Antes de empezar el capi, me gustaría pedir disculpas por averme demorado tanto. Pero cmo ya dije, desde q volvi mi internet esta funcionando como una mierda, por eso tuve q ir a la casa d mi amigo para subir el capi. Bueno aquí le dejo el quinto capitulo…

Disclaimer: Bleach y sus personajes no son mios, sino de Tite Kubo-sensei…

CUANDO SENNA REGRESA

V. Encuentros inesperados

Los pasos de cuatro jóvenes se escuchaban por aquel oscuro y tenebroso túnel. Ichigo, Renji, Senna y Rukia ya llevaban media hora corriendo; pero aún no veían el final. El pelinaranja trató de contener su cólera, pero no pudo soportarlo más:

-¡Mierda! ¡¿Cuánto tiempo más vamos a estar corriendo? ¡Y además esta maldito bicho no deja de posarse en mi cabeza!- gritó el pelinaranja refiriéndose a su mariposa infernal.

-Ya deja de quejarte. No es la primera vez que corres en este túnel. Es más, ya deberías estar acostumbrado. Lo único raro es que tu mariposa infernal sea tan melosa contigo. Además…- y cambiando a un tono burlón -…parece que no es la única que se a encariñado contigo- dijo el pelirojo volteando disimuladamente para mirar Senna quien se encontraba detrás de ellos dos.

-¡Ma…maldito! ¡No se a que te refieres!- gritó algo sonrojado.

-¿De qué están hablando, Ichigo?- preguntó la joven que iba detrás de ellos.

-No te preocupes Senna- dijo el pelinaranja volteando para hablar con la ojimiel -no es nada im…- pero antes de terminar la frase, las miradas de ambos chocaron y recordaron al mismo tiempo aquel beso de esa tarde y se sonrojaron un poco -…portante- terminó de decir.

-Lo vez, incluso te sonrojas cuando la miras. Parece como si…-

Pero una voz fría que provenía de la persona que iba delante de él e Ichigo lo cortó.

-Renji, se supone que deberías de estar escoltando a Saruyaki Senna en vez de estar hablando- dijo Rukia.

-Tranquila, no es para tanto. Solo estaba…-

-Te recuerdo que el supervisor de esta misión es nii-sama. Por lo tanto, si sigues con ese comportamiento, no me dejas otra opción más que reportarle tú conducta durante esta misión- termino de decir fríamente la shinigami.

-¡D…de acuerdo!¡Tú ganas!- gritó desesperadamente el pelirojo. No quería ni pensar que castigo le daría su capitán si se enteraba que estaba dejando mal a su escuadrón durante una misión. El teniente Abarai recordó vagamente como una vez el capitán Kuchiki le había triplicado el papeleo durante dos meses solo por haber llegado 3 minutos tarde a una reunión de tenientes y capitanes.

-Oi Renji- susurró el pelinaranja -¿Qué demonios le pasa a Rukia? Hasta hoy en la tarde que se encontraba con nosotros estaba de buen humor. ¿Acaso le hiciste algo?-

-De eso quería hablar contigo. Cuando llegó a la tienda de Urahara-san, ella ya se encontraba así. Pensé que…espera un momento, ¿dijiste nosotros? ¿Quiénes son exactamente ¨nosotros¨?-

-¿Para qué demonios quieres saber eso?- preguntó fresita-kun.

-Solo dímelo-

-Mmm, de acuerdo- dijo no muy convencido -Yo, mi hermana, sus amigos y Senna-

Ese último nombre hizo que el cerebro de Renji se pusiera a trabajar. Conocía a Rukia lo suficiente como para saber los sentimientos que esta sentía por el shinigami sustituto. Así que, sin pensarlo dos veces, hizo una pregunta algo precipitada (pero no muy errónea):

-Ichigo, tú…ya sabes, ¿has besado a Senna?-

-¡NO DIGAS ESTUPIDECES!- gritó Ichigo ruborizado al mismo tiempo que golpeaba a su compañero –Este idiota…¡¿cómo demonios se enteró?- pensó.

-¡¿Por qué demonios me golpeas?¡Un simple ¨no¨ habría bastado!- gritó el pelirojo mientras se frotaba la mejilla en la que había sido golpeado -¡Solo pensé que si Rukia los había visto besándose, ella podría haberse puesto celosa y entonces…!-

-Renji, parece que no entiendes la gravedad de la situación- volvió a interrumpir la fría voz de Kuchiki Rukia –lo siento, pero no me dejas otra opción. Tendré que reportar tu comportamiento a nii-sama y estoy segura que no se pondrá muy contento-

-¡RU…RUKIA, POR FAVOR NO!- gritó el pelirojo temiendo por su vida.

-Entonces guarda silencio y preocúpate por escoltar bien a nuestra invitada y puede que tal vez lo piense-

-D…de acuerdo- dijo derrotado.

-Te lo mereces- pensó el shinigami sustituto. Pero una frase lo hizo recapacitar: ¨si Rukia los había visto besándose, ella podría haberse puesto celosa…¨. ¿En verdad era eso posible? -No…- pensó. No tenia que preocuparse por eso. Ahora…él sentía algo especial por Senna. El shinigami volteó a mirar a la ojimiel, pero esta evitó la mirada. Parecía estar molesta por algo. –¿Acaso el humor de Rukia se le pegó a ella?- pensó.

Pero antes de que el pelinaranja pudiera preguntarle algo, un destello de luz iluminó aquel túnel. Por fin habían llegado al final. Al pasar el umbral de luz, vieron como los diez capitanes que aún quedaban del gotei 13 se encontraban reunidos enfrente de ellos.

-Rosario de los recuerdos, también conocida como Saruyaki Senna; yo y los demás capitanes del gotei 13 te damos la bienvenida a la Sociedad de Almas- dijo el comandante-capitán Yamamoto.

-Gracias- dijo Senna alegremente.

-¿Qué acaso no estaba molesta?- pensó Ichigo haciendo referencia a como la ojimiel había evadido su mirada anteriormente –Debe haber sido mi imaginación- concluyó.

