No tengo palabras para disculparme, más de un mes sin actualizar pero espero que este capi (que es el más largo) satisfaga un poco del tiempo en que no he podido…
Bueno como ya sabrán Shaman King no es mío, pero si Horo y Ren así que solo YO puedo hacer lo que hice con este chicos (ji ji ji me pase sorry T.T)
Advertencias: peleas, lenguaje obsceno, discusiones, cursilerías para algunos, romance para otros y se me olvida algo……. Humnnnn…… ah sí, ESTE CAPI NO ES ACTO PARA MENORES (NI CARDIACOS) CONTIENE: LEMON.
Homofóbicos abstenerse y para los que lean ya que es mi primera vez les agradecería saber que les pareció, sin más y agradeciendo sus reviews el capitulo 8…
¿Confianza?
Capitulo 8
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''¿Qué clase de bestia era aquella persona a quien su Horo estaba obligado a llamar padre?''
Sabía por experiencia propia que los padres son algo más que un dolor de cabeza, pero lo ingenuo de la situación es que había pensado por mucho tiempo que estas cosas nada mas le podía pasar a él, ''ja, ja'' miro de nuevo a Horo que 'casi' estaba un poco más calmado, quizás gracias a su intervención. Pero el momento no estaba para relajarse debía encontrar una manera para que los dos imponentes hombres no se molieran a golpes como hace poco habían hecho. Sintió su sangre hervir cuando le había visto estrellar a su hijo contra la pared que tuvo que reclamar a todo su auto control para no partirle el cuello en ese justo momento. Nadie, NA-DI-E tocaba lo que por derecho le pertenecía y eso incluía al furico peli azul que se encontraba a sus espaldas.
Sus manos antes atenazadas a su espalda poco a poco disminuían su intensidad hasta convertirse en un ligero roce, mientras que el sonido del bip de la maquina que conectada a Pilika a la vida era lo único que se escuchaba en la estancia, tenedor padre pareció relajado pero la sonrisa retorcida y su mirada aguda solo le permitieron pensar que había cambiado de estrategia, le devolvió la mirada diez veces más férrea e intensa, si aquel hombre pensaba que Ren Tao se dejaría intimidar con alguien estaba muy equivocado, y eso se lo demostraría.
-les pido por favor que si no quieren ser expulsados TODOS del hospital, mantenga la cordura- la voz del médico sonó firme haciendo comprender que su decisión no contemplaba excepciones.
-si tenemos que soportar la presencia de este señor, le pido atentamente mantener sus manos lejos de Horo sino créame no solo será expulsado del hospital- quizás fue la mirada dura, el brillo en sus ojos, o la amenaza que aquellas palabras ocultaban o lo que sea de su presencia que logro, para su completa satisfacción, hacer reaccionar al hombre del frente.
-Oye Ren yo…-
-si no cruzamos palabras mucho mejor… ¿Quién es usted y que hace con mis hijos?- ''fantástico ahora no solo deciden por mi sino que me ignoran''-ironizo mentalmente Horo.
-créame, eso no es de su incumbencia- poniendo fin a la discusión y con la satisfacción en los labios Ren tomo a Horo de un brazo y, entrando a la habitación de Pilika, cerró la puerta tras de sí.
Impertinente, egocéntrico y sobre protector; no era ningún tonto había algo entre esos malsanos jóvenes, algo que resaltaba a la luz y que no dejaba dudas. Sintió asco de solo pensar en el 'tipo' de relación que mantenía ese muchacho de imponente presencia y de lengua viperina con su hijo, pero después de todo debía admitir que Horokeu no tenía tan mal gusto.
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Dos sujetos que diferenciaban mucho de humor entraron a la habitación, cerca estaba la sonrisa de uno a ser triunfante mientras que el otro poseía una mueca que distaba entre el disgusto, confusión, y el enojo. El chino tuvo que tragarse la carcajada que estuvo a punto de soltar cuando voltio de cerrar la puerta para encontrarse con este, escéptico cruzo sus brazos y se recostó de la puerta dándole a entender al Usui que no se dejaría doblegar por esa cara.
-pero….
-querías ver a tu hermana ahí está, acepta el trato y no tendremos problemas-
-no era lo que yo quería, no lo quiero cerca de ella-
-no puedes hacer mucho, por eso es su padre-
-pudiera ser el papa pero si no hubieras salido con aquello…
-ahora no me digas que todo esto es mi culpa- dijo con indignación y cualquier rastro de humor se borro de su faz.
-lo es, tu...-
-si YO no hubiera abierto la boca estarían fuera del hospital sin poder verla porque te aseguro que no fui el que ha comenzado una discusión aquí dos veces en lo que va de dia- dijo sin poder evitar el tono molesto en sus palabras
-no estoy discutiendo contigo-
-haces algo peor me estas reprochando por haberte defendido-
-Ren se defenderme solo-
-eso lo vi perfectamente-
-¿maldita sea porque no confías en mí?- susurro, no estaban solos en la sala intensiva así que debían controlarse.
-sabes, la misma pregunta te la hago a ti- molesto, irritado y apunto de retorcerle el pescuezo la mejor decisión que tomo fue retirarse no sin antes dirigir una de esas mortales miradas a su compañero.
