Disclaimer: Ninguno de los personajes me pertenece; me adjudico la trama de la historia.
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P.S.I.C.O.S.I.S.
Oscuridad
No veía nada, por más que trata de encontrar esa luz al final del túnel no existía, al menos para mí. Siempre me han dicho que soy de esas chicas que buscan el lado positivo de las situaciones o que es capaz de confortar a quien venga en mi ayuda, pero ahora no me sentía capaz ni siquiera de ser digna y buscar una solución a mi problema.
Destruida, esa era la palabra exacta. Pensé que volver a remontar aquellos sucesos no me hundiría otra vez ¡qué equivocada estaba! Fue peor de lo que imaginaba y ahora, cuando ya han pasado años desde aquella vez, no soy capaz de pararme firme y decir "yo puedo".
Aún duele todo el daño físico y emocional que me hizo. Me rasgó completamente y no fue hasta tres días después, cuando mi madre volvió a casa, que me encontró en la misma posición fetal y desnuda como él me dejó. Gritó y lloró desenfrenadamente. Agarró el teléfono pidiendo una ambulancia con suma urgencia, mientras repetía "ya llegó mamá, Sora, todo irá bien".
Pero yo sabía lo equivocada que estaba, nada iría bien. Me internaron durante tres días, largos y frías. Mi madre iba a verme siempre que podía, pero pedí expresamente que no le dijera a nadie lo que había sucedido. Cada vez que cerraba los ojos las imágenes de aquella noche se repetían en mi mente, una y otra vez. No podía dormir tranquila, las pesadillas no paraban y el médico me derivó a un psicólogo.
Una vez por semana debía ir, en realidad, debían ser dos, pero no me sentía capaz de enfrentar la misma situación una y otra vez. Mi madre me retiró del instituto y di por perdido el año. Primero debía sanarme yo, mas no sabía si podría lograrlo. El teléfono de la casa sonaba todos los días, eran mis amigos preguntando por mí. Mi madre les decía que no estaba o que dormía, no quería saber nada de nadie.
Los golpes iban perdiendo su color y ya lograba dormir más de 4 horas seguidas, pero en mi mente se repetían las mismas preguntas una y otra vez ¿Por qué a mí?, ¿realmente no me quería? Y muchas otras. Jamás pasó por mi mente que Yamato, mi dulce novio, tendría aquellos pensamientos.
Si bien continuamente peleábamos porque yo no quería acostarme con él, no era motivo para que hiciera lo que hizo. ¿Lo habrá hecho antes? Espero que no, pero no tendré la certeza de saberlo. Tampoco se había atrevido a llamar ni yo tampoco en decir que fue él quien me violó. Muchas veces el psicólogo me había preguntado y yo respondía lo mismo "no sé quién entró esa noche, estaba todo oscuro".
Sin embargo, presentía que él sabía que mentía. Era obvio, tartamudeaba, rehuía su mirada, pero si decía que fue él ¿volvería a hacer lo mismo? No lo sé. El miedo me consume día a día, me limita a ver la luz el mundo. Tampoco quiero pararme, ha pasado tan rápido el tiempo siento que ayer pasó todo esto.
Me proyectaba con él en unos años más, seguir juntos, casarnos y tener hijos. No ser violada y tratada como una puta. Fue mi primera vez en todo, le confié todos mis secretos y cada vez que caía lo ayudaba a levantarse. Lo amaba como a nadie, velaba por su integridad y lo defendía de mis padres. Mi madre nunca lo quiso y me advirtió que algo malo pasaría, debí hacerle caso.
Y por no seguir las sabias palabras de alguien con más experiencia terminé sucia y vacía. Nadie querrá hablar conmigo después de lo sucedido. Doy vergüenza por no ser capaz de retener esto. Mi madre me habla y trate de que entienda que no es como yo creo ¿entienda? Si lo que yo digo es real, a las personas como yo nadie las quiere porque dan asco.
Todos mis días son iguales al anterior, me quedo en cama y lloro hasta dormir un rato. Me levanto a darme una ducha y refregar mi cuerpo fuertemente para sacar la suciedad que él dejó. Y observó por el balcón del departamento la vida pasar. Cuando tengo cita con el psicólogo mi madre me va a dejar y a buscar. Nada fuera de lo común.
Los días pasan y sé que no evoluciono. Ya van dos meses desde aquella noche. En algún momento sé que pasamos de primavera a verano, pero no sé la fecha exacta. No sé en qué día estoy viviendo ni que mes, sólo sé que respiro por mi madre. No debería hacerla sufrir pero no puedo más, mi cuerpo me pide a gritos que deje de vivir.
Por eso tomé la decisión de terminar cuanto antes con mi vida. Luego de la visita al médico y recibir el alto definitiva mi vida se iría al fin.
- ¿Cómo te encuentras hoy, Sora? – preguntó la Dra.
- Igual que siempre, con ganas de morir.
- Bueno, pero debes salir a adelante. Eres una joven preciosa que tiene muchas oportunidades por delante.
- ¿Sí? Pues déjeme decirle que se acabaron cuando me violaron. Ud. Lo sabe, pero no lo comprende porque no ha pasado por eso.
La Dra. Iba a contestarme pero entró una enfermera con un sobre en la mano que supuse eran los resultados de los exámenes finales antes de darme el alta. Se los entregó y se fue rápidamente.
- Bueno, Sora, ya están tus exámenes y mientras estén buenos ya no tendrás que acudir a los controles posteriores a la violación.
- Lo sé.
Los abrió y leyó meticulosamente. Estaba nerviosa puesto que su rostro no expresaba ninguna emoción. Finalmente terminó y los volvió a guardar en el sobre. Me miró fijamente y habló:
- Sé que con lo que te voy a decir no vas a tomarlo bien pero es mi deber como doctora informarte – la miré esperando a que continuara- Estas embarazada, Sora.
Mi mundo cayó. Un hijo de él y mío estaba en mi vientre. No sabía qué hacer ni que decir. Mi vida se fue a la mierda desde ese momento.
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Continuará…
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