-Según informes recientes, solicitaste la ayuda de la Sociedad de Almas para averiguar cómo es que tu existencia aún sigue intacta después de aquel incidente que tuvimos con el Valle de los Alaridos. No podemos pasar una eventualidad como esta por alto, así que hemos accedido a tu petición. La investigación será dirigida y supervisada por el Capitán de la Duodécima División y Director del Instituto de Desarrollo Tecnológico del Sereitei, Kurotsichi Mayuri. Kurotsuchi taicho- dijo el comandante-capitán a la vez que se volteaba para hablarle al capitán del doceavo escuadrón –puede comenzar cuando guste-

-De acuerdo- respondió el capitán –Soy el capitán Kurotsuchi, encantado de experimen….quiero decir, encantado de conocerte- se autocorrigió.

-I…igualmente- dijo la ojimiel algo nerviosa.

-Bueno, bueno. Dejemos de perder el tiempo- dijo el científico. Tras esas palabras, unos extraños tentáculos emergieron debajo de donde se encontraba Senna y la levantó -Vámonos- terminó de decir mientras que se retiraba junto a los tentáculos que cargaban a la chica.

-¡Jajajaja, de…detente, me haces cosqui…jajaja!- carcajeaba la ojimiel.

-¡¿Pe…pero qué demonios?- gritó desesperado el pelinaranja al ver como se la llevaban.

-Oi, Ichigo. ¿Por qué demonios sigues aquí?- preguntó el teniente Abarai.

-¿Eh?-

-Date prisa y síguela. No querrás que el capitán Kurotsuchi experimente de más con ella ¿no?-

-¡Kuh!¡Claro que no!- respondió.

-Yo también te acom…-

-Alto ahí, Renji- irrumpió una voz tenebrosa que provenía detrás del pelirojo. Este, volteo para ver de quién se trataba. Era nada más y nada menos que…

-¡Ku…Kuchiki-taicho!- gritó el pelirojo asustado ya que al parecer estaba molesto.

-Renji, ¿es cierto lo que me contó Rukia?- preguntó el capitán haciendo referencia al comportamiento de su teniente en el túnel.

-¡Te…tengo una buena explicación!- gritó desesperado.

-Espero que así sea o tu castigo no se podrá comparar con ninguno de los anteriores-

El shinigami sustituto solo obserbava la ¨escena¨ de aquellos dos.

-Será mejor que vaya solo- pensó mientras que comenzaba a andar. Pero antes de dar el primer paso, chocó contra una persona.

-Pero que demo…-

-Ichigo, cuánto tiempo sin vernos- dijo una voz que provenía de arriba. El pelinaranja alzó la mirada y terminó mirando el rostro del capitán Zaraki Kempachi, quien llebava una sonrisa sanguinaria en el rostro.

-¡Ke…Kempachi! ¡Cuánto tiempo!- gritó el muchacho asustado. Pero por primera vez, se percato de que Yachiru no se encontraba con él -Kempachi, ¿en donde…?- tuvo que dejar de hablar y en vez de eso esquivar la patada que le lanzaba el capitán Zaraki -¡¿CUAL ES TU PROBLE…?-

-Ichigo…- decía Kempachi mientras que se preparaba para desenvainar su zanpakuto –dejemos de perder el tiempo y…¡LUCHEMOS!-

-¡No gracias!- respondió el muchacho al instante. Tras estas palabras, saltó encima de uno de los tejados del lugar y huyó.

El capitán Zaraki se dispuso a seguirlo, pero…

-Zaraki-taicho, mantenga la calma- ordenó el comandante-capitán.

-Tsk- chistó mientras guardaba su zanpakuto.

El shinigami sustituto saltaba de techo en techo huyendo de su agresor, hasta que cuando por fin volteó, se dio cuenta que nadie lo perseguía.

-Eso estuvo cerca- dijo mientras suspiraba –Bueno, ahora…- comenzó a mirar hacia todos lados -¿En dónde demonios esta es cuartel?- djo para si mismo. Pensó que si iba al punto más alto del Sereitei (el Soukyoku), tal vez podría distinguir los cuarteles. Así que empezó a saltar de techo en techo en dirección a aquella colina. Pero al momento de doblar una de las edificaciones…

-¡Cuidado!- gritó Hinamori, pero ya era demasiado tarde. Ambos habían chocado (o más bien Hinamori rebotó contra el cuerpo de Ichigo) y la teniente cayó de espaldas sobre el tejado –Ah, eso dolió…- decía mientras que frotaba su cadera.

-Pe…perdón, fue mi culpa. ¿Te encuentras bien?- dijo el muchacho mientras que la ayudaba a levantarse.

-Sí. No te preocupes, esto no es…- se quedo callada al ver el rostro de quien la estaba ayudando -¿Ku…Kurosaki Ichigo? ¿Has venido de vacaciones a la Sociedad de Almas?-

-N…no exactamente- respondió con una gota en la cabeza. ¿Quién demonios querría tomar unas vacaciones en ese lugar? –La verdad…-

Y así, Ichigo le explicó lo sucedido a la teniente del quinto escuadrón.

-¿El cuartel del duodécimo escuadrón? Yo sé donde se encuentra. Si gustas, puedo llevarte-

-¿En serio? Muchísimas gracias-

-No te preocupes. Bueno, vamos- dijo la teniente mientras que saltaba hacia otro techo.

-Si- respondió y empezó a seguirla.

Llevaban más de cinco minutos saltando de techo en techo, hasta que el pelinaranja empezó a hablar:

-Eto…Hina…mori ¿verdad?-

-Hai- respondió alegremente -¿Qué ocurre?-

-Mmmm, verás, solo me preguntaba hacia donde te dirigías esta mañana-

-¡Oh, es verdad! Me dirigía a la reunión de tenientes. Tenemos una cada mañana; pero no te preocupes, aún tengo tiempo-

-Creo que ese idiota no podrá llegar a esa reunión- dijo para sí mismo.

-¿De quién hablas, Kurosaki Ichigo?-

-¿Eh?- dijo algo exaltado ya que no esperaba que lo escucharan –Oh, me refería a Renji. Al parecer, tiene mucho de qué hablar con Byakuya-

-Kurosaki Ichigo, cuando dices Bya…kuya, ¿te refieres al capitán Kuchiki?-

-Sí. Y, eto…¿Hinamori?-

-¿Hai?-

-Puedes llamarme Ichigo, si no te molesta-

La teniente pensó un poco su petición y, después de unos segundos, dijo:

-Ichi…go…¿san?- con una sonrisa.

