometida y En la espera impaciente, si lo vieras Ren parece otro con…-
-Aun estoy en Japón- le corto de una vez por todas, el silencio se coló entre los dos, momento que a Ren le pareció una eternidad.
-hermano…- hablo la taoísta no sin antes lanzar un suspiro al viento, había querido que él nunca hubiera vuelto a Japón conociendo de antemano las razones por la que su hermano parecía uno más de los zombis de la familia sin emociones y sin reacciones, le dolió mucho pensar que este se estaba aferrando a algo que su familia no permitiría- tu…
-no digas nada Jun, necesito que hagas algo por mi ya te daré las razones más tardes-
-no hay porque, se perfectamente lo que está pasando quiero en verdad pensar que no te volviste loco y que sabes que tus acciones pueden tener consecuencias. Si es tiempo lo que quieres tratare de hacerlo- una sonrisa casi imperceptible se formo en sus labios, mentalmente agradeció el hecho de que ella lo conocía demasiado bien
-xie xiè-
-no hay de que, por favor cuídate y saluda a Horo de mi parte-
- no te he dicho que el este aquí conmigo-
-si no lo está te apuesto lo que sea de que pronto lo estará, los sentimientos son como los adolescentes mientras más los reprimes mas rebeldes se vuelven- suspiro como si estuviera recordando sus viejas andanzas, Ren por su parte solo la escuchaba- como pasa el tiempo ¿no crees?-
- así debe ser-
- lo que no debería ser es que nuestra familia este cargándote con todo esta responsabilidad, como me hubiera gustado ser hombre para librarte de esto-
-no digas tonterías Jun, tú tienes tus responsabilidades y yo tengo las mías y eso casi nada podrá cambiarlo-
- tan racional como siempre pero Ren estás viviendo una ilusión y estas mal- pena, odio pero sobre todo dolor se concentraba en medio del pecho del más joven no quería, no podía separas de Horo no quería perder esa sensación en su estomago, ni esos labios, ni esos ojos traviesos y tan tiernos… sin percatarse había estado cavando su propio hoyo tomando lo único que en su vida había deseado de verdad: a Horo.
-yo… ya no estoy solo- a ambos le dolió aquellas palabras, la mayor de los Tao no sabía que decir o que hacer por el- necesito buscar una salida, algo que no me aleje de esto… no tienes idea del bien que me hace Jun- su voz era apenas un murmullo triste que se perdía en la línea del teléfono.
-ya verás que todo estará bien, ¿recuerdas eso Ren? TODO saldrá bien, te daré tiempo lo prometo tu solo preocupa en encontrar una salida a esto… por favor no estés triste me pone mal oírte así-
-no te preocupes por mi estaré bien- la seguridad falsa volvió a su voz buscando así convencerla y de paso a el mismo- debo irme-
-te quiero, cuídate-
-igual- y colgó quedándose unos minutos mirando el teléfono, paso su mano por su cara y se dio cuenta de que había soltado unas lagrimas aquello lo puso de muy mal humor, no tenía por qué ser tan débil y menos llorar cuando nunca en su vida lo había hecho -''definitivamente el amor apesta''- pensó mientras se metía a la ducha.
Minutos después ambos entraban a uno de los más famosos restaurantes de todo Japón, Ren llevaba pantalones de seda negra y una camisa de igual color sin mangas y cuello chino, se le veía totalmente apuesto mientras que Horo algo cohibido por lo elegante del lugar y su compañero, llevaba unas bermudas azul oscuras más debajo de las rodillas, tenis converse negros una camisa blanca de rayas azules remangado en los brazos y sobre esta un suéter negro, se le veía jovial y muy sexy.
El restaurante estaba compuesto por cubículos separados por paredes de papel japonés permitiendo así privacidad entre sus clientes y ventanales que permitían una vista hermosa de la ciudad, luego de ubicarlos el meter les llevo las cartas de entrada y de bebidas, el chino eligió un vino y siguió mirando lo demás de las otras.
