Hi! Gomen por tardar tanto! Mi compu estaba averiada, y tuvo que formatearse. Además de que después no tuve internet... la verdad es que se junta todo... T.T bueno, aquí os traigo el cap 4. Espero que os guste.

Gracias por los comentarios!

Bye! ^^

4.- ¿Me voy? (1)

Sasuke corría todo lo que sus piernas podían, tenía una desesperación por encontrarla. Después de qué Hinata le dijese eso la señal se cortó. ¿Qué pasaría si la encontraba un chico pasado de copas y la llevaba a su casa?

Y aceleró la cerrera, le había llegado mensajes de todos los demás diciéndole que no la encontraban. Por lo que ella le había dicho estaba por el parque abandonado o el parque del Lirio. Primero probó por el abandonado entonces, al no encontrarla, tomó el camino hacia el parque del Lirio. Cuando llegó, a simple vista no la encontró pero luego la vio echada encima de un banco, dormida. Corrió hacia ella, se agachó a la altura de su cara y le acarició la mejilla.

-Hinata…-dijo al aire. Pero nadie le contestó, ni la nombrada ni nadie. Tenía la piel congelada y los labios morados casi azules, y un poco agrietados.

Cogió los restos del móvil de ella y se los metió en el bolsillo de él. Le cogió la mano que tenía colgando, estaba helada. Y entrelazó los dedos con los de ella.

Sacó su celular del bolsillo y llamó a su chófer. Por suerte su casa no quedaba muy retirada, pero la llevaría al departamento de ella.

-¿Qué nos pasa Hinata?-Le habló a la chica, pero no obtuvo respuesta. Miró detenidamente el rostro de la chica, incluso estando en el estado en el que estaba la chica tenía algo en su rostro que le hipnotizaba. De repente dejó de sentir la lluvia caer en su cuerpo.

Miró hacia arriba y ahí estaba su chófer sonriéndole. Era un hombre canoso y con bigote, parecía inglés.

-Amador, que rápido eres.-El mayordomo solo le sonrió, mientras inclinaba su rostro en señal de agradecimiento por el cumplido.

-Sasuke-Sama, métase en el coche, yo llevaré a la señorita hasta dentro.-Le dijo mientras le pasaba el paraguas, pero el moreno no lo aceptó.

-Yo la llevo, tú solo ábreme la puerta.-Contestó el Uchiha mientras cargaba a la chica, no quería que ningún otro chico, a parte de él, la tocase.

o.O.o.O.o.O.o

Un nuevo y fresco día amanecía en Konoha, era un día muy frío y con mucho aire. Una chica se levantaba de su cama, y lo pudo adivinar por el color de las sábanas. Pero notó una deformidad en su colchón, había otra persona durmiendo con ella. Se giró para mirar quién era…y se sorprendió. Se intentó levantar, pero algo no la dejaba, más bien alguien. Sasuke la tenía abrazada posesivamente, lentamente la Hyuuga trató de mover los brazos de la cintura de ella, pero este hizo un sonoro sonido. Al parecer había despertado, pero no la soltaba, eso impacientaba a la Hyuuga.

-¿Qué hora es?-Preguntó al aire, nadie le respondió. Hinata estaba asombrada por la voz tan ronca que le había salido al chico cuando le habló. Por un momento deseó despertar así todas las mañanas, pero lo desechó al momento siguiente, ese chico ya tenía dueña y no era ella. Bajó la mirada.- ¿Qué pasa?-Dijo mientras se sentaba y quitaba sus brazos del cuerpo de la chica. Al sentarse puso al descubierto su pecho, bien trabajado. Haciendo que un cosquilleo inundase su interior, "el primer síntoma" pensó la Hyuuga.

-Nada…-Habló con una voz extraña para ella, esta era como más gangosa. Pronunciaba más la "n" y la "m", estaba enferma.- ¿Qué pasó ayer? Solo recuerdo haber salido del restaurante.-Dijo la Hyuuga mientras se sentaba en la orilla poniendo sus pies en el suelo, dándole la espalda al moreno.

-¿No te acuerdas? Pues pasó de todo. Es una pena que no te acuerdes…-Dijo en un tono burlón y una sonrisa arrogante y burlona se posaba en un hermoso rostro. "Gracias Kami-Sama, ya vuelve a ser la misma" pensó el Uchiha esperanzado.

La Hyuuga bajó la mirada, si hubiese pasado lo que el chico decía…era una pena que no se acordase. Pero no podía volver a suceder, él tenía novia, además de que ella no era el segundo plato de nadie.-Sasuke…-Dijo en un susurro, este miró la espalda de la Hyuuga.-Eso… ¿es verdad?-Preguntó la Hyuuga esperando una respuesta negativa, pero a la vez positiva.

-Sí la verdad, es que hicimos de todo. Discutimos, tú te marchaste, y yo…me preocupé.-Dijo en un susurro el Uchiha, esperando que la morena no le haya escuchado, pero no fue así. Ella lo había escuchado perfectamente y gracias a eso se había se sonrojado, hacía tiempo que no se sonrojaba.

-Sasuke, es mejor que no te preocupes por mí. Y te lo dije, tu prioridad de ahora en adelante es mi hermana.-Sentenció la Hyuuga mientras se levantaba, y vio que llevaba una camiseta que le quedaba larga, al parecer era de Sasuke, ya que tenía el emblema de los Uchiha. El abanico blanco y rojo era el símbolo de una marca de ropa, marca perteneciente a la familia del moreno.

-¿¡Porqué estás tan empeñada en apartarme de tu vida!-Preguntó el Uchiha alzando el tono de voz mientras se levantaba de la cama de golpe, quedando en bóxers.

-¡Porque es lo mejor! ¡Tú y yo ya no tenemos nada!-Gritó la Hyuuga, ya que el Uchiha también le había levantado la voz. Eso se estaba descontrolando.

-Que es lo mejor… ¿¡Para quién!-Gritó colérico el Uchiha, le enfadaba la manera de ser de la morena, no entendía los pensamientos de ella y al parecer ella tampoco.