-De…de acuerdo- respondió el muchacho con una gota en la cabeza.

La teniente, que iba delante del pelinaranja, le sonrió. Al momento de volver a mirar hacia el frente…

-Oh, es aquí. Ichigo-san, ya hemos llega…¡Ichigo-san, detente!-

-¡Cuidado!- gritó el pelinaranja.

El muchacho iba tan deprisa que no pudo parar a tiempo y chocó (otra vez) contra la teniente. Ambos cayeron del techo al suelo y, por coincidencia, rodaron hasta entrar por la puerta del duodécimo escuadrón.

-¡Hinamori! ¡¿Te encuentras bien?-

-Ha…hai- respondió difícilmente –Gracias por amortiguar la caída-

-¿Eh? Ah, cla…claro- dijo no muy convencido ya que sin darse cuenta, antes de caer, el pelinaranja tomó del brazo y la alzó en el aire así cayendo encima de este.

-Debes de tener más cuidado la próxima vez. Tienes suerte de que sea una chica fuerte- dijo algo orgullosa –si hubiera sido otra chica, seguramente habría gritado como…-

-¡KYAAA!- se escucho dentro de uno del las habitaciones del escuadrón.

-¡Sí, eso! Habría gritado así…¿Qué fue eso?- dijo dándose cuenta del grito –Esa voz no se me hace fami…¡Ichigo-san, espera!- gritó.

El pelinaranja había empezado a correr en dirección hacia donde había provenido el grito. No había ninguna duda. Esa voz…había sido la de Senna. Corrió y corrió hasta llegar a la puerta de aquella habitación. Se dispuso a abrirla de un golpe, pero alguien le detuvo el brazo.

-¡¿Qué estás haciendo, Hinamori?-

-¡Ichigo-san, detente por favor!- gritó la teniente mientras que se aferraba al brazo del pelinaranja.

-¡¿Pero qué estás diciendo? ¡Ese grito era de Senna!-

-¡Por favor, escúchame! ¡Detrás de esa puerta está el laboratorio del capitán Kurotsuchi! ¡Si entras sin su permiso, él…!-

Pero antes de poder terminar la frase, otro grito se escucho del otro lado de la puerta.

-¡POR AHÍ NO!- gritó la voz de Senna.

Ichigo y Hinamori se quedaron paralizados al escuchar eso.

-Debo proceder con las órdenes del capitán Kurotsuchi. Por favor, debes permanecer tranquila hasta que termine de entrar- dijo la voz de Kurotsuchi Nemu que también provenía del otro lado.

-¿Senna…- susurró el pelinaranja.

-…y Nemu-chan?- terminó de decir Hinamori la cual se tapaba la boca al no creer lo que escuchaba.

-Por favor, deja de moverte. Ya casi termina de entrar- volvió a hablar la voz de Nemu.

-¡Duele! ¡Duele! ¡Duele!- gritaba Senna.

-Ah…parece que no hay otra manera. De acuerdo, yo la sostendré por detrás- dijo otra voz que también provenía del otro lado de la puerta. Esa voz era de…

-¡¿SHIRO-CHAN?- gritó Hinamori bastante sorprendida.

-¡TO…TOUSHIRO!- gritó el pelopincho. Al muchacho se le acabo la paciencia. Abrió la puerta de un solo golpe y…-¡¿QUE DEMONIOS ESTA PASAN…?- el pelinaranja se quedó cayado al ver la situación.

Al parecer, Hitsugaya se encontraba detrás de Senna sosteniéndole los brazos mientras que Nemu trataba de pinchar a la ojimiel con lo que parecía ser una jeringa en el brazo, quien no paraba de moverse.

-I…Ichigo, ayúdame- rogó la ojimiel con ojos llorosos como si acabara de aparecer su salvador –ellos…quieren sacarme una muestra de sangre…- terminó de decir con voz de niña pequeña.

-Perdón por la interrupción, pueden seguir con lo que estaban haciendo- dijo Ichigo como si no hubiera visto nada.

-¡Tra…traidor! ¡¿Cómo te atreves a…?-

-Terminé- dijo repentinamente la hija del capitán del duodécimo escuadrón la cual sostenía una jeringa con la mitad de ella llena de un líquido rojo.

-E…e…esa es mi…mi…¿sangre?- decía la ojimiel con lágrimas en los ojos.

-No seas tan llorona- le reprochó el pelinaranja –De cualquier manera, ¿Qué estás haciendo aquí Toushiro?-

-Vine a vigilar que ese loco no hiciera nada raro con esta chica ya que vi que te fuiste por otro lado- le reprochó el pequeño capitán con el seño fruncido –Oh, otra cosa: es capitán Hitsugaya, no Toushiro-

-No seas tan orgulloso, Shiro-chan- intervino la teniente del quinto escuadrón.

-¿Hinamori? ¿Qué haces tú aquí?- preguntó extrañado el peliblanco.

-¿Yo? Oh, la verdad es que no había planeado venir aquí. Pero es que Ichigo-san no sabía cómo llegar, así que lo ayude-

-¿No deberías estar en esa reunión que tienen los tenientes en la mañana?-

-Oh, gracias por recordármelo, Shiro-chan. Bueno, nos vemos luego Ichigo-san-

-Yo voy contigo- interrumpió el peliblanco –De todas manera tengo que hablar con los demás tenientes de un asunto. Kurosaki, dejo a esta chica en tus manos- dijo refiriéndose a la ojimiel que aún soltaba unas cuantas lágrimas.

-Claro. Hasta luego Hinamori, Toushiro-

-¡Es capitán Hitsugaya!- le reprochó.

-¿De qué estás hablando? Incluso Karin te llama por tu nombre-

-¿Karin?- dijo Hinamori algo sorprendida –Ne Shiro-chan, ¿quién es Karin?-

-No tiene nada que ver contigo- dijo mientras comenzaba a caminar.

