espero tener tiempo para escribir el otro capitulo, porque para mi gusto, este no tiene mucha trama…

Disclaimer: Bleach y sus personajes no son mios, sino de Tite-Kubo sensei…

CUANDO SENNA REGRESA

VI. Explicaciones

El pelinaranja no podía creer veían sus ojos. ¿Acaso ese idiota había pasado la noche con Rukia? Pero lo más indignante era la pregunta que le había hecho:

-¿Ayúdame? ¿Me estás jodiendo?- pensaba enfurecido mientras que su rostro iba tomando la forma de un demonio.

-¿I..chigo? ¿Te encuentras bien?- preguntó el teniente al ver su rostro.

Esa fue la pregunta que terminó con la paciencia del pelinaranja.

-¡¿ENCONTRARME BIEN? ¡¿A QUÉ MIERDA VIENE ESO?- gritó.

-¡Ichigo, guarda silencio o despertarás a…!- decía exaltado en voz baja.

-¡¿AH? ¡¿Y ENCIMA QUIERES QUE GUARDE SILENCIO?-

-¡N…no es lo que parece…!-

-¡¿ME CREES IMBECIL O QUE? ¡PUEDO SABER CLARAMENTE LO QUE PASO CON SOLO VERLOS! ¡USTEDES…!-

-¿Qué ocurre?- irrumpió una voz somnolienta -¿Por qué tanto escan…?- la voz calló. Se trataba de Rukia quien había sido despertada por los gritos del pelinaranja -¡¿Ichigo? ¡¿Qué demonios haces aquí?- preguntó mientras se tapaba con la manta del futón como se estuviera desnuda (por si acaso Rukia tiene TODA su ropa, mientras que Renji solo tiene el pecho descubierto).

-¡Eso es lo que yo debería preguntar! ¡¿Qué haces durmiendo en el mismo futón con Renji?-

-¿Eh?- dijo algo sorprendida. Giró la cabeza hacia su izquierda y vio el rostro de su amigo de la infancia a quien le corrían gotas de sudor por todo el cuerpo.

-Ho…hola Rukia…- dijo el pelirojo con voz nerviosa.

Esas palabras fueron suficientes para que a la pelinegra se le formaran dos gotas de lagrimas en la ranura de ambos ojos y…

-¡NOO!- gritó con toda su alma mientras que tomaba a Renji por el cabello y se lo arrojaba a Ichigo. Los jóvenes chocaron cayendo ambos al piso -¡LARGUENSE! ¡FUERA DE AQUÍ! ¡NO QUIERO VERLOS!- gritaba mientras que tiraba libros que habían en la estantería de la habitación.

-¡Renji, ¿Qué demonios le pasa? ¡¿Qué acaso ustedes no habían…? ¡Bueno, ya sabes!- preguntaba Ichigo mientras esquivaba los libros.

-¡Idiota, es tu culpa! ¡Por eso te advertí que guardaras silencio!- le respondió mientras que también esquivaba los libros -¡Cuando uno despierta después de una noche de resaca…! ¡Cuidado!- le gritó repentinamente.

-¿Eh…? ¡PLUAHA!- fue lo último que dijo tras ser golpeado en el rostro por un libro extremadamente grueso que la pelinegra le había lanzado. El muchacho se desmayó cayendo al suelo de espaldas.

-¡I…Ichigo! ¡¿Te encuentras bien?- gritó Renji -¡Rukia, mira lo que has…!- pero Rukia, al parecer, había huido por la ventana, dejándolo solo con aquel cuerpo (o alma) desmayado -¡Ichigo! ¡Ichigo, despierta!- gritaba mientras movia desesperadamente el al pelinaranja.


-Ichigo…Ichigo, despierta…- decía una voz conocida. El pelinaranja abrió los ojos y vio que se trataba de Renji quien, de alguna manera, llevaba puesto un smoking –Hasta que por fin despiertas- dijo con una sonrisa –Levántate y date prisa, ya casi es hora-

-¿Eh? ¿De que estas hablan…? ¡¿Qué demonios hago vestido así?- gritó al ver que también llevaba un smoking.

