Ohayo!

Ya que me he tardado tanto, he optado por incluir dos capítulos en uno solo; para disculparme por mi tardanza ^o^ Muchas gracias a todos Uds. Por cada uno de los reviews y espero seguir recibiendo sus opiniones n.n

Disclaimer: Naruto no me pertenece, es de el Sr. Masashi Kishimoto ^o^

Sin más, aquí está el capi! Disfrútenlo.

Capítulo II

¡Mujeres, problemáticas! ~~ ¡Mi aniki! (Parte I)

Las mujeres son tan raras. Nunca se sabe como vayan a tomar los asuntos; y mi madre es un fiel ejemplo de mi teoría. Hay ocasiones en que es la mujer más tierna del mundo, comprensiva, amorosa, cariñosa, amable, sabia, etc. Y hay otras en que esta como una fiera… ¡hasta padre la evita esos días! Y qué decir de aniki… él también se larga. Y quien queda. El estúpido, manipulable y inofensivo infante; del cual, cualquiera de esta casa puede disponer como se le dé la gana.

Mientras pienso todas estas cosas; bajo por las escaleras y llego al comedor. Como lo supuse, yo soy el primero en llegar y lo más seguro… el que tiene que aguantarse el trauma de mi mamá. Hoy está en sus días de "traumatismo femenino" como lo he nombrado.

—¿¡Es que acaso no me habías escuchado, Sasuke!

¿Eso fue una pregunta o una afirmación? La verdad es que es imposible saberlo. Y por mi bienestar psicológico es mejor que no diga nada. Aunque he concluido que eso las enfurece muchísimo más.

—¡Claro! Lo mejor es no ponerle atención a esa mujer que no tiene ninguna autoridad en esta casa… pues déjame informarte que a mí me obedeces ¡oíste!

—Si… Oka-san—expreso con suavidad y bajo el rostro con sumisión. ¡Ya está! Ahora se sentirá mal por haberme gritado y vendrá a abrazarme; mientras me da un beso en la mejilla…

¡Y lo hizo!

Mi investigación sobre la mente de mi madre; me ha llegado a mostrar que la mujer es muy sensible. Y si le responden con suavidad y sumisión; ellas responderán de la misma forma. ¡Y hasta con más naturalidad!

—Perdóname Sasuke-chan… pero estoy de mal humor—dijo oka-san mientras despegaba sus labios de mi mejilla y me acariciaba el cabello —Cada día te pones más guapo Sasuke-chan…

¡¿Por qué madre siempre tiene que estar diciendo, cosas como esas?

Sabe que me avergüenza y más lo hace. Ahora estoy patéticamente sonrojado y con la vista hacia otro lugar; no quiero que oka-san se dé cuenta de mi estúpida reacción.

—Sasuke-chan, vas a ser un chico muy tímido con las niñas—dijo mi mamá mientras se separaba un tanto de mí y trataba de verme el rostro—Mira nomas lo ruborizado que estas con un simple comentario.

—No es cierto…

—¿Quieres que te traiga un espejo para que veas y compruebes tu carmesí rostro?

—Tengo hambre…

Lo mejor en situaciones incomodas y insoportables para mí, es cambiar el tema de conversación. Por lo menos mi rostro ya ha bajado de color; y mi madre al ver que no podría seguir molestándome, se levanto de mi lado y fue a la cocina a servirme mi cena. Para poder irme directamente a estudiar para el examen de mañana.

La cena pasa sin más contratiempos; ya que mi padre y mi hermano, al ver que la mujer ofendida (que en este caso es mi madre) ya se había desquitado y desahogado con el infante estúpido de la mansión; se dirigieron a la mesa y cenaron junto conmigo. Yo termine primero y me despedí de todos como era de costumbre; tengo que apresurarme para poder estudiar lo suficiente.

Llego a mi habitación y tomo casi instintivamente el cuaderno color verde de la niña de mi curso. Me acuesto boca abajo sobre la cama, teniendo el cuaderno abierto frente a mi vista y sosteniendo mi cabeza con mis manos; mientras mis piernas se mueven consecutivamente en un vaivén infantil; y sin más interrupciones, estudio todo el tema destinado a la prueba del día de mañana.

Quince minutos… treinta minutos… cuarenta y cinco minutos… sesenta minutos, una hora. Toda una hora estudiando cada uno de los temas a evaluar. Y por fin cuando veo por finalizado mi "repaso" me levanto de la cama comenzando a estirarme. Mi cuerpo se encontraba entumecido por permanecer en una misma posición por tanto tiempo. Pero así suene extraño; puedo mantenerme inmóvil en cualquier situación, creo que es una habilidad.

Cuando me levanto de la cama veo algo que desencaja en la misma. Hay un color rosa chillón con adornos en color verde, que resalta significativamente en mi sobrecama azul oscuro.

Me acerco lentamente al objeto extraño y raramente llamativo a mis ojos. No sin antes, dejar el cuaderno verde, en la maleta lila de la niña despistada; cuando guarde el cuaderno cerré la maleta con habilidad y con mis pies la empujé debajo de mi cama; no podía permitir que alguien viera "eso" en mi habitación.

Rápidamente me aventure sobre mi cama y mire más de cerca el objeto que había llamado mi atención minutos atrás. Se trataba de una agenda. Una agenda que definitivamente, por el color que poseía, no "podía" ser mía.

—Ohayo Sasuke-chan—saludó una voz muy familiar para mi, desde la puerta. Con una gran sonrisa voltee mi rostro hacia el lugar de donde provenía el sonido; y como era de esperarse, tratándose de esa persona, mis ojos brillaron de felicidad.

—¡Aniki! —grite segundos antes de bajarme de mi cama y correr hasta la entrada de mi habitación para recibir a la persona que más admiro en este mundo.

—Sasuke, no tenías porque venir a recibirme…—dijo con su tono de voz normal; mientras se ponía a mi altura y recargaba su mano derecha en mi cabeza, como si se tratara de una caricia (según él). No pude evitar ruborizarme, eso ya era común en mí cuando él tenía ese tipo de atenciones conmigo. Baje la mirada sin ocultarla; y puse mis manos sujetadas atrás de mi.

No he podido solucionar mi estúpido problema con la vergüenza. Porque todo lo que me dicen en forma de halago o simplemente, cuando alguien que aprecio me habla de forma cariñosa… siempre que esas cosas pasan, me sonrojo como un tonto. Me enfurece que eso me pase, ya que todos se dan cuenta que estoy avergonzado… yo quiero ser como aniki, él nunca pasa por situaciones molestas por esas razones tan patéticas.

—No te preocupes aniki, no importa—digo un poco más en sí. Mientras conduzco a mi hermano dentro de mi habitación; y él, ni corto ni perezoso, se adelanto para sentarse cómodamente sobre la cama.

—Hace tiempo que no jugamos juntos, Sasuke-chan—comentó mi hermano con una sonrisa común en su rostro; mientras miraba como mi expresión se volvía, cada vez más interesada en la conversación.

—¿quieres jugar conmigo, aniki?—expuse entusiasmado por la proposición; en tanto me acercaba a él y recostaba mis manos sobre sus piernas, para poder inclinarme mientras saltaba en mi lugar.

—Claro que si Sasuke-chan… mañana tengo tiempo libre desde las 4 de la tarde, y he pensado pasar ese tiempo jugando contigo—dijo mi aniki con una sonrisa de satisfacción mientras se inclinaba hacia atrás y se sujetaba con sus manos. Pero cuando su mano derecha percibió el toque del "objeto extraño", se giro de inmediato y tomo entre sus manos la agenda color rosado que estaba sobre mi cama. Mi rostro de felicidad se descompuso en el momento en que vi que sujetaba la agenda de esa niña en sus manos; para luego examinarla y mirarme con desconcierto.

—A… aniki…

—¡¿te gusta el rosado?

Parecía asustado y sorprendido, por el simple hecho de que me gustara, justamente el color de ese tono. Yo igualmente lo mire sorprendido y con un nudo en la garganta. No sabía que excusa dar en esta situación, ¿Por qué tuvo que entrar precisamente ahora?

—Sasuke… ¿te gustan los peluches, joyas, muñecas y demás cosas de niña?—preguntó apresuradamente mi hermano en tanto me sujetaba de los hombros y me zarandeaba levemente al ver que no respondía.

—¡Sasuke respóndeme lo que te digo!—dijo un poco mas exaltado consiguiendo que parara mi razonamiento mental y cayera "abruptamente" a la realidad.

—No me gustan esas cosas, ¡son para niñas!—respondí zafándome del agarre de mi aniki y dando un paso atrás, con la cara un poco salida de sitio por el enfado. No me gustaba que pensaran que me parecían "lindas" las cosas de niñas; soy un niño y no tienen por qué dudar al respecto, solo por una agenda de color… rosado.

—¿¡Estas tomando las cosas que no son tuyas! —resolvió mi aniki al instante y mirándome con enfado.

—¡Claro que no! ¡Yo nunca le he robado nada a nadie!

—Baja la voz… ahora—dijo mi aniki con un tono bajo y tranquilo. Por lo visto ya se ha tranquilizado; ¡pero yo no!

—¡Primero piensas que soy como una niña y luego me dices que soy un ladrón!… ¡y quieres que baje la voz!— exploto con ira y casi un poco de tristeza. No entiendo porque siempre lo malo, tiene que estar en mí.

Es cierto, no soy tan bueno como mi hermano, ni tan brillante tampoco. Pero tengo talentos, no los he descubierto; pero todo el mundo tiene algo que lo hace único; y me atrevería a decir que hasta Naruto debe tener un don; de pronto sea un excelente bufón, uno nunca sabe. Pero no hay derecho a que en esta casa todos me pasen por alto y no me pongan la más mínima atención; claro, excluyendo a oka-san que siempre pasa tiempo conmigo.

Y ahora mi aniki, me considera dos cosas que no me gustan; las niñas y las personas que roban. Me siento ofendido y se lo tengo que hacer saber. Por eso me volteo dándole la espalda y permanezco con la cabeza gacha; no quiero que mire mi rostro, esta deformado por la rabia y mucho más por la tristeza. Y la debilidad no hace parte de la personalidad que quiero tener.

—Sasuke-chan… no te enfades.

—No estoy enfadado.

—Entonces…

—Un gran ninja como tú, no debería perder su tiempo con un ladrón afeminado—le digo con ira y camino hacia la puerta para irme de ahí. No me gusta que me confundan y mi hermano ha sobrepasado la raya. Es cierto que a él lo admiro mucho y le podría perdonar cualquier cosa, pero no esto.

Me hacen muy feliz sus review! No olviden comentar!

Sayonara!