Holaaa! Espero que hayan disfrutado de la historia, sé que es un loca, pero espero que les guste y que la acepten! Bueno no los interrumpo más y los dejo leer. Que disfruten! ^^
2.-Decisión.
Una morena entraba por la gran puerta, con la cabeza alta a la empresa de su padre, entraba taconeando. Todos los empleados se quedaban mirando en su dirección, embobados, sonrojados por la semejante figura de la que era dueña la morena. Ella solo les sonreía arrogantemente, pero con una mirada tierna. En efecto, la faceta arrogante solo era una máscara que había creado para el reconocimiento de su padre. Que con mucho empeño consiguió, al cabo de varios años.
Les dirigió una mirada a las recepcionistas, estas solo inclinaron la cabeza, como saludo la morena les respondió de la misma forma, solo que más discreta. Siguió con la cabeza alta asta entrar al ascensor, donde por fin pudo ser ella misma, se miró en el gran espejo que había en una de las paredes. Y vio su atuendo, consistía en; una falda gris oscuro hasta la cintura, aunque era un poco más alta ya que le llegaban seis dedos por debajo de sus grandes pechos, que estos eran resaltados por la camisa blanca ceñida a su cuerpo. Con los dos primeros botones desabrochados, dejando ver el nacimiento de sus pechos. Llevaba un cinturón, blanco, con una gran hebilla blanca. Sus zapatos eran negros, con bastante tacón. La chaqueta, que era del mismo color que la falda la llevaba colgada de un brazo, ya que era un mañana muy calurosa. El tiempo se había equivocado, de nuevo.
Cuando llegó al último piso donde estaba la oficina de su padre, volvió a su porte elegante y arrogante. Le había costado mucho trabajo hacer esa máscara y que no se le rompiese en todo momento, como le pasa antes. Ahora solo unas pocas personas eran las privilegiadas de ver a la Hinata real. Había momentos en los que la muchacha pensaba que la máscara era su personalidad, había veces que no se acordaba que era una máscara.
Taconeó hasta la gran puerta que le permitía el acceso a la enorme oficina de su padre. Esa mañana la había llamado, diciéndole que la necesitaba en la oficina sobre las doce, que le tenía que decir una cosa.
Justamente cuando iba a entrar, su hermana salía de la oficina. Llevaba un atuendo bastante parecido al de la mayor, solo que más provocativo, llevaba tres botones desabrochados, y la falda era bastante más corta. La de la Hyuuga mayor llegaba un poco más por encima de las rodillas, y no era tan ceñida como la de la Hyuuga pequeña. Y los colores que usaba eran más llamativos que los de la mayor.
-Padre quiere hablar contigo.-Le informó la pequeña mientras le daba una mirada retadora. Pero como siempre Hinata la ignoró pensando que solo eran suposiciones de ella.
-¿Era urgente?-Preguntó sin más, esperaba que no la riñese, aunque hacía ya varios años que esto no sucedía. La verdad que ahora se llevaban bastante mejor, eso no quiere decir que haya dejado de ser frío, lo seguía siendo. Pero ahora ya se interesaba más en ella, desde que ella le había dicho que tomaría las riendas de la empresa. Ya que al principio la morena se negaba.
-Sí. Bueno me voy.-Contestó dispuesta a irse la pequeña. A Hinata le entró la curiosidad, ¿Hacía dónde iba su hermana? Además qué era más importante que estudiar, ya que ahora tendría que estar en la universidad. Estudiando la misma carrera que le tocó estudiar a ella.
-¿A dónde vas?-Preguntó la mayor interesada.
-He quedado con Sasuke.-Le dijo sin más. La Hyuuga arrugó levemente el ceño, le molestaba el hecho de que le diese más importancia al noviazgo que se traía con el Uchiha que sus estudios.
-Vale, pero no vuelvas a faltar a clases. ¿Qué harías si padre se enterara de esto?-Le preguntó la Hyuuga mientras se giraba para verla ya que la castaña iba en dirección al ascensor, que estaba a espaldas de la morena. Hinata levantó la ceja.
-¿Porqué tendría que hacerte caso a ti? Nunca te lo he hecho.-Le dijo mientras se giraba para verla ella también, la pequeña estaba molesta. Le molestaba que intentasen controlarla.