-¡Para todos!-Dijo la Hyuuga mientras se giraba para verlo, todo este tiempo había estado de espaldas a él. Cuando se giró Sasuke se sorprendió, la Hyuuga estaba…llorando.-Es lo mejor… no nos podemos seguir viendo…esto que hacemos está mal… no creo que nos beneficie.-Dijo la Hyuuga mientras bajaba la mirada. Juntó las palmas de las manos y las acercó a la altura del pecho.-Yo…creo…-Pero Sasuke la interrumpió.

-Hinata, contéstame a esta pregunta y quiero que me contestes con total sinceridad.-Dijo el Uchiha mientras se acercaba más a ella, se cruzó de brazos.- ¿Por qué marchaste ayer del restaurante?-Le preguntó seriamente.- ¿Realmente habías quedado?-Preguntó examinándola con la mirada.

-No…era una escusa para salir.-Contestó le Hyuuga mientras bajaba la mirada. No le gustaba el rumbo que estaba tomando la conversación.

-¿Te sentías mal?-Volvió a preguntar examinándola con la mirada, viendo todas las reacciones de la Hyuuga. La Hyuuga solo movió la cabeza en forma de negación.- ¿Tenías algún asunto que resolver?-Volvió a preguntar, y la chica volvió a contestar de la misma manera que la anterior. -¿Era porque te molestaba verme con Sakura?-Volvió a preguntar, la Hyuuga se tensó. Había dado en el clavo, al parecer seguía siendo transparente hacia los demás.

-Hai…me molestaba el hecho de que siendo el novio de mí hermana coquetees con otras chicas.- Contestó la Hyuuga, el moreno solo dio una sonrisa arrogante.

-Sin embargo…he estado dos meses y medio acostándome contigo y eso no te parecía mal.-Dijo sabiamente el Uchiha, tenía razón, pero no le daría el gusto de verla indecisa, ella siempre tenía una respuesta para todo. Además de que nunca iba a reconocer sus sentimientos hacia él, aunque ayer por la noche lo había hecho, solo que a ella misma. Nadie se enteraría de los sentimientos de ella por su cuñado.

-Ya…pero era porque no me daba cuenta del daño que le hacía. ¡Ella realmente te ama, Sasuke!-Gritó desesperada para hacerlo entrar en razón, inconscientemente se acercó a él. -¡No la dañes más! ¡Es ella de quien estás enamorado, aprovéchalo! Aprovecha…que tus sentimientos son correspondidos y no lo pierdas…-Le dijo la Hyuuga en un tono más bajito que al principio. Le había dolido decir esas palabras, pero era la verdad y las verdades duelen.

-Dices que estoy enamorado de ella… ¿en qué te basas para ello?-Una pregunta retorcida, pero si la Hyuuga le respondía se ahorraría palabras.

-Porque…he visto como la miras, con la delicadeza con la que la tratas, las miradas cómplices de vosotros dos…todo… todo demuestra que estás enamorado de ella. ¿Aún no te habías dado cuenta?-Preguntó la Hyuuga con un dolorido tono de voz, ella se apartaría, sabía que sus sentimientos no eran correspondidos, pero los de su hermana y cuñado sí. ¿Quién era ella para hacer infelices a dos personas? Y más si de una de ellas estás enamorada.

-Dime una cosa, ¿no es así como me comporto contigo?-Dijo el Uchiha mientras se acercaba más a ella, sin abrazarla ni tocarla, aunque su cuerpo se lo pidiese a gritos.

-¿A qué te refieres?-Preguntó confusa la Hyuuga, levantó la cara para mirarlo al rostro y se sorprendió de lo cerca que estaban.

-¿No te miro siempre que puedo? Cuando estamos a solas… ¿no te trato diferente a las demás? ¿Siendo más atento y cariñoso? ¿No nos mandamos miradas cómplices todo el tiempo? Y…no te dije antes… ¿lo preocupado que estuve ayer de ti?-Le contestó Sasuke con una sonrisa arrogante, Hinata se estremeció.

-¿Qué estás tratando de decirme?-Preguntó un poco dudosa la Hyuuga. No quería oír la respuesta de él, tenía miedo.

-No lo sé, de lo único de lo que estoy seguro es que no estoy enamorado de tu hermana.-Contestó el Uchiha, era muy temprano contarle.

-Baka. Si no sabes por qué lo dices, no lo digas.-Dijo la Hyuuga. Iba a seguir hablando pero no pudo.

Sasuke se había apoderado de sus labios, los necesitaba, los anhelaba, quería probarlos una vez más, tenía ansias de ellos. Los besó enloquecido, eso era lo que necesitaba después de dos, casi tres, semanas sin ella. Aunque eso era lo mínimo que necesitaba. Notó como la Hyuuga correspondía a su beso, tenía total poder sobre ella con solo eso, un beso.

Hinata rodeó con sus blanquecinos y finos brazos el cuello del moreno, que se apoderó de su cintura, poniendo sus manos en esta apegándola más a él. Hinata entreabrió los labios para que Sasuke introdujera su lengua, para poder disfrutar y profundizar más el beso. Sasuke acató la orden e introdujo la lengua, saboreando ese sabor tan conocido ya para él.

Lentamente se separaron…Hinata apoyó la frente en el pecho descubierto del Uchiha, puso sus manos en este también. Sasuke aún con las manos en la cintura, apoyó su barbilla en la cabeza de la morena.

-Sasuke…-Trató de decir Hinata, no le gustaba que la utilizase, fijo que solo era una diversión para él.

-Shhh…-Interrumpió el moreno a la chica, no quería que dijese cosas que arruinasen el momento.

-¿Qué soy para ti?-Preguntó inesperadamente la chica, sorprendiendo al Uchiha, no sabía que era ella de él, tal vez era su amante. Pero él no lo sentía así, ya que no solo sentía eso por la Hyuuga, que eso no quiere decir que estuviese enamorado de ella. Hinata al ver que Sasuke no respondía, dio por hecho lo que se temía, pero no podía pedir más, la única que disfrutaba estos momentos era ella, la única que sentía amor era ella.