-¿Qué acaso no es lo normal? Es una boda después de todo- Las palabras del pelirojo lo hicieron reaccionar. Ambos se encontraban enfrente de una gran puerta de roble la cual pertenecía a una Iglesia. El pelinaranja se quedó sorprendido por un tiempo hasta que la voz del pelorojo lo sacaron del trance –Bueno, ya sabes que hacer-

-¿Ha? ¿Hacer qué?-

-¿Acaso tengo que repetírtelo todo dos veces? Es muy simple, tú solo espera a que ella llegue- y viendo el reloj de su muñeca -¡Oh! Mira la hora, seguro que llega en cualquier momento. Bueno, te deseo suerte- dijo mientras que entraba a la iglesia.

-¿Suerte?- preguntó antes de que el pelirojo desapareciera por aquella puerta.

El pelinaranja se mantuvo parado enfrente de la iglesia mientras trataba de entender lo que pasaba. ¨¿Una boda?¨ ¨¿Qué acaso no estaban en la Sociedad de Almas?¨ eran algunas de las preguntas que se hacía a sí mismo. Un momento, ¿por qué demonios seguía parado ahí? El nunca había hecho caso a lo que le decía Renji así que, ¿por qué iba a hacerlo ahora? Se dispuso a darse media vuelta para marcharse del lugar, pero una figura que deleitaron sus ojos detuvieron sus movimientos.

-Perdón por la demora- dijo su voz. Se trataba de Rukia quien llevaba un vestido de novia. Aquel vestido la hacía verse mucho más hermosa que de costumbre. Pero lo más increíble era que ella se estaba acercando a él y de pronto se adueño de su brazo -¿Entramos?- preguntó Rukia con una sonrisa en el rostro.

-Hai…- dijo susurrando ya que la belleza de la pelinegra lo tenía atontado. Las puertas de roble se abrieron y vieron como sus conocidos (capitanes y tenientes) se encontraban reunidos dentro de la iglesia. Ambos jóvenes empezaron a caminar sobre una alfombra roja en dirección al altar mientras que eran acompañados por la melodía de un piano. El pelinaranja no podía creerlo. ¿Cómo era posible todo eso? Él no podía casarse con ella, él era el novio de Senna. Pero Rukia…,; ¡no, él era el novio de Senna! –Rukia, ¿qué estás pasando?- le pregunto en voz baja.

-¿De qué estás hablando? Es muy obvio, estamos en una boda- dijo con una sonrisa mientras abrazaba un poco más el bazo del pelinaranja. Ichigo trataba de no pensar en lo hermosa que se veía Rukia. Cerró sus ojos para imaginar el rostro de Senna, pero en vez de eso, aparecía en rostro de Rukia sin importar cuantas veces lo intentara. Siguió intentándolo hasta que se dio cuenta que ya habían llegado al altar –Ya puedes soltarme- dijo Rukia repentinamente.

-¿Eh?-

-No pensarás que tú vas a casarte con ella ¿verdad?- lo irrumpió Renji quien también se encontraba junto a ellos –Ella es mi novia después de todo-

-¿eh? ¡¿eh? ¡¿EH?- reaccionó el muchacho -¡¿Desde cuándo ustedes…?-

-Guarden silencio- dijo Kuchiki Byakuya quien se encontraba vestido de cura. Antes de darse cuenta, Rukia ya había soltado el brazo de Ichigo y se encontraba frente a Renji (y muy cerca) –Estamos aquí reunidos para conmemorar en nuestros recuerdos el matrimonio de la teniente Kuchiki Rukia y- cambiando a un tono algo molesto –el teniente Abarai Renji. Si alguien tiene razones para oponerse ante este acontecimiento, hable ahora o calle para siempre-

Todos permanecieron callados, pero Ichigo no compartiría los mismos pensamientos que ellos. Él definitivamente pararía aquella boda, así que tomó aire para gritar un rotundo ¨NO¨, pero al abrir la boca, aquella palabra jamás salió.

-¡Mi voz! ¡¿Qué demonios le pasa?- pensaba mientras trataba de emitir cualquier tipo de sonido fallando en cada intento.

-Prece que todos están de acuerdo- dijo ¨el cura¨ -entonces…-

Y tras esas palabras, Rukia y Renji empezaron a acercar sus rostros lentamente.

-¡No, Rukia! ¡No!...-


-¡NOOO!- gritó Ichigo levantándose del piso en un segundo. Luego empezó a mirar hacia todos lados y se dio cuenta que se encontraba en la misma habitación en donde había visto a Rukia y a Renji. Al parecer, todo había resultado ser un sueño.