-vaya que se nos hizo tarde esta mañana- dijo el ainu tratando de romper el hielo con un pequeño sonrojo, desde que había vuelto a ver a Ren esa mañana este había estado mucho tiempo en silencio y parecía estar enojado por algo, así que se armo de todo el valor que tenia para hacerlo sentir mejor- ¿habías venido antes a este lugar Ren?-
El peli morado solo lo miro un momento murmurando una blasfemia en chino, después de aquella llamada su humor había empeorado gravemente y fue peor cuando se dio cuenta que el bodoque de su compañero era el causante de todos sus problemas y que debía encontrar una salida, sumando todas las cosas casi miro con odio a Horo que parecía más fresco que una lechuga.
-¿qué vas a pedir?- ese tono en la voz no era lo que había esperado pero confirmaba sus sospechas sobre el estado de humor del Tao, solo tenía que averiguar una cosa… el ¿por qué?
-Pasta y carne mechada ¿y tú?-
- pechuga y ñoquis de papa *- el mesero apunto y con una reverencia se retiro.
- ¿cómo?- ironizo el ainu- nada de tus pastosas comidas chinas ¿Quién eres tú y que hiciste con Ren?-
-el mismo que te partirá la cara si sigues con tu imbecilidad-
-¿Mi qué?-
-imbecilidad analfabestia- ok lo primero no lo había entendido pero lo segundo….
-¿cómo me llamaste cabeza de asta?-
-¿eres sordo o te tengo que hacer dibujitos?-
-el único dibujo que veras será la marca de mi puño en tu cara bebe leches-
- ¿ah sí?- ironizo despectivo el Tao, por retorcido que parezca esto si le subía el humor- eso quisiera verlo cabeza de maceta-
-te lo demostraría si no estuviéramos aquí cabeza de asta-
- es eso o tienes miedo que el que acabe con tu linda cara sea yo puerco espín- a ver la cara de ensoñación de Horo supo que sus palabras habían tenido un efecto contrario a lo que esperaba y se pregunto que había dicho o hecho para que el idiota se pusiera así.
-me consideras lindo- afirmo el ainu disipando todas sus sospechas y con una gran sonrisa en la cara.
-claro que no-
-claro que si-
-claro que no-
-claro que si-
-que no-
-lo dijiste admite que te gusto-
-como a las nauseas-
-ahí no seas malito- lloriqueo falso por parte del ainu mas tres venas en la frente del Tao…
Para cuando el mesero llego a servirles encontró a un peli azul sobándose la cabeza, a un chino con sonrisa autosuficiente y un salero en el suelo que de seguro era el causante del repentino dolor de cabeza, rio para sí y siguió asiendo su trabajo ''estos jóvenes de hoy en dia''
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Gracias al episodio de esta mañana llegamos mas tarde de lo anticipado esta vez el doctor no nos recibió y lo hubiéramos esperado de no ser porque cierto personaje termino por desesperarse y llegar a la habitación él solito y claro gracias al magnífico sentido de orientación que tiene una brújula en el triangulo de las bermudas llegamos a otro piso, perdidos en el hospital.
Trate lo juro, de calmarme, de respirar profundo, de contar hasta 10, 20, 30 todas aquellas idioteces que la gente estúpida sigue, pero al llegar a 50 mi paciencia estaba llegando a los limites; pero no, no puedo solamente culparlo a él de esto, nadie me manda a hacerle caso sabiendo que nunca ha tenido un gran cerebro…
-je je bueno… creo que es por aquí- afirmo en su decimo intento
-''cálmate Ren''-
-este parece ser el mismo pasillo de hace un rato, quizás si…
-''Amo a mi querido idiota, por mas descerebrado, estúpido, desorientado puerco espín tragón que sea, solo necesita desempacar su cerebro y usarlo por primera vez, vamos no es una cosa tan difícil o ¿sí?''
- ya se aquí es- y abrió sin mucho decoro una de las blancas puertas de aquel pasillo, yo sin prestarle mucha atención le seguí…
OUO O//O* -ah! Ah! Ah! AHHH! – antes de que el sonrojo de nuestras caras o el sangrado nasal del mas imbécil de los seres fuera descubierto infraganti, cerré la puerta de un portazo, su risa no se pudo esperar.
-no puedo creer que se pueda hacer esa clase de cosas en un hospital-
-medicina alternativa supongo- ambos estallamos en risas y como si fuera un sedante mi enojo desapareció.
-te agradezco que tengas tanta paciencia conmigo-
-créeme que no cuentas con tal suerte-ambos seguimos caminando quizás un poco mas distraídos que antes.
-eres muy lindo conmigo gatito- el ainu trato de abrazarlo pero Ren fue más rápido y quitándose le dio un zape en la cabeza.
-si vuelvo a escuchar ese apodo de nuevo te aseguro que no veras a tus nietos- amenazo zigzagueante
-no importa de todas forma no pienso tener nietos si no es contigo- se incorporo para mirarle a los ojos.
Un pequeño sonrojo los cubría a ambos y en la mirada dorada se reflejaban muchas cosas que no supo como descifrar.
-jóvenes- llamo el apresurado doctor llegando hasta ellos, Horo le saludo efusivamente mientras que Ren solo inclino la cabeza a modo de saludo- hace rato me informaron que habían llegado, los he estado buscando
-todo es culpa de este baka que no encuentra ni su propio pie-
-No comiences- amenazo Horo
-comienzo cuando me da la gana tu a mi no me mandas blanca nieves-
-¿quieres pelear Rentado?-
-eso quisieras bodoque retrasado- Un goteo de parte del personal médico se hizo presente alguien debía meterse antes de que esto acabara mal
-se ve que se llevan muy bien- afirmo el doctor
Ambos le voltearon a ver con una mirada que decía todas las ganas de matar a alguien que tenían, la gotita se hizo más grande y aclaro la garganta antes de volverá hablar- tengo noticias de su hermana- eso basto para que ambos chicos se dejaran en paz por el momento…
-¿como sigue doctor?-
-vera la hinchazón de su cerebro ha ido disminuyendo lo que nos da esperanza de que pronto podremos operarla-
-¿y le abrirán el cráneo y todo?- Horo puso cara de asco y miedo de solo imaginarse a Pilika con la cabeza abierta.
-comprenda que es necesario, debemos evaluar el daño que su cerebro ha sufrido y reparar ciertas cosas-
- pero si se opera habrá riesgo ¿verdad?-
-en todas las operaciones ahí riesgo joven-
-sea claro necesito saber cómo puede quedar-
- una de la mayor complicaciones es que quede paralitica pero si presenta más complicaciones de las que tiene… haremos todo lo posible-
Los tres permanecieron en silencio siendo guiados por el médico hasta la habitación donde se encontraba Pilika antes de llegar al pasillo Horo hizo una última pregunta.
-¿no necesita que firme una autorización o algo para que la operen?-
-ah sí, es cierto pero ya su padre se ha encargado de eso-
-¿qué dijo?- el norteño se paró en seco cosa que extraño a los dos hombres que le acompañaban.
-¿acaso no lo sabía? su padre llego esta mañana temprano desde ese entonces no sea a separado de su hija, es muy parecido a usted-
¿Su padre… aquí? ¿Solo con Pilika? Aquello no le gusto nada y se reflejo en su cara llena de disgusto antes de lo que los otros dos pudieran reaccionar ya estaba abriendo la puerta de la habitación, la escena que vio le provoco rabia, el hombre que se había dedicado a darles la vida y que luego de la muerte de su madre los había rechazado estaba ahí sentado junto a ella con el papel del mas devoto de los padres, sentía su sangre hervir.
-¡¡Sal!!- le ordeno lentamente y amenazante, no quería montar una escena frente al delicado estado de su hermana- ahora!!-
Para cuando Ren y el doctor llegaron un hombre un poco más alto que Horo con los cabellos azules y la mirada fiera salía imponente de la habitación, al mirar la cara de su amigo supo que este no era para nada bienvenido y no pudo evitar compararlos, en cuanto a físico hoto era una copia más joven de su padre.
-¿se puede saber qué diablos haces aquí?- ira contenida había en sus palabras. Ambos hombres, padre e hijo parecían lobos apunto de atrapar una presa.
-no puedo creer lo irresponsable que eres Horokeu me das vergüenza solo de verte- su voz era grave y mas áspera que la de su hijo.
- a mi no me provocas algo muy diferente Orión*, es mas hasta podría enumerarte diez cosas más que me provocas con tan solo ver tu cara- Ren archivo ese nombre en su memoria notando como Horo no parecía tenerle miedo a su padre, muy al contrario buscaba lastimarlo con palabras.
-chiquillo insolente- como un trueno uno de aquellos brazos sujeto a Horo por la nuca y lo estrelló en la pared más cercana, el golpe seco hizo que tanto Ren como el doctor fueran a impedir lo que se avecinaba. Antes de llegar el hijo ya le había dado un buen puñetazo en la cara cosa que le hizo soltarlo y tambalearse pero cuando estos iban a volver a golpearse eran sujetados por los otros.
-suéltame Ren que hoy mato a este desvergonzado ¿COMO TE ATREVES A VENIR AQUÍ DESPUES DE ABANDONARNOS A PILIKA Y A MI POR TANTOS AÑOS PORTANDOTE COMO EL MAS SANTO CUANDO EN VERDAD NUNCA TE IMPORTO LO QUE PODIA PASAR CON NOSOTROS? No tienes ningún derecho-
-Pilika es mi hija también- dijo en los brazos del doctor que a duras penas lograba contenerlo.
-¿A SI? Me pregunto cuándo te diste cuenta de eso, cuando se murió mi madre o cuando Pili te suplicaba que te quedaras con nosotros, no tienes derecho de estar aquí y menos de decir que soy un irresponsable cuando el único que la ha cuidado aquí soy yo-
- y vaya que has hecho un buen trabajo dejándola estrellarse con un muro-
El golpe bajo que le dio le basto para calmarse y dejar de forcejear, muy en el fondo tenía que admitir que se sentía responsable por lo que había ocurrido, él debía cuidarla y velar por su seguridad todo el tiempo quizás si aquella noche había estado con ella nada de esto estuviera pasando- se equivoca- la voz de Ren se dejo escuchar por toda la sala haciendo que todos los ojos se posaran en el, este salió de atrás de Horo y se coloco en frente con una mirada bastante peligrosa en su rostro- lo que paso con Pilika fue un accidente y usted sabe perfectamente que eso no fue culpa de nadie si aquí en esta sala hay alguien que no jugó su papel bien es usted que nunca quiso ser el padre de estos chicos, no permitiré que lo menosprecie de esa manera- el chico detrás de él tuvo unas ganas inmensa de abrazarlo al ver cómo le defendía, sonrió orgulloso al saber que la persona que amaba tenia la boca bien puesta para decir las verdades….
Continuara
Orión: significa dios de la caza
Ñoquis: son unos bollos que se preparan con papa y son realmente deliciosos
Xie Xiè: significa gracias en chino
Próximo capítulo el tan anhelado LEMON
Muchas gracias por sus comentarios y sus votaciones tanto en los reviews como en la mensajería privada ya sé lo que quieren y prometo complacer sus gustos: el de todos!!
Se que este capi quedo mas como relleno pero ya dirán ustedes si les gusto o no
Ahhh las votaciones siguen hasta el próximo capi