-No quiero… que me utilices, Sasuke- Dijo a la nada la Hyuuga, al parecer había metido la pata al no contestarle la pregunta. Se separó la Hyuuga, y tomó una distancia prudente.

-¿Eh?-fue lo único que pudo articular por la sorpresa. Él no pretendía que ella lo tomase de esa forma.

-¿Solo soy un juguete para ti?-Preguntó la Hyuuga. Al parecer ella solo era eso, un juguete de usar y tirar.- Pues lo siento, pero este juguete puede sentir.-Dijo la Hyuuga con los ojos empapados de lágrimas amenazando por salir.

-Pero Hinata…-No sabía que decir… ¿porqué de un rato a otro había cambiado tan drásticamente?

-Sasuke, por muchas veces que lo intentemos esto no va a funcionar. Puede que con la demás chicas con las que hayas sido infiel a mi hermana te haya funcionado, pero yo no soy el juguete de nadie. Y menos el segundo plato de nadie.-Hinata sabía que se iba a arrepentir de lo que iba a decir ahora pero…- Tienes que escoger…entre tu juguete o tu dueña. ¿Con quién te quedas?-Le dio un ultimátum, no quería llegar a esos extremos pero Sasuke solo la estaba utilizando.

-Hinata… no tienes porqué sacar las cosas de quicio. ¿Es todo porque no contesté la pregunta?-Preguntó tranquilamente, además de que no sabía que responder a esa pregunta, estaba claro que no quería a la Hyuuga menor. Pero no tenía claro lo que sentía por la mayor, ¿atracción? ¿Deseo? ¿Le gustaba? ¿La… amaba?

-Sasuke…si dices que no amas a mi hermana… ¿por qué estás con ella?-Le preguntó mirándolo directamente a los ojos, le caían gruesas y brillantes lágrimas de estos.-Puedo permitir que me utilices a mí…pero no puedo permitir que la utilices a ella…-Contestó la Hyuuga mientras bajaba la mirada, lo acababa de decir y ya se estaba arrepintiendo de lo que decía. Ella quería que él la escogiese a ella, pero su hermana había entrado antes en la vida del moreno.

-Si te digo que al principio no me gustaba, te mentiría…pero eso cambió. Ya no la veo como antes.-Contestó el Uchiha mientras se sentaba en la cama, y se revolvía el cabello. Estaba cansado de todo eso, ¿cuándo cambió lo que tenían? ¿Cuándo dejó de sentir placer con la Hyuuga para estar discutiendo cada poco?

-Entonces… ¿Porqué sigues con ella?-Volvió a preguntar la chica, mirando al suelo. Si ya no la quería… ¿por qué seguía con ella? Nunca entendería al moreno.

-No me lo pones fácil, Hinata.-Dijo mientras se pasaba la mano por el pelo. Ni él sabía por qué seguía con ella.

-Contesta.-Sentenció la Hyuuga, no quería ser muy dura con él. Pero él a veces era muy duro con ella… aunque no lo supiese.

-No lo sé…-Contestó mirando hacia ella para saber que gestos hacía. Pero no lo pudo ver ya que la sombra del flequillo le tapa el rostro. Al parecer le dolía hablar de ello.

-Bien, comprendo. Ahora solo quiero que me prometas una cosa.-Dijo muy decidida, mientras miraba al moreno a la cara. Quería que le prometiese una sola cosa. Sus lágrimas habían cesado un poco, aún tenía los ojos brillantes a causa del llanto. –Quiero que pase lo que pase… nunca dejes que mi hermana llore, nunca la dejes. Sé que eres muy orgulloso para aceptar que estás enamorado de ella.- Le dijo mirándolo a la cara.-Prométeme que siempre la cuidarás y estarás con ella.-Pidió la Hyuuga.

-Hinata…-Trató de razonar con ella. Una parte de él quería estar con ella pero otra no estaba segura del todo. Aún no sabía lo que sentía por las hermanas Hyuuga.

-Por favor, Sasuke. Prométemelo.-Le pidió la Hyuuga con todo su corazón, quería al moreno, pero también a su hermana. Y sabía que ella solo era un estorbo en la relación. Se haría a un lado.

-Vale, te lo prometo.-Le dijo el Uchiha con aire despreocupado. Aunque el realmente no sabía al sacrificio al que se sometía la Hyuuga solo con esa promesa.

-¿Enserio?-Preguntó la Hyuuga esperanzada. Por fin Sasuke y Hanabi iban a ser felices.

-Sí, pero… no me pidas que me case con ella.-Le dijo el Uchiha con una sonrisa arrogante. A la Hyuuga se le iluminó la cara, y se arrogó a los brazos del moreno, quedando de rodillas en el suelo.

De la emoción se había dejado llevar por el momento, aunque no pasaba nada por un simple abrazo entre cuñados ¿no? Los dos disfrutaron el contacto, pero el abrazo se había prolongado bastante. Sasuke se separó lentamente de ella, para mirarla a la cara, y se dio cuenta de que esta respiraba agitadamente con un notorio sonrojo en la cara.

Se alteró y la recostó en la cama, la tapó con las sábanas. Fue hasta su pantalón y sacó el teléfono móvil.

-Moshi, moshi.-Contestó una voz femenina al otro lado de la línea.

-Te necesito, Hinata se siente mal.-Dijo aparentemente tranquilo aunque por dentro se estaba impacientando mucho.

-¿¡Qué! Ahora mismo voy para allí. ¿Dónde estáis?-Preguntó la voz realmente preocupada.

-En el departamento de Hinata, sabes dónde vive ¿no?-Dijo fríamente el Uchiha. Estaba arto de tanta pregunta.

-En unos minutos estoy allí.-Dijo la persona esperando la despedida del moreno.

-Apúrate, se ve realmente mal.-Se "despidió" el Uchiha colgando después de decir esas palabras. Miró a Hinata con un brillo de preocupación en sus negros ojos. ¿Por qué de un momento a otro Hinata se había puesto así? Se sentó al lado de ella, en la orilla de la cama. Mientras le acariciaba el rostro ardiente, y sudoroso.