-Porque soy tu hermana mayor. ¿No te parece suficiente?-Contraatacó la morena, estaba harta de la chulería que tenía esa chica. Se notaba que su padre solo le daba caprichos a ella, y todos los regaños se los comía la mayor.
-¡Hump!-Dijo mientras se daba la vuelta en dirección al ascensor, al parecer no le podía contestar a eso. Su hermana tenía razón, pero ella era quién para cuidarse sola, además sabía que emplear el tiempo en Sasuke era emplearlo bien. No se tenía porque meter su hermana, no era problema de ella. Y pensando esto se metió en el ascensor.
Hinata tocó primero de entrar, a lo mejor su padre estaba hablando con alguien. Cuando hoyó un imponente "entra" abrió la puerta, con un poco de nerviosismo, pero pronto volvió a su máscara. Cuando entró el sol le dio en los ojos, ya que su padre tenía varias ventanas en la oficina. La cegó unos momentos pero rápidamente se acostumbró.
-¿Para qué me necesitaba, padre?-Preguntó con mucho respeto, para después sentarse en uno de los sillones de cuero negro que había enfrente del escritorio de su padre.
-Bueno verás, hija…-Sabía que era importante ya que su padre no le daba muchas vueltas a los asuntos, era un hombre de muy pocas palabras y bastantes actos.-La hija de un socio y amigo muy preciado para mí llega en unas horas al aeropuerto. Quiero que vayas a recogerla.-Sentenció el castaño mientras miraba a su hija seriamente, buscando algún gesto de queja o desconforme.
-Hai. ¿A qué hora llega la chica?-Preguntó, sería divertido conocer a la hija de un socio de su padre. Ya que parecía que todos se ponían de acuerdo para tener hombres, todos los hijos de los socios de su padre que conocía eran varones.
-Dentro de dos horas.-Le contestó el castaño mientras miraba su costoso reloj.
-¿Le enseño la cuidad?-Le preguntó, tenía gran interés en conocer a esa chica. Si era hija de un socio de su padre, seguro que se volverían a encontrar.
-Sería una gran idea. Después de enseñarle la cuidad la llevas a su casa.-Le ordenó Hiashi, él sabía que para estas cosas podía contar con su hija mayor. Ya que últimamente su hija pequeña había estado más rebelde de lo normal, sabía que esto era una etapa de la adolescencia, pero…su hija ya no era adolescente del todo, ya tenía dieciocho años. En cambio, Hinata siempre había sido seria cuando se trataba de un mandato de él, siempre acatando y cumpliendo exitosamente lo que le ordenasen. Era la clase de hija que siempre había querido, y más ahora que Hinata se hacía respetar y era elegante.
-Bueno, si es todo. Volveré al trabajo.-Dijo mientras le hacía una leve reverencia para después salir por la puerta de la oficina. Sin duda Hinata había cambiado mucho, y para bien. Se había convertido en una gran mujer, a sus veintitrés años que tenía nunca había armado ningún alboroto o polémica. Siempre silenciosa, sumisa, tranquila… hubo un tiempo que la odiaba por parecerse a la mujer que más amó, pero tiempo después pensó que no tenía sentido odiar a un pedacito que aún le quedaba de Hinamori Hyuuga. Y era un pedacito bastante grande, ya que se parecían bastante.
Apretó un botoncito que había en el teléfono a un lado de él.
-Marianne dale toda la información sobre esa chica a mi hija mayor.-Habló a la nada, bueno en realidad le hablaba a una chica que estaba escuchando al otro lado del aparato.
-Sí, señor. Ahora mismo se la doy.-Le contestó una voz dulce al otro lado del teléfono. Este solo sonrió arrogantemente. A esa chica ya se la había llevado varias veces a la cama y aún le sigue tratando con la misma formalidad de siempre.
En una oficina de color amarillo claro, estaba una Hyuuga revisando unos papeles que le habían dejado encima de su escritorio mientras estaba hablando con su padre. Al parecer eran personas que querían trabajar en su empresa, o en alguna tienda que tenían ellos. Ella llevaba los asuntos externos, mientras que su primo llevaba los internos. Su hermana aún no trabaja en la empresa, parecía tener la cabeza en las nubes, e instintivamente arrugó el entrecejo.