-Vamos, Shiro-chan. No seas tan modesto- decía la teniente en tono juguetón –No sabía que tenias novia-

-¡No es nada de eso!-

Ichigo solo miraba su pequeña discusión.

-Bueno, será mejor que yo también me vaya- dijo Nemu repentinamente –Por favor, esperen aquí hasta que el capitán Kurotsuchi regrese-

-Hai-

-¡Buena suerte!- dijo Senna ya más animada. La teniente le lanzó una pequeña sonrisa. Tras esto, se volteo y se fue junto con Hinamori quien seguía molestando al pequeño capitán, dejando a Ichigo y a Senna completamente solos.

-Oi Senna, ¿ya te encuentras mejor?- preguntó preguntó el muchacho. Pero la ojimiel hizo un gesto de desaprobación y desvió la mirada algo molesta -¡¿Qué demonios fue eso?-

-¡¿Acaso no es obvio? Estoy enfadada contigo-

-Eso ya lo sé. Pero no podía hacer nada, después de todo se trataba de una pequeña muestra de sangre-

-¿Eh?- dijo exaltada -¡No, no me refiero a eso!-

-¡¿Entonces qué es? ¡Que yo recuerde, no he dicho nada malo sobre ti!-

-¡¿No lo recuerdas? ¡Eres peor de lo que pensé!-

-¡Entonces dímelo tú!-

-¡Kuh…! Bueno…- la ojimel se calmó un poco –ya sabes, sobre lo que le dijiste a ese tipo en el túnel- dijo algo apenada.

-¿Ese tipo? Ah, te refieres a Renji ¿verdad?-

-Sí. Bueno, ya sabes. Le dijiste que…¡¿en verdad no lo recuerdas?- dijo haciendo un último esfuerzo por evitar lo que iba a decir.

-Ya te lo dije, no lo recuerdo-

La ojimiel se rindió. Tuvo que decirlo.

-Cuando te preguntó si me habías…- y algo ruborizado dijo -…be…besado, le dijiste que se callara, que eso solo eran tonterías…- terminó de decir algo triste.

-¡Te equivocas! ¡Yo nunca…!-

-¡¿Ha? ¡¿Acaso no dijiste eso?- dijo indignada.

-N…no, no digo que no lo haiga dicho-

-¿Entonces?- dijo la ojimiel con el seño fruncido.

-Es solo que no quería que se enterara que…- paró de hablar unos segundos para tomar aire -…que en realidad…me gustas mucho- terminó de decir bastante apenado y con la cabeza agachada. Aún no podía creerlo, por fin había tomado el valor de decírselo. Sintió como si miles de mariposas recorrieran todo su cuerpo. Pero este sentimiento se desvaneció al ver el rostro de la ojimiel la cual se encontraba los ojos en blanco y la boca abierta (0.0) -¡Ma…maldita! ¡¿A qué viene esa cara?- gritó con una vena en la frente.

-¿Eh? Bueno, es que…verás…es algo repentino ¿no lo crees?- dijo despreocupadamente frotándose el cuello.

-¡Y una mierda!- respondió indignado -¡¿Sabes cuánto me costó decir eso? ¡Además, ¿Cómo demonios va a hacer algo repentino si ya nos hemos besado?- terminó de reprocharle. El pelinaranja se encontraba tan indignado que ya no se avergonzaba de hablar sobre sus sentimientos.

-Bueno, bueno. Perdón por no haberme preparado. Pero, ¿no crees que hubiera sido más fácil si me hubieras advertido antes que ibas a confesarte?- dijo con una sonrisa mientras que alzaba su dedo índice.

-Hija de…- decía entre dientes mientras que apretaba su puño con todas sus fuerzas. Consiguió difícilmente calmarse y, después de unos segundos, preguntó tranquilamente: -¿Y qué hay de ti? ¿Cómo te sientes?-

-¿Yo? Ah, me encuentro muy bien, gracias por pregun…-

-¡Eso no! ¡Hablo de tus sentimientos! ¡Quiero saber si también te gusto!- terminó de gritar. Pobre Ichigo, con lo que le había costado retomar la calma y ella lo sacó de quicio en solo unos segundos.

-¿Mis sentimientos? Pues…¡y…ya sabes, después de lo que hicimos, no hace falta que lo diga ¿verdad?- dijo nerviosamente.

-Quiero escucharlo de ti- dijo decidido el pelinaranja.

La ojimiel se sorprendió por el tono de muchacho. Sin duda alguna, no la dejaría ir sin escuchar su respuesta. La joven agachó la cabeza.

-…-

-…-

-…tú…- comenzó a hablar -…también me gustas-

Ichigo se quedó sorprendido. De alguna manera sabía cuál iba a ser su respuesta, pero escucharlo de sus propios labios…eso era completamente distinto. Después de unos segundos, el muchacho se acerco lentamente hacia la ojimiel. Levantó su rostro con sus manos, el cual estaba agachado, y vio como sus ojos se encontraron tímidamente con los de él.

-Entonces…tengo algo que preguntarte-

-Cl…claro- dijo tímidamente mientras miraba aquellos ojos castaños -P…pero espero que no sea algo estupi…-

-¿Quieres ser mi novia?-

-…-

-…

-…si…-

Ambos fueron acercando sus rostros como para cerrar aquella nueva relación. Cerrando lentamente sus ojos, sintiendo la respiración del otro hacerse cada vez más fuerte, sus corazones latiendo cada vez más rápido. Los jóvenes chocaron sus labios presionándolos suavemente uno contra el otro. Después de unos diez segundos, los dos jóvenes se separaron no muy convencidos. Pero al volver a cruzar sus miradas, ambos sintieron el impulso de volver a juntar sus labios. Se volvieron a acercar lentamente hasta que…

-Ustedes dos, ¿qué creen que hacen en mi laboratorio?- preguntó Kurotsuchi Mayuri con el seño fruncido.

-¡AAHHHH!- gritaron al unisono al mismo tiempo en que se separaban.

-¡Mi…mil disculpas señor, nosotros no teníamos la intención de importunarlo!- gritó Senna toda roja.