-Baka…-Susurró mirándola preocupado. Era verdad, la noche anterior estaba toda empapada, era normal que ahora tuviese un resfriado, pero eso se veía peor no era un simple resfriado. El moreno se estaba impacientando. Se levantó de la cama, para vestirse no quería crear mal entendidos y eso que no había pasado nada la noche anterior. Al parecer la ropa de la noche anterior había secado, pero en esos momentos le daba gracias a su mayordomo por haber traído un cambio de ropa para él.

Se puso la ropa que le había dado su mayordomo. Constaba de un pantalón tejano de color negro, y una camisa blanca, con una especie de dragón chino, grande, en la espalda de color negro. La camisa no le dio tiempo a abrochársela ya que habían picado al timbre. Con el pecho al descubierto se encaminó a abrir la puerta.

Cuando la abrió se vio a tres chicas. Una rubia con unos exuberantes pechos, que cualquiera pensaría que no eran de ella. Llevaba el pelo atado en dos coletas que caían por su espalda. Llevaba una especie de diamante morado en la frente. Tenía los ojos marrón color miel. Y un rostro bastante hermoso a la vista de cualquier hombre, excepto él. Aunque eso no quiere decir que lo haya pensado varias veces, solamente ella no era de su tipo.

Detrás de ella había otras dos chicas, una era morena de pelo corto. De ojos negros, como los de él solo que los de la chica mostraban más sentimiento. La morena llevaba un cerdito, más bien cerdita, en brazos. Y sorprendentemente, detrás de la morena estaba la pelirosa con la que había coqueteado ayer. Ella tenía las mejillas como su pelo, el motivo…lo desconocía.

Sasuke se movió para dejarles el paso a las chicas, para que atendiesen a Hinata. Cerró la puerta después de que ella pasasen, al parecer conocían el departamento de la chica, ya que sabían a donde tenían que ir.

Después de que le pusiesen un termómetro en la boca, le mirasen los oídos, la garganta y la auscultasen. Salieron de la sala, la primera en salir fue a pelirosa. Con un gesto tranquilo en el rostro.

-Me alegro de que la hayas encontrado, Sasuke-Kun.-Dijo ella con cierta vergüenza al recordar lo que había pasado la tarde anterior. Aunque realmente no haya significado nada para el Uchiha o que no lo hiciese porque ella le gustase, parte que ella desconocía, Sakura no podía dejar de hacerse ilusiones cono ese moreno que tenía enfrente.

-Hump.-Contestó mientras asentía. Aún tenía el torso descubierto, y lo pudo adivinar ya que la joven que tenía enfrente se había sonrojado. Sonrió arrogantemente ante ese gesto.

Las dos chicas restantes salieron de la habitación de la morena, cerrando detrás de sí.

-¿Sabéis ya que le pasa?-Preguntó el moreno a cualquiera de las tres doctoras que había en la casa de la Hyuuga.

-Solo es un simple resfriado.-Contestó la rubia con su imponente voz.-Aunque eso se ve peor que un resfriado.-Razonó mientras se colocaba el estetoscopio en el cuello.- ¿Se puede saber que ha pasado?-Le preguntó en forma de reprimenda.

-Salió a la calle un momento.-Se limitó a contestar el moreno, no quería dar muchos detalles. Con que lo supiera solo Sakura valía.

-¿Salió a la calle solo un momento? ¿Es lo único que se te ocurre?-Tsunade, la chica rubia, conocía al chico bastante bien y sabía cuando se estaba inventando algo. Y esta no era la excepción. Llevaba sirviendo a la familia Uchiha varios años, los conocía a todos a la perfección y más a ese mocoso, como lo llamaba ella.

-Hump. ¿Ahora trabajas para la familia Haruno?- Preguntó cambiando de tema, no quería hablar de ayer. Tenía muy malos recuerdos.

-Sí.-Contestó la rubia mientras miraba de reojo a la pelirosa que tenía la mente en otro sitio, no en ese apartamento.

-No estabas diciendo siempre "A mí no hay nadie que me compre".-Dijo recordándole las palabras que solía decir en años anteriores, cuando el Uchiha aún iba al instituto.

-Bueno sí, pero eso era antes. Además solo le estoy dando clases a Sakura, no estoy trabajando para su familia. Es como un pequeño favor.-Se excusó la rubia, entonces cayó en la cuenta.- ¡Tsk! ¡Qué hago dándote explicaciones de lo que hago!-Dijo la rubia irritada, Sasuke solo sonrió arrogante. Escribió en un papel, lo arrancó y se lo pasó al Uchiha.-Esto es lo que tiene que tomar cada tres horas. Cada tres horas ¿entendido? Ni una más ni una menos.-Le recordó la rubia.

-Ya, no soy el dobe. Te entiendo cuando hablas.-Dijo tranquilamente mientras le escuchaba una ojeada a lo que la doctora le había dado. Traía un nombre raro.

-¡Shizune vámonos tenemos más personas que atender!-Dijo señalando la puerta principal de la Hyuuga como si estuviese en el mar. A la morena le creció una gran gota en la nuca.- ¡Sakura también va por ti!- Y lentamente se fueron, quedando el departamento en completo silencio.

Se acercó a la puerta de la ojiperla, se estaba pensando si abrir o no ¿a qué le tenía miedo? Se preguntaba mentalmente. Se decidió por abrir, alguien tendría que cuidarla ¿no? Entró y la vio ahí, acostada en la cama. Sonrojada y respirando agitadamente. Trataba de coger el aire necesario dando grandes bocanadas de aire.

Él no sabía qué hacer en esos casos, siempre tenía a algún médico a su disposición siempre que estaba en una situación así. Nunca era él quien cuidaba a los enfermos. Pero por ella se esforzaría, realmente valía la pena el esfuerzo, no sería en vano. Sabía perfectamente que en caso inverso ella le ayudaría, además de que ya le había demostrado de lo que era capaz de hacer por los demás.

