Jack POV:

No podía dejar que ella muriera, se veía especial desde que mis ojos la vieron saltar de ese acantilado. Pues yo había estado en lo cierto, sabía más de lo que cualquier humano que haya leído Bram Stoker puede saber de la raza vampírica. A mi jefa le encantaría saber esto ¿Le molestaría un nuevo integrante? La sola idea que pudiera rechazarla me llenaba de decepción. ¿Qué rayos me pasaba? ¿Qué importaba si no? ¿No me habían enviado por algo de cenar? No, ella no se negará. Lo haría por mí ¿Verdad?

- Bien, ahora… ¿Te molesta si te llevo encima de mí? – Pregunté, quizás a ella le molestara. Podía llamar a Nick para que lo haga, sería más rápido.

- Ah… Creo que no – Susurró la castaña. De verdad era hermosa. Los humanos creían que las mujeres de su apariencia eran aburridas (Castañas de ojos y cabello). Sinceramente, ellos no sabían nada. Idiotas. La tomé en brazos con delicadeza, no deseaba que se sintiera incomoda. Un extraño acababa de salvarla, se entera que este extraño es una raza de poderosos vampiros, y ahora se la lleva. Me sorprendía que no le agarraran convulsiones.

- ¿Lista, cariño? – Pregunté, pero ella pareció estremecerse al escucharme. Lo dejé pasar. – Si no te gusta, cierra los ojos. – Advertí, y salí volando (No literalmente). Adoraba correr, era relajante, y nunca había llevado a nadie, menos un humano. Lo único humano que tenía era la sangre que cené la semana pasada. Reí ante eso, y ella se removió aún mientras la velocidad agitaba sus cabellos. Se veía realmente bien así. ¿Qué no te puedes callar? Me pregunté mentalmente.

No me había dado cuenta que estábamos demasiado cerca de la mansión hasta olí un aroma de rosas y caramelo. Genial, ella estaba en casa. Todos, lo estaban. Paré abruptamente en el porche de la mansión. La casa estaba demacrada y vieja, podría ser una cripta sin duda alguna.

- Bien, vamos – Le tomé de la mano y tiré de ella. Las chispas saltaban como un cable eléctrico. Extraño. Ella gimoteó algo asustada. Según había investigado, en su mente no había ninguna casa así de…tétrica. Ni aunque conoció a esa familia.

- No pasará nada, yo te protegeré. Somos "bastante" civilizados - Argumenté. No importaba realmente, no dejaría que ninguno de ellos se le acercara. Ni aunque tuviera que...matarlos. Hoy estaba más raro que de costumbre. Empujé la puerta, las bisagras chirriaron y se quejaban fuertemente. En el salón, para mi desgracia estaba la mayor parte de la familia, que se voltearon a verme. Jessica fue la primera en saltar sobre sus propios pies.

- ¡Ya era hora, Jack! ¡Moría de hambre! – Gritó la pequeña. Todos, automáticamente rodearon a la humana. Oh, olvidé preguntar el nombre. Extendí mis brazos con la finalidad de protegerla.

- ¿Qué sucede, Jacky Jack? – Preguntó burlonamente Nick, el peliverde era más molesto que…No tenía idea.

- ¡No es comida, aléjense! – Amenacé. Todos se irguieron de sus posiciones, mirándome confundidos.

- ¡Pero, Jack, es humana, es comida! – Gritó Jess de regreso. La pequeña humana, es respuesta, se estremeció y su corazón latió a ritmo desenfrenado.

- ¡No puedes hacer nada, son las reglas! – Volví a gritar. - ¡No puedes hacer nada! – Repetí desenfrenado.

- Veamos que dice la jefa al respecto – Hizo una mueca maligna. Apenas su apodo se pronunció, una sombra negra recorrió el suelo, rápidamente, como una serpiente de cascabel atacando. Ella estaba aquí. No le haría daño, ella no lo haría. La sombra se detuvo enfrente de mí, y de mi acompañante, y de ella surgió nuestra líder.

Bella POV:

Una mujer de brillante cabello marrón oscuro, largo hasta su pequeñísima cintura, ondulado como casada de chocolate, emergió de la oscura sombra. ¿Qué era esa cosa? La muchacha levantó la mirada, penetrándome con sus brillantes ojos rubí, eran más brillantes y oscuros que los del ángel. Su piel se asemejaba al blanco de la porcelana, que la hacía parecer una adorable muñeca, exceptuando los ojos y los colmillos que sobresalían de sus rosados y finos labios.

- ¿Qué es esto, Jack? – Le preguntó. Sin enfado, sin alegría, solo indiferencia. Temía que ella le hiciera daño a él, un ángel no debía sufrir.

- Vane, ella es es-especial – Tartamudeó él, con temor. ¿Qué quería decir? ¿Ella era superior a él?