-Parece que por fin has vuelto en ti-

-…-

-…-

-Renji, ¿qué ocurrió?- con voz seria.

-Fuiste golpeado por uno de los libros que lanzo…-

-No, me refiero a ti y a Rukia. ¿Cómo terminaron durmiendo juntos?-

-Mmm…- se quejó un poco –verás, es algo difícil de explicar. Resulta que…-

Pero antes de poder dar cualquier explicación, una mariposa infernal entró por la ventana de la habitación y se posó en el dedo del pelirojo. Después de unos segundos, la mariposa se marchó de la habitación dejando al teniente algo sorprendido.

-¿Qué ocurre?- preguntó Ichigo al ver su reacción.

-Me acaban de informar que todos los tenientes y capitanes, incluyéndote, debemos ir inmediatamente al duodécimo escuadrón para hablar sobre el estado de Saruyaki Senna-

-¡Es verdad!- gritó bastante preocupado -¡Senna aún está…!-

-No te preocupes. Según me acaban de informar, por el momento se encuentra bien. Pero aún así, para que el capitán Kurotsuchi convoque una reunión…quiere decir que tiene algo importante que decirnos-

-Entonces dejemos de perder el tiempo y démonos prisa-

-No te preocupes. El duodécimo escuadrón no está muy lejos, así que no…¡Maldito, ¿Qué crees que estás haciendo?- gritó ya que vio al pelinaranja saliendo por la ventana -¡Esta no es tu casa para estar saliendo por la ventana cuando se te pegue la gana! ¡Ahora mismo estás en la mansión Kuchiki, así que guarda algo de respeto!-

-¿En serio? No lo había notado- dijo bastante despreocupado mientras se rascaba la nariz –Espera un momento, dices que guarde respeto pero…ahora mismo te encuentras con el pecho descubierto-

-Kuh…-

-Anda, recoge tu ropa- le ordenó señalando una de las esquinas de la habitación.

-¿De qué estás…?- se calló al ver que el pelinaranja tenía razón respecto a la ubicación de sus ropa -¿Cómo habrá llegado hasta aquí…?- pensó mientras que se ponía la ropa.

Luego de eso, ambos salieron de la habitación y tardaron unos diez minutos hasta llegar a la salida.

-Qué grande…- pensaba el pelinaranja mientras salía de la mansión.

Empezaron a caminar en dirección al duodécimo escuadrón. Habrían pasado unos tres minutos de la caminata, cuando…

-¡Oiii, Ichi!- gritó la voz de una niña detrás de ellos. Ambos voltearon para ver que se trataba de la teniente Yachiru quien iba en el hombro izquierdo de Zaraki Kempachi.

-¡Kenpachi! ¡Yachiru!- gritó el pelinaranja recordando cómo había sido atacado por el capitán el día anterior.

-¿Cómo has estado, señor mujeriego?- preguntó la niña sonriente.

-¿Muje…? ¿Me lo ha dicho a mi?- le preguntó Ichigo a Zaraki quien ya se encontraba a su costado.

El capitán lo miró con indiferencia y…

-Tsk- chistó –menuda mierda de hombre. No mereces volver a cruzar tu espada conmigo nunca más- terminó de decir con voz fría mientras que se retiraba del lugar.

-¡Nos vemos luego, mujeriego! ¡Adiós, cabeza de piña!- mientras que se alejaba.

-¿Cabeza de piña? Eso me lo dijo a mí, ¿verdad?- preguntó el pelirojo señalándose con una gota en la sien.

Ambos jóvenes siguieron caminando hasta que después de otros minutos, vieron como a lo lejos, Hitsugaya caminaba delante de ellos acompañado por Hinamori y Matsumoto, quienes parecían mantener una conversación sobre un hombre o algo así. Los tres se voltearon al ver que eran seguidos por el pelopincho y el otro.

-Buenos Hitsugaya-taicho, Rangiku-san, Hinamori- saludó.

-…-

-¡Hola, Renji!-

-Buenos días, Abarai-kun-

-Buenos días- dijo Ichigo para recibir el mismo saludo, pero…

-Hmm- dijo malhumorada Hinamori negando con la cabeza –Lo siento, Ichigo-san, pero no saludo a personas como tú- dijo molesta.