Decidió dejar de pensar "cosas que no venían a cuento." Y se puso a hacer lo que vio algunas veces que trataron a algún familiar cercano. Llenó un recipiente con agua y cogió algunos paños, para una vez situado a un lado de ella sumergirlos en el líquido y ponérselos a la chica en la frente.

Así estuvo bastante tiempo hasta que consiguió estabilizarle la fiebre. Se quedó mirando fijamente a la chica, preguntándose el porqué de todo lo que les estaba pasando. Al principio estaban muy bien, ¿por qué tubo ella que acabar con todo? No lo entendía, no entendía nada. Quería respuestas, pero a la vez no tenía preguntas.

Se levantó dispuesto a salir de la habitación de la chica, para dejarla descasar mejor. Y se fue al salón, se echó en el sofá mirando hacia el techo. Y empezó a pensar, adentrándose a un mar de pensamientos revueltos. Se puso un brazo en la frente, creando una sombra en los ojos negros. Quedándose dormido en el sofá rojo de la Hyuuga.

||En el cuarto de la Hyuuga, bastante tiempo después||

-Hm…-Se oyó un leve quejido en la vacía y espaciosa habitación. Al parecer la muchacha se estaba despertando, después de vario tiempo inerte e inmóvil en el mismo sitio. Cuando finalmente abrió los ojos, se sentía débil, sin fuerzas. Como pudo se sentó en el medio de la cama.

-¿Q-qué ha pasado?-La chica se sorprendió de la voz tan débil que le había salido, ella recordaba estar perfectamente antes de desmayarse. Llevó su mano a la frente, ya que se había mareado un poco. Recordó lo último que había hecho antes de desmayarse, y llevó su mirada a sus manos.

Lentamente se fue levantado de la cama, al ponerse de pie se mareó, al parecer le pasaba muy seguido. Lentamente se acercó a la puerta de su habitación, la abrió y salió. Caminó, con pasos lentos, por su pasillo para dar a dos puertas a la del salón, que siempre estaba abierta, y la de la cocina.

Entró a la cocina a por un vaso de agua, tenía la garganta seca, lo necesitaba. Salió de la cocina aún con el vaso en la mano y con un poco del líquido. Se fue al salón a ver un poco la televisión, pero se sorprendió al ver a chico que tantas preocupaciones le había causado. Dejó el vaso en la mesa que había entre la televisión y el sofá y se puso de rodillas mirándolo fijamente.

Estuvo bastante tiempo mirándolo, pensando en cosas.

-¿Vas a seguir mirándome? ¿O vas a decir algo?-Soltó de la nada el chico mientras abría un ojo, haciendo que la Hyuuga se levantase rápidamente, muy sonrojada. Pero del impuso se mareó, y se tambaleó y por azares del destino tropezó con la mesa donde estaba el vaso.

Sasuke de un movimiento rápido alcanzó a cogerla por la cintura para que no se cayera. Sasuke la miraba fijamente, mientras que ella le devolvía una mirada confusa, con las mejillas sonrojadas.

-Ya me puedes soltar.-Dijo la morena para que la soltase. No quería que eso sucediese pero tenía que ser así, ya nada los ataba a tener que encontrarse. Al parecer estaba hablando sola, ya que Sasuke hizo como si no la escuchase, estuvieron bastante tiempo sin hablar. Ninguno decía nada, solo se miraban, temían decir algo en mal sitio, se observaban. La Hyuuga estaba empezando a impacientarse. Llevaban ya como diez minutos sin ninguna palabra, seguían en la misma postura. Ella iba a volver a repetírselo pero él se le adelantó

-No quiero.-Contestó el chico, mirándola fijamente, intimidándola. Puso las manos en el pecho de él para poner algo de distancia entre los dos, ya que el moreno se empeñaba en juntarlos al máximo.

-Sasuke…-Dijo mientras hacía fuerza en los brazos para separarlos, pero era en vano, estaban tan juntos como al principio.

-¿Por qué, Hinata?-Preguntó de repente el chico, al parecer quería respuestas y las quería ahora. La chica no sabía a qué se refería.

-Por qué… ¿Qué?-Le devolvió la pregunta la morena, realmente no sabía a qué se refería y prefirió preguntarle dejando de hacer fuerza en los brazos para separarse. El Uchiha solo sonrió.

-Nada, déjalo.-Contestó mientras la soltaba, separándose. La Hyuuga solo le dio una mirada confusa, el moreno seguía con la sonrisa.-Mejor me voy.-Dijo mientras se giraba para salir del salón e ir a la puerta principal del apartamento. La Hyuuga no quería sentirse otra vez sola, no le gustaba la soledad. Pero al parecer todo el mundo se empeñaba en dejarla sola, primero su tío, luego su madre y ahora él. No, realmente no le gustaba la soledad.

Apresuró el paso, saliendo del salón quedando en el pasillo central.- ¿Por qué no te quedas?-Le preguntó la morena, le rogaba a Kami-Sama que el chico aceptase, ella quería que se quedase.

-No creo que sea lo correcto.-Dijo mientras le daba una mirada de reojo, cerrando la puerta detrás de él, dejándola sola, como siempre había estado. ¿Por qué se empeñaba en apartar a la gente de su lado? ¿Porqué a las personas que más quería?

Bajó la mirada, creando una sombra en los ojos. Hoy no quería nada, no quería salir, trabajar, andar, hablar…no quería hacer nada. Se quedaría en casa sola, como debería estar. Un ruido la sacó de sus pensamientos, una gran gota le rodó por la nuca, tenía hambre.

Entró a la cocina, y se preparó la merienda. Ya que eran como las cinco de la tarde, al parecer estuvo bastante tiempo durmiendo. Dejó hirviendo el agua y miró el reloj, que había en la cocina colgado de la pared, para calcular cuánto tiempo, más o menos, tendría que estar hirviendo.