Llevó sus dedos a la sien y la masajeó, era demasiada tensión. Tener que trabajar, tener dos personalidades, traicionar a su hermana… esa era la peor parte, siempre trataba de despejar su mente, pero no era quién. Pensaba que era un simple juego para ellos, pero si así era ¿porqué no lo dejaba? Aún estaba tiempo, aún nadie sabía nada. No podía, simplemente no podía.
Se levantó del sillón negro, cogió la taza que le había dejado su secretaria antes de que ella llegara, junto con los papeles. Se acercó a la gran ventana que había detrás de su escritorio y miró a la gente pasar. Parecían hormigas desde la altura en la que estaba ella. Y sin querer Hanabi y Sasuke volvieron a su mente.
Ahora mismo deberían de estar por alguna de las calles de Tokio, mientras ella se encontraba ahí martirizándose por lo que estaba haciendo. Movió la cabeza levemente para quitar esos pensamientos, ¿por qué no podía dejar de pensar en ellos? Y… ¿Por qué le molestaba el hecho de que estuviesen juntos en alguna parte?
Le dio un sorbo al café, estaba en su punto, como a ella le gustaba. La secretaria que le había tocado al parecer le conocía bastante bien. Y recordó un vez que vio como su secretaria salía de la habitación de su padre a hurtadillas, pero no solo ella salía de esa habitación, la secretaria de su padre también la vio salir de allí, y a la de Neji, a una de las recepcionistas, a las dependientas de las tiendas de ellos…muchas mujeres salían de la habitación de su padre.
Se sentó en el escritorio dejando la taza a un lado de ella, mientras tecleaba cosas en su portátil. Se pondría seriamente a trabajar, tenía que adelantar trabajo, además no se podía entretener, tenía que superar las expectativas de su padre.
o.O.o.O.o.O.o
Una pareja se tocaba frenéticamente, se recorría mutuamente, se besaba apasionadamente, se demostraba lo mucho que se querían.
Él con un seno de ella en la boca, mientras con la otra masajeaba el otro seno. Oía a la chica gemir su nombre mientras le revolvía su rebelde cabello. Cambió de labor al otro pecho, ambos estaban desnudos. Entregándose mutuamente. El chico despegó su boca del pezón de ella, y la volvió a besar enloquecido.
Ella le correspondió con la misma locura, lo necesitaba, lo quería, lo amaba…no se podía imaginar la vida sin él. Amaba cuando gemía su nombre, cuando lo pronunciaba roncamente, amaba cuando le sonreía juguetonamente, cuando le demostraba cuánto le amaba, amaba su arrogancia, su prepotencia, su dominio, amaba todo de él.
Después de ese fogoso beso, él moreno le separó las piernas. La miró cegado por la pasión, y no vio el rostro que quería ver, en cierta parte era el mismo pero no era el que anhelaba. Además de que no era el mismo cuerpo. Dudó un poco si entrar o no, pero la voz de ella lo ayudó.
-Ve-Venga…no a-aguanto más…Sasuke.-Realmente no era la misma voz, ni mucho menos lo que él quería escuchar. No era el "Ve-Venga B-Baka ¿a qué e-esperas?" De siempre, con toda su alma quería escuchar esas palabras. De todos modos entró en ella, haciendo que los dos gimiesen.
Una embestida, y otra, otra, otra…cada una más rápida que la anterior. Sintió como se contraían las paredes de la chica que sudaba y gemía debajo de él, sabía que ella ya llegaría al orgasmo. También sabía que él llegaría también, pero no con la persona que quisiera. Le mosqueaba ese hecho, lo estaba haciendo con su novia ¿por qué pensaba en otra persona?
Y el clímax llegó.
Él calló derrumbado a un lado de su novia, que respiraba agitadamente. Esta se acostó de lado mirando hacia él, Sasuke tenía la cara en dirección a ella, y confirmó lo que ya sabía…No era Hinata.
-Ha…sido maravilloso, Sasuke-Kun.-Le dijo mientras le acariciaba el pelo. Este solo se limitó a observarla detenidamente, esa niña era hermosa. Tenía una cara muy bonita.