-Tsk. Adolescentes, creen que por ser jóvenes tienen derecho a desatar sus hormonas en cualquier lugar- chistó el científico -Bueno, ya no importa. Mujer, ven conmigo- le indicó mientras se dirigía hacia lo más profundo del laboratorio.

-Cl…claro-

-Yo también voy- intervino el pelinaranja.

-Como gustes, pero no toques nada. Si llegas a romper algo, me encargaré de alterar tu estructura espiritual de tal manera que ni el mismo Urahara sabrá que hacer-

-Ha…hai- dijo con un poco de miedo.

Desde la mañana hasta las dos de la tarde, la ojimiel paso por diferentes pruebas, una más rara que la anterior. El pelinaranja se sentía un poco incomodo en aquel laboratorio ya le recordaba a su clase de ciencias, pero el lugar en donde se encontraba tenia mayor variedad de sustancias, animales enjaulados, herramientas de trabajo, etc…

-Bueno, creo que ya hemos terminado por hoy- dijo el científico –El resultado de las pruebas probablemente saldrá mañana- dijo mirando a una de sus extrañas computadoras –así que puedes tomar el día libre, pero debes regresar mañana-

-Hai, gracias por su tiempo- agradeció la ojimiel levantándose de la camilla.

-De acuerdo. Es hora de irnos, Senna- dijo el muchacho. Tras estas palabras, los dos salieron del doceavo escuadrón –Oi, Senna tengo una pregunta-

-Dime-

-¿Por qué ese loco no estaba con ustedes en la mañana?-

-Mmm, no estoy segura, pero creo que dijo algo sobre ir a la biblioteca. Me parece que quería buscar algo sobre el Rosario de los recuerdos, pero Nemu-chan me dijo que seguramente no encontraría nada en ese lugar. Además, no es un loco. A mí me parece una buena persona-

-Aún eres demasiado inocente como para darte cuenta de las malas intenciones de las personas ¿verdad?-

-¿Ha? ¿A quién llamas inocente? Ahora tengo novio ¿recuerdas?- dijo algo molesta.

-¡Idiota! ¡Ese soy yo!-

-Oh, es verdad. Que mala suerte…¡pero qué importa, al menos ya tengo uno ¿no?¡- dijo alegremente.

-Maldita…- gruño el muchacho. ¿Acaso ella nunca se tomaba las cosas en serio?

-Mmm, estoy aburrida- decía mientras estiraba los brazos.

-¿A qué viene eso?-

-Es que estar casi toda la mañana metida en ese laboratorio aburre a cualquiera- dijo. De pronto una bombilla apareció en la cabeza de la ojimiel -¡Ya lo tengo! Ya que dices ser mi novio, llévame a algún lugar divertido-

-Serás…- gruño el muchacho. Pero era verdad, eso era una de las cosas que hacían las parejas. Recordó vagamente algunas de sus citas que tuvo con Tatsuki en su infancia –Mmm, déjame ver…- se puso a pensar en darle un paseo por todo el Sereitei, pero se imaginó a Senna gritando por todo el lugar mientras que era perseguida por los capitanes –No, imposible- pensó. El Seritei no era un lugar para tener una ¨cita¨, por lo tanto, el único lugar que quedaba era… -Senna, ¿quieres conocer el Rukongai?-

-Ru…kon…¿qué?-

-Kuh…no importa. Vamos- dijo y repentinamente levantó a la ojimiel en su espalda.

-¡I…Ichigo! ¡¿Qué estás haciendo?-

-¿De qué estás hablando? La entrada del Rukongai está muy lejos de aquí y ya que ahora soy tu novio, no pienso dejar que corras tal distancia-

-¿Eh? D…de acuerdo, tú ganas. Pero, por favor, deja de usar la palabra novio. Suena un poco extraño ¿no lo crees?-

-¿Eh?- se detuvo a pensar cuantas veces había dicho esa palabra. En verdad, aquello sonaba bastante raro -T…tienes razón- dijo.

Tras su extraña conversación, ambos se dirigieron hacia el lugar donde se encontraba la puerta. Ahí, se encontraron con Jidanbo quién, gustosamente, les abrió la puerta (o más bien la levantó). Al comienzo, todo el lugar estaba desierto. Pero de pronto divisaron a lo lejos una gran masa de multitud. Fueron a investigar y, cuando llegaron, se dieron cuenta que se trataba de…

-¡¿Un carnaval?- gritó la ojimiel emocionada -¡Arigato, Ichigo!- dijo a la vez que abrazaba por detrás al muchacho ya que aún se encontraba cargada.

-N…no te emociones tanto- dijo el pelinaranja ruborizado por el abrazo –¿Por qué siempre que está Senna, también hay ferias y esas cosas?- pensaba algo extrañado. Pero de pronto recordó algo –Senna, lo siento. No tengo dinero para jugar en los…-

-No te preocupes- lo irrumpió una persona de su costado –Todas estas atracciones que ven aquí son gratis por cortesía del clan Shiba. Por cierto, yo soy…¡¿I…Ichigo? ¡¿Qué demonios haces aquí?-

-¡¿Ganju? ¡Cuánto tiempo!-

-No pensé que volvería a ver ese estúpido rostro tan pronto-

-¿Pero qué dices? Ya han pasado casi tres me…¡¿quién demonios te crees para hablar así de mi cara?-

-Alguien mejor que tú por supuesto. Es obvio que yo…- repentinamente, Ganju se dio cuenta que el pelinaranja estaba cargando a alguien –Dime Ichigo, ¿quién es la de tu espalda?-

-¿Eh? Ah, sí. Ella es Senna…- y antes de terminar la oración, se le ocurrió agregar un pequeño detalle -…es MI NOVIA- terminó de decir orgullosamente.

-¿¡QUE!- gritó el feo –¡O…oye, señorita ¿es eso cierto?- le preguntó a la ojimiel.

-Sí, es verdad- dijo desinteresadamente dejando al feo en shock.

-¿Qué te ocurre? ¿Acaso tú no tienes?- preguntó Ichigo burlonamente.

-Maldito…- susurro derrotado desde el piso.

-Era de esperarse. Alguien como tú jamás podría tener novia, ¿no es verdad, Se…? ¡Senna, espérame!- gritó al percatarse que la ojimiel se había bajado de su espalda y había corrido hacia las atracciones.