Salió de la cocina, se sentía mucho mejor. Ya no se mareaba tanto, aunque sí de vez en cuando. Caminó hasta su habitación lentamente, no había prisa por llegar. Al entrar se vio reflejada en el espejo de cuerpo entero que tenía ella en la habitación, aún seguía con la camiseta del moreno. Cogió el cuello de esta y se lo llevó a la nariz, aspirando el olor varonil de Sasuke.

Cerró los ojos para disfrutarlo, miles de imágenes pasaron por su cabeza, momentos que vivió con el chico. Casi todos eran a escondidas, pero también los había con los amigos de ellos, "discutiendo." Sonrió con una mezcla de tristeza, añoranza, y felicidad. Tristeza porque sabía que no volverían; Añoranza porque echaba de menos esos momentos en los que no le preocupaba el qué dirán, como ahora; y Felicidad porque así eran, recuerdos felices. Realmente los echaría de menos, pero era lo mejor.

Una melodía hizo que saliese de su mundo, la estaban llamando al teléfono fijo. Corrió hasta el salón para poder cogerlo a tiempo para que no colgasen, la que llamaba era Ino.

-¿Moshi, moshi?-Contestó la morena al llamado.

-¿¡Hina-Chan! ¿¡Cómo estás!-Le preguntó con una alterada voz la rubia al otro lado de la línea, haciendo que la morena separase el aparato del oído.

-Estoy bien.-Contestó la Hyuuga, mientras se dejaba caer en el sofá. Estaba cansada, agotada, sin fuerzas, débil… su padre tenía razón, en el fondo era muy débil.

-¡Menos mal! ¡Hemos estado todos muy preocupados por ti!-Le volvió a gritar la rubia.

-Siento haberlos preocupado.-Contestó la Hyuuga mirando hacia el techo, con un gesto de vagancia en el rostro. Sus cabellos estaba desparramados por todo el sofá y su brazo estaba en cruz con el cuerpo.

-¿Necesitas compañía?-Preguntó más calmada, al parecer la había notado extraña. Además de que se notaba que estaba débil.

-La verdad… sí, pero no quiero molestar. Asique mejor para otro día ¿sí?-La verdad que en esos momentos necesitaba de la vitalidad de su amiga, pero también necesitaba consejo. Lo malo era que lo que le pasaba no se lo podía decir a nadie, incluyendo a sus amigas. A la única persona que se lo hubiese contado, si siguiese con vida, sería a su madre, ella le apoyaría incondicionalmente.

-Tranquila, no es molestia. Ahora mismo voy para allá. Bye.-Se despidió la rubia, al parecer tenía ganas de ver a la Hyuuga, eso la alegró. Se despidió de la rubia y colgó. Entonces oyó un ruido y se acordó del agua hirviendo. Seguramente se evaporó todo, pensaba ella.

Llegó allí y empezó a hacer la merienda. Estaba tan absorta en la comida que cuando se quiso dar cuenta Ino ya estaba tocando en su puerta. Se secó las manos en el delantal que se había puesto y corrió a abrirle a su amiga. Su sorpresa fue grande al encontrar a todas sus amigas.

-Chicas, ¿qué hacéis todas aquí?-Dijo con la boca y los ojos abiertos. Estaba sorprendida.-Si mal no recuerdo, iba a venir solo Ino.-Dijo aún con la misma expresión en la cara.

-Ya, pero Ino nos llamó a las demás para diciéndonos…-Pero la castaña llamada Tenten no pudo continuar, ya que una rubia la interrumpió.

-"Reunión urgente en casa de Hina-Chan".-Continuó la frase Temari haciéndole burla a la otra rubia del grupo. Sonrió, ese era como un ritual que tenían ellas desde que iban a la secundaría, cuando había reunión urgente en casa de alguna todas acudían sin importar donde estén, era como un pacto entre todas. Hinata se sorprendió de ver también a Sakura, sonrió. Al parecer todas se llevaban bien.

-¿Podemos pasar?-Preguntó Sakura, cambiando de tema ya que si eso continuaba iban a seguir discutiendo, como lo habían hecho en el coche de la Yamanaka.

-Hai, pasar.-Y se apartó para dejarlas pasar a todas, cuando entraron olieron un rico aroma. Todas empezaron a "olfatear" el aire.

-Huele rico.-Dijo Temari mientras seguía oliendo el aire.

-Es verdad, ¿qué estás haciendo?-Preguntó Sakura, con cara ansiosa. Seguramente tenía hambre.

-Ramen, menos mal que he hecho de más.-Dijo la Hyuuga con una radiante sonrisa. No tenía ganas ni para utilizar la máscara enfrente de sus amigas, aunque no la necesitaba delante de ellas.

-¡Arigato, Hina-Chan! ¡No tenías porqué!-Le agradeció Tenten y se colgó de los hombros de la morena.-Hacía tiempo que no te veía.-Y le sonrió alegremente. "Sí, ahora mismo las necesito" Pensó la morena mientras les dirigía una mirada a todas y cada una de ellas.

-Bueno, voy a la cocina. Vosotras poneros cómodas en el salón, ahora mismo traigo la comida.-Después de decir eso un fuerte y prolongado "hai" se oyó. Todas caminaron hasta el salón, encendiendo la tele.

Después de unos minutos llegó Hinata con una bandeja en sus manos, y en ella había cinco recipientes que desprendían humo. A todas se les iluminaron los ojos cuando la vieron aparecer, para todas era bien conocido el gran tacto que tenía la Hyuuga para la comida. Al igual que la madre de esta, según le habían dicho algunos sirvientes de la casa de su padre.

Después de comer y de algunos momentos de risa, en los cuales a la Hyuuga se le fueron las preocupaciones. Pero Tenten, inoportuna como siempre, sacó el tema a relucir.

-Hina-Chan…-Esperó a que esta mirara hacia ella, ya que estaba hablando con Temari. Y continuó.- ¿Por qué marchaste ayer del restaurante?-Preguntó intrigada la castaña. Las chicas se lo habían contado de camino a la casa de la morena. De un momento a otro, todas dirigieron su mirada hacia ella, se sintió incómoda.