-¿Eh? ¿De qué estas…?-

-Ara, ara. Jamás pensé que fueras ese tipo de hombre- dijo la animada voz de Matsumoto –Pensé que los humanos eran un poco más…¡Hinamori, espérame!- gritó en tono juguetón al ver que la teniente del quinto escuadrón había empezado a caminar a pasos agrandados.

-Toushiro, ¿sabes de qué estaban hablando?-

-Ha…- suspiró el pequeño capitán –Kurosaki, no es que te odie, pero que alguien como Karin tenga un hermano como tú…- lo miró de arriba a abajo –ahora entiendo porque siempre se preocupa por ti- terminó de decir. Luego se volteo y siguió caminando.

-Primero Yachiru y Kempachi, luego ellos. Renji, ¿sabes de qué demonios estaban hablando?-

-Mmm, me temo que sí. Tiene que ver con lo que pasó anoche. Verás…-

FLASH BACK

Todos los que se encontraban en el dojo permanecían callados ya que Rukia, después de haber bebido una botella entera de sake, permanecia aún callada y con su mechón rebelde tapándole la mirada.

-Ru…Rukia, ¿te encuentras bien?- preguntó Renji mientras que se arrepentía de haberla de haberla traído a ese lugar.

-Yo…- empezó a hablar lentamente la pelinegra –Yo…¡me sientoestupendamente hip bien!- dijo energéticamente con una gran sonrisa en el rostro.

-¡Tal y como lo predije ¿no es verdad?- dijo Matsumoto quien había empezado a abrazara la pelinegra.

-¡Si, si!- respondió devolviéndole el abrazo.

-Ne, ne Rukia-chan, cuéntanos porque hip estás aquí-

-¿Ha? No me hagas recordar a ese idiota- dijo con voz ebria.

-Así que problemas de hip hombre ¿eh?. No te preocupes, puedes contarnos lo que sea-

-Ese hijo de hip, tantos momentos que pasamos juntos, y ahora él hip está con otra mujer-

-Rukia…- irrumpió el pelirojo –no creo que deberías estar hablande de…¡MMM!- deprontó Ikkaku, Iba y Kira le taparon la boca.

-Guarda silencio. Esto se puede poner interesante- susurró Ikkaku.

-Ese maldito de hip Ichigo, él…-

-¡¿Ichigo?- gritaron todos los presentes.

-¡Si, ese mismo! ¿Cómo lo adivinaron?- preguntó Rukia.

-Mmm, jamás pensé que él era ese tipo de hombres- dijo Rangiku.

-¿Quién diría que a ese idiota le gustaba jugar sucio?- dijo el calvo.

Todos los que se encontraban reunidos (excepto Renji) empezaron a criticar al pelinaranja.

-Arigato por su hip comprensión- dijo la pelinegra ebria.

-Pero sabes- comenzó a hablar Rangiku –si un hombre me hiciera eso, seguramente me vengaría de él-

-¿Ven hip ganza?-

-Sí, si. Lo humillaría tanto que nisiquiera tendría el valor de poner un hip pie fuera de casa-

-Aunque si se trata de Ichigo- irrumpió Madarame –seguro que con decirle lo que hizo a unas cuantas personas bastaría para humillarlo. Pero para ti, hacer eso sería algo…-

-No- dijo la pelinegra repentinamente.

-¿Eh?-

-Ikkaku-san…¡es la mejor idea que he hip oido!-

-¿En serio? Bu…bueno…-

-Ne Rukia-chan, que te parece si vamos ahora mismo a contarle lo que hizo Ichigo a algunas personas- preguntó Yachiru malisiosamente.

-¡Sí, vamos a tomar hip venganza!- gritó la pelinegra.

-¡Rukia, espera! ¡No creo que sea una buena…!- otra vez, Renji fue callado por Ikkaku, Iba y Kira.

-Lo siento Renji, pero es la primera vez que vemos a alguien de la familia Kuchiki en este estado. Esto…pude ponerse divertido- dijo Madarame.

-Tú también vendrás con nosotros- le indicó el teniente Iba.