Ichigo, después de alcanzarla, se dirigió junto con Senna a las atracciones de aquel carnaval. Sin percatarse, que en uno de los tejados de aquellas viviendas, dos shinigamis observaban cada uno de sus movimientos.

-¡Oh, ya los encontré!- dijo Rukia quien los observaba con unos binoculares de guerra.

-Mmm, que bueno…- dijo apenas Renji, quién se encontraba recostado en el tejado descansando. Pero un golpe de la pelinegra bastó para despertarlo -¡¿Maldita, por qué me golpeas?-

-¡Idiota, debes de concentrarte! ¡¿O acaso quieres que vuelva a hablar con nii-sama sobre tu comportamiento?-

-De acuerdo, de acuerdo. Ya he tenido suficiente con lo de esta mañana- dijo mientras se sentaba para ayudarla a vigilar. -¿Cómo demonios termine involucrado en esto?- pensó.

FLASH BACK

El pelirojo, al darse cuenta de que no tenía una explicación, fue reprendido por el capitán Kuchiki durante unos veinte minutos aproximadamente.

-Espero que con esta conversación hayas entendido lo importante que es dejar bien a tu escuadrón en las misiones- por fin terminó de decir Byakuya.

-Hai. Estoy totalmente arrepentido- mintió Renji.

-Espero que así sea. Y para que no se repita, recibirás un castigo-

-¡Ta…taicho, por favor no! ¡Prometo que no…!-

-¿Tienes alguna objeción?- preguntó fríamente.

-N…no- dijo. Sabía que si se oponía, sería peor.

-De acuerdo. Tu castigo será…- pero antes, se percató de que alguien no estaba –Renji, ¿Dónde está Rukia?-

-¿Eh?- se volvió hacia todos lados para ver donde estaba –no losé. Seguramente ya se fue a la reunión matutina de tenientes-

-Oh, es verdad. Había olvidado que Rukia había sido promovida como teniente del escuadrón de Ukitake. Renji, será mejor que llegues temprano a esa reunión o dejarás mal otra vez a nuestra división-

-Ha…hai. Bueno, hasta luego, Kuchiki-taicho- dijo a medida que se volteaba para ponerse en marcha.

-Renji, no creas que he olvidado tu castigo. Lo discutiremos en cuando acabe esa reunión. Ya puedes irte-

-Mierda, pensé que lo había olvidado- pensó.

Después de eso, el teniente se dirigió a su destino. Al llegar, la mayoría de los tenientes ya se encontraban reunidos, pero este solo se percató de una persona.

-¡Rukia, maldita! ¡¿Por qué demonios tenias que acusarme con el capitán Kuchiki?-

-¡Te lo mereces! ¡Eso fue por hablar de más en el túnel! ¡Además, ¿Qué demonios fue eso de que estaba celosa de Senna?-

-¿Me equivoco?-

-¡Kuh…! Ca…cállate…- terminó de decir algo triste. El pelirojo se percató del tono de voz de su amiga.

-Ru…Rukia, lo siento. No era mi inten…-

Pero antes de que terminara de hablar, las puertas de aquel dojo se abrieron dejando paso al capitán Hitsugaya, quien se encontraba acompañado por Hinamori y Nemu. Todos los tenientes tomaron sus posiciones.

-Escuchen- comenzó a hablar el peliblanco –debido a que tenemos un invitado en la Sociedad de Almas, todas las actividades dentro del Sereitei serán paradas hasta nuevo aviso- dijo. Todos los tenientes gritaron de alegría.

-¡Arigato Shiro-chan!-

-¡Eres el mejor, taicho!- dijo Matsumoto.

-¡Guarden silencio! ¡Aún no acabo de hablar!- gritó. Todos bajaron su tono de voz –Como dije, todas las actividades se cancelaran. Sin embargo, tenemos una misión para aquellos que no tengan nada que hacer. Según me ordeno el capitán-comandante, necesitamos mantener vigilada a nuestra invitada, el Rosario de las almas, más conocido como Saruyaki Senna- ese último nombre causó algo de efecto en la pelinegra –quién se encuentra en estos momentos con Kurosaki Ichigo. Solo necesitamos dos voluntarios, así que el que este intere…-

-¡Yo lo haré!- gritó Rukia agitando su brazó –¡Renji también quiere ir conmigo!-

-¡¿Qué demonios estás diciendo? ¡Yo no…!-

-Oh. Abarai, no pensé que te gustaba el trabajo extra- dijo Hitsugaya un poco asombrado –Bueno, ya que están tan animados, pueden irse a cumplir su misión-

-¡Espere un momento! ¡Yo…!-

-¡Arigato Gosaimasu!- agradeció la pelinegra -¡Vamos, Renji!- dijo a la vez que tomó por el cuello al pelirojo y se lo llevó del lugar.

FIN DEL FLASH BACK

Ichigo y Senna se encontraban al puesto de tiro al blanco.

-¿Estás segura que sabes cómo manejar un arma?- preguntó Ichigo algo asustado.

-Por supuesto- decía Senna mientras apuntaba al blanco.

-Recuerda que si das en el centro te llevas un oso- dijo el dueño del puesto -si le das en la otra línea, un globo; y si le das a la…

¡BANG!

-Demonios, fallé. Déjame intentar solo una vez más…-

-¡Senna, suelta eso en este instante!-

-¿Ara? ¿Por qué? ¿Acaso hice algo mal?- preguntó sin saber lo que había pasado. El pelinaranja le indicó que mirara al dueño del puesto, así que lo hiso. Al verlo, vio que el señor se encontraba tieso como una piedra mientras que el sombrero que llevaba en la cabeza se encontraba con un agujero -¡Lo siento mucho!- rogó la ojimiel.

-No te preocupes niña, no pasó nada. Pero solo por si acaso, deja que el joven haga el siguiente tiró- dijo el vendedor casi rogando. La chica le pasó la escopeta al muchacho algo enfadada.

-Déjame ver…- dijo el muchacho mientras que se preparaba para disparar hasta que…

¡BANG!