-Como siempre ¿no?-Dijo arrogantemente, esta solo le dio una mirada cómplice. Aún seguía acariciándole el pelo.
-Sí, pero solo porqué lo has hecho conmigo.-Le siguió el juego, mientras le sonreía arrogantemente. Sasuke abrió los ojos sorprendido, eso…-¿Qué pasa, Sasuke-Kun?-Preguntó preocupada Hanabi, esa acción no era normal en su novio.
-Nada.-Contestó roncamente el chico. Eso…lo dijo Hinata una vez después de hacer el amor. A lo mejor si se parecen en algo.- ¿No tenías clases hoy?-Le preguntó para cambiar de tema.
-¡Ah! Tú y Hinata sois iguales. Siempre intentando gobernarme, sé cuidarme sola.- Contestó molesta mientras se sentaba a los pies de la cama. En el interior de ella agradecía que se preocupasen por ella, pero nunca lo reconocería y menos ante su hermana.
-¿Hinata? ¿Qué tiene que ver ella en esto?-Le preguntó interesando mientras se sentaba a un lado de ella. Estaba interesado en lo que le dijese su pequeña novia de su cuñada.
-Pues que hoy mismo me dijo lo mismo que tú.-Contestó mirándolo recriminatoriamente. Con la mirada buscó su ropa interior por la habitación del moreno. No la encontraba.
-Ella solo se preocupa por ti.-Esas palabras salieron solas, la estaba defendiendo. ¡Tsk! Supuestamente ellos se llevaban mal, no la tenía porque defender.
-¿ahora te vas a poner de su parte?-Preguntó celosa Hanabi, después de ponerse la ropa interior. Él solo se acercó a ella y la abrazó por la cintura apegándola a él.
-¿Estás celosa?-Preguntó juguetonamente, él solo cambiaba cuando estaba a solas con las hermanas Hyuuga, aunque con Hanabi no se notaba tanto como cuando estaba a solas con la mayor.
-¡Sí!-Contestó sorprendiendo al Uchiha. No se esperaba esa respuesta, otra vez había confundido a Hanabi con Hinata. Se separó de Hanabi, estaba confuso y eso le mosqueaba. No le solía pasar eso… ¿por qué ahora?
-Vamos a vestirnos tengo que llevarte a la empresa de tu padre.-Volvió a su estado normal, Sasuke había vuelto a ser el mismo de siempre. Hanabi solo lo miró y asintió. Y los dos comenzaron a vestirse.
o.O.o.O.o.O.o
Hinata había adelantado bastante trabajo, desde hacía ya hora y media que no había parado de teclear. Llamaron a su puerta, ella soltó un fuerte "adelante" Para que la persona al otro lado de la puerta la pudiese oír, abrieron la puerta, era la secretaria de su padre.
-Hinata-Sama, su padre me envía para que le entregue este papel.-Se acercó al escritorio y le extendía el brazo con el papel en la mano. Ella solo estiró el brazo y le cogió el papel.
-¿Qué es?-Preguntó la Hyuuga mientras miraba interesada el papel.
-Todo lo que necesita saber sobre la chica que va a recoger.-Le contestó inmediatamente la secretaria.
-Muchas gracias. Puedes retirarte.-Le dijo formalmente a la secretaria de su padre, que acató la orden. Le hizo una pequeña reverencia y se marchó sin hacer ruido.
Primero leyó por encima el papel, luego leyó detalladamente lo que traía.
Nombre: Haruno Sakura
Edad: 23 años
Fecha de Nacimiento: 28 de marzo
Tipo de sangre: O
Sus padres: Aoi (madre) y Sakuya (padre) Haruno.
Ocupación: Estudiante.
Información de interés: Hija única de la familia Haruno. Estudia medicina al igual que sus padres, estos son dueños de la mayoría de los hospitales de todo el país. Es una chica muy consentida. Tiene muy mal carácter, solo cuando se enfada, el resto del día es una persona alegre y vivaz.
Hinata se sorprendió al leer todo eso, ¿cómo podían saber tanto de ella? Por un casual llevó la mirada hacia el reloj que tenía enfrente, colgado en la pared. Quedaban veinte minutos para que la chica llegase al aeropuerto. Se levantó apresuradamente del sillón, cogió su chaqueta y salió a toda prisa hacía la salida principal.