- ¿Qué tanto? – Preguntó ella, alzando una de sus delicadas cejas. Jack se le acercó con algo de vacilación y respeto, y le rozó la mano. Ambos parecían estar perdidos, Jack debía estar haciendo…Lo que hacía. No sabía como llamarlo. Ella le soltó la mano luego de unos minutos. Todos los que planeaban atacarme la miraban a ella, y exclusivamente a ella. No todos tenían ojos rojos, algunos tenían color dorado (Cosa que me causó dolor), otros azules y hasta marrones. ¿Qué clase de vampiros eran estos?

- Lo suficiente – Aseguró Jack a la muñeca de porcelana. - ¿Puede…Quedarse? – Suplicó él. ¿Qué me iban a hacer? ¿Sería su esclava o su mascota? Prefería morir.

- No lo sé, Jack. Apenas si sabes algo de ella, que hallas visto su pasado no quiere decir nada. – Aseguró ella. Él bajó la mirada apenado. Me dolía verlo tan destrozado. Pero mi corazón que ya latía rápido, adquirió un ritmo frenético cuando la intimidante mujer se me acercó - ¿Cómo te llamas, dulzura? – Preguntó ella con un cariño que creí que su delicada voz no podría jamás pronunciar. Olía tan bien, como a rosas bañadas en el más delicioso caramelo.

- Me llamo Isabella – Respondí, tratando de no tartamudear enfrente de ella, con poco éxito. – Pero, me llaman Bella. – Temblé, ella era demasiado…aterradora.

- Bella, eres tan hermosa como indica el nombre – Me halagó sombriamente. – Mi nombre es Vanessa Marie Van Helling. – Que hermoso nombre. – Y pues, bienvenida al clan.

Ella tomó mi mano, y me invitó a sentarme en el sofá. La mansión por fuera era aterradora, pero por dentro, era muy acogedora, televisión, alfombras, cuadros, se podía ver algo de sangre esparcida por ahí, pero trataba de no pensar en ello.

- Si me permites el atrevimiento ¿Qué son ustedes? – Inquirí, temerosa que ello me costara la vida.

- Cariño, no importa, y puedes preguntar lo que te plazca, serás tratada con respeto y cariño aquí ¿No es verdad? – Preguntó, mirando a todos los presentes, que eran más de doce, asintieron con la cabeza, sonrientes. – Somos un grupo de criaturas. Jack me "contó" tu conocimiento de la existencia de la otra raza de vampiros y de los licántropos – Argumentó. ¿Significa esto que no volveré a ver a Jacob? – Ah, no te preocupes por tu amigo, podrás verlo cuando quieras, supongo – Hizo una mueca. Genial, ese supongo no se oyó convincente. Pero… ¿No era eso lo que deseaba? ¿Olvidarlo todo? Ellos podrían ayudarme.

- Bien, somos un grupo de criaturas, como mencioné, no sé si nos puede llamar aquelarre, ya que somos de muchísimas especies. Mira a tu alrededor, no somos todos iguales – Hizo un gesto con la mano, señalando a sus compañeros. – Vampiros – Señaló a un grupo de ojos rojos y dorados, que eran el más grande grupo. – Licántropos – Señaló a una mujer y a un hombre de ojos marrones. - Hasta aquí lo que conoces, estos de aquí – Tocó el hombro de una mujer de cabello marrón claro, con una franja fucsia en su flequillo, parecida a un rayo, que estaba con tres personas más. – Son tus desconocidos. Estas dos – Juntó a la mujer de dorados cabellos y a una de largo pelo negro – Son híbridos, se les llaman vampilicántropos. – Me quedé muda. ¿¡Híbrido de vampiro y licántropo? ¿Qué clase de cosa era esa? – Si lo sé, suena extraño, pero es real… - Vanessa suspiró, como fastidiada – Y ella… - Tomó a una adorable niña azules ojos, como el cielo y cabello marrón, con una franja amarillenta cruzándole el flequillo y cabello. Que extraños eran todos aquí. – Es nuestra única Ángel demonio. – Había oído de la raza en libros e historias ficticias, pero…Nunca en la realidad. – Sí, es confuso.

- ¿Qué harán conmigo? – Pregunté, asustada.

Todos miraron instantáneamente a la muñeca de porcelana, quien hizo una pequeña mueca.

- Si estás dispuesta, puedes quedarte con nosotros. – Apuntó ella. Todos hicieron un gesto de victoria a mí alrededor, gritando cosas como: ¡Nuevo miembro! O cosas así. – Pero, espero que no te moleste ser uno de los nuestros – Señaló sus colmillos, afilados, largos y sumamente blancos.

- ¡Claro que no! – Chillé, más entusiasmada de lo que era dictada la educación. Ellos sonrieron. Por fin podría borrar los malos recuerdos, podría ser feliz. Jack sería mi mejor amigo, él me ayudaría ¿Eso no es lo que hacían los ángeles, aunque estos ángeles sean vampiros?.