-¡¿Pero qué…? ¡Suéltenme! ¡Les digo que me suelten!-

Pero fue inútil. Rukia, Matsumoto y Yachiru; seguidas por Ikkaku, Iba, Kira y Renji (este último fue llevado a la fuerza) se dirigieron a los escuadrones del capitán Hitsugaya (en donde por, alguna razón, también se encontraba Hinamori), Zaraki, Kyoraku y Ukitake. En cada parada que hacían, la pelinegra contaba la misma historia de cómo el pelinaranja la había cambiado por otra mujer, dejando a sus oyentes bastante sorprendidos. Renji trataba de liberarse de sus agresores, pero cada intento era fallido. Hasta que…

-Ne, Rukia-chan- comenzó a hablar la pequeña teniente mientras que saltaba con los demás de tejado en tejado -¿no es ahí donde vives?- dijo señalando la mansión Kuchiki.

-Oh, tienes razón- respondió.

-Ya que estás por aquí, ¿por qué no aprovechas en ir a contárselo a Bya-kun también?-

-¡Tienes razón! Después de todo el es tu hermano y los hermanos tienen que ayudarse ¿verdad?- dijo Rangiku.

-¡Estás en lo cierto, Rangiku-san!- dijo la pelinegra. Tras esas palabras, se dirigió hacia la mansión Kuchiki.

-Esto es mejor de lo que pensavamos…- susurraron los tenientes hombres.

-¡No, no! ¡Esto es definitivamente malo!- pensaba Renji –si el capitán Kuchiki llega a ver a Rukia en este estado, él…!-

-¿Qué ocurre Renji? Parece que al fin te has calmado- dijo el calvo al ver que el pelirojo ya no ponía resistencia.

-Lo siento- respondió con voz fría -espero que funcione…-

-¿Ha? ¿De qué estas…?-

-¡Técnica de atadura numero 61, Rikujou Kouro!- gritó mientras que una gran luz resplandeciente salía de la punta de su dedo la cual atrapo a los tres tenientes hombres. Aquella técnica, era la que una vez Byakuya había utilizado en él. Pero como él no era muy bueno con el kidoh, aquella técnica tenía varias rajaduras además de parecer algo frágil; pero eso no importaba con tal de retener por un rato a los tenientes. El pelirojo trató de escapar pero…

-¡¿A dónde crees que vas Renji?- preguntó el calvo con una pequeña vena en la frente mientras que agarraba al pelirojo de la ropa. Renji tenía que detener a Rukia a toda costa, así que, para huir de las garras de Ikkaku, no le quedó más remedio que quitarse la parte del torso de la ropa por la cual era sostenido. Tras esto, salió corriendo del lugar.

Cuando llegó a la mansión Kuchiki, vió como Rukia se estaba preparando para entrar por la ventana de una de las habitaciones del segundo piso.

-¡Nii-sam…!- comenzó a decir la pelinegra.

-¡No te lo permitiré!- pensó Renji mientras se lanzaba a toda velocidad contra la pelinegra. Renji chocó demasiado fuerte contra ella y terminaron entrando por la ventana cayendo los dos al piso de la habitación.

-¡Renji, ¿por qué hicis…?- tuvo que dejar de gritar ya que la mano de el pelirojo había tapado su boca.

-Rukia, guarda silencio por favor- decía desesperado pero en voz baja –Si el capitán Kuchiki se llega a despertarse y te encuen…¡AUCH!- gritó ya que Rukia había mordido su mano -¿Por qué hiciste eso?-

-Es tu hip culpa por tratar de detenerme. Tú…- de pronto, la shinigami comenzó a observar a su amigo con ojos entrecerrados como si necesitara gafas. Aquella habitación era solamente alumbrada por la luz de la luna, asi que tal vez esa fue la razón por la cual la pelinegra dijo…-¡¿Ichigo? ¡¿Qué hip haces tú aquí?-

-¿Ha? ¿De qué estás hablando? Yo no…¡Rukia, qué estás haciendo?- gritó desesperado ya que su amiga la había abrazado repentinamente (y recordemos que él estaba con el torso descubierto).

-¡Ichigo, idiota!- gritaba mientras que empezaba a golpear al teniente en el pecho -¿Por qué tuviste que elegirla a ella? ¿Qué acaso no te gusto?-

-Rukia…- era lo único que podía decir al ver a su amiga diciendo ese tipo de cosas.

-¡Después de todo lo que hemos pasado…! ¡¿Qué acaso ya no te importo? Pero…- la shinigami comenzó a hablar en tono más calmado a medida que iba cerrando los ojos -…aún así…yo…te am…- se quedó dormida en los brazos de su mejor amigo, quien la observaba bastante sorprendido después de aquella confesión. Él sabía que a ella le gustaba Ichigo, pero jamás pensó que llegaría hasta ese punto.