Mas que malhumorado salió el chino de la sala buscando quizás un poco de paz sin contar con los dos pares de ojos que le siguieron hasta que desapareció escaleras abajo, llego a la planta más baja en busca de un refresco o si tenía suerte un buen trago. Los hospitales apestaban, Horo apestaba y toda su familia también, pensaba seriamente en haber dejado que le partieran la cara y que ambos se mataran mientras trataba de conseguir su bebida…
…y digo trataba…
-imbécil- como si fuera lo más natural del mundo a unos pisos donde se encontraba los Usui's estaba un chino de bastante malhumor torturando a una maquina de refresco que se había tragado sus monedas y no le había devuelto…
-maldito… tenedor… imbécil… baka, baka, baka…-decía mientras golpeaba a la miserable maquina.
Su comportamiento distaba mucho de ser normal y eso lo pensaban la mayoría que pasaban por ese pasillo y veía la curiosa escena entre un hombre y una maquina ''fantástico Ren ahora te dedicaras al entretenimiento publico'', con fastidio dejo esta en paz comprendiendo que no tenía la culpa de su rabia, y deslizándose hasta quedar pegado en la fría pared blanca, como si tuviera vida propia de la maquina salió el dichoso refresco y esto solo logro fastidiarlo más, lo miro como si fuera lo más curioso que le habría pasado en años.
-si no lo quieres- oye que le decían.
-adelante- había perdido la sed y todo deseo de beberse la dichosa bebida prácticamente esa máquina se había burlado de él así que no le importo cederla.
-¿sabes? Destruir propiedad pública es un delito, aunque es buena para aguantar unos cuantos golpes-
Ren seguía renuente a seguir la conversación que se le estaba planteando, simplemente no era un buen momento para hablar. El hombre tomo la bebido gustoso como si hubieran pasado años sin tomar nada y agrego…
-tu nombre es Ren ¿verdad?-
-y el suyo Nowaki gran cosa-
-¿co…como lo supiste?-
-el nombre en su bata me dio alguna pista…- ''…idiota''
-je je ja ya veo a veces se me olvida que la llevo puesta, tienes talento para evadir las cosas-
-…- a repuesta el aludido solo gruño una frase que daba a entender que no quería hablar con nadie, alguien con instinto de supervivencia sabría en que peligro se encontraba ya que de antemano lo único que deseaba hacer era partir, romper o despedazar algo.
-debería trabajar de mediador o algo por el estilo-
-¿por qué no mejor trabajar en partirle la cara?-
-porque acabaríamos en reconstrucción estética y no creo que usted quiera golpear precisamente mi cara-
- y si no es la del que me está molestando entonces ¿de quién será?-
-no sé, acabo de conocer a dos con complejo de saco de papas quizás podríamos probar suerte-
-…-
-no quería meterme en cosas privadas, pero con este trabajo nunca sabes cómo acabaras el dia o si el que quedara enfermo eres tú mismo, aquí adentro es todo mundo-
-por su cara se ve que ha encontrado muchas cosas aquí, no sé cómo puede vivir en un lugar así es más, la sola idea de estar en un hospital me enferma-
-entre todas las cosas malas que debemos enfrentar aun hay cosas que nos dan alegría, como si de repente la hermana de su amigo despertara esa sería una gran alegría, hasta creo que una persona como usted se pondría contento-
-no me crea tan noble-
-no, lo que sí creo es que quiere ver a Horokeu lejos de estas cosas, no pude evitar fijarme de que lo cuida mucho-
-los Usui's no son dados a tener cerebro y las personas que estamos a su alrededor tendemos a hacerlo- admitió con cierto enojo en su voz.
- puede ser cierto, pero no estoy hablando de ese tipo de cuidado- dijo de manera sugestiva y Ren entendía perfectamente el mensaje subliminal que guardaban esas palabras, y dicho sea de paso admirando la sagacidad con que se manejaba la persona a su lado- y vuelvo a meterme en la vida de otros- se reprendió en voz alta.
-se nota que se le es imposible cerrar la boca-
- ja ja ja siempre tuve ese problema creo que…- pero no termino la frase ya que el buscapersonas comenzó a sonar insistentemente- lo siento debo irme-
-¿una de las ventajas de vivir en un hospital?-
-algo parecido, gracias por la soda hasta luego-
-suerte-
Sin de decir más el médico salió de la vista de Ren, este se quedo un rato mas hay sin saber mucho que hacer, la verdad era que aun no quería ver a Horo porque sabía que su enojo volvería con más fuerza, de cierta forma aquel sujeto había logrado calmarlo un poco y no iba a volver a repetir la escenita que se montaron en pleno cuidados intensivos… sin más que hacer salió un rato a despejarse
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Inmediatamente el chino había dejado la habitación el arrepentimiento llego a él embistiéndole de golpe, literalmente le había reprochado de mala manera el acto en defensa que tuvo su koi y por mas enojado que estuviera estar debía admitir que Ren solo buscaba que saliera bien librado de esas y también debía admitir que se había comportado como un verdadero imbécil con él. Quiso seguirlo y aclarar las cosas pero no era el momento así que dejando sus problemas atrás se encamino a la cama de su hermana.