-¡FELICIDADES! ¡ACABA DE GANAR UN GLOBO!-

-Menuda mierda de premio- dijo el pelinaranja en voz baja para que no lo escucharan. Pero esa idea se esfumo al ver que el tamaño del globo era casi igual al de su zanpakuto, pero lo más resaltante era que tenía forma de corazón –A…aquí tienes- le dijo a la ojimiel algo nervioso.

-Gracias- respondió tímidamente.

El pelirojo, que los observaba desde uno de los tejados, se quedó algo asombrado.

-Impresionante, casi le da en el blanco. No pensé que fuera tan…¡¿RUKIA? ¡¿QUE DEMONIOS ESTAS HACIENDO?- gritó al ver que la pelinegra se encontraba sosteniendo un arco con una flecha en dirección hacia donde se encontraban Ichigo y Senna.

-No te preocupes, Renji. Ishida me ha dado algunas clases, así que no hay problema- dijo muy seria. Pero segundos antes de poder lanzar aquella flecha, Renji trató de detenerla moviendo el ángulo de la trayectoria. La flecha fue disparada y, por suerte o por desgracia, traspaso el globo que había ganado el pelinaranja, haciendo un gran estallido.

-¡KYA!- gritó la ojimiel abrazando a su novio.

-¡¿Te encuentras bien? ¡¿No te hiciste daño?-

-E…estoy bien, no te preocupes. Solo me asusté- dijo la ojimiel. Antes de poder decir otra cosa, ambos se dieron cuenta que se estaban abrazando. Los dos se ruborizaron y se separaron rápidamente, pero el pelinaranja no soltó la mano de la ojimiel, la cual se ruborizó aún más.

-…-

-…-

-Entonces…¿Qué te parece si vamos al siguiente juego?- dijo Ichigo. Ambos se miraron y, después de unos segundos, se rieron de la situación.

-Sí, vamos- respondió sin soltar la mano del muchacho.

El pelirojo, al ver que la flecha no les había hecho nada, suspiró de alivio.

-Eso estuvo cerca…-

-¡No, no estuvo cerca!- gritó la pelinegra a la vez que golpeaba a su amigo de la infancia.

-¡Maldita! ¡¿Acaso golpearme es tu nuevo pasatiempo o qué?-

-¡¿Por qué me moviste? ¡Lo tenía en la mira!-

-¿Lo tenías? ¿Hablas de Ichigo?-

-¿De quién mas podría estar hablando? ¿De Senna?-

-Bueno, sí, eso pensé. Pero, ¿por qué Ichigo?-

-¿Eh? N…no tiene que ver contigo- dijo evadiendo la respuesta. Por alguna razón, se sentía molesta con Ichigo. Aunque tal vez, si sabía el motivo, pero no quería aceptarlo…

-Si vuelves a hacer algo parecido, tendré que reportar tu comportamiento al capitán Ukitake- dijo burlonamente.

-Kuh…de acuerdo- dijo derrotada.

En el laboratorio del duodécimo escuadrón…

-Eto, capitán Kurotsuchi…- dijo la delicada voz de la teniente.

-¿Qué ocurre, Nemu? ¿Qué acaso no vez que estoy ocupado?-

-Perdón por interrumpirlo, pero he venido a traerle el resultado del análisis del Rosario de las almas- dijo mientras que le entregaba unos papeles.

-¿Eh? ¿Tan pronto? Qué extraño. Bueno, veamos…- al capitán se le abrieron los ojos al ver aquellos resultados -¡E…esto es…! ¡Nemu, ve a buscar a esa chica inmediatamente!-

-Hai- respondió y se puso en marcha.

Ya eran las seis de la tarde, pero aquellos tenientes aún seguían observando a los dos jóvenes paseando por aquel carnaval. Nada de lo que hacían parecía extraño. Ellos solo paseaban de puesto en puesto casi siempre tomados de la mano. Se veían felices, se veían como se fueran…Renji desvió su mirada para ver el rostro de su amiga. Se quedo conmocionado, la pelinegra tenía los ojos brillosos. Jamás la había visto en un estado tan depresivo como ese. Sabía que si seguían mirando a esos dos, ella…

-Ru…Rukia, ¿te encuentras bien?- preguntó delicadamente.

-Me rindo…- susurró con una sonrisa melancólica –yo…será mejor que regrese a casa- decía mientras que se ponía de pie –Renji, ya no creo que sea necesario vigilar a esos dos. Bueno, adiós…- dijo con voz bastante triste. El pelirojo tenía que hacer algo, no podía dejar que aquella amiga que lo ayudó en tiempos difíciles se fuera en un estado como ese. Ahora…era su turno de ayudarla. El pelirojo tomó el brazo de su amiga por sorpresa -¡Re…Renji, ¿qué estás…?-

-Ven conmigo-

-¡¿De qué estás hablando? ¡¿A dónde quieres…?-

-No te preocupes, tú solo ven conmigo. Me encargaré que vuelvas a sonreír como lo hacías antes- dijo decidido mientras que se llevaba a la pelinegra casi arrastrándola, dejando a Ichigo y a Senna sin ninguna vigilancia.

Pasaron unos diez minutos después de eso antes de que terminaran de visitar el ultimo puesto.

-Creo que este fue el último- dijo el pelinaranja algo aliviado.

-Mmm, que pena, me hubiera gustado ir a otros más-

-¿De qué estás hablando? Hemos estado caminando toda la tarde. ¿Acaso no estás cansada?-

-Para mí, esto ha sido una pequeña caminata. Además…- y abrazando el brazo del muchacho -…me siento muy feliz por haber estado contigo…- termino de decir bastante avergonzada.

Las luces se iluminaron. Ambos jóvenes se miraron y rieron. Acto seguido, el shinigami sustituto la abrazo y empezó a acercar su rostro al de ella. Un beso, eso es lo que hubiera sucedido. Pero de pronto, Senna sintió un gran malestar por todo si cuerpo el cual causo que se desmayara en los brazos de muchahco, dejandolo bastante asustado.

-¡Senna! ¡Senna! ¡¿Qué te pasa? ¡Responde!- gritaba desesperado.

-Tal y como lo supuse- dijo una voz calmada desde atrás. El muchacho volteó para ver de quién se trataba. Era Kurotsuchi Nemu, quien, como siempre, se encontraba calmada.