El teniente acarició el rostro de su amiga, el cual era iluminado por la luz de la luna. Luego la levantó y la acomodó suavemente en el futón que había en la habitación. Le lanzó una pequeña sonrisa y se dispuso a irse del lugar; pero no pudo ya que algo lo había tomado por el tobillo.

-¿Pero qué…?-

-No te dejaré escapar…- susurró Rukia entre sueños mientras sostenía el tobillo del teniente Abarai. Él trató de zafarse, pero en vez de eso, la shinigami lo jaló del tobillo haciéndolo caer en el futón. Luego de eso, ella lo abrazó.

-¡Ru…Rukia, suéltame!- decía mientras que forcejeaba para liberarse.

-Cállate de una vez…Ichigo…- susurró dormida.

-Por última vez, yo no soy…¡PLUAHA!- gritó ya que la shinigami había empezado a estrujarlo con una fuerza inimaginable. Al momento que dejó de forcejear, ella también se calmó. Intentó liberarse una y otra vez, pero el resultado siempre era el mismo. Rendido a tratar de conseguir su libertad, el teniente se resignó a pasar la noche en ese lugar –Alguien…ayúdeme…- susurró con lagrimas en los ojos. Sin saber que, por la ventana, él y su compañera eran observados:

-Increíble. Jamás pensé que el cabeza de piña terminaría haciéndole el **** a Rukia-chan-

-No inventes tontería, teniente Yachiru. Tú misma acabas de ver como acabaron en el mismo futón- le reprochó Ikkaku.

-Ya lo sé, pero ¿no crees que hubiera sido divertido si hubiera ****?- dijo la pelirosa con una sonrisa ¨inocente¨ mientras que el calvo solo la observaba con una gota en la cabeza.

-Eto…¿no creen que deberíamos ayudarlo?- preguntó Kira algo preocupado.

-No. Mejor hay que volver al dojo a beber un poco más- sugirió Matsumoto bastante despreocupada. Todos estuvieron de acuerdo. Pero antes de irse…

-Oi, Ikkaku, ¿por qué sigues sosteniendo ese trapo?- preguntó Iba refiriéndose a la ropa de Renji que aún sostenía Ikkaku en su mano.

-Oh, es verdad. Será mejor dejarla aquí. No quiero que después venga diciendo que soy un ladrón- dijo mientras que arrojaba ¨el trapo¨ al piso de la habitación.

FIN DEL FLASH BACK

Ichigo y Renji ya se encontraban a unos cuatro metros del duodécimo escuadrón cuando el pelirojo acabo de contar lo que había pasado aquella noche. El pelinaranja se encontraba alterado. ¿En verdad Rukia se sentía así por él?

-Dime, Ichigo, ¿Qué piensas hacer?- preguntó seriamente.

-Hacer…no se dé que estás…-

-No me vengas con esas estupideces. Sabes perfectamente de lo que estoy hablando- dijo algo molesto.

-…-

-…-

-Yo…- una imagen de Rukia sonriendo apareció en su mente -…yo…ahora tengo una relación Senna…- otra imagen de Rukia apareció en su mente. El pelirojo se dio cuenta de la gran confusión que abundaba en la mente del pelinaranja. Así que, para sacarlo de ese estado, decidió darle un ¨amigable golpe¨ en el rostro que casi le cuesta tres dientes -¡¿CUAL ES TU PROBLE…?-

-Ichigo, puedo ver claramente que aún no estás listo para tomar una decisión. Puedes tomarte todo el tiempo del mundo. Pero recuerda, mientras más te demores en tomar una decisión, más dolor le causaras a una- terminó de decir seriamente. El pelinaranja lo observo por unos segundos sin creer que aquel idiota fuera capaz de decir palabra como esas.

-Renji…tú…-

-Mejor dejemos de hablar de esas ridiculeces. Venga, entremos-

Ichigo solo asintió con la cabeza. Al momento de abrir la puerta del duodécimo escuadrón, vieron como todos los capitanes se encontraban reunidos en sus posiciones con sus respectivos tenientes detrás de ellos (expepto por Hisagi, Kira y Hinamori, quienes estaban aliniados con los otros tenientes, pero sin capitanes enfrente de ellos)

-Eto, ¿Renji?-

-¿Qué quieres?-

-¿En donde tengo que unicarme?-

-Oh, es verdad. Veamos, ya que no eres ni teniente ni capitán…-

-Renji, hasta que por fin decidiste parecer- irrumpió la voz de Kuchiki Byakuya.