-Había quedado, ¿no os lo dije ayer?-Era la única excusa que se le había ocurrido en tan poco tiempo. Se estaba poniendo nerviosa, y no quería utilizar la máscara con ellas.

-Ya, pero ¿por qué no llevaste tu coche?-Preguntó Temari. Desde hacía días que la Hyuuga estaba rara, y quería saber el porqué. Se suponía que eran amigas ¿no? Entonces ¿porqué la Hyuuga no confiaba en ellas?-Hinata, ¿qué nos ocultas?-Las preguntas de Temari siempre eran acertadas y directas. El tema se le estaba yendo de las manos a la morena.

-No os oculto nada, había quedado y como llegaba tarde preferí no coger el coche. Solo fue un descuido, nada más.-Contestó la Hyuuga mirando a otro lado que no fuese la cara de sus amigas, si las miraba no podría mentir.

-Maa, maa. El aire se volvió tenso, ¿no crees Ino?-Preguntó Sakura buscando el apoyo de la rubia que se sentía incómoda también. El tema era importante, pero no era como para torturar a la morena. Cuando sea el momento les contará ¿no? Mientras tanto… habrá que esperar.

-Sí. ¿Por qué no mejor cambiamos de tema? Este se está volviendo un poco… raro.-La Yamanaka no encontraba la palabra necesaria para describir la situación.-Bueno chicas… ¿qué tal de amores?-Preguntó, cambiando de tema, era el único que se le había ocurrido.

"Eso no es cambiar de tema, Ino" Pensaba la Hyuuga mirando mal a la Yamanaka mientras buscaba algo para evadir el tema. Entonces prefirió recoger la mesa, y traer unos aperitivos.

-Pues supongo que bien.-Contestó Temari, aún seguía concentrada en saber qué le pasaba a la morena. No podía dejar de preocuparse por ella. La siguió con la mirada hasta que salió del salón.

-Iré a ayudarla.-Interrumpió la charla la pelirosa, mientras se levantaba del cojín en el que estaba sentada. Y se encaminaba a la cocina, para hablar con la morena.

||En la cocina||

-Hina-Chan, ¿te ayudo?-Preguntó la Haruno mientras entraba a la cocina, encontrando a la Hyuuga un poco deprimida.

-Sakura… aunque no nos conozcamos desde hace mucho…-No sabía lo que iba decir, ¿se lo confesaría? Eso nunca…

-Lo sé, pero si necesitas decir algo, lo que sea, yo te escucho.-Le dijo la pelirosa mientras le ponía una mano en el hombro en signo de confianza y apoyo.

-Yo… sí les estoy ocultando algo. Pero no es por qué yo quiera sino…-No sabía cómo explicarlo, en cierta parte era porque ella quería esconderlo. Pero por otra, no es algo que se vaya contando por ahí. Era como si… se avergonzara de hacerlo, lo cual era normal.

-¿Te han obligado a ocultarlo?-Preguntó un poco alterada, mientras se ponía a un lado de ella, delante de la encimera en la cual tenía las manos apoyadas la morena. Le enfermera trataba de mirarla a la cara, pero al parecer la Hyuuga no quería.

-Ie, es solo… que me avergüenzo de lo que hice…no es algo de lo que esté orgullosa…-Le contaba la morena mientras cerraba sus manos con fuerza, haciendo que sus nudillos se pusiesen blancos.

-A todo el mundo le da vergüenza algunas cosas que hace… todos pasamos por la misma situación que tú.-Le contestó la pelirosa mientras le daba una sonrisa tranquilizadora, que por desgracia la Hyuuga no vio.

-¿Y de qué te avergüenzas tú?-Contraatacó la morena. No quería reñir con ella, pero las palabras que decía ella no tenían sentido alguno. No todo el mundo hace lo que ella había hecho.

-Pues de muchas cosas, hay muchas cosas de las que no estoy orgullosa.-Le respondió bajando la mirada, recordando lo que había hecho.

-¿Cómo él qué?-Volvió a atacar la morena, entendía a la pelirosa. Pero por sus palabras estaba dando a entender que lo que Hinata había hecho estaba bien y no, no estaba bien.

-Pues… por ejemplo… cuando estaba en la secundaria… no sé cómo pasó… pero acabé siéndole infiel a mi novio. Un chico al cual quería mucho y que además era mi amigo de la infancia.- Le contestó la Haruno, con un dedo en la barbilla en signo de que estaba recordando.-No es algo que me alegre que lo haya hecho, pero lo hice. Me avergüenzo por ello. Y mira ahora, soy amiga de los dos del que era mi novio y con el chico que le fui infiel.-Continuó la pelirosa.- Asique, tranquila lo que hayas hecho yo lo entenderé.-Le dijo mientras le volvía a poner la mano en el hombro.

-¡No! ¡No lo puedes entender! ¡Es algo…! Es algo… muy feo y sucio…-Acabó la frase la morena mientras se separaba de la pelirosa.-Bueno, es mejor dejar este tema. Después de que pase el tiempo les contaré, pero por el momento, no pregunten más… aún está muy reciente como para hablar de ello.-Dijo la Hyuuga mientras le suplicaba a la pelirosa con la mirada que dejase el tema.

-Entiendo, pero prométeme que nos lo contarás. Sea cuando sea, aún si estás en tu lecho de muerte.-Le dijo Sakura mientras la miraba divertida, aunque sus palabras iban muy enserio.

-Hai, cumpliré mi promesa.-Prometió la Hyuuga con una sonrisa decidida. Eso seguro, cumpliría su promesa, algún día diría lo que había hecho. Y cuando eso pase, le podrá dar la cara a su madre que seguramente en ese momento la estaría observando.

-Vamos a llevar todo esto.-Comentó Sakura mientras cogía la bandeja con los aperitivos y la morena la de las bebidas. Las demás al verlas llegar abrieron sus bocas, agradecían esos aperitivos.

-Bueno retomamos el tema de antes.-Hinata al escuchar eso de Ino se tensó, ¿volverían a preguntarle lo mismo de antes?