El ascensor iba muy despacio, y esto estaba impacientando a la Hyuuga. Si llegaba tarde su padre no se lo perdonaría, por hacerle quedar mal delante de un socio. El aeropuerto, quedaba a las afueras de la cuidad, y tenía que dar gracias ya que la sede centrar de la empresa de su padre no estaba muy lejos de este. Y ella se encontraba en la sede.
Cuando salió del ascensor, vio una cosa que no le terminó de agradar del todo. Delante de ella se encontraban su hermana y cuñado demostrándose todo el amor que sentían en un apasionado beso. Ella se apresuró a la entrada de la empresa, y aún seguían. Al parecer se estaban despidiendo ya que Sasuke estaba apoyado en su coche mientras besaba a su hermana, y para mala suerte el coche de este estaba aparcado al lado del de ella.
-No es muy sano que hagan eso en medio de la calle.-Dijo al aire Hinata interrumpiéndolos, eso era lo que quería. Le molestaba verlos besándose, pero más le molestaba no saber porqué.
Los dos miraron a la imponente mujer que los había regañando. Uno la miró divertido mientras que la otra estaba molesta porque los había interrumpido.
-Hay gente viéndolos. Hanabi no le des una mala imagen a la empresa.-Contesto arrogantemente, mientras se dirigía a su coche y le daba al botoncito para que la alarma se desactivase.
-Uchiha.-Llamó la atención del moreno que estaba dispuesto a volver a besar a la pequeña. Este solo se giró para verla. La Hyuuga solo le dio una mirada arrogante.-No se aproveche de las jovencitas, no entra en su personalidad.-Le dijo mientras se subía al coche y cerraba la puerta, arrancó el coche y bajó la ventanilla.-Nos vemos.-Dijo mientras salía en dirección al aeropuerto.
o.O.o.O.o.O.o
En el aeropuerto, una joven morena llegaba azotada al lugar acordado con su padre. Al aeropuerto, se las había arreglado y había llegado a la hora acordada. Ya que el avión aún no aterrizaba, no sabía cómo pero había llegado a tiempo para recoger a la señorita Haruno. Se sentó en uno de los bancos metálicos, esperando a la chica.
Había personas que se le quedaban mirando, por el simple hecho de tener los ojos característicos ojos de los Hyuuga, pero más aún por tener ese toque malva que solo ella tenía. Gracias a su madre, que tenía los ojos lilas. La extrañaba mucho, y lentamente se quedó sumisa en sus pensamientos de nuevo.
Una dulce pero alegre voz le interrumpió sus pensares. La Hyuuga levantó la vista y vio a una hermosa chica con el cabello rosa pastel y los ojos verdes jade. Le sorprendió el color de pelo, pero cada familia tiene algo característico ¿no? Los Hyuuga los ojos, los Haruno el pelo, los Inuzuka las líneas rojas…todos tenían algo que los diferenciaba y a la vez los agrupaba en familias.
-¿Eres Hyuuga Hinata?-Volvió a preguntar la hermosa chica de pelo rosa.
-Hai. ¿Eres Haruno Sakura?-Le devolvió la pregunta Hinata, para cerciorarse de que era la Haruno que ella buscaba.
-Así es.-Le contestó con una alegre sonrisa, eran de la misma edad pero la Haruno parecía una adolescente todavía. Al parecer Hinata había madurado demasiado temprano, aunque también cabía la posibilidad de que Sakura aún no hubiese madurado. Hinata se levantó del asiento dispuesta a marcharse.
-¿Vienes a quedarte mucho tiempo?-Le preguntó la Hyuuga tratando de romper el hielo, ya que habían ido todo el camino en silencio. Y le incomodaba, pero no del todo.
-Hai, vengo de un viaje.-Le contestó.-Es que aquí la verdad no estamos muy avanzados en medicina, asique he tenido que estudiar fuera.-Explicó la pelirosa, al parecer le estaba cogiendo confianza a la morena.
-Ya veo.-contestó. No sabía que responderle, la medicina no le interesaba mucho. Ella era más de arte, pero al parecer no podía ejercer esa carrera ya que le había dado el sí definitivo a su padre.