-¡Bu…buenos días, Kuchiki-taicho!- gritó asustado.

-No pienses que con saludarme bastará para enmendar tu error. Ayer te dije que te dirigieras a la mansión después de la reunión de tenientes para elegir tu castigo. Sin embargo, desobedeciste mis órdenes-

-¡Pe…pero el capitán Hitsugaya me ordeno que…!-

-¿Acaso perteneces su división?-

-Por supuesto que no, pero…-

-Entonces no trates de apañar tus errores con una excusa como esa. Ven, será mejor que ocupemos nuestras posiciones. Después veré la manera de castigarte-

Renji y Byakuya se dirigieron a sus puestos dejando al pelinaranja con una duda: ¨¿Dónde debía ubicarse?¨. Ichigo empezó a mirar hacia todos lados pensando en donde debía de ubicarse, hasta que vio que el capitán Kyoraku le hizo señas para que se pusiera a su costado. Al final, Ichigo se ubicó entre el capitán Kyoraku y Ukitake.

-Ne, Ichigo-kun- empezó a hablar el despreocupado capitán –parece que al final resultaste ser igual que yo- dijo refiendose a la historia que le había coentado Rykia aquella noche.

-¡Se equivoca, no es así!- gritó el pelinaranja algo avergonzado.

-¿Pero qué cosas dice? Tienes a dos hermosas jóvenes comiendo de tu…- habrias terminado de hablar si no fuera por la patada que su teniente le lanzó por detrás.

-¡¿Cuándo dejarás de ser tan inmaduro?- le criticó Nanao-chan. Luego miró al pelinaranja y empezó a hablar con tono más serio –Kurosaki Ichigo, en verdad aprecio todo lo que has hecho por la Sociedad de Almas. Pero no creas que por eso estoy de acuerdo con lo que le has hecho a Kuchiki-san. Si decides volver a hacer algo como eso, tendré que involucar a la ¨Asociación de mujeres¨- terminó de decir mientras se acomodaba las gafas.

-No te preocupes, Ichigo-kun- le dijo Kyoraki mientras posaba una mano en su hombro –ser como yo no es ningún pecado ¿no es verdad, Ukitake?-

-¿Eh? Bueno…- comenzó a hablar el capitán de cabello largo –Ichigo-kun, no pienso que debería ser ese tipo de persona, aunque esa es decisión tuya- y susurrándole al oído –Pero si decides ser así, no te preocupes por la AM, nosotros también tenemos una Asociación de Hombres- dijo dejando al pelinaranja algo confundido –Pero, ahora que lo pienso, este no es ni el momento ni el lugar para hablar de eso ya que…- y empezó a señalarle con la mirada a la persona que se encontraba detrás de él. Esa persona era…

-¡¿Rukia?- gritó Ichigo -¡¿Desde cuándo…?-

-He estado aquí todo el rato- dijo con cara de ¨hasta que por fin el idiota se da cuenta¨.

-¡Pe…perdón!- dijo automáticamente.

-¿Ha? ¿A qué viene eso?- dijo con indiferencia.

-¿Eh? Pues…- ahora que lo pensaba un poco, ni siquiera él sabía por qué había dicho eso.

Pero antes de que el pelinaranja volviera a hablar, las puertas se abrieron y vio como el capitán Kurotsuchi entraba a la sala acompañado de su teniente y Senna. El pelinaranja, al ver a la ojimiel, sintió el impulso de gritar su nombre. Pero decidió no hacerlo ya que la ojimiel llevaba una mirada algo triste.

-Bien, capitán Kurotsuchi, ya puede explicar por mandó a llamar a todos los capitanes y tenientes a una reunión como esta- dijo en voz alta el comandante-capitán.

-De acuerdo- respondió el científico –Verán…-

Y así, el científico empezó a dar su explicación, la cual alteraría brutalmente a Ichigo.

CONTINUARA…?

Espero que con este capitulo aiga animado un poco a los ichirukistas. Este capitulo no a tenido mucha trama, asi que tratare de publicar el próximo capitulo la próxima semana. Espero q pongan reviews….T.T