-¿Qué tema?-Preguntó Sakura mientras cogía una de las galletas caseras de Hinata.

-El de los romances.-Contestó Ino, para después coger un vaso con zumo y dar un sorbo a este. Después de que el líquido le cayese por la garganta continuó.-Temari ya ha dicho que le va bien con el flojo de Shikamaru.-Prosiguió la rubia mientras la señalaba con el dedo pulgar.

-¡Oye!-Gritó desde su asiento la otra integrante rubia. Bueno aunque realmente era muy vago, pero solo ella le podía insultar.

-Ahora le toca a Tenten.-Dijo Ino ignorando por completo a Temari, que al darse cuenta de esto se enfadó más pero consiguió aguantar las ganas de gritarle.

-Bueno…-Dijo mientras se sonrojaba.- La verdad… que después de que lo dejase con Neji… no he pensado en nadie más. De verdad que intento no pensar más en él, pero me resulta imposible.-Confesó mientras bajaba la mirada, la verdad que Hinata la entendía.

-No pasa nada, tranquila. Eso nos pasa a todas. ¿Verdad Temari?-Preguntó Ino buscando algo de apoyo por parte de alguna, y como Temari era la más sabia y experiencia tenía de todas, pues se decantó por ella.

-¡Eh! ¿¡Por qué me preguntas a mí!- Se exaltó Temari, vale era la mayor en esa sala pero eso no la convierte en la consejera de todas. Todas son consejeras de todas, no solo ella. Vio que las demás la miraba acusadoramente, menos Tenten, entonces entendió.-Claro, sin ir más lejos yo lo pasé.- Dijo mientras dirigía la mirada a Tenten para ver lo que hacía. La castaña solo le levantó la mirada, esperanzada.

-¿En serio?-Un brillo inundó los ojos chocolate de la castaña, un brillo de esperanza. Esperaba ansiosa la respuesta de la de ojos musgo.

-Claro.-Contestó mientras le daba un sorbo al zumo. Realmente eso le había pasado muchas veces, y más después de relaciones de dos años enteros, como la del Hyuuga y la castaña.

-¡Bueno pero tú lo que tienes que hacer es buscarte a otro! ¡Pasar página!-Gritó Ino poniéndole una mano en el hombro, aprovechando que estaba al lado de ella.

-¡Es verdad! ¡Eso es lo que haré!-Gritó decidida Tenten, se había decidido. Si el Hyuuga no estaba con ella él se lo perdía, no pensaba esperarlo toda la vida. Ahora solo eran amigos y ella se comportaría como tal, una amiga.

-Bueno pasemos a otra, mmm…-Dijo mientras las miraba a todas, no sabía por cual empezar cuando se decidió, habló.- Sakura.-Dijo mirándola fijamente.-Ahora te toca a ti.-Contestó con mirada de detective, o eso era lo que pensaba la pelirosa.

-¿Eh? ¿Yo?-Preguntó la Haruno señalándose a ella misma, solo obtuvo un asentamiento de cabeza de todas las demás.-Yo no tengo nada que decir, aún soy nueva por aquí. No sé qué "mercancía" hay por los alrededores.-Ironizó la enfermera. La verdad no era eso, pero aún no tenía la confianza suficiente.

-Oh, vamos… ¡dínoslo! ¡Nosotras te contemos lo que nos pasaba!-Insistió la rubia de la coleta, era la única que hablaba en toda la reunión, aunque las demás no hacían el esfuerzo por hablar.

-¿Nosotras? Que yo sepa solo Tenten y yo hemos contado nuestras cosas, ni tú, ni Hinata, ni Sakura han dicho nada.-Se quejó la mayor de todas, mientras se cruzaba de brazos en un gesto ofendido.

-Hai, hai…-Respondió la Yamanaka, dando a entender que no estaba atendiendo para ella. Seguía mirando fijamente a Sakura, cosa que ponía nerviosa a la pelirosa. -Habla.-Dijo mientras apoyaba su barbilla en sus manos entrelazadas.

-P-pero si no t-tengo nada que decir.-Nerviosamente contestó, la mirada de ella le intimidada, a cualquiera intimidaría esa mirada.

-Habla.-Ordenó la rubia aún en la misma pose.

-Ino, déjala si no quiere hablar que no hable.-Contestó la ojiperla un poco cansada de la misma repetición, al lado de ella Sakura le agradecía con enormes caratas de lágrimas.

-Bueno pues entonces habla tú.-Y se movió quedando enfrente de Hinata con la misma pose.

-Por desgracia, ando sola, como siempre.-Contestó bajando la mirada, ahora era cierto. En las anteriores reuniones siempre decía eso, pero luego por la noche se veía con el moreno, eso ahora no era lo mismo.

-¡Hinata siempre dices lo mismo!-Esta vez habló la castaña, ya que había dejado de comer, había quedado llena después de tanta comida.

-Es la verdad.-Contestó tranquilamente, para una vez que era verdad no la creen. Eso le causaba gracia a la Hyuuga, tanta que sacó una sonrisa divertida en el rostro, haciendo que sus amigas sospechasen más.

-¡Hinata! ¡Nos ocultas información!-Dijo Ino acusándola con el dedo, cosa que incomodó a la Hyuuga. "¿Otra vez con el mismo tema?" Se preguntaba mentalmente la Hyuuga.

-Hinata…-Llamó la intención Sakura, que aún no había hablado después del interrogatorio de la Yamanaka. Cuando la Hyuuga miró hacia ella, prosiguió.- ¿Qué tal te encuentras de la fiebre?-Preguntó sin más, no era momento de atosigar a la morena con preguntas, otra vez.

-¿La fiebre? ¿Qué fiebre?-Preguntó dudosa, no sabía a qué se refería. Además… ¿cómo sabía ella que por la mañana se había enfermado?

-Esta mañana, he ido a verte. Bueno yo no, ha ido una doctora muy conocida. Y tenías bastante fiebre, te veías muy mal. Menos mal que Sasuke llamó a Tsunade-Sama, sino…-Se explicó la pelirosa mientras cogía una patata frita.