Una enfermera la atendía en ese momento cambiando soluciones y anotando signos vitales, de sus moretones quedaban pocos y la venda de su cabeza había sido retirada pero en medio de esa mejoría había algo que en verdad no le gustaba.
-''está demasiado pálida''- su piel había perdido todo rastro de color cambiando así a una palidez mortal para nada bonita.
- joven no debe estar aquí-
-¿huh?- no se había dado cuenta de que había pensado en voz alta- pero soy su hermano- replico a la enfermera apartándose para que esta siguiera el trabajo que le realizaba.
-aun así, desde hoy las visitas están limitadas para este paciente, órdenes médicas-
-¿fue por lo que pasó hace un rato?- la joven le miro un momento pareciendo perturbada y dándole una repuesta silenciosa que le entristeció- tomare eso como un sí-
-lo siento, se ve que usted quiere mucho a su hermana-
-es que solo somos ella y yo si no la defiendo quien más lo hará- suspiro
-hagamos una cosa- ella le miro conmovida ''quien no lo haría con tal papacito''- tengo que ir a buscar unas cosas así que puede pretender que no le he visto aquí ¿Qué le parece?-
-me parece excelente- le sonrió haciendo que esta se sonrojara hasta las raíces. ''¿guapo? Ese tipo era un adonis''
-ehh… si… pero tiene que salir cuando vuelve ¿vale?-
-vale-
Una vez solo el Usui se concentro en lo realmente importante, se sentó al lado de esta deseando que en vez de eso estuviera dándole ordenes como también lo hacía, pero no todo había sido felicidad para los Usui's ''o por lo menos para ella por como le gusta torturarme'' –pensó. Su cuerpo inerte parecía dormido y su respiración tan mecánica como dictaba la maquina que se le administraba oxigeno le hacía pesar en el estomago, le disgustaba pensar que aquel hombre había tenido la oportunidad de estar con ella, ya que Pilika podía ser severa y juzgona con todos menos con el hombre que le había dado la vida y eso era tan o más peligroso que su situación actual. Ella amaba a su padre a pesar de todas las cosas que les había hecho y demasiado permisiva y por igual susceptible al daño que podría causarle.
-solo quisiera que nada te pasara chiquita- hablo tomando una de sus manos entre las suyas, recordando todas aquellas veces en las que necesitaron un padre en vez del hombre que llegaba borracho a casa, que le golpeaba sin razón aparente, que les gritaba o los abandonaba por semanas sin nada que comer. Habían sido años difíciles en las que tuvo que tomar un papel más maduro y a la vez no dejar de lado esa inocencia que le quedaba por vivir. Y solo cuando se aseguro de haber dejado a su hermana en buenas manos se permitió salir de la aldea a buscar su sueño.
Perdido estaba en sus cavilaciones cuando sintió que la mano que sujetaba se había movido, ligeramente pero lo suficientemente perceptible para que levantara su rostro y encontrarse con ese par de ojos negros mirándole fijamente. Nunca en sus 22 años se había sentido más feliz de verse reflejado en la mirada de alguien y esbozo una sonrisa que desde hace días le había faltado en la cama.
-hola-
Había planeado todo un discurso de bienvenida pero de su boca solo había salido un mísero hola que no era ni la cuarta parte de lo que le quería mostrar o decir en ese momento. La niña le miraba fijo de una manera lastimera como si en momento se iba a echar a llorar y no era para menos su cuerpo debía doler horrores y debía estar sorprendida y hasta incluso aturdida…
-estas en el hospital- se apresuro a decirle al ver que esta miraba a todos lados, o por lo menos lo que podía mover- tuviste un accidente ¿te duele algo?-
La niña con suavidad soltó la mano que sostenía su hermano y se la llevo a la boca, tratando de tocar el tubo que estaba hay…
-eso te ayuda a respirar mejor- la acción de Horo fue rápida, sabiendo que podría llegar a quitarse en cualquier momento- no puedes quitártelo chiquita, debes estar tranquila- pero la actitud que estaba tomando en ese momento era todo lo opuesto a la relajación, sus ojos se movían de un lado para otro como si no comprendiera donde o que estaba haciendo ahí, Horo trato de que ella no se moviera pero era casi imposible no quería lastimarla y esta se empeñaba en hacerlo.
Ella le miraba extraño y parecía muy nerviosa, miles de cosas pasaron por su cabeza como que debía llamar al doctor pero cuando la soltó un momento vio como acercaba peligrosamente su mano hacia la vía que tenia puesta en el pecho derecho, la sujeto de nuevo y una mueca se formo en la cara de su hermana, debía hacer algo y pronto, antes de que las cosas se salieran de control.