-¡¿Qué haces hay parada? ¡Necesito ayuda!-

-No te preocupes, ella solo se encuentra dormida. Sin embargo necesito que vengas conmigo. Hay algo que deben saber-

El pelinaranja levantó a la ojimiel en su espalda y empezó a seguir a la hija del capitán.

-Senna…resiste-

Rukia y Renji se encontraban enfrente de la puerta de aquel dojo en el cual la pelinegra jamás pensó que alguna vez visitaría.

-Re…Renji, ¿estás seguro?- preguntó no muy convencida.

-Por supuesto. Este es el mejor lugar para ahogar las penas- dijo. Tras estas palabras el pelirojo abrió la puerta de golpe. Ikkaku, Matsumoto, Kira y otros oficiales se encontrabn sentados alrededor de una mesa de bambú la cual tenía en el centro por lo menos unas veinte botellas de sake de las que al menos diez de ellas se encontraban vacias. Aquel lugar…era una de las famosas fiestas de la teniente Matsumoto, pero la pelinegra jamás pensó que algún día se involucraría en una de ellas.

-Ara, ¡hip!, ¿Rukia-chan? Que sorpresa ¡hip!- decía la mujer embriagada de enormes atributos –Ven aquí y toma ¡hip! asiento a mi lado- le indicó.

-A…arigato- respondió nerviosamente. Caminó hacia Rangiku y se sentó como le había indicado. Todos los oficiales se encontraban embriagados (excepto ella y Renji) y riendo a carcajadas lo cual hizo que se sintiera algo incomoda.

-Ne, ne Rukia-chan. Toma, bebe un poco de esto- dijo de repente Madarame ofreciéndole un pequeño vaso de sake.

-No gracias, no bebo alcohol-

-¿Pero qué cosas dices? Simepre hay una ¡hip! primera vez para todo- irrumpió Yachiru quén también parecía estar mareada.

-¡Te…teniente Yachiru! ¡¿Tú también?- dijo sorprendida. ¿Cómo demonios podía tomar alcohol a esa edad? Pero si ella podía…¿por qué demonios no lo iba a hacer ella? La pelinegra, no muy convencida, cogió el pequeño vaso de sake que le ofreció el calvo y, lentamente empezó a beber.

-¡¿Eh? ¡Eso es muy poco!- dijo Matsumoto -Venga, déjame ¡hip! ayudarte-

La mujer sacó el pequeño vaso que estaba bebiendo Rukia y , en vez de eso, puso en su boca una de las grandes botellas que se encontraban en la mesa.

-¡RANGIKU-SAN! ¡¿QUE ESTAS HACIENDO?- gritó asustado el pelirojo.

-¿Ara? Es que ¡hip! ese pequeño vaso no le iba a hacer el más mínimo efecto. Mira, ya se lo a tomado- dijo mientras que volteaba la botella para ver que no quedaba ninguna gota.

Todos los oficiales guardaron silencio para ver como reaccionaria aquella joven que por primera vez había conocido el alcohol.

En el laboratorio del doceavo escuadrón.

-¡¿Qué es lo que le pasa a Senna?- gritó el pelinaranja.

-Cálmate un poco, muchacho- le respondió el capitán Mayuri -Esta joven se encuentra bien, solo necesita descan…-

-¡¿Cómo que se encuentra bien? ¡Ella se desmayó!-

-Vaya, parece que no te calmaras ¿verdad?. Nemu…- y tras decir esto, le hizo una seña a su hija.

-Hai- respondió ella. Sin el consentimiento del pelinaranja, tomó una jeriganga la cual tenía una especie de sustancia verde y se la inyectó en el brazo derecho.

-¡Pero qué…!- hubiera terminado de completar la oración de no ser por una extraña senación de cansancio la cual hizo que se durmiera cayendo así al suelo.

-¿Qué hacemos con él?-

-Encárgate de llevarlo a la mansión Kuchiki. De todos modos, el anciano decidió que durmiera ahí. Yo me ocuparé de esta chica-

-Hai- respondió mientras que levantaba el pesado cuerpo del pelinaranja como si fuera una pluma. Antes de irse, le hizo una pregunta a su padre -…¿Cuándo piensa decírselo?-

-¿Mmm? Oh, es verdad. Lo más seguro es que se lo explique mañana cuando esté más calmado- dijo mirando al a ojimiel que se encontraba durmiendo en una camilla del lugar.

Tras esas palabras, la teniente se llevó al shinigami sustituto a la mansión Kuchiki.

Eran las siete y cuarto de la mañana. Un rayo de sol que entró por la ventana de aquella gran habitación fue lo que despertó al cansado pelopincho.

-Mmm, ¿en dónde demonios estoy?- apenas susurró el muchacho. Una imagen de Senna desmayándose fue lo que hizo que se despertará por completo -¡Se…Senna!- gritó al mismo tiempo en que saltaba de su futón y salía corriendo de aquella habitación. -¡Senna, ¿Dónde estás?- gritaba por los pasillos a la vez que revisaba todas las habitaciones -¡Mierda, ¿tan grande era este lugar?- pensó al no reconocer muy bien los pasillos. Siguió gritando y abriendo cada una de las habitaciones, hasta que…

-¡Senna!- gritó al mismo tiempo que habría una de las habitaciones -¡¿En donde…?- se quedo callado al ver lo que sucedia.

En esa habitación, se encontraba un futón. En ese futón se encontraban dos personas. Una de ellas era Rukia, quien se encontraba profundamente dormida abrazando a otra persona. Esa otra persona era Renji, quien estaba despierto y tieso como una piedra con el torso desnudo al mismo tiempo que estaba siendo abrazado por la pelinegra.

-Ichigo…- empezó a susurrar el pelirojo -…ayúdame…-

Ambos jóvenes permanecieron inmóviles y callados por un buen tiempo al verse en una situación tan vergonzosa como esa…

CONTINUARA…?

Espero q aigan disfrutado el capitulo. El próximo capi debo d estar subiéndolo mas o menos en una o dos semanas, pero si pasan mas d dos semanas déjenme un reviw xq seguramente me olvide o aún sigo asiendo el capi. Cuídense…