-Y tú, ¿estudias o trabajas?-Preguntó la Haruno, le gustaba hablar de ella pero no mucho tiempo.
-Yo trabajo, soy la encarga de asuntos internos de la empresa de mi padre.-Le comentó la morena arrogantemente, la verdad era que estaba orgullosa de su trabajo y de las empresas de las que era dueño su padre.
-¿Tan joven y trabajando? ¿Qué edad tienes?-Le preguntó la Haruno mientras salían del aeropuerto en dirección al coche de la Hyuuga.
-La misma que tú. Veintitrés.-Le contestó simplemente, sin más detalles. La de ojos verdes solo se sorprendió.
-¿La misma que yo? Pues pareces mayor.-Dijo sorprendida la pelirosa, no se lo creía. Esa chica parecía mayor que ella, era muy madura.
-La verdad, soy más pequeña que tú.-Le contestó mientras se ponía a un lado de la puerta del piloto de su choche. La Haruno antes de entrar en el coche abrió la una de las puertas de atrás y metió sus maletas. Luego entró y se sentó en el asiento del copiloto.
o.O.o.O.o.O.o
Después de haberle enseñado toda la cuidad, Sakura y Hinata se dirigían en dirección a la casa de la Haruno, como habían acordado Hiashi y Sakuya, los padres de las dos. Cuando estuvieron en frente de la gran mansión, que tenía árboles de cerezo en la entrada principal.
-Bueno, te dejo mi número de teléfono para que me llames ¿vale?-Le dijo alegremente la pelirosa, mientras le sonreía de la misma manera. La morena solo asintió a las palabras de ella.- Espero verte pronto, Hina-Chan.- Y la vio marcharse en dirección a la puerta principal de su casa. Cuando le abrieron la puerta su madre, una señora de pelo castaño y ojos jade, se tiró a sus brazos.
Condujo hasta su apartamento, "Hina-Chan" hay que ver lo rápido que esa chica cogía confianza. Tal parece que no tiene tan mal carácter como decía la hoja que le dio la secretaria de su padre.
El cielo estaba poniéndose oscuro, ya iba a anochecer. Gracias a la pelirosa no había pensado ni en Sasuke ni en Hanabi, no quería pensar en ellos, no tenía ganas de sentir ese mal estar que sintió cuando los vio besarse. No, no quería.
Llegó al lujoso edificio en el que estaba su departamento, aparcó el coche y se fue rumbo a la puerta principal del edificio, donde una rebelde recepcionista la esperaba comiendo dangos.
-Konbanwa (buenas tardes), Hina-Chan.-Contestó la recepcionista mientras masticaba.
-Konbanwa Anko-San.-Contestó Hinata mientras se dirigía hacia el ascensor para llegar a su casa y descansar.
Cuando llegó oyó ruidos en su baño, el que tenía en su habitación. Le habían entrado a robar, o eso fue lo que dedujo la chica. Se puso en alerta, cerró la puerta sin hacer mucho ruido para que el ladrón no se le escapase. Lo pillaría, de eso estaba segura. Se acercó sigilosamente hasta su baño, que tenía la luz encendida, al parecer se iban a tomar un baño, eso desconcertó a la morena.
Se acercó por detrás del chico, sin fijarse en su ropa ni en su pelo. Lo cogió del cuello y de la cintura, y lo tiró hacia atrás, haciendo ella el puente. Dio gracias de que se había descalzado, sino no hubiese podido hacer eso. El chico emitió un sonido de sorpresa, al ver lo que estaba pasando. Hinata de un rápido movimiento, se quedó encima de él, sorprendiéndose al ver su rostro.
-¿¡Qué haces aquí!-Preguntó dando un grito de la impresión. ¿Qué hacía él aquí? Era lo que pensaba la Hyuuga.- ¡Me has dado un susto de muerte! ¡Pensé que era un ladrón! ¡Baka!-Ella aún seguía en la misma postura, solo que esta vez puso ambas manos a los lados del rostro del chico.
-Baka, si no te precipitases a los hechos. No hubiese pasado esto.-Le contestó Sasuke con un poco de sorna en el tono de su voz.-Y lo que hago aquí era prepararte un baño, al parecer estás un poco estresada.-Contestó el moreno a la primera pregunta de la ojiperla.
-¡Baka!-Gritó mientras se levantaba de la postura en la que estaba, pero una mano se la impidió, atrayéndola hacia el otro cuerpo que la necesitaba. El jalón fue tan fuerte que sus labios se juntaron en un lento y romántico beso. Era un beso tan profundo que a Hinata le dejó sin aire, abrió la boca para coger un poco de aire. Momento que Sasuke aprovechó para introducir su lengua en la cavidad de ella. Sus lenguas se entrelazaban haciendo un jugueteo romántico.
Cuando se separaron, juntaron sus frentes, creando un ambiente romántico entre los dos. Hinata estaba sonrojada, y Sasuke tenía una sonrisa arrogante en el rostro. La personalidad de Hinata ya había cambiado, el moreno había conseguido romper la máscara de la Hyuuga.
-Baka…-Susurró la Hyuuga.-Podías haber avisado.-Volvió a susurrar la Hyuuga aún con el sonrojo en el rostro. Entrelazaron sus manos, la misma mano que había cogido el Uchiha.
-¿Cómo iba a avisarte? Tu hermana está todo el rato conmigo, no me deja ni un momento a solas.-Le contestó mirándola fijamente. Había algo en la Hyuuga que no podía dejar de pensar en ella, ni mucho menos soltarla y dejársela a algún baboso.
-¿Y por qué no pones un poco más de empeño? Ella es tu novia.-Contestó la Hyuuga mientras se separaba de él, pero aún con las manos entrelazadas. Estaba sentada encima de él, por un momento le molestó que sacase a Hanabi en SU conversación. Arrugó el entrecejo.
-¿Debería?-Preguntó con poco confuso el moreno. No sabía lo que tenía que hacer, no negaba que le gustase la castaña…pero no podía dejar de pensar en Hinata. Algo que le molestaba.
-Sí, deberías. A partir de ahora tu prioridad será mi hermana. ¿Entendido?-Ella sabía que había sonado bastante fuerte, pero no quería que por culpa de ella el noviazgo de su hermana y su cuñado terminase, pero por otra parte lo deseaba.
-¿Sabes lo que sobra ahora?-Preguntó cambiando de tema rotundamente. No le gustaba hablar de su novia cuando estaba a solas con la morena.
-¿El qué?-Preguntó sin el mínimo interés la Hyuuga, a saber qué tontería soltaría ahora el moreno.
-La ropa.-Sentenció el moreno para dar paso a desabotonar la camisa de la Hyuuga. La Hyuuga cuando se dio cuenta de lo que tramaba el Uchiha retiró las manos de él de su ropa.
-¡B-Baka! ¡Estamos hablando asuntos serios!-Le grito la Hyuuga muy ruborizada por el atrevimiento del moreno.
-Pero…es que estás en una postura tan prometedora.-Dijo pícaramente tratando de molestar a su cuñada, y lo consiguió. La Hyuuga se levantó rápidamente del cuerpo del moreno y se dirigió a su habitación. Se sentó en la cama.
Al Uchiha no le gustó nada la sensación que había tenido cuando la Hyuuga se separó totalmente de él, se sentía…vacio. Entró en la habitación de la Hyuuga y se sentó al lado de ella.
Estuvieron tiempo sin hablar, la Hyuuga porque estaba pensando en sus cosas y el Uchiha porque era de pocas palabras.
-Hinata…-Llamó la atención de esta, y ella miró hacia él.-Últimamente estas en las nubes ¿Qué te pasa?-Le preguntó molesto de que la Hyuuga no le tomase importancia a él.
-He decidido algo…-Contestó la Hyuuga tristemente. No se atrevería a decirlo, realmente no quería decirlo.
-Y… ¿de qué se trata?-El moreno tenía un mal presentimiento, no quería escuchar lo que la Hyuuga le iba a decir ahora.
-Tenemos que dejar de hacer lo que estamos haciendo…no es bueno…ni para ti…ni para mi…ni para nadie.-Sentenció la Hyuuga. Realmente no quería llegar a estos extremos, pero si eso se prolongaba acabarían descubriéndolos o peor aún…enamorándose.