-tienes que estar tranquila Pili, soy yo Horokeu, todo estará bien pero no te puedes tocar- pero esta seguía renuente, seguía forcejeando- por favor, por favor, por favor- lagrimas se formaron en los ojos del mayor amenazando con salir en cualquier momento-soy tu hermano ¿te acuerdas?-
De un momento a otro la maquina que indicaba el ritmo cardiaco se disparaba y esto sí que le llego a asustar. Todo paso demasiado rápido, como de una película sin sonido… entro personal médico, sujetaron a su hermana…lo sacaron al pasillo… demasiado rápido. ¿Qué era lo que estaba pasando? ¿Por qué Pilika no lo había reconocido? ¿Estará bien? Se arrepintió de haber salido de aquella habitación, mas personas entraban y equipos pero ninguno salían, oye de lejos que le habían dicho que debía irse a la sala de espera pero permanecía estático, como si sus piernas no le funcionaran…
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Después de aquella conversación se había quedado un rato más en los pasillos dándole tiempo a que Horo termina con la visita, no había visto al padre al salir ni tampoco le importaba, después de todo si el bodoque se quería fajar de nuevo no sería el que lo impediría. Miro su reloj: las 6: 35, se pregunto cómo estaría su hermana ahora, y si había conseguido domar a su familia por un tiempo. La situación no era fácil pero confiaba en que ella encontraría la manera, siempre fue así cada uno cuidaba al otro, si ella tenía un problema el siempre procuro ayudarla al igual que ella con el.
Era tarde así que aunque no quería verle debía buscarlo y largarse de una vez, con pereza subió los escalones solo para encontrarse con una estatua parada en el medio del pasillo, dígase mejor un chico alto de pelo azul que vestía de bermudas que miraba a la nada o para ser preciso a una puerta…
-¿se puede saber qué haces parado ahí como un idiota? Es el toque de queda así que vámonos- lo jalo de la manga, pero no se movió, lo hice de nuevo y solo obtuvo una reacción: nula.
-¿Y ahora qué demonios te pasa?- se puso enfrente esperando a que le notara, lo que le faltaba además de pelearle ahora lo ignoraba demasiado para el orgullo de un Tao, pero este no lo hizo es mas al parecer su carne se había vuelto transparente, harto lo jalo del cuello de la camisa para obligarlo a que le mirara y fue ahí, en sus ojos donde pudo notar su semblante: sus ojos llorosos, su rostro preocupado y su labio tembloroso le dieron ciertas ideas de que algo no iba bien.
-Horo mírame y dime que paso-
-Ren- su mirada intercambiaba entre la de él y la puerta y por más que aquello le desesperara debía dejar que saliera de su estupefacción solo
-no, soy papa Noel ¿has sido un niño bueno este año?- ''hasta que por fin'' reparo en el solo para darme una mirada llena de reproche, pero antes de que le respondiera el sarcasmo…- ¿que esta pasando?
-Pi…pi…lik…ka ella…… n…o …se ….. es…tab…a - quizás nadie en el mundo pueda entender los balbuceos que hizo en ese momento mas no necesito de mucha información para saber que su hermana se había puesto mal de repente, lo jalo de la manga con un poco mas de brusquedad hasta sentarlo en una de las sillas.
-espera aquí, iré a ver- este no respondió nada mientras que el Tao se acerco a la puerta, cuando llegaba alguien salió apresuradamente y casi lo derriba si no fuera por los reflejos que tenia, solo basto los segundos en que la puerta se cerraba para ver toda la escena…
La escena era de pánico y miedo Pilika Usui estaba más pálida que cuando la había dejado, la maquina indicaba que no tenia pulso, una persona le administraba medicamentos, otra le hacía ejercicios cardio-respiratorios, unos se movían otros no… y ella definitivamente no.
-cargando 300… despejen- fue lo último que pudo escuchar antes de que cerrara la puerta.
Tuvo que reclamar a todo su autocontrol y respirar bien hondo, para cuando regresara al lado del ainu de seguro le iba a abordar con preguntas y la realidad era demasiado perturbadora como para decirla: ella estaba muriendo.
-Ren ella….?- Horo venía a paso apresurado no hacia a él, sino hacia la puerta y solo atino a lo que sus reflejos le dieron: detenerlo
-no puedes pasar ahí-
-debo verla…. Ella abrió los ojos…. Me miro Ren, me miro…. Se puso nerviosa…. Esa máquina comenzó a pitar…. Entraron personas y me sacaron, debo verla- use todas mis fuerzas, el era más grande pero para nada llegaba a ganarme- no entiendes… ella puede estar….- comenzamos a forcejear y no sé cuando perdimos el equilibrio y seguimos forcejeando en el suelo- déjame Ren, SUELTAME!!! NECESITO VERLA!!! NO ME HAGAS ESTO!!!- su voz paso de ser chillona aun gemido lastimero, sus lagrimas surcaban las mejillas marcando hondos caminos y de paso calándome bien profundo en mi.
El no merecía esto, Horo merecía ser feliz y de esa felicidad era parte su hermana, dejo de forzar y se recostó en mi hombro llorando. Me sentí impotente debatiendo en mi interior y dejando llevar a mis instintos la situación, después de todo nunca había consolado a nadie.
- Horo cálmate ahora la están tratando y no puedes entrar-
Cualquiera que nos hubiera visto podía pensar muchas cosas, pero la opinión pública era lo que menos ameritaba cuidado en ese momento…
-que no se muera Ren, por favor…- sentía como las gotas caían por mi hombro, como su mano estaba atenazada a mi camisa, me tenía fuertemente sujeto y yo… a él igual.
Pasaron minutos, y los minutos se volvieron horas, no me moví y el no paró de llorar, esperábamos la sentencia… y esta… no se hizo esperar más…
-joven Usui, joven Tao- una voz cansada llego a nuestros oídos y pude sentir como el agarre en mi camisa se hizo más fuerte indicando que Horo estaba escuchando- debo hablar con ustedes-
-¿ella… esta?- el norteño se puso de pie rápidamente enfrentando lo que venía con un valor que de ser a mí, me hubiera faltado.
- bien, por ahora- ambos soltaron el aire que tenían en atracando, había vivido y eso era lo más importante- sin embargo debo decir que su condición es bastante delicada y no lo voy a engañar por varios minutos su hermana estuvo muerta, la lleváramos a otra sección de los cuidados intensivos allí estará vigilada por más tiempo-
-¿y cuando podre verla?-
-lamento decirle pero al piso que la llevaremos no se admiten familiares, hare los arreglos para que mañana pueda verla aunque esté prohibido-
- yo…entiendo pero…-
- otra cosa que debo decirle es que la operación de la paciente ha sido pactada para mañana a las 9 de la mañana, me imagino que querrán estar aquí-
-¿Eso quieres decir que la inflamación a cedido?- interrumpió por primera vez Ren.
-Contra el pronóstico que teníamos así ha sido, debido a eso ha podido despertar hace un rato-
-¿entonces ahora esta despierta?-
-no, es muy peligroso mantenerla despierta ahora. Luego de la intervención le quitaremos la entubación para ver como responde-
-ella… ella no me reconoció cuando le hable, estaba muy nerviosa-
-debe entender señor Horokeu que su hermana se encuentra en una situación delicada es posible que al principio este muy desorientada-
-dígame la verdad, ¿es posible que ella pierda la memoria?
-hummm- se toco la barbilla pensando en algo para luego responder- es uno de los riesgos pero haremos todo lo que se pueda-
-pero…-
-ya deja de molestar- el ainu cruzo una mirada de odio con aquel que interrumpió que se le fue devuelta con mayor intensidad para después volverse al doctor.
- este tranquilo joven, estamos haciendo todo lo que está a nuestro alcance-
-entiendo, muchísimas gracias por todo sin sus cuidados ella…- se inclino en muestra de respeto limpiando torpemente sus lagrimas ya sesadas, al mismo tiempo que decía esas palabras, pero antes de finalizar se vio interrumpido.
-solo estoy haciendo mi trabajo, cualquier cambio le mantendré informado, por favor descansen- sin más el médico se fue dejándoles solos mientras que un silencio insoportable se formaba entre ellos.
N/A: en la mayoría de los hospitales a los cuidados intensivos no se les permite el acceso a los familiares, así como se les pide que esperen en sus casas por cualquier noticia, una horrible situación pero esas son las políticas de hospitales.
Lo de las visitas prohibidas no le gustaba mucho aunque debía admitir que así su padre no estaría cerca de ella tampoco, y esto por lo menos le doy un poco de aliento. Se voltio a ver a Ren que había cambiado con suma facilidad su cara de preocupación a una molesta recordándole que ellos tenían un asunto pendiente. Con pesar se forzó a sonreírle solo por el simple hecho de haberle acompañado en un momento tan difícil.
-a ti también gracias por…-
- debemos irnos-
-S-si- claro y frio, debía admitir que la persona de que se había enamorado poseía un carácter de lo mas especial, eso en la mayoría de los casos le asustaba pero en momentos así, se volvía insoportable.
Así los dos salieron del hospital un poco mas aliviados pero con pensamientos alternos, ya en el carro la tensión volvió a crecer entre ellos siendo el silencio el único que reinaba en ese momento. Aun había secuelas de la discusión de temprano y esas cosas no eran buenas dejarlas para después, de los nervios Horo intercalaba miradas de sus manos a la cara impasible del chino el cual tenía el seño fruncido y una cara de pocos amigos. El hecho de que le haya demostrado tanto apoyo hace un rato no quería decir que le había perdonado lo de la mañana ni mucho menos que ese perdón iba a ser algo difícil de conseguir
-¿tengo monos en la cara o qué?- el ainu suspiro ''si, esto no sería nada fácil''
-oye Ren yo…-alargo la palabra lo mas que pudo, si lo hacía no había vuelta atrás-siento lo de esta tarde, yo no…-
-no se para que te disculpas, me dejaste muy en claro que no me metiera en tus asuntos familiares-
- no es eso, en verdad te agradezco lo que hiciste… estaba enojado y la desquite contigo-
-si lo que quieras-
No se dijo mas en todo el camino y a medida que el tiempo pasaba mas sentía que se estaban distanciando, al llegar sin esperar siquiera el chino salió de la vista del Usui dejando a este a atrás, el cual a paso lento y sintiéndose el peor canalla de la historia subió los pisos que restaban. Lo encontró de nuevo sumergido en sus pensamientos en el balcón no quiso molestarlo mas así que se fue y tomo una ducha caliente para relajar sus musculo no sin antes pedir servicio de habitación, vestido solamente con unos pantalones de piyamas y una camisa blanca, sirvió la cena y la coloco en la mesa tal que pareciera de los mas hogareña, esta consistía en sopa de calabaza, pan y carne, más un buen vino que sabía era del aprecio del chino. Con todo listo se armo de valentía para hacer la cosa más difícil, que era enfrentar al chino.
-la cena esta lista- dijo desde la puerta que separa el balcón y el apartamento, Ren no se había movido de su posición inicial y parecía como si tuviera toda la intención de ignorarlo.
-come tú-
-Ren por favor-
-que comas te digo y no molestes más-
Triste y decepcionado dio sus pasos atrás y se dispuso a comer solo, lo cual no era lo que había planeado. Después de un rato vio como Ren se retiraba a su habitación y después de comer, recoger todo y sentarse en el sofá, vio como este salía de su habitación ya cambiado y seguramente aseado, a buscar su famoso vaso de leche. No quiso desaprovechar la oportunidad y fue directamente a la cocina.
Lo encontró con el mismo ceño fruncido sentado en la mesa de la cocina del pent-house, el cual hasta ahora les había servido de casa ''y una casa inmensa''- pensó para sí.
-necesito hablar contigo-
-para tu información hoy has dicho más que suficiente-
-Vamos Ren debemos intentarlo-
¿Intentar? Lo único que quería intentar era ver cuando duraba su cuello en asfixiarse en sus manos, le miro molesto con una clara amenaza que de nada servía para el suicida que se encontraba frente a él.
-solo déjame en paz de una buena vez-
-¿Y si no quiero?
-¿tú no te cansas verdad? ¿Crees que puedes ir por ahí obteniendo lo que quieres, pasando por arriba de la opinión de los demás?- zigzagueo acercándose peligrosamente al Ainu.
-sabes que eso no es cierto ''de ser así me parecería a ti'' comprendo tu posición y porque lo hiciste, ya me disculpe maldita sea ¿Qué más quieres de mi?- elevo la voz exasperado. Ren no se inmuto y quedo solo a escasos centímetros de su cara.
-quisiera que confiaras en mi, que en verdad creyeras que busco tu bien y que supiera que no busco hacerte daño- aquellas palabras calaron hondo en su ser y mas aquella mirada lastimera que por primera vez mostro Ren en su rostro de momento se sentía la peor escoria que había pisado el universo, y solo por el simple hecho de no haber confiado en la persona que amaba. Quiso abrazarlo pero cuando se dio cuenta el calor que irradia la piel de Ren le había abandonado. A paso apresurado logro alcanzarlo en la puerta de su habitación tomándole firmemente una muñeca.
-¿Y si te digo que en verdad confió en ti? -
-Pues tienes unos métodos muy inusuales de demostrarlo- escucho que le decía sin siquiera mirarle.
-puedo hacerlo mejor-
-¿cómo?-
- con esto- sin mediar mas palabras le jalo hacia sí, capturando los labios del otro en el proceso y abrazándole como si de ello dependiera su vida. Encontró resistencia pero después de unos segundos esta se había convertido en condescendencia otorgándole por fin el sabor de los labios de Ren. Sus labios se abrieron para él y se exploraron mutuamente cambiando de un beso dulce a apasionado en cuestión de segundos, para cuando hizo uso de razón estaba siendo empujado hacia un lugar más cómodo. Léase la cama de Ren.
Quería que entendiera que sus sentimientos eran reales, quería confiar en él, que mejor manera que entregando su primera vez…
Ya hay totalmente dócil y a merced de lo que quisiera hacer, dejo que fuera el chino que manejara la situación. Sus cuerpos cayeron uno encima del otro sin dejar de besarse y para cuando el aire les falto Ren se interno en su cuello arrancándole suaves suspiros mezclados con anticipación. Horo metió las manos por la camisa de este paseándose por todo la extensión de piel de su espalda. Sus músculos eran firmes y la temperatura de su cuerpo más que perfecta tanto que se le antojo de que ya hora de deshacerse de esa molesta camisa de una buena vez. La levanto en una clara señal de que se lo quitara a lo que el chino solo obedeció.
Ren por su parte seguía entretenido en besarse y sin pensar mucho en la situación, con una mano subía y bajada del pecho el norteño dibujando pequeños círculos mientras que una de sus rodillas rozaba peligrosamente la entrepierna del ainu con la firme tarea de torturarlo. Bajo sus manos al abdomen de este, paso su lengua por detrás de su oreja en una clara provocación y beso su cuello de nuevo poniendo en esa área especial atención. Sonrió al escuchar sus gemidos, Horo le estaba mandaban un mensaje alto y claro y no iba a esperar dos veces en tomarlo.
Con esa idea en la cabeza se deshizo de la camisa del ainu mandándola a volar a donde seguro estaba la suya. Antes de volver abordar le miro encontrándose con su rostro sonrojado, sus ojos entre cerrados, su respiración alterada y ese fantástico pecho que tenía el ainu. Mientras sus miradas se encontraban una de sus manos comenzó a acariciarle desde el justo borde del pantalón hacia arriba, pasando por un endurecido pezón que gritaba por atención hasta la nuca, donde lo jalo hacia sí y le beso de nuevo. Primero en los labios, luego cuello, lóbulo, hombro hasta llegar al aclamado pezón de este. Con sus manos le acaricio los dos notando como Horo prácticamente se retorcía solo con sus manos, acerco su boca hay y le dio una lamida obteniendo como respuesta un respingo.
-¿te gusta esto?-
¿Que si le gustaba? Estar a merced de Ren era lo mejor que le había pasado en la vida, no pudo atinar palabra pero con un movimiento de cabeza le dio la respuesta que estaba esperando. Una tortura, una deliciosa tortura era lo que el, hasta hoy, dócil gatito le estaba dando. Sintió sus labios jugar con sus pezones, humedeciendo esa zona tan sensible mientras que su entre pierna era presionada por la rodilla del otro. Sentía que iba explotar en cualquier momento y con impaciencia busco quitarles los pantalones al chino. Pero para cuando le había quitado el botón y deslizado parcialmente la bragueta se vio interrumpido por dos manos.
Sus ojos se encontraron de nuevo…
-¿Qué crees que estás haciendo?- oyó que le dijo con la voz intencionalmente más ronca y por lo tanto lo más sexy que había oído.
-quiero verte- pidió
-¿Sabes lo que vas hacer?-
-¿tengo una que dos ideas y tú?-
-se me ocurren unas cuantas cosas–paso su mano por su cara llevándose la venda y dejando que sus cabellos que cayeran libres – así es mejor, ¿quieres seguir con esto?-
-Yo mismo me lo estoy buscando ¿no?- pícaro y descarado como siempre solía hacer empujo a Ren dócilmente hasta que estuvo parado frente a él, deslizo la prenda del chino quitándole la ropa interior de camino admirándose por lo que cada centímetro de piel escondía no pudo evitar esbozar una de esas sonrisas que carecían de inocencia, Ren curioso se dejo hacer solo para sentir como en cada parte que Horo tocaba y/o besaba sentía que un calor inmenso se esparcía, llego a morderse el labio y dejo de respirar cuando una de esas manos se cerró en su intimidad. Pero lo que en verdad le provoco un escalofríos fue una lamida que recibió, algo húmedo que se deslizaba por toda su extensión y esa sensación era demasiado increíble.
Horo le masturbaba lentamente mientras que su boca se apoderaba de la punta, trago saliva cuando comenzó a descender con toda su hombría en la boca para luego sacarle casi completo y volverlo a introducir. Torturantemente delicioso con sus manos acariciaba el cabello del ainu mientras veía como su miembro se perdía por segundos en su boca con el único objetivo de darle placer. La posición era comprometedora ya que si sucumbía a los deseos de su rodilla a ceder perdería de paso aquella sensación maravillosa. Pero el juego no podía seguir por mucho.
En un movimiento ágil ya tenía a Horo debajo besándole y tocándole con renovadas fuerzas, este no replico ante la brusquedad y respondió gustoso el beso imponente que se le ejercía, Ren mordió su hombre para bajar después a su pecho el cual subía y bajaba con una capa de transpiración que le hacía brillar, se veía magnifico e increíblemente erótico, demasiado extasiado para pensar dejo que sus instintos le guiaran a lo que debía hacer, desabrocho el pantalón y al instante una de sus manos se perdió entre estos recibiendo como apremio un respingo del ainu, masajeo la zona y toda su extinción mientras volvía a demandar sus labios. Lentamente con la mano libre y con ayuda del mismo ainu sus pantalones cedieron mandándole a volar con toda y ropa interior, le miro en ese momento y Horo pudo ver esos ojos de oro liquido la lujuria y la excitación, cuando vio que el chino decencia lentamente tiro la cabeza hacia atrás y se arqueo involuntariamente
-Reeennn- semi- grito, semi- gimió mientras sintió el contacto húmedo y cálido de la boca del chino capturándole satisfactoriamente en su interior, para Ren el oír su nombre mezclado con placer era indescriptible satisfactorio y prosiguió en su dedicada tarea de arrancarle más gemidos mientras que una de sus manos acariciaba la base marcando un ritmo lento y desesperante con su boca.
Las manos del Horo hacían girones en las inocentes sabanas mientras no podía controlar el placer que le recorría entero, su cuerpo se movía por sí solo y de su boca salían jadeos y palabras que nunca pensó pronunciar. Sintió como la velocidad era aumenta y la presión se hacía insoportable, no quería terminar así pero el chino estaba lejos de soltarle…
-Ren no puedo… Ahhh- quiso sepáralo pero le fue imposible, ni sus fuerzas ayudaban ni el chino que estaba más que dispuesto a probar el sabor oculto, su cuerpo ardía, la tensión era insoportable y estaba a punto de correrse– ahhh… - el chino no se inmuto siquiera, dejo que se retorciera mas, dejo que se corría entre sus labios y bebió del fruto de su labor con total vehemencia.
-delicioso- le escucho decir, demasiado absorto en su propio éxtasis como para darse cuenta de lo que hacia el chino, este lentamente le separaba las piernas y con la mano lubricada con la semilla de Horo y un poco más de sus jugos y se dispuso a jugar en su entrada.
Aquello lo tomo desprevenido haciendo que se arqueara nuevamente…
-Ren- una mezcla de miedo y expectación se vieron reflejados en su cara, la cual levanto para ver cómo Ren recorría con su lengua lo que había quedado de su labor pero de un momento a otro se vio obligado a estirarse de nuevo.
-ahh- no pudo detener el gritillo que se había escapado de su garganta al momento en que sintió como uno de esos dedos se adentraban en su ser, dilatándole. El dolor y el placer batallaron hasta que la incomodidad fue casi nula, cuando pensó que ya había pasado otro dedo se adentro haciendo la presión casi insoportable. Pero el ainu no era ningún cobarde y tenía que demostrarle que confiaban en el ciegamente, trato de relajarse y eso le ayudo a gozar más la situación, sus quejidos rápidamente fueron remplazados por sonoros gemidos mientras lo sentía jugar dentro suyo, hasta que algo en el pulso recorriéndole rápidamente toda la piel como si hubieran tocado algo súper sensible en su ser haciendo que se arqueara mas (de ser posible) y gritara su nombre de nuevo.
-REN!!- siguió el juego un rato mas, cuando lo sintió listo salió de él y subió a besarle encontrándose con unos labios aun hambrientos, con caricias renovadas y con un Horo todavía muy dispuesto a seguir…
Qué bien se sentía en ese momento pero quería mas, todo había sido nuevo cada caricia, cada beso, cada exploración.
Horo pudo probar su propio sabor dentro de la boca de Ren, se acariciaron, se exploraron con más hambre mientras que ambas erecciones friccionaban en el camino. Se sintió ligeramente levantado y como algo suave (no sabría decir que en ese momento) se posicionaba en sus nalgas dándole la altura adecuado.
Sus miradas se encontraron en ese momento…
-Si te incomoda…-
-vale-
-no quiero que…-
-no importa hazlo-
-Horo…-
-que me hagas tuyo carajo- exigió. Una sonrisa retorcida danzo en los labios del chino mientras se posicionaba en la entrada del Usui, este podía tener miedo pero tenía las suficientes agallas como para pedirle aquellas cosas.
Sintió como era levantado nuevamente y la presión que hacía en su entrada, cuando el dolor se hizo presente se abrazo a él como si de eso dependiera su vida y gimió en una mezcla de placer y dolor cuando fue llenado completamente. Ren se paro hay esperando que se acostumbrara a la intromisión, estaba tenso y le apretaba dentro en una martirizante presión que le regalaba un placer extra.
Entre besos y jadeos, caricias y miradas lo sintió relajarse para luego comenzar a moverse en el vaivén.
Sus mejillas sonrojadas, su boca entre abierta, su piel húmeda y pálida resbalando por la suya en una dulce y torturante fricción. O si, estaba perdiendo el control. La sensación era increíble, simplemente deliciosa, estaba apretado, húmedo y caliente y eso le fascinaba…
-Rennn…- pero lo que más le gustaba, lo que le hacía tomar las caderas del otro y azotarlo una y otra vez contra su piel era el oír su nombre corrompido por el placer que el mismo le estaba proporcionando.
El tiempo pasaba rápido aun para los dos amantes, cada vez se sentía perder en los ojos del otro transmitiéndose cosas que hablan de amor y deseo. No pudo evitar el impulso de besarle de nuevo…
-Horo- de un solo tirón logro sentarlos a los dos, haciendo de la penetración más profunda, su mano tomo el renovado miembro de este mientras imitaba el ritmo de las mismas. Lo miro como bajaba y subía una y otra vez siendo el mismo ainu quien marcara el paso.
Se besaron acallando los gemidos que salían. Horo gritaba estremecido cada vez que llegaba al fondo, cada vez que Ren pulsaba ese botón. La situación se hizo insoportable y la intensidad una vez más fue aumentada, una vez más fue acostado en la cama esta vez enredando sus piernas en la cadera de Ren para así llegar más allá de lo soportable para los dos, se sentía venir…
Estremecidos, en completo éxtasis, sus manos, sus ojos, sus bocas se encontraron cuando ambos llegaron al clímax. Gritando el nombre del otro, fundiéndose en uno solo.
La pelea había quedado atrás, enojo o toda cosa que podría estropear la situación. Ren salió de él, acomodándose en la unión de su cuello y hombro y respirando ese aroma tan intoxicante que tenía el ainu.
-valla manera de demostrar confianza- recibió apremiante los brazos del ainu enredándose en su cuerpo, jalando las sabanas para cubrir sus desnudeces.
-solo la persona que amo Ren- el aludido solo consiguió sonreír mientras se acurrucaba mas en ese cuerpo que ahora le pertenecía.
-yo también te amo Horo- escucho decir antes de que ambos cayeran en los brazos de Morfeo.
Durmieron cansados y por igual sonrientes, lo que pasara mañana pertenecía a algo muy lejano ahora.
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Continuara
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Tomatazos, críticas (súper constructivas) o lo que sea que tengas que decir: dilo
¿Mi primer Lemon que les pareció?
Me esforcé en traerle algo de calidad, aunque haya sido mi primera vez, me dio mucha pena hacer esto así que please no te quedes sin